El primer partido de esta semifinal se jugó en Gijón. Este
encuentro resultó muy reñido y enormemente emocionante. De salida se puede comprobar que
el arenas venía dispuesto a asegurar su clasificación en este partido, y desarrollando un
fútbol rápido, fueret y muy práctico. El Gijón, equipo muy inferior en técnica, respondió
con un entusiasmo que hizo presumir una victoria por su parte. Al final los vizcaínos
vencieron merecidamente por 2 a 1. Buen partido en general que satisfizo muchoal numeroso
público asistente.
El segundo partido se jugó en Bilbao, con buena entrada, aunque
después del triunfo del Arenas en Gijón, todo hacía presumir que el partido resultaría un
paseo para el equipo local.
El encuentro en sí fue aburrido pues, era tal la
superioridad del Arenas, que más parecía un partido de entrenamiento que de competición.
Poco que contar de este partido a no ser por la cantidad de goles que encajó el equipo
asturiano. El primer tiempo finalizó con 3 a 0. La segunda parte, sumó a esos tres otros
cuatro más lo que daba al final del partido un rotundo 7 a 0.
Las alineaciones base
que con pocas variaciones presentaron los dos equipos en la eliminatoria fueron las
siguientes:
GIJÓN: Soto, Ituarte, Conrado, Meana, Morán, Riera, S. Villaverde,
García, Moré, F. Villaverde y Argüelles. ARENAS: Jauregui, Vallana, Ormaechea, Uriarte,
Monacho, J.M. Peña, Chacho, Barturen, Melchor, Suárez y Peña.
Había una gran expectación
en Barcelona por ver la final del campeonato de España.
El partido se jugó el día
13 de mayo, y terminó con empate a cero, lo que motivó que tuviera que celebrarse otro
partido a las 48 horas.
En este primer partido, jugó más y mejor el Madrid, pero no
pudo contra la fuerte y muy ordenada defensa del Arenas. Se lesionó pronto De Miguel, con
luxación de codo, y aunque fue atendido, ya no pudo rendir a tope. Los minutos corrían y
el empate persistía. Se llegó al final del partido con este resultado teniéndose que jugar
dos prórrogas de media hora cada una, pero a pesar de esto, el resultado permanecíó
inalterable en el marcador.
El día 15 de mayo se jugó el segundo encuentro
presentando los equipos las siguientes alineaciones:
ARENAS: Jauregui, Vallana,
Ormaechea, Uriarte, Barturen, J. Mª Peña, Careaga, Chacho, Muñoz, Suárez y Peña.
MADRID: Teus, Erice, Múgica, Aranguren (E), Machimbarrena, Alvarez (R), De Miguel,
Snsinea, René Petit y Muguiro Aranguren (S).
Gran partido el jugado por ambos
equipos. Tuvo dos fases muy diferentes, en la primera el Arenas dominó al Madrid de
principio a fín, e imponía su ley juego rápido, duro y veloz. Premio a este dominio Suárez
marcó un gol muy bonito, que les puso por delante en el marcador. La cosa parecía que iba
a ser fácil para el Arenas, pero el primer tiempo terminó sin que se moviera el marcador
que señalaba uno a cero para los vizcaínos. En la segunda parte, la consigna dada a los
madridistas era clara, había que ganar, para ello había que atacar y luchar mas que su
contrario. El Arenas se defendía bien, pero el ambiente que se respiraba era de que el
Madrid de un momento a otro podría conseguir la igualada. Tuvo su ocasión mas clara en un
penalty que lanzado por el especialista Machimbarrena, fue detenido por Jauregui. Esto
parecía sentenciar el partido, pues quedaban 15 minutos y el Madrid quedó un poco
desconcertado, cosa que aprovechó el Arenas para atacar y estar muy cerca de volver a
marcar pero Teus, muy seguro, lo paraba todo.
Por fín, cuando faltaban menos de
cinco minutos René Petit, tras sortear a varios contrarios, lazó un tiro imparable que
suponía el 1 a 1. Hubo nueva prórroga como en el partido anterior. Los primeros veinte
minutos no sirivieron para mover el marcador, pero en el segundo tiempo de esta prórroga
Ricardo Alvarez, acierta a cabecear imparablemente el segundo gol madridista.
Terminó el partido con este resultado y el Madrid pudo por fin gozar del triunfo, de un
triunfo ganado a pulso y a base de buen fútbol. El equipo madridista fue justo vencedor.
El Arenas, un dignísimo rival, que muy cerca tuvo la victoria final, pero aquella
genialidad de René Petit terminó con sus aspiraciones.