XLI
Mi vida es un erial:
flor que toco se deshoja
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja .
XLII
Sacudimiento extraño
que agita las ideas,
como huracán que empuja
las olas en tropel;
murmullo que en el alma
se lleva y va creciendo,
como volcán que sordo
anuncia que va a arder:
deformes siluetas
de seres inposibles;
paisajes que aparecen
como al través de un tul;
colores que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del iris ,
que nadan en la luz ;
ideas sin palabras ,
palabras sin sentido ;
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás ;
memorias y deseos
de cosas que no existen ;
accesos de alegría ,
impulsos de llorar ;
actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin rienda que le guíe
caballo volador ,
Locura que el espíritu
exalta y desfallece;
embriaguez divina
del genio creador...
¡Tal es la inspiración!
Gigante voz que el caos
ordena en el cerebro,
y entre las sombras hace
la luz apaecer ;
brillante rienda de oro
que poderosa enfrena
de la exaltada mente
volador corcel ;
hilo de luz que en haces
los pensamientos ata ;
sol que las nubes rompe
y toca en el cenit;
inteligente mano ,
que en un collar de perlas
consigue las indóciles
palabras reunir ;
armonioso ritmo
que con cadencia y número
las fugitivas notas
encierra en el compás ;
cincel que en el bloque muerde
la estatua modelando ,
y la belleza plástica
añade a la ideal;
atmósfera en que giran
con orden las ideas ,
cual átomos que agrupa
recóndita atracción ;
raudal en cuyas ondas
su sed la fiebre apaga ;
oasis que al espíritu
devuelve su vigor...
¡Tal es la razón!
Con ambas siempre en lucha
y de ambas vencedor ,
tan sólo al genio es dado
a un yugo atar las dos .
XLIII
Si al mecer las azules
campanillas
de tu balcón
crees que suspirando
pasa el viento
murmurador ,
sabe que , oculto entre
las verdes hojas ,
suspiro yo .
Si al resonar confuso
a tus espaldas
vago rumor ,
crees que por tu nombre
te ha llamado
lejana voz
sabe que , entre las sombras
que te cercan,
te llamo yo .
Si se turba medroso en
la altya noche
tu corazón
al sentir en tus labios
un aliento
abrasador ,
sabe que , aunque invisible
, al lado tuyo
respiro yo .
XLIV
Dices que
tienes corazón y sólo
lo dices
porque sientes sus latidos .
eso no es
corazón ...;es una máquina
que al compás
que se mueve hace ruido
XLV
Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar ,
a la orilla de mi lecho ,
¿quién se sentará ?
Cuando la trémula mano
tienda , próximo a expirar,
buscando una mano amiga ,
¿quién la estrechará ?
Cuando la muerte vidrie
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abirtos,
¿ quién los cerrará ?
Cuando la campana suene
(si suena en mi funeral) ,
una oración al oirla
¿ quién murmurará ?
Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya ,
sobre la olvidada fosa ,
¿ quién vendrá a llorar ?
¿Quién , en fin , al otro día ,
cuando el sol vuelva a brillar ,
de que pasé por el mundo
¿quién se acordará ?
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