GAUEKO ELE IXILLEN BALADA
(B.L.)
Vengo cantando las palabras calladas
escritas con pluma de noche,
llamando a las puertas de todos los dioses,
adentrándome insaciable en la vida.
Olfateo el aroma de los frutos prohibidos,
me vierto en sueños voluptuosos,
la emoción de las pasiones me embellece,
y de noche, me consumo en el fuego de amantes.
En la alborada de mi deseo,
en el eco de arpas druídicas,
sin darme cuenta voy huyendo
por las sendas de los recónditos recuerdos.
La muejer tierra con sus tintes otoñales,
femenina, se adentra en mi ser,
acariciando con toques divinos
aquella ilusión perdida.
Atravesando la esencia de la fresca hierba
que acaricio con las yemas de los dedos,
voy desnudo en telúrico viaje
deleitándome en los viejos atavismos.
Esperanza, ven conmigo,
ataviada de blanco satén,
quiero hacerte mi amante,
a la usanza y el honor de los hidalgos.
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Un día
que la emoción de haber sido elegido
no podía ocultar,
tenía la ocasión
de conocer
personalmente
a quién sólo era un eco
en mis oídos.
Allí estabas,
deshaciendo
las virtudes estéticas
de una gabardina
con ademanes de sabiduría
de quien ha hecho un largo camino.
Te dibujé en mi mente
vestido con camisa de lino blanco
y percibí la necesidad
e un arpa
entre tus manos.
Tu manantial fecundo
fluyó hasta lo más profudo de mi ser,
era lluvia de Abril.
Como queriendo escribir en el aire,
con sólida disciplina,
y las palabras se alinearon
en una danza teatral,
vi desnuda
la repetida canción de nuestra raza
en un ballet.
Luego a trote de caballom
saliste a recorrer la historia,
y después de largo galopar
y de abrir senderos de acero,
el caballo
se te convirtió
en cólera
de ojos perdidos en locura.
Con pinceladas actuales,
pintabas la fatiga del caballo encadenado,
y yo embriagado
con tu rico cocktail agridulce,
me iba como poseído
por fina niebla,
y con tu sombra
confeccioné una camisa.
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DAMA GAZTE XARMANT BAT
(Popular)
Una hermosa joven damisela se muestra ante mí,
pareciéndome una estrella del cielo;
para ser criada por una madre, no es poco,
que nuestro salvador la conserve.
Buenas noches joven y compañía,
es agradable estar con vos un rato,
sabéis hablar con mesura,
que Dios os acoja en su reino al morir!
¿Mi bella amada, dónde vivirá?
¿Tendríais vos noticias de ella?
Hace tiempo que pienso en ir a verla,
dadle de mi parte, mis mejores recuerdos.
¿No sería mejor que fuerais vos mismo,
sin comisionarme a mí para tal efecto?
No os fiéis, no vaya a molestarse,
venid conmigo, iremos juntos.
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GAUA ETA NI
(Khalil Gibran-B.L.)
Soy como tú, ¡oh! Noche
Oscuro y desnudo. Sigo por el camino en llamas
que está sobre mis sueños y cada vez que mi pie
taca la tierra, brota allí un roble gigantesco.
No, tú no eres como yo, ¡oh! Loco.
Porque aún miras hacia atrás para medir la huella
que dejaste en la arena.
Soy como tú, ¡oh! Noche,
silencioso y profundo.
Y en el corazón de mi soledad hay una diosa
que está dando a luz un hijo, y en él
se tocan el Cielo y el Infierno.
No, tú no eres como yo, ¡oh! Loco.
Porque aún te estremeces ante el dolor
y la canción del abismo te espanta.
Soy como tú, ¡oh! Noche.
Salvaje y terrible, porque mis oídos están llenos
de los gritos de naciones conquistadas y de
suspiros de tierras olvidadas.
No, tú no eres como yo, ¡oh! Loco.
Porque aún tomas tu pequeño yo por
compañero y no logras ser amigo de tu yo gigantesco.
Soy como tú, ¡oh! Noche.
Cruel y temible, porque mi pecho está
iluminado por navíos en llamas, y mis labios
están húmedos con la sangre de guerreros asesinados.
No, tú no eres como yo, ¡oh! Loco.
Porque aún tienes deseos de tu alma gemela,
y no te has convertido en la única ley
para tí mismo.
Soy como tú, ¡oh! Noche.
Jovial y alegre.
Porque aquel que duerme bajo mi sombra está
ahora borracho con vino virgen, y aquella
que me sigue peca alegremente.
No, tú no eres como yo, ¡oh! Loco.
Porque tu alma está envuelta en el velo de las
siete dobleces, y no llevas tu corazón
sujeta en tu mano.
Soy como tú, ¡oh! Noche.
Paciente y apasionado,
porque en mi pecho, mil amantes muertos están
sepultados en mortajas de besos marchitos.
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NI OLENTZERO NAIZ
(J.R. Uriarte-B.L.)
Hemanas, hermanos, yo soy el olentzero.
Yo soy el olentzero de Euskadi.
Y os traigo muchos regalos, del futuro y del pasado.
Hígados frescos de carlistas apuñalados por la espalda.
Martinetes y fuelles de ferrerías paradas.
Mineros, carboneros, venaqueros, carpinteros, y ferroneros con
la cara y las manos limpias, con lágrimas en los ojos, blasfemando,
huyendo monte abajo, hacia los puertos, buscando trigo y ropa.
Os traigo regalos caros de España: mineral de Bizcaya y hierro
españolizado. ¿Me oyes hermana? ¿me oyes hermano?
Ahora estoy aquí, tumbado en el suelo de la cocina de mi casa,
babeando, mascando cucarachas.
Estoy aquí, viendo cómo llegan los criminales por el camino de
Orduña.
Viendo cómo nuestros puertos se convierten en nido de idiotas y
viendo el vuelo libre de las gaviotas equipadas, ahora con fusilies.
Estoy aquí queriendo sentirme como Leonard Cohen, deseando ser un
sacerdote vasco que lleva la sagrada forma a los gudaris en las
trincheras.
¡Ah! Yo soy el placer.
Yo soy un ciervo saltando al mar desde el Jaizquibel
y hablo desde el aire con los poetas vascos que se suicidan en la
noche, y con las lubinas y las merluzas que luego acariaciarán sus
cuerpos junto a las playas de Laga, Bakio y Ondarraitz.
Yo soy un recién nacido, buscando en el Adour las caricias de mis padres.
¡Ah! Yo seré el maiz, el amante y el hijo de mis hijas,
y cuando llueva, iré con ellas a la casa de Xenpelar a escuchar sus
versos.
Mujeres de Irlanda, mujeres de Euskadi, llenaremos el futuro con
nuestros cantos, dormiremos sobre arpas de hierba, vuestros hijos
serán bretones como los eucaliptus de Bizcaya y nadie, nadie se
imaginará ésto porque nuestro amor está prohibido.
Y ahora me voy, me voy y perdonadme por este canto tan triste.
Perdonarme también si me sumerjo abrazado a los pájaros en las aguas
profundas de nuestro mar.
Agur nerea, agur seme, agur itsaso, agur Garazi, agur arrebok,
agur anaiok, agur, agur.
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