Cantabria hasta nuestros
días
Una vez unidos los dos
grandes reinos de España, Castilla y Aragón, el proyecto
de una España unida toma forma de la mano de los Austrias, proyecto
que continuarán los Borbones. La anexión del Reino de Navarra
culmina la obra empezada en el siglo XV de la era cristiana de la mano
de los Reyes Fernando de Aragón e Isabel de Castilla. Varias culturas
distintas, separadas durante siglos, se unen por una causa común.
El primer rey Austria fue Carlos de
Habsburgo, hijo de Felipe el Hermoso y Juana de Castilla. Recibió
en primer lugar la corona de Castilla, ya que en Aragón siguió
reinando su inteligente abuelo, Fernando. Es conocido además que
contra Carlos I se realizó la primera revuelta relevante: La revuelta
de los Comuneros de Castilla. Carlos recibió una educación
fuertemente germana e intentó imponer a los castellanos su forma
de entender el Estado. Después de esta revuelta, y aunque la victoria
fue para las filas reales, Carlos comprendió que el reino que le
había tocado no era un lecho de rosas y que había que gobernar
con fuerza a la vez que inteligencia. Respeto los fueros y derechos concedidos
en la época de sus antepasados, dentro de lo que un monarca absoluto
podía respetar dentro del nuevo estado que quería realizar.
Con él empezó una época de esplendor para el nuevo
Reino de España. Se empezaban a colonizar las Américas. Su
primer descendiente fue Felipe II, del que llegaron a decir que "en su
reino no se ponía el sol".
Las relaciones políticas y
administrativas estaban centralizadas, pero el reino tenía una serie
de fueros que abarcaban a ciudades o regiones enteras, como autogobiernos
limitados que tranquilizaban el ambiente, aumentado por la época
de esplendor que se vivía. Sus sucesores, Felipe III y IV, vivieron
de las rentas de uno de los mejores monarcas que tuvo el reino de España,
apareciendo el declive con el hijo de Felipe IV, Carlos II.
La muerte de este monarca, retrasado
mental a causa de los múltiples matrimonios consanguíneos
efectuados por la casa de Austria, fue el inicio de una guerra civil a
causa de la herencia de la corona. Borbones (capitaneados por Luis XIV,
que deseaba poner a Francia al frente de las naciones europeas) y Austrias
(con los ingleses de aliados, ya que temían los planes del rey francés)
lucharon con partidarios en ambos lados del ya maltrecho reino. Los resultados,
la pérdida de Gibraltar en detrimento de los ingleses y algunas
colonias americanas en detrimento de los franceses, a parte del prestigio
europeo del reino. En la península se coloca como rey Felipe V,
que administra el reino al estilo francés. Los primeros que pierden
sus derechos históricos son los catalanes, seguido va la zona de
Valencia. Con los vascos Felipe todavía no se atreve, y a los asturianos
les mantendrá el derecho de seguir llevando el nombre de Principado,
para los sucesores de la nueva Casa Real, título ya concedido por
Enrique II de Castilla.
Cantabria todavía vive administrativamente
separada en las Asturias y la región de Castilla. Aparece, por la
influencia del Renacimiento, una corriente de erúditos que se dedican
a estudiar a los clásicos. En este momento aparece una corriente
vasca que se afirma como los herederos de los cántabros históricos.
La tesis, denominada vasco-cantabrista, es rebatida por el padre Enrique
Flórez, que sitúa la Cantabria Histórica en lo que
hoy es la actual provincia y las denominadas Montañas de Burgos.
Esta tesis cantabrista ha sido fuertemente apoyada con los descubrimientos
arqueológicos del último siglo.
Castilla ya no es un reino independiente.
Se implanta el sistema de provincias al estilo francés, y en cada
provincia existirá un representante del nuevo rey. Sus descendientes
fueron de diversa categoría, resaltando a Carlos III como el más
brillante, y a Fernando VII como el más repugnante. Fue precisamente
Carlos III el que otorga el título de Provincia de Cantabria
a la región, a petición de la Casa de Juntas de Puente San
Miguel, empezando su andadura para unificar administrativamente las dos
zonas.
En Cantabria han surgido una serie
de personajes importantes dentro este paso desde el medievo a nuestros
días: Lope de Vega, Quevedo, Velarde, Menéndez Pelayo, Jose
María de Pereda, Manuel Llano, etc. Hombres que han escrito la cultura
española del último tercio del milenio. Hombres que se preocuparon
por mantener la cultura cántabra viva. Hombres que defendieron la
independencia del reino español contra los ejércitos de Napoleón.
Ya entrando en el siglo XIX, la parte
cántabra de las Asturias se une a la recién creada provincia
de Santander. La villa cántabra del mismo nombre, que ha adquirido
el rango de ciudad, es la capital. La vieja abadía ha ganado a otras
villas que pretendían los mismos derechos, y se elimina el nombre
de Provincia de Cantabria. Sin embargo, el nombre de Cantabria permanece
en la montaña. Las comarcas con mayor influencia asturiana no desean
que Santander ocupe un rango tan predominante. Sin embargo, esto es así
hasta la proclamación de la Constitución de 1978.
El final del siglo XIX es una continua
lucha de intereses, de cambios de gobierno y régimen. En este siglo
los Borbones se atrevieron a culminar la unión administrativa del
Reino, eliminando los últimos fueros que quedaban. Los vascos y
navarros vieron desaparecer sus sistemas de gobierno y sus antiguas leyes
en detrimento de un estado central al estilo francés: es el comienzo
del nacionalismo. Aparecen regionalismos y nacionalismos por todos los
rincones del Reino. Durante la I República se llegó a hablar
de una República Federal, pero su corta duración hizo que
se denominase "La Breve". La vuelta de los Borbones, de la mano de Alfonso
XII, pone en orden durante una temporada al reino, que ha vivido tiempos
mejores.
El siglo XIX ha sido una época
dominada por las guerras fraticidas. A las Guerras Carlistas le sucede
el nacionalismo vasco de Sabino Arana. Se pierden las últimas posesiones
en América y las Filipinas. El Reino de España ya no cuenta
nada dentro del concierto internacional. Con Alfonso XII se comienza el
siglo XX, pero este rey, que no fue mal monarca, duró poco, y lo
sucede Alfonso XIII, que después de épocas pseudodemocráticas
y dos dictaduras, agravadas por las guerras en Africa, es destronado para
la implantación de la II República. Catalanes y vascos solicitan
los derechos arrebatados por los Borbones. Se inicia la Guerra Civil Española,
la confrontación más fraticida de la Historia de España.
Hermanos contra hermanos, padres contra hijos, todo el odio y el rencor
de "las Españas" afloró en los 3 años de duración
de la misma. El general africano Franco triunfó en esta última
confrontación, constituyendo una de las dictaduras unipersonales
más largas que se haya visto en el siglo XX..
El mapa regional se copia a semejanza
de los Borbones. Las regiones de España quedan configuradas según
la tradición monárquica que imperaba antes de la II República.
Todo lo que huela a regionalismo o a nacionalismo es perseguido del mismo
modo y con la misma saña que a las gentes de izquierda.
El 20 de noviembre de 1975, Franco
muere. España es, según el dictador, un Reino, que descansa
en las Leyes Fundamentales del Movimiento Nacional. Se trata de salvaguardar
la Cruzada Nacional (nombre que le pone la dictadura a la Guerra Civil).
Juan Carlos de Borbón sucede al dictador a título de Rey,
y empieza a poner en marcha los resortes democráticos.
Quiere convertirse en "el rey de todos los españoles" que deseaba
ser su padre, Juan. La Constitución llega en el año 78. Es
aprobada por las Cortes Constituyentes y sancionada por el Rey. En el año
79 se efectúan las primeras elecciones libres desde la II República.
Ningún partido de origen franquista ni ultraderechista obtiene una
representación parlamentaria considerable.
España se configura como un
estado con gobiernos autónomos. Lo que surgió en principio
para frenar determinadas reivindicaciones vascas, catalanas o gallegas,
se extiende al resto de la península. Es lo que se denomina "café
para todos". La responsabilidad de gobierno se extiende a las administraciones
locales, mientras que determinadas competencias seguirán en manos
del Gobierno de la Nación. El artífice de esta solución,
híbrida entre un estado federal y el sistema cantonal francés,
se debe a Adolfo Suárez y su equipo. Todos ellos lograron que el
EstadoEspañol no volviera a fracturarse en
guerras civiles, odios estériles y actitudes que no llevan a ningún
lado.
Cantabria pide su propia autonomía.
Después de haber estado vinculada a Castilla durante el último
siglo, los ciudadanos cántabros quieren pertenecer al Estado Español,
pero recuperando su tradición, costumbres y nombre propio. Un pueblo
propio y diferente que ha colaborado en la construcción del Estado
Español. En el año 83 se aprueba el estatuto de autonomía
de Cantabria. La región se desvincula definitivamente de Castilla
y empieza su andadura con su propio nombre: el que perdio en la noche de
los tiempos del Medievo.
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