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XI
Yo sé un himno
gigante y extraño
que anuncia en la noche
del alma una aurora,
y estas páginas
son de ese himno
cadencias que el aire
dilata en las sombras .
Yo quisiera escribirlo
, del hombre
domando el rebelde, mezquino
idioma,
con palabras que fuesen
a un tiempo
suspiros y risas , colores
y notas.
Pero en vano es luchar;
que no hay cifra
capaz de encerrarle,
y apenas , ¡oh,hermosa!,
si , teniendo en mis
manos las tuyas,
podría al oído
,contártelo a solas.
XII
Lo que el salvaje que con torpe mano
hace de un tronco a su capricho un dios,
y luego ante su obra se arrodilla,
eso hicimos tú y yo .
Dimos formas realesa un fantasma ,
de la mente ridícula invención,
y hecho el ídolo ya , sacrificamos
en su altar nuestro amor .
XIII
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada ,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa .
¡Cuanta nota doemía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas !
-¡Ay!- pensé- ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma ,
y una voz , como Lázaro, espera
que le diga : " Levántate y anda !"
XIV
Alguna vez la encuentro en el mundo
y pasa junto a mí ;
y pasa sonriéndose , y yo digo :
"¿Como puede reir ?"
Luego asoma a mi labio otra sonrisa,
máscara del dolor,
y entonces pienso : "¡Acaso ella se ríe
como me río yo!"
XV
Seta que voladora
cruza, arrojada al azar,
y que no sabe dónde
temblando se clavará ;
hoja que del árbol seca
arrebata el vendabal
y que no hay quien diga el surco
donde al polvo volverá ;
gigante ola que el viento
riza y empuja en el mar ,
y rueda y pasa y se ignora
qué playa buscando va ;
luz que en cercos temblorosos
brilla, próxima a expirar,
y que no se sabe de ellos
cuál el último será ;
ese soy yo , que al acaso
cruzo el mundo , sin pensar
de dónde vengo , ni a dónde
mis pasos me llevarán .
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