El escudo municipal

Ilmo. Sr.:

  La Villa que V.I. tan dignamente preside desea mediante el ejercicio de un legítimo derecho, poseer su particular ESCUDO MUNICIPAL que exprese, de acuerdo con la ciencia Heráldica y la legislación vigente en la Región Autonómica de Castilla y León, las raíces milenarias de la vida e historia.

 La Villa de SANTA MARIA RIBARREDONDA,  está situada en la comarca burgalesa de La Bureba, -en prehistoria Autrigonia- y dentro de ella, en un punto de privilegio.  En primer lugar, por puras razones geológicas, el suelo posee una fecundidad excelente, reflejada en las buenas cosechas que anualmente compensan el esfuerzo de los vecinos.  Además, su posición goza de valor estratégico por ser el acceso directo a la entrada occidental del Desfiladero de Pancorbo, obligado camino de la Meseta y de gran parte de la Península al centro de Europa; por el término de SANTA MARIA RIBARREDONDA, han pasado migraciones e inmigraciones, pueblos, ejércitos, comerciantes, ideas y maldades desde los más lejanos tiempos hasta hoy.

Por aquí trazaron los romanos su Vía Aquitana que concluía en el Atlántico de Galicia; por esa Vía circularon visigodos, árabes, francos, peregrinos a Santiago y soldados de Napoleón. Se aprovechó luego para el Real Camino de Madrid a Francia; después Nacional I.  El ferrocarril y la autopista vinieron más tarde.  Hasta el modesto río Oroncillo, de 36 Kilómetros de curso, baja desde las fuentes de Cascajares recogiendo las aguas que a lo largo de las cuestas de los Obarenes bajan por inercia caminando hacia el Ebro.

Es muy probable que en la Prehistoria y en la época romana hubiera algún poblamiento estable en el actual término de SANTA MARIA RIBARREDONDA. Pero el cambio radical español del año 711 provocó la desaparición de aquella presunta personalidad y la aparición de otra nueva, que dura hasta hoy.

¿Cuándo nace SANTA MARIA RIBARREDONDA?  No pudo ser antes de que La Bureba  quedara  asegurada para Castilla, con la ocupación de Pancorbo, la fundación de Burgos, y la presencia cristiana en Castrogeriz.  Todo esto  sucedió  a finales del siglo IX,  bajo  el mando del Conde Diego Rodríguez  (Porcelos).  A partir de esas fechas, se comprueba una actividad colonizadora en toda La Bureba, y es entonces ( años 885-900) cuando nacen la  casi totalidad de las Villas que hoy existen y otras muchas más que han ido desapareciendo.

Entonces se funda nuestra Villa, que sólo se llama  RIBARREDONDA.  RIBA, es la forma castellana de RIPA latina.   RIBA, es un accidente geográfico que es “ porción de tierra con elevación y declive”; del que tenemos un exacto ejemplo en el pueblo y, además, circular, lo que explica el nombre de RIBARREDONDA. (Ribazo redondo). Así  se llama a la Villa en el primer siglo y medio de su existencia.  El nombre de SANTA MARIA llegó después, cuando el caserío se agrupó en la vecindad de la Iglesia dedicada a Santa María, Madre de Jesús.

La primera cita documental es el 1 de Julio del año 957  y la leemos en el Cartulario de San Millán de la Cogolla. En esa fecha, un donante con rango de abad y Adolfo de nombre, se integra en la comunidad de monjes de San Mamés  (Pancorbo) y entrega una hacienda importante que posee en Bureba y Tobalina: “Entrego mis casas de Silanes, huertas con frutales, un molino, linares y tierras en Bureba y en  RIPARRETUNDA”... en Vallarta  y en Pancorbo, Villanueva y Tobalina, libros, caballos, y otras casas en RIPARRETUNDA”...    Importante parece el patrimonio de don Adolfo y hasta lujoso, pues en aquel tiempo eran un lujo los caballos y los libros.

 Tenemos que aguardar ochenta años para volver a saber de nuestra Villa.  Han pasado muchas cosas, como el ascenso de Castilla de condado a reino y como el traspaso de La Bureba al reino de Navarra, que ha puesto gobernadores en Poza, en Pancorbo y en otros puntos.   En RIBARREDONDA,  se han fundado dos monasterios de carácter familiar, uno titulado de San Clemente y otro de San Antonino.  En la Iglesia postvisigótica existía este modelo de monasterio, llamado familiar, que establecía una familia en algunos de sus miembros que separaba una parte de sus bienes como dote y residencia.  Uno de ellos, sacerdote, era señalado como abad y con otros, pocos, familiares y amigos, formaban una comunidad que prometía cumplir cualquiera de las reglas monacales entonces vigentes: San Fructuoso, San Isidoro, San Basilio y pronto, San Benito.  Estos monasterios acababan siendo absorbidos por otros más vigorosos ( San Millán, Oña, Cardeña, etc.)

 En el año 1037, don Diego Muñoz, su esposa y sobrinos, heredan el monasterio de San Clemente, a las afueras de RIPARRETUNDA  con su hacienda en casa, capilla, huerta, manzanares, la mitad de un prado, tierras (cinco) y viñas, (dos). Les parece excesivo compromiso quedarse con el monasterio y se lo ofrecen a San Millán de la Cogolla, y al abad  don Gómez. Se formaliza la donación y se mejora, porque amigos de la familia añaden otros donativos de viñas, tierras y derechos en RIBARREDONDA, la mayoría, y en lugares cercanos.  Lo firman el “señor” Diego Muñoz y sus familiares, dos obispos y varios magnates y se añade que el rey García, el que morirá en Atapuerca, reina en Pamplona, y el rey Fernando en Burgos.

 Veinte años más tarde,  1 de Marzo de 1058 el monasterio de San Antonino es también agregado a San Millán. La donación la realiza su propietario, el sacerdote Fernando que profesa en el monasterio emilianense y se acompaña de una dote importante: El convento de San Antonino y su iglesia”, con todos sus derechos, tierras y viñas, que yo mismo compré y todo el tercio de bienes que me dejó mi madre”.  La ofrenda la confirman el rey don Sancho de Navarra, y su gobernador en Pancorbo; pero don Fernando añade una cláusula original: Que todos esos bienes los administrará él mientras viva y luego, sí, pasarán íntegramente a San Millán.   Como señala la escritura, todo lo donado está  en  “ SANTA MARIA RIBARREDONDA, Villa que está en la Bureba”. Queda completado el nombre: la Villa será hasta hoy así llamada.

 El último día del mes de octubre de ese año (1058), hay un suceso en SANTA MARIA RIBARREDONDA, que sin pretenderlo ilumina una fecha importante para Castilla. Don Pedro Muñoz, de la familia que en 1.037 hizo la donación a San Millán del monasterio de San Clemente, repite su generosidad entregando la hacienda que ha recibido de sus tíos. El notario señala con gozo: “Se hizo esta escritura siendo rey en Castilla, León y Galicia, Don Fernando. En el verano de 1.058, Pancorbo y los alfoces burebanos habían  vuelto a su madre Castilla.

 Se suceden los documentos referidos a SANTA MARIA RIBARREDONDA existentes en el célebre monasterio riojano en los años 1068, 1082 y 1090.  Pero el más importante es del año 1.086, por que vuelve a intervenir el monje Fernando, el dador, treinta años antes, del convento de San Antolín. No se nos presenta como abad, sino como fervoroso monje que han construido,”en la misma  RIPOROTONDA “  una iglesia y dependencias, dedicada a la Santa Cruz y que ha conseguido que venga a la Villa el primado de España y arzobispo de Toledo, don Bernardo y que ha bendecido su obra, acompañado del rey, de otros seis obispos y de cinco abades, más los magnates artesanos.  La lista de bienes  entregados a la nueva iglesia y por ella, a San Millán es ricamente alargada: Aparte del antiguo monasterio de San Antonino se añaden ahora 59 haciendas en 23 villas de La Bureba, Tobalina y Valdegovía, además de casas, molinos y otros bienes.  Fue una jornada brillante, la más brillante que SANTA MARIA RIBARREDONDA ha conocido y una de las más generosas donaciones a San Millán de la Cogolla a través del priorato de la Santa Cruz.

 Siguen unidos el monasterio de San Millán y la Villa como podemos ver por otros documentos. Pero podríamos  añadir otras cuatro fuentes de información sobre SANTA MARIA RIBARREDONDA, cuales son el monasterio de Santa María de Vileña, fundada por doña Urraca, reina de León; el monasterio de San Salvador de Oña, también presente en la Villa; el Cabildo Catedral de Burgos en el que hay pergaminos referentes a SANTA MARIA y el monasterio de las Huelgas de Burgos. Todo ello nos indica la importancia y significación de la Villa, así como su densa Historia que, aquí apenas podemos insinuar. Lo más admirable es que los vecinos supieron defender su soberanía municipal y conservada dentro del realengo, valor que no supieron o pudieron guardar otras villas que pasaron al señorío particular. Los mismos condestables de Castilla, que tanto poder alcanzaron en Castilla Vieja, no pasaron de ser fuertes propietarios; aunque se dice que tuvieron en la Villa casa-fuerte, no aparece probado.

 Al comenzar la Edad Moderna, SANTA  MARIA RIBARREDONDA es una  Villa próspera que ha superado las pestes de los siglos XIV y XV y que siente vigor suficiente para acometer una obra costosa y al mismo tiempo, exponente de la religiosidad de aquellos  vecinos y del buen  gusto artístico que les acompañaba. La iglesia parroquial es uno de los templos más hermosos de la archidiócesis burgense, que tantos tiene. Sabemos que las obras comenzaron en 1518 y que el maestro Répide lo acabó en 1583. Este templo ha sido descrito y admirado repetidas veces y sus merecimientos artísticos son tan evidentes que figuran en todas las antologías del Arte. Tras los arquitectos intervinieron los escultores, retablistas, pintores y doradores. El resultado fue una espléndida iglesia dedicada con justicia a SANTA MARIA,  como la modesta iglesia del siglo IX.

 Los vecinos eran y son conscientes de la valía de su templo parroquial. Un visitador eclesiástico pudo escribir en su informe: “ Tienen (su iglesia) hecha una perla”... algunos de esos vecinos comenzaron en el siglo XVI a reclamar sus derechos de hidalguía, en reconocimiento legítimo de los servicios de sus linajes.   Los mismos vecinos que sostenían sendos hospitalillos para pobres y peregrinos y una escuela para 30 niños, cuyo maestro percibía 50 fanegas de trigo por su estipendio.  SANTA MARIA RIBARREDONDA fue cabeza de una  de las Siete Cuadrillas que componían la merindad de la Bureba  y que comprendía las localidades de:  Calzada, Cubo, Fuentebureba, Miraveche, Silanes, Ventosa, Villanueva del Conde y Zuñeda.                                 

La situación de la villa sobre el Camino Real y en el campo de Pancorbo provocó graves inconvenientes en el primer tercio del siglo XIX por el paso de los ejércitos franceses y españoles, en las guerras de la Independencia y las Carlistas. Con la paz, esa misma situación volvió a favorecerla. En 1843, SANTA MARIA contaba 390 habitantes. En 1900 sumaba ya 558, y 528 en 1950. Un dato curioso es que en 1659 la Villa la fuera señalada como lugar de destierro a don Esteban Manuel de Villegas, de Nájera, por atreverse a censurar la política del rey Felipe IV, censura justa y simpática en los versos que tan bien manejaba don Esteban. Pasó un  invierno en SANTA MARIA RIBARREDONDA. 

De ésta han salido hijos ilustres que han aumentado el honor y respeto a su pueblo con sus brillantes servicios a la iglesia y a la Sociedad. Se mencionan a don Lucas Ruiz de Ribayaz, gran musicólogo del siglo XVII; al pedagogo y político don Eugenio Cemborain España y al sacerdote don Hermenegildo González López, canónigo de la Catedral burgalesa. El cronista que suscribe llegó a tratar a don Hermenegildo, doctor en Teología, Filosofía y Derecho y director que fue del periódico El Castellano, que se publicó en la primera mitad del siglo XX. Un gran personaje.

 SANTA MARIA RIBARREDONDA, ha soportado los profundos cambios operados últimamente en el campo español, con la emigración derivada y el predominio técnico industrial. Sobre ella sigue gravitando su buena situación que propicia la instalación de los pertinentes servicios, base para encarare un futuro fundado en los valores que durante más de mil años han inspirado la vida y conducta de los vecinos: su patriotismo castellano y español, su seriedad y responsabilidad, su hidalguía y religiosidad.

 Por todo ello,  me permito proponer a V.I., el siguiente ESCUDO  MUNICIPAL:

 Partido. Primero, en gules, arco gótico florido, cobijando columna con base y capitel corintio, en oro; al jefe, puestos en faja, tres bezantes de oro. Segundo, en azur, lienzo de espadaña, de plata, de dos cuerpos, con tres campanillas, puestos uno y dos a su color; surmontada de hoz de plata cargada con tres  espigas de oro. En punta, de plata, onda azur. Al timbre corona real cerrada.

Se hace en el primer homenaje al arte y esfuerzo vecinal de su monumento iglesia con el arco y la columna completada con capitel corintio; sobre ella, tres bezantes de oro, significan la valiosa posición geográfica de la Villa, la fecundidad  de su campo y la hidalguía de sus vecinos. En segundo, una sencilla espadaña y sus tres campanillos nos recuerdan los tres primitivos monasterios de San Clemente, San Antonino y Santa Cruz, cuyos monjes tanto influyeron en el largo Medioevo. La hoz y las espigas definen el carácter agrario-cerealista de SANTA MARIA.

 No obstante, V.I. dispondrá.

Burgos, 4 de julio de 2.000

EL CRONISTA OFICIAL DE LA PROVINCIA 

Fdo.: FRAY VALENTIN DE LA CRUZ

 

 

La Bandera municipal

 

Ilmo. Sr.:

La Villa de SANTA MARIA RIBARREDONDA, según manifestaciones de V.I.  desea poseer BANDERA particular que sirva para distinguir la personalidad de la misma ante los propios vecinos y los extraños.  Este ejercicio de derecho natural y legal supone la aceptación previa de las normas de la Ciencia Vexilológica y de aquellos que hayan emanado de la autoridad competente, en este caso de la Junta Autonómica de Castilla y León

 Los deseos del vecindario de SANTA MARIA RIBARREDONDA, pueden ponerse en marcha, toda vez que la villa tiene trámite admitido el reconocimiento de su  Escudo municipal que debe ser origen y referencia de la BANDERA.   Esta ha de tomar de aquel los colores o esmaltes pertinentes y el mismo ESCUDO ha de campear en la BANDERA. Igualmente, se recuerda en las ordenanzas actuales que las Banderas de los Concejos han de ser cuadradas, disposición  que ya sancionó el rey Alfonso X  en el siglo XIII.

 De acuerdo, pues con la memoria y Diseño del ESCUDO DE SANTA MARIA RIBARREDONDA, la BANDERA de la Villa ha de ordenarse de la siguiente manera:

 Cuadrada, 1:1  Verde en su campo. Al jefe, franja azul de 0´2,  cargada con tres luceros puestos en faja; el 1º de oro; el 2º de plata y el 3º de rojo, radiados a sus respectivos colores.  En el corazón de la BANDERA, el  ESCUDO MUNICIPAL.  Se acompaña diseño.

 Esta BANDERA, merecerá  todas las preferencias del protocolo municipal; el Concejo ordenará su uso y cu colocación con las Banderas de España, de Castilla y León y de Europa. Los  vecinos deberán respetarla y referirse a ella como expresión de la personalidad de su Villa.  En las concentraciones populares, los vecinos de SANTA MARIA RIBARREDONDA,  tremolarán con orgullo su BANDERA..

 Burgos, 4 de Julio de 2.000

EL CRONISTA OFICIAL DE LA PROVINCIA.

Fdo. :    Fray Valentín de la Cruz

 

Himno a Santa María 

 

 

Letra del Rvdo.  D. Martín García de Lomana

Música del Rvdo D. A. Bravo (Organista de la catedral de Burgos)

  

Santa María Ribarredonda,

así es el nombre de mi solar,

a ti te ofrezco yo mis amores,

a ti te dedico yo mi cantar. (Coro)

 

Eres bella como aurora,

eres fértil en tu suelo,

que de dorados trigales

la cubre Dios desde el cielo.

 

Llevas nombre de la Virgen,

de la que tus hijos fueron

siempre devotos y amantes,

buenos hijos, siempre buenos.

 

Madre eres de hijos hidalgos

y en tu antiguo monasterio

de Santa Cruz en la Riba,

monjes ilustres vivieron.

 

A tu magnífica iglesia

De tus antiguos conventos

San Sebastián, Santa Cruz,

Santas reliquias vinieron.

 

En distintas ocasiones

donaronte  privilegios

reyes, magnates, prelados,

que tus valles recorrieron

 

Por eso los que te amamos

Y los hijos de este suelo,

Al recordar tus grandezas

Decimos con tierno acento:

 

(Coro)

 

 


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