Zuberoa /
Askatasunaren semeei ![]()
- Instrumental -
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ZUBEROA I
(Errepollenekue-B.L.)
Zuberoa, Zuberoa
mujer o frute.
Espejo de espejos.
No sé si dentro de tu cuerpo
duerme algún ruiseñor.
No sé si debajo de tu hierba
alguien está puliendo diamantes pacientemente.
Tampoco sé si tienes campos de maíz.
Ni cuál es el color de la piel de tus manzanas.
¿Cúando llueve en Zuberoa?
¿Cúando miran las mujeres en Zuberoa?
¿Cómo se muere en Zuberoa?¿Cómo?
No sé nada de ti.
No te conozco.
Sólo he oído alguna canción tuya y por eso te amo.
Sólo por eso te defiendo, Zuberoa.
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ZUBEROA II
(J. Antonio Urbeltz-B.L.)
Zuberoa,
símbolo de la trágica miseria de nuestro Pueblo,
mundo mágico,, que en tu último estertor
te aferras al Carnaval,
primer artículo de fe en un primigenio ciclo vital,
el de la creencia en la renovación cósmica de
las fuerzas de la naturaleza y de la vida.
Pueblo de Zuberoa,
siempre victorioso en la atávica lucha
entre el caos primordial y la nueva naturaleza que reverdece.
Pueblo de Zuberoa,
de telúrica sabiduría,
semilla original,
centro del mundo,
de nuestro mundo,
tu has inventado el canto y la danza,
levadura de lo preclásico, de lo eterno.
Que Dios te bendiga.
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- Instrumental -
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Hermosa heredera, confiamos en ti,
somos muchos, todos engañados.
Di si eres mía o no,
Sino me voy al desierto
a llorar mi pena.
Si quieres ir al desierto,
vete por favor, pero pronto,
y no vuelvas más donde mí,
sino te penará
pobre enamorado.
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PASTORALEKO MARTXA
(Herrikoia)
- Instrumental -
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OI ZUBEROA
(J.A.Irigaray - B.L.)
Oh, pueblo mío,
qué eras y donde estás:
En la larga noche de siglos
explotado y ahogado,
tierra de desarraigo
y depauperación
acostumbrada a ello
sin remedio
a la fuerza
acaso te falla el resuello
para fortalecer tu aliento?
Oh Zuberoa,
sueño de vida
lloro profundamente,
mirándote
mi aliento se torna lamento,
oh Zuberoa,
que eras y dónde estás.
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ORHIKO TXORIA -Falta en la antigua edición CD-
(Herrikoia)
- Instrumental -
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Muchos somos los desgraciados en el mundo
pero no hay ninguno que lo sea como yo,
queriendo ser dueño de mis propios bienes
me han largado diez años de galeras.
Los animales del campo, por miedo a la gente
se apresuran a esconder,
yo también, igual que ellos, pobre de mi,
para conservar mi penosa vida.
El día que cumplí veintidós años
cogí, para mi desgracias, una esposa:
pues puedo decir con qué vino,
escondiendo bajo el regazo la atadura con que ahorcarme.
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GOIZIAN ARGI HASTIAN
(Etxahun Iruri)
Al amanecer con los primeros rayos del alba
un pájaro se posa en mi ventana y comienza a cantar.
Pájaro hermoso, alegre, cuando te escucho
se esfuma la pena de mi corazón.
Pájaro querido, ¿por qué has venido a mi?
Despertándome en el sueño más hermoso;
viniendo tan temprano pensabas que tenía muchas penas.
No, no, vete a consolar a otro más desdichado.
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KADRILLE -Falta en la antigua edición CD-
(Herrikoia)
- Instrumental -
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AIEZKOAKO MENDIETAN
(J.A.Irigaray - Herrikoia - B.L.)
En los montes de Aezcoa
en el regazo del Pirineo
a la sombra del bosque de Irati
en medio del corazón
lluvia, nieve y niebla
entre nieblas estaba y está
solitaria
silenciosa
dormitando
la fábrica de Orbaiceta
los restos de ella y su recuerdo.
Valiosa planta
tesoro preciado,
disputado por carlistas y liberales,
que al hundirse finalmente,
se convirtió en flor sumisa a cualquier viento.
Como testigo de tu último aliento
Tellería el director
está enterrado en tu regazo
en la paz de Xangoa cantarino
junto a los hornos
bajo hayas sombrías,
centinela del fuego de tu seno
aún muerto vigilante.
Fábrica de Orbaiceta
sueños hecho piedra
esperanza fundida
ahí estás,
tu eres en medio de las montañas
lluvia, nieve y niebla
resto muerto y viviente
de nuestra entraña dolida
fábrica nueva y vieja
de Orbaiceta
monumento de nuestro ser.
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ORBAIZETA ARMA OLAREN KANTUA
(B.L.)
Viejos muros
de la fábrica de armas de Orbaiceta,
sobrevividos repeliendo
mil tormentas de fuego y guerra.
Solitarios,
como humildes testigos
de una historia maltrecha.
Acariciando su erguida presencia
en su eterno camino,
el arroyo, huidizo fluye sin pausa,
melancólico enamorado de las
piedras y el pasado,
engalanando el cauce sombrío
de verde humedad.
Y el murmullo del agua encuentra allí
la seducción de su propio eco.
Sólida fortaleza que emana
recia personalidad:
rota imagen
de nuestra desgarrada existencia,
entre el deseo y la impotencia.
Vientre sufriente del que va manando
el viejísimo y fatigado dolor
de nuestro no ser.
Y en cotidiana soledad,
recóndita e íntima,
sin nadie percatarse,
los viejos recuerdos
de hierro, armas y fuego
se esparcen en coplas y murmullos
por la savia de los árboles
que tienen sus raíces
en los muros de piedra.
... Y la abubilla canta
en el bosque de Irati.
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OTARTXO UTSA
(Lizardi - Bretainako herrikoia)
Canta el cuclillo en el monte,
ámanse el bosque y la sombra...
Las mariposas ilusas las que
créense inmortales, sobre la tierra
enjoyadas van y revuelan y vuelven...
Puesto que es ya primavera,
¿qué te tiene arrinconado,
pobre cestillo de mimbre?
Es que para siempre fuese la
alegría de su padre,
Es que coger ya no puede floras.
Es que aquellos brazos delicados
están rígidos... Y apagáronse
los ojos en la noche perdurable...
Cestillo de mimbre,
dime si tu fondo está vacío.
Ve si no quedó olvidada
en tu seno alguna flor...
Una sola,
que a este padre
sin consuelo consolara...
Una flor surge, encarnada,
fresca siempre, siempre viva,
como llega ensangrentada
que no se cerrará nunca...
Flor de recuerdo, caricia
del corazón, ofrecidos a la
estrella hermosa mía porque
siempre se ha extinguido.
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BIZKAIA MAITE
(J.A.Irigaray - B.L.)
Amada Vizcaya,
ayer por la mañana
te vi
vestida de blanco
verde en la cabeza, fuego en el corazón
esbelta, maciza, hermosa
cuando pasabas junto al lado de mi deseo,
y tu dulce olor
trabajo, amor, mar
se adueñaba de mí.
Ayer por la mañana escuché
el eco de tu habla
la caricia de tu canto
sobresalto en el corazón
y flotando en lo profundo de tu eco
me fui saltando, volando.
Ayer noche
junto al huerto de los antepasados
te dedicaste a bailar y
a improvisar versos, alegre y picante,
seno prolífico
fuente inagotable.
Amada Vizcaya,
vestida de blanco
verde en la cabeza, fuego en el corazón
consuelo y dolor del sufrido poeta
amor y canto
tu suave habla
tu viva impronta
el candente de tu hierro
son hoy mi refugio.
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ZORTEAREN KOLPEAK
(J.A.Irigaray - B.L.)
Por mor de la suerte
me ha tocado vivir
en este trozo de tierra
impregnada de lloros
odios
enconos
risas, danzas y llantos
y la tierra me ha hecho
insaciable
deseando impotentemente
disfrutar de la vida,
deseando ver la luz y
ciego,
acariciar los rayos del sol y frío,
imposibilitando para beber de
la copa del amor.
A pesar de todo
de la entraña me emerge y ahoga
el ardor de la pasión
el clamor de la amargura
el grito desesperado del ansia de vivir
aquí y ahora
imposible de saciar.
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AMODIOZKO POEMA
(Errepollenekue - B.L.)
Nosotros éramos bailarines de Zuberoa en la corte de los Estuardo.
No hablábamos en su lengua.
Por eso pasábamos los días bailando y gritando.
Junto a ellos éramos como una bandada de atunes encarcelados.
Y tú, querida mujer de la autopista
me acariciaste y me
cantaste hasta el amanecer.
Eres mi golondrina cazada en una cálida noche de octubre.
Quisiera volver a aquel día girando
lentamente
y mirando
al mar a lo largo de la circunferencia descrita
con los ojos cerrados.
Buscando con mis dedos la hierba de mi país.
Buscando en el aire la caída de mi pueblo.
Buscando en los cines de Zarauz la mujer de triste mirada
y lazos de aluminio en la cabeza.
Buscando en las plazas de mi pueblo al "bobo" de Ochagavía.
Hemos abanicado con plumas de portavión japonés a los héroes
de las películas mudas.
Hemos tenido que caminar sobre dentaduras de tiburón
Hemos tenido nuestros hijos en el mar entre las anguilas y los erizos.
Dormimos sobre lechos de sangre
y lloramos en los W.C. de los
trenes que nos llevan al exilio.
Pero no temas, maitea,
ahora nadie sube a nuestra casa.
Es la nieve que se derrite en el Gorbea.
Es el deshielo y los
ríos bajan con mucha fuerza.
¿Serán capaces de ahogarnos?
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En el año de
mil novecientos uno
el día catorce de mayo
delante de la barra de Orio
apareció, a eso de las nueve,
una ballena.
Si bien era grande,
se movía ágilmente,
Ahí andaba a vueltas
yendo y viniendo
removiendo la arena al sumergirse,
pues tenía piojos
y trataba de deshacerse de ellos.
Enseguida que vieron
que así andaba
fueron en busca
de las traineras,
de arpón, dinamita y sogas.
Para traerlo rápido
no era gente adormecida.
Fueron cinco traineras
cada una con su patrón.
Con hombres adiestrados
y fornidos.
Con Manuel Olaizola, Loidi,
Uranga, Atxaga y Manterola.
Los saltos y gritos que daba la ballena
eran inmensos y temibles
sin que les amedrentaran
aquellos riesgos
la mataron con el arpón.
¡Ay de lo que allí sucedió!
Rodeando a la ballena
cinco chalupas.
Dura pelea la que libraron
aquellos hombres.
Cuando la vieron
muerta o ahogada
desde tierra
se oyeron vivas y aplausos.
De largo doce metros,
la cintura, diez de grueso.
La pala de la cola cuatro de ancho
a los lados, dos palas.
En los labios, las barbas
tenía en dos hileras;
tan bien ordenadas
como un peine.
Mil doscientas arrobas
tenía el cuerpo.
Otras doscientas la lengua
y el contenido de las tripas,
por falta de comer
no estaba perdida.
A seis pesetas por barril fue vendida.
He contado lo que ocurrió
en favor de la verdad.
Preguntad a la gente
si no fue así.
Estamos satisfechos
de corazón.
Decid sin miedo
vivan los oriotarras.
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En este difícil pueblo
arrojando a los hijos al lodo de pólvora,
educando nuestros sentidos en el cansancio de las trincheras,
enraizándose en la tierra la esencia que se nos niega.
vamos siglo tras siglo.
Crece en nuestros secos ojos el sinsabor del deseo de libertad,
frente a la ciega desesperanza
no tenemos estrella polar.
No llega a nosotros el resplandor de
los cabellos dorados de la diosa Mari,
ni tampoco el eco encantador de las lamías
que cantan en regatas límpidas.
¿Es que no descenderán jamás
a peinar con su peine de oro
estás malezas revueltas?
¿Ni nos impulsará encendidamente el toque de
Juan Zuria hijo del rayo de fuego celestial?
En alguna parte están, amor mío,
los blancos vestidos de seda de nuestras princesas,
en alguna parte, sin duda,
las frescas flores que nadie ha olido todavía,
en el paraíso de los hijos de la libertad.
Cuando podamos solazarnos en el amor
cuando los niños vascos se vuelvan
a dormir mecidos en hermosos cuentos éuskaros,
cuando nuestras miradas se hermanen,
cuando se escuchen cantos victoriosos al
dominar nuestra esencia fundamental...
Entonces sí, amor,
convertiremos la suave hierba de nuestra tierra
en sensual vestido de nuestros cuerpos,
flotando embriagados de amor
en vertiginoso vuelo,
en el reposo de cuerpos temblorosos,
invocando a los hijos de la libertad...
alcanzaré, allí en tu vientre
el principio de nuestro mundo.
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