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  Biografía  BIOGRAFÍA    [2/3]

 

Oro laño mee batek…, su primer trabajo largo, es de 1974. Aun continuando en una línea de sencillez musical, es ya más maduro y elaborado, un presagio de su producción futura. Además de los poemas de Lizardi, cabe destacar canciones que han perdurado en nuestra memoria colectiva, como la jota Herri behera o Txori txikia, basada en un poema de Artze.

En 1975 ve la luz ...eta maita herria, üken dezadan plazera, que, además de conseguir gran éxito, se convierte en un disco clave: está ya presente el embrujo de Zuberoa, la Navarra de ambos lados de la frontera y un ramillete de canciones inolvidables, como Atharratze, Jaun Baruak, Maria Solt… Consigue así un mundo espiritual, casi mágico, impregnado de un clasicismo de gran belleza.

 

 
   Benito Lertxundi (1974)
Benito Lertxundi (1974)

En 1977 publica el doble Zuberoa / Askatasunaren semeei, que podemos tomar como declaración de amor y homenaje a Zuberoa; por otra parte, el uso de instrumentos antiguos autóctonos subraya el ambiente popular suletino. Hay que mencionar también que Lertxundi se rodea de un buen grupo de músicos, así como la presencia de Bretaña y el mundo celta.

Músicos participantes en Zuberoa / Askatasunaren semeei-
Músicos participantes en Zuberoa / Askatasunaren semeei

 

En 1981 sale a la calle otro disco doble: Altabizkar / Itzaltzuko Bardoari. Tomando como base la batalla de Roncesvalles, Benito retoma los escasos restos de la épica vasca y les da un tratamiento especial: canciones largas, ambientación instrumental…, Matalaz y Muñagorri forman parte asimismo de ese fondo épico. En la segunda parte destaca la historia escrita por Arturo Kanpion, pero tampoco podemos olvidar temas ya tan entrañables como Oi ama Eskual Herri o Nere herriko neskatxa maite.

 

  Benito en un concierto (1989)  
Benito en un concierto (1989)

Gaueko ele ixilen baladak, publicada en 1985, supone una búsqueda e investigación interior, para formular y expresar su filosofía personal. Son canciones de largo aliento, con textos cargados de simbolismo, como la que da título al disco u otras: Ni Olentzero naiz, Gaua eta ni… Fue también importante la colaboración del pianista italiano Antonio Breschi.

En 1987 se publicó Mauleko bidean… izatearen mugagabean. Por una parte profundiza en líneas ya trazadas, como Zuberoa o la música irlandesa, al imaginarse que encuentra al músico gaélico O'Carolan en el camino de Maule. Por otra parte, este disco supone también la búsqueda de algo nuevo, como se ve en los arreglos, con el uso de sintetizadores y percusión. Tampoco hay que dejar de lado su marcada tendencia a la transcendencia.

Por último, Pazko gaierdi ondua, de 1989, es el último disco anterior a la recopilación. Lertxundi vuelve a temas tradicionales, sin olvidar las exigencias de sonido más actuales. Se incluyen también aquí temas que ya pertenecían a su repertorio en las actuaciones, pero no grabadas hasta ahora, como Primaderako liliak.

(Texto extraído del folleto perteneciente al álbum Hunkidura Kuttunak. Elkarlanean, 1993)