EXCURSIONES

Kedada en Zumaia

  • Semicrónica de Julen Iturbe
  • Crónica de Alfonso Gorostiza
  • Anécdotas de Xabier Udaondo

     

     

     

    Semicrónica de Julen Iturbe

          Sí, sí, hemos celebrado la kedada el día 16 de diciembre en tierras guipuzcoanas. El partido quedó en Bizkaia 4, Gipuzkoa 2 y Navarra 2. Total: 8, uno de ellos, un tanto lisiado, como podréis comprobar más adelante.
          Se pactó con el Dios Sol que no lloviera más que un poco al comenzar, aunque no se pudo hacer nada para quitar el barro del camino. Hubo quien disfrutó y hubo quien renegó, pero que el barro tiene su aquél está claro. Ahora, ni punto de comparación con el aportado por los de la marcha de los Tojos (en Laredo, Bizkaia), según comentarios de la reunión.
          Alfonso nos hizo de organizador del grupo y trajo, como en él es habitual, su farándula de chicas y guirnaldas para amenizar la kedada (??). Nos juntamos Javier, el afamado nilomarathoniano, y su amigo Ignacio del Reino de Navarra, Francis Navarro con su furgoneta, Josean alias "la mole" y compañero del currelo, y los ya clásicos Roberto (del grupo txorizgoitia de Galdakao), Xabier, Alfonso y este humilde ciberescribano.

          El recorrido (la media mitad que fui capaz de hacer montado) era entretenido, con hermosas vistas sobre el ratoncito de Getaria, sobre Zarautz, y pasando por caseríos, ermitas y otras obras del humano. En los ¡¡¡7 kms!!! que fui capaz de recorrer con los demás, fui capaz de demostrar una vez más cómo darse una ostia (con perdón) subiendo por pista de cemento, sin excesiva pendiente y con nadie que te moleste. No, no, ya lo siento, pero la caída está ya patentada.
          Pude ver también cómo se dan pedales y se suben cuestas inalcanzables para mis riñones (jo, tío, Javi, tú sí que vales) y también cómo hacer para que el barro se encariñe con tu bici y la esté sobando sin parar todo el camino.

          Bueno, lo cierto es que harto de esperar a esta cuadrilla de 7 golfetes que me seguían a duras penas en las cuestas y tras un intento de Alfonso de estropear su bici al inicio de una de ellas (la rabia, supongo), tuve que dejarles que continuaran su viaje sin mi ilustre compañía. Vale, vale, no fue exactamente así, pero sí muy parecido, ¿no?. Una pequeña molestía (¡¡¿¿se os han subido las bolas andando en bici alguna vez, primero una y luego otra??!!) me impidió continuar con ellos (sniff, sniff...).
          Josean se volvió conmigo y le obsequié en el camino con un estupendo pinchazo: un clavo de doble punta atravesó mi cubierta trasera de lado a lado, al volver de dejar barro en la gasolinera de turno y yendo ya para el coche.

          Finalmente, para evitar posibles depresiones, nos fuimos Josean y yo a ahogar las penas en alcohol y pintxos. Por cierto, los pintxos en Getaria más caros que en Bilbao. Precio fijo: 2 zuritos y 2 pintxos, 600 pts. Pues eso, a pasarlo bien, que son dos días.

    Julen Iturbe

    Crónica de Alfonso Gorostiza

          Siguiendo el trabajo que empezó Julen y que dejó a medias, continúo con la crónica de la KDD Otoño2000.
          En primer lugar, deciros que tuvo múltiples aplazamientos y que tuvimos que hacerla el 16 de diciembre para que no pasase a ser la KDD de Invierno.

          Bueno, pues allí nos juntamos los cuatro habituales (Julen, Roberto, Xabier y yo), Francis Navarro, Josean Castro (un colega de Julen), Javi e Ignacio.
          El tiempo no estaba nada claro, con un poco de humedad y algo fresco. En la primera cuesta ya se empezaron a ver diferencias, todos con el platillo menos Javi. Diferencias que aumentaron al llegar al barro: a todos se nos empezaron a engordar las ruedas y pringar de barro la cadena menos a Javi. Y con el barro llegaron los problemas: patinazos, caídas, chupadas de cadena, etc.

          Después de una hora de subir empujando y bajar patinando, llegamos a Zarautz. Distancia recorrida: 7,2 km. Tiempo de pedaleo: 58 min. Media: 7,4 km/h. Abrumador. Julen empezó a poner mala cara. Todavía nos quedaban 35 km teóricos. He de decir que, hasta ese momento, el camino seguía las cumbres de los montes paralelos a la costa, con lo que las vistas eran estupendas. Al llegar a Zarautz nos metimos "tierra adentro".
          Subida a Elkano. Con algún problema que otro debido al barro que se me había incrustado en la cadena y que no había forma de sacar, salvamos el primer "muro" y de allí hasta Urdaneta por unas trialeras que esta vez ni Javi fue capaz de pasar montado.
          En Urdaneta, viendo que el tiempo se nos echaba encima, decidimos saltarnos la vuelta por el parque de Pagoeta (queda pendiente para otra salida) y bajamos a Aizarnazabal. Una bajada rápida por pistas de hormigón que, con el barro que llevábamos en los frenos, me dejaron las zapatas temblando.

          Durante esa bajada pudimos poner en práctica todo lo aprendido sobre cómo actuar cuando te sale un perro ladrando. En este caso fueron dos, que me siguieron durante unos 300 m. Como bajaba a toda leche, lo único que hicieron fue correr detrás mío, dejando en paz al resto de la tropa.
          Desde Aizarnazabal, subidita tranquila hasta el caserío Erretola y bajada a Oikia. Desde la bajada pudimos ver el siguiente "muro": la subida desde el Urola a Artadi.
          LLegamos a Oikia, pasamos sobre la autopista y el río y nos dirigimos hacia esa cuesta. Cada uno a su ritmo, la pasamos y de ahí, bajada hasta el punto de salida donde nos "esperaba" Julen.
          Nos esperaba en teoría, porque el ****n de él estaba de pintxos. Mientras esperábamos, para quitar un poco el barro me di un txapuzón y atacamos al chorizo, que habíamos dejado para el final. Ignacio, como buen navarro, trajo también una txistorra que asamos al alcohol.

          Y eso fue todo. Conocimos a más listeros, que ya tienen cara además de nombre. Tengo que agradecer las ayudas de Javi y de Francis (todo un pro de la mecánica) con mis problemas de cadena y a todos los que vinieron y, aun cuando el día no estaba nada claro, se animaron a dar pedales.

    Alfonso Gorostiza

    Anécdotas de Xabier Udaondo

          Yo soy uno de los cyber-btteros bilbaínos que acudimos el Sábado 16 a la Kedada en tierras guipuzkoanas. Yo fui el más joven de los 8 y como en ocasiones anteriores mi amigo Julen fue el encargado de llevarme (a mí y a mi bici) hasta el punto de encuentro.

          Quedamos a las 8.30 en San Antón(Bilbao) para poder llegar a las 9.30 a Zumaia, como siempre cuando llegue yo, Julen ya me estaba esperando, metimos la bici dentro del coche y nos pusimos en camino.
          A eso de las 9.15 llegamos a Zumaia y ya habían llegado la mayoría, estaban Alfonso, Roberto (el del chorizo) y los dos de Navarra, Javier e Ignacio. Después llego Josean y por último Francis.

          Más o menos a las ocho y media, nos montamos en las burras y comenzamos la excursión. Salimos todos bastante abrigados pensando que nos íbamos a poner perdidos de agua pero no fue así, nada más empezar a subir nos sobraba a todos la mitad de la ropa.
          Empezamos a salpicarnos poco a poco de barro hasta el punto en el que la cadena estaba toda marrón, las ruedas con dos kilos de más y el desviador enganchándose cada dos por tres.
          Continuamos la ruta descrita por Julen (a medias) y Alfonso en las crónicas anteriores por lo que no me enrollo demasiado y os cuento unas anécdotas.

          La primera fue la caída de Josean cuando estabamos bajando por un camino muy malo con muchas piedras, al llegar a Zarautz, ninguno de nosotros le vimos pero por sus quejas parecía que le habían capado.
          Luego pasó lo de los perros, todos ellos le siguieron a Alfonso y a nosotros ni nos olieron, sería porque Javi pego unos derrapes que les dejaron temblando.
          Alfonso al dar una curva muy cerrada y a una velocidad de no más de 5 Km/h se fue al suelo por culpa de una mancha de aceite, aunque lo mejor fue que 5s. después pasó Javi y también beso ligeramente el suelo.
          Y para finalizar Roberto sacó su tan famosa parrilla, muy ligera y nos sorprendió asando los chorizos que habíamos llevado todo el camino y que con un cacho de pan nos supieron buenísimos, muchísimo mejor que las barritas energéticas.

          P.D. A ver si en otra ocasión nos volvemos a reunir todos y muchos más para completar la ruta.

    Xabier Udaondo