LVI
Primero es un albor trémulo y vago,
raya de inquieta luz quecorta el mar;
luego chispea y crece y se difunde
en gigante explosión de claridad.
La brilladora lumbre es la alegría;
la temerosa sombra es el pesar ;
¡ay!, en la oscura noche de mi alma ,
¿cuándo amanecerá?
LVII
Como la brisa que la sangra orea
sobre el oscuro campo de batalla,
cargada de perfumes y armonías
en el silencio de la noche vaga;
símbolo del dolor y la ternura,
del bardo inglés en el horrible drama
la dulce Ofelia, la razón perdida,
cogiendo las flores y cantando pasa
LVIII
Cuando entre la sombra oscura
perdida una voz murmura
turbando su triste calma ,
si en el fondo de mi alma
la oigo dulce resonar;
díme: ¿es que el viento en sus giros
se queja, o que tus suspiros
me hablan de amor al pasar?
Cuando el sol en mi ventana
rojo brilla la mañana,
y mi amor tu sombra evoca
si en mi boca de otra boca
sentir creo la impresión,
dime: ¿es que ciego deliro,
o que un beso en un suspiro
me envía tu corazón?
Y en el luminoso día
y en la alta noche sombría;
si en todo cuanto rodea
el alma que te desea
te creo sentir y ver;
díme: ¿es que toco y respiro
soñando, o que en un suspiro
me das tu aliento a beber?
LIX
¡Cuantas
veces, al pié de las musgosas
paredes que la guardan,
oí la esquila
que al mediar la noche
a los maitines llama!
¡Cuantas veces
trazó mi triste silueta
la luna plateada
junto a la del
ciprés que de su huerto
se asoma por las tapias !
Cuando en sombras
la iglesia se envolvía
de su ojiva calada,
¡cuantas
veces temblar sobre los vidrios
ví el fulgor de la lámpara !
Aunque el viento
en los ángulos oscuros
de la torre silbara,
del coro entre
las voces percibía
su voz vibrante y clara.
En las noches de
invierno, si un medroso
por la desierta plaza
se atrevía
a cruzar, al divisarme
el paso aceleraba.
Y no faltó
una vieja que en el torno
dijese a la mañana,
que de algún
sacristán muerto en pecado
era yo el alma.
A oscuras conocía
los rincones
del atrio y la portada;
de mis piés
las hortigas que allí crecen
las huellas tal vez guardan.
Los búhos,
que espantados me seguían
con sus ojos de llamas ,
llegaron a mirarme
con el tiempo
como a un buen camarada .
A mi lado sin miedo
los reptiles
se movían a rastras;
¡hasta los
mudos santos de granito
creo que me saludaban!
como la niebla
, como el gemido
LX
Cendal
flotante que en leve bruma,
rizada
cinta de blanca
rumor sonoro
del arpa de oro ,
beso
del aura , onda de luz:
eso eres tú.
Tú,sombra
aérea,que cuantas veces
voy
a tocarte, te desvaneces
como
la llama , como el sonido,
como
la niebla , como el gemido
del lago azul .
En
el mar sin playas, onda sonante;
en
el vacío , cometa errante;
largo lamento
del ronco viento,
ansia
perpetua de algo mejor
eso soy yo.
¡Yo,que
a tus ojos en mi agonía,
los
ojos vuelvo de noche y día ;
yo,
que incansable corro y demente
tras
una sombra, tras la hija ardiente
de una visión !
|