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Declarada de “interés cultural, con categoría de monumento” por la La Junta de Castilla y León en Noviembre de 1991.

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No podemos permanacer impasibles ante el grave deterioro que presenta la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción

 

Iglesia Nuestra Señora de la Asunción

 

Fue construida en el siglo XVI, una inscripción grabada al poniente en la nave por donde comenzó la construcción del edificio dice: INCIPIT 1518, y otra, sobre un ventanal consigna: 1583 M(e) F(ecit) REPIDE. Por lo tanto comenzó en 1518 y terminó la obra en 1583 el maestro REPIDE. 


Toda ella forma un amplio edificio de piedra, al estilo ojival renacentista de la escuela arquitectónica de Burgos, del cual fue sobresaliente fundador, como es sabido, Juan de Vallejo, que trabajó en la fábrica de la prodigiosa linterna del crucero de la Catedral, en el Arco de Santa María y construyó la Capilla de Santiago y otros edificios de Burgos y su provincia.

Planta

La planta es un cuadrado de notables proporciones, con dos salientes, el ábside y el coro. Al exterior lleva pilastrones para contrarrestar el empuje de las bóvedas y cinco ventanales de estilo renacentista, se encargan de iluminar el interior.

Se forma por tres naves de 16 metros de altura, constando la central de cuatro tramos y ábside poligonal, separados por arcos formeros ojivales con molduras del Renacimiento, y apoyada en cuatro pilares cilíndricos con capiteles moldurados.

Las naves laterales constan de tres tramos, cubiertas ambas como la anterior de hermosas bóvedas de múltiples nervios y terceletes, e iluminadas por vidrieras de color, que prestan una luz propicia al piadoso recogimiento de los fieles, y alegran el ambiente del hermoso conjunto arquitectónico.

 

 

Planta y red de bóvedas de la Iglesia de Santa María Ribarredonda

Retablo

Antes de terminar la fábrica ya se pensó en dotarla de un retablo mayor, digno de su grandeza. Esta noticia se halla en el protocolo del Archivo de Notarios de Burgos de 1540, nº 2.524, debido al escribano Asensio de la Torre, Registro 21, sin foliar.

El retablo mayor, de buen estilo barroco español del siglo XVII, corresponde a la importancia del templo. Consta de tres cuerpos separados por los correspondientes arquitrabes y cornisas, y flanqueado por dobles columnas estriadas al exterior y otras aisladas en los tres compartimentos, de que consta cada cuerpo, ocupados por bien tallados alto relieves en madera estofados, que reproducen escenas de la vida de la titular: la Anunciación, la Visitación, y la Adoración de Pastores y Magos, rematando en el tercer cuerpo con la Crucifixión del Señor, acompañado bajo hornacinas de las imágenes de la Santísima Virgen y San Juan.

 

 

 

 

Retablo mayor de la Iglesia de Santa María Ribarredonda.

Al centro del retablo se destaca el magnífico grupo de la Asunción de María Santísima, acompañada de ángeles; bella y valiente figuración del Misterio.

El proyecto se debió a Diego de Torres, pintor y escultor, quién no pudo acabarlo, en vista de lo cual su viuda María de Arce y sus hijos Diego Guillén, entallador, y Gabriel de Arce, pintor, vecinos de Burgos cedieron su derecho de terminarlo a Gerardo de Salcedo, imaginario, a Antonio de Segovia, batidor de oro, y a Juan de Langres, entallador, quienes se encargaron de hacer y terminar dicho retablo, mas otro de la iglesia de San Miguel de Busto, por escritura hecha con el Sr. Juan de Ortega de Velasco, abad de San Quirce, Arcipreste de Pancorbo.

Juan de Langres y Diego Guillén, nos son conocidos, trabajaron para la catedral de Burgos en 1523 y 1522 respectivamente (Martínez y Sanz, H. Del S.T.C. de Burgos). De Guillén se sabe que junto con López de Gámiz hizo el soberbio retablo de Santa Clara de Briviesca.

Pero la obra no se terminó por estos insignes autores, pues a parte de que no todo el retablo lleva su estilo, una cartela de la predela o base del retablo ostenta la fecha de 1646.

El gran critico de arte alemán Sr. Waise, en su obra “El arte plástico español de siete siglos, tomo II, publicada en alemán en 1937, copia esta última fecha y que el autor de parte del retablo se relaciona muy íntimamente con el modelo creado por Juan Bazcardo y uno de sus compañeros Adrés de Ichaso, como lo prueba la comparación de relieves, por ejemplo, el del Nacimiento de la Santísima Virgen, con el correspondiente de un altar de La Guardia, y otro de Oyón hechos en el primer tercio del siglo XVII.

 

 

Retablo mayor. Asunción de María Santísima. Obra de Andrés Ichaso

Al escultor Andrés de Ichaso, de Santo Domingo de la Calzada, se le atribuye la autoría de la escultura “La Asunción”, los relieves de “La Natividad de la Virgen”, “Presentación en el Templo”, “Anunciación “ y “Visitación” del retablo mayor. 

Sobre la arquitectura del mismo se conocía que en 1540 Diego Torres contrataba un retablo nunca concluido, HUIDOBRO SERNA, L. "Santa María Ribarredonda" Bol. de la Ins. Fernán González (1950) nº 112 págs 188-189. 

Este escultor es autor de diversas imágenes de a iglesia de Villanueva de Teba. Una de sus primeras obras corresponde a  la imagen de San Pedro titular de la iglesia de Villanueva de Teba en el año 1632, por la que recibió 300 reales. Unos años mas tarde la pintó Francisco Zaldivar por 400 reales, llevándola desde Santo Domingo de la Calzada a lomos de caballo, ocupando en la actualidad la caja principal del retablo mayor. Aunque no se tiene confirmación documental, es  razonable pensar que Ichaso sea el autor del resto de esculturas del retablo de la iglesia de Villanueva de Teba: San Juan Bautista (influencia de la escuela de Bazcardo), San Francisco, San José y el Niño, así como El Crucificado (influencia de la escuela de Gregorio Fernández).

 

 

La presencia de obras de Andrés de Ichaso en Villanueva de Teba, las frecuentes relaciones entre artistas riojanos y de La Bureba, el amplio mercado que se les abría en esta zona y, sobre todo, un preciso análisis estilístico, conducen a atribuir los relieves e imágenes del retablo mayor de la iglesia de Santa María Ribarredonda a Andrés de Ichaso.

Los cuatro grandes relieves con las escenas de la Natividad de la Virgen, Presentación en el templo, Anunciación y Visitación, así como la imagen de la Asunción (titular de la Iglesia) y las de Cristo en la Cruz, María y San Juan Evangelista, que completan toda la escultura del retablo, tienen su modelo mas directo en la obra de Bazcardo y son tan evidentes las similitudes que han llevado a historiadores como Weise y más recientemente Moya Valgañón, a pensar en él como autor de los relieves. Basta comparar la escena de la Natividad del retablo de Oyón (Álava), obra de Bazcardo, con la de Santa María Ribarredonda para darse cuenta de ellas y de las similitudes.

La escultura de este monumental retablo ha despertado siempre el interés de nuestros historiadores desde que Sentenach lo destacó. SENTENACH, N. "La Bureba..." pág 126, 

WEISE G Spanische Plastik aus sieben jahrhunderten, Tomo II Tubinga 1927 lam 279 (publicó el relieve del Nacimiento de María. 

MOYA VALGAÑON JG "El retablo mayor de Briones, Notas de escultura barroca en la Rioja" Berceo (1965) pag 100

IBAÑEZ PEREZ C.A. "REtablos barrocos de la primera mitad del siglo XVII en Burgos" BSSA (1978) pág 202. Destaca su advocación mariana y lo califica como uno de los mejores de la provincia en contacto con la obra de Gregorio Fernández o un artísta de su órbita.

Los relieves del primer cuerpo, Natividad de la Virgen y Presentación en el templo, se acercan más a la obra del escultor de Cabredo que el resto, sirvan de ejemplo los citados de Oyón, La Puebla y La Guardia. No obstante, las actitudes, formas de los pliegues de túnicas y mantos, rostros y cabellos están mucho más relacionadod con Andrés de Ichaso: son característicos el sacerdote y el personaje que centra la escena de la Presentación.

Los relieves del segundo cuerpo, disminuyen en calidad respecto a los anteriores, el rostro y los brazos del Arcángel de la Anunciación son un ejemplo de ello. Por otro lado, se debe resaltar la buena figura de Santa Isabel en la escena de la Visitación. La disposición de los brazos y el esquema general de la magnífica talla de la Asunción tiene recuerdos vallisoletanos pero un ligerísimo contraposto: el avance de uno de los pies y el manto que cubre parcialmente la talla están más cerca de las fórmulas romanistas regionales. Se obsevan así con claridad las influencias que dominaban el hacer de este buen escultor, por un lado, las vallisoletanas aprendidas al lado de Gregorio Fernández, y por otro, las del taller Viana-Cabredo (Constituido por artistas Vianeses o afincados en la ciudad de Viana -Navarra-).

En la estatuaria griega la representación del movimiento empieza con la ruptura de la ley de frontalidad, que era el firme aliado del sosiego. El movimiento de la figura rompe la verticalidad. La descomposición de fuerzas es un hecho verificable en el desplazamiento humano: cuando una parte se mueve, la otra sostiene; no se puede mover todo a la vez. Es lo que se ha dado en llamar «contraposto». Una pierna avanza, la otra sostiene el cuerpo, y los brazos hacen lo propio mientras la cabeza mira hacia un lado y se inclina.

Presbiterio y naves laterales

A los lados del prebiterio hay seis buenas sillas de coro, de buen estilo barroco, procedentes del ex-monasterio de Obarenes.

El frente de las naves laterales está ocupado por sendos retablos churriguerescos del siglo XVIII, ambos iguales, de espléndido dorado, otros dos, de madera ricamente sobredoradas, del gusto corintio.

Coro

Merece citarse un buen lienzo, pintado al óleo, de San Juan Bautista, de escuela española, siglo XVII, y el órgano procedente de Obarenes.

El coro bajo lo constituye una silleria de nogal sencilla, pero artística del siglo XVII, con algunos golpes de escultura.

En la sacristía se guardan dos bustos-relicarios de San Vitorino y Santa Clara, de muy buena escultura, policromados, del siglo XVII.

Al atrio de la iglesia se pasa bajo un hermoso arco de la escuela toscana, sobre el cual se lee: ME FECIT P. SOLANO y DIEGO de OTEIZA AÑO de 1701, es decir que fue construido por estos maestros. Debajo está grabado el nombre del párroco J.D.M. Beltranilla, que coincide con la documentación parroquial de aquella fecha.

En el arco abierto sobre la puerta de ingreso hay una buena estatua de piedra.

En la década de 1960, se realizaron una serie de cambios, que afectaron, principalmente, al púlpito, y a la mesa del altar (se puso cara al público). Obras que estuvieron dirigidas por el maestro burgalés Andrés Martínez Abelenda, y que fueron promovidas por el párroco Eduardo Barrasa, que sucedió a Eladio Nieva.

En Noviembre de 1991, La Junta de Castilla y León, declaró a esta iglesia de “interés cultural, con categoría de monumento”, siendo párroco Eutiquio de la Cerda Mena.

Párrocos de Santa María (lista sin completar)

 

Pablo Martínez         Hacia 1571

Roque Fernández de la Calzada Hacia  1636

Pedro González,       Hacia 1659

Hilario de Noriega,     Hacia 1680

 

Domingo Arroyuelo, Hacia 1737

Juan González, hacia 1745

Antonio González, hacia  1760

Simón Varena Medinilla, hacia 1776

Manuel María Ortiz y Díez, hacia 1852

Pedro Esteban Santos, a partir de 20 oct 1879

Jacinto Gómez, a partir de Junio de 1887

Eladio Nieva

Eduardo Barrasa

Eutiquio de la Cerda

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