|
LXVI
Su mano entre mis manos,
sus ojos entre mis ojos ,
la amorosa cabeza
apoyada en mi hombro.
¡Dios sabe cuantas veces,
con paso perezoso,
hemos vagado juntos
bajo los altos olmos
que de su casa prestan
misterio y sombra al pórtico!
Y...ayer un año apenas ,
pasado como un soplo,
con qué exquisita gracia,
con qué admirable aplomo
me dijo, al presentarnos
un amigo oficioso :
"Creo que en alguna parte
he visto a usted ." ¡Ah!, bobos,
que sois de los salones
comadres de buen tono ,
y andábais allí a caza
de galantes embrollos :
¡qué historia habéis perdido!
¡Qué manjar tan sabroso
para ser devorado
sotto voce en un corro ,
detrás del abanico
de plumas y de oro!
...................................
¡Discreta y casta luna ,
copudos y altos olmos ,
paredes de su casa ,
umbrales de su pórtico,
callad, y que el secreto
no salga de vosotros!
Callad; que por mi parte
yo lo he olvidado todo:
y ella...,ella...,¡no hay máscara
semejante a su rostro!
LXVII
De dónde vengo?...El
más horrible y áspero
de los senderos busca ,
las huellas de unos piés
ensangrentados
sobre la roca dura ;
los despojos de un alma
hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.
¿A dónde
voy ? El más sombrío y triste
de los páramos cruza;
valle de eternas nieves
y de eternas
melancólicas brumas .
En donde esté una
piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba .
LXVIII
Como enjambre de
abejas irritadas,
de un oscuro rincón
de la memoria
salen a perseguirme
los recuerdos
de las pasadas horas.
Yo los quiero ahuyentar
.¡Esfuerzo inútil!
Me rodean, me acosan ,
y unos tras otros
a clavarme vienen
el agudo aguijón
que el alma encona .
LXIX
Es cuestión
de palabras , y, no obstante
ni tú ni yo jamás,
después
de lo pasado, convendremos
en quién la culpa está .
¡Lástima
que el amor un diccionario
no tenga donde hallar
cuándo
el orgullo es simple orgullo,
y cuándo es dignidad !
LXX
De lo poco de vida que me resta
diera con gusto los mejores años ,
por saber lo que a otros
de mí has hablado.
Y esta vida mortal, y de la eterna
lo que me toque , si me toca algo,
por saber lo que a solas
de mí has pensado .
|