Minimizamos todos los programas que estemos ejecutando hasta quedar a la vista el escritorio de Windows.
 
 
Pulsando el botón derecho sobre cualquier zona libre del escritorio aparecerá el menú de la izquierda. Seleccionamos la opción "Propiedades".
 
 
Aparecerá una pantallita parecida a ésta. Seleccionamos en las pestañas de arriba "Configuración". Abajo a la izquierda se ve una zona que dice "Resolución de pantalla". Pinchando con el botón izquierdo sobre la pequeña regleta móvil cambiaremos la configuración, que deberá ser 1024x768.