ASOCIACION PARA EL ESTUDIO DE LOS ENCLAVES TEMPLARIOS EN EL PAIS VASCO

 

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ENCLAVES TEMPLARIOS EN EUSKADI


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Miércoles, 10 de noviembre de 2004

SOCIEDAD
Complot contra los templarios
Un documento inédito del Papa Clemente V revela que, en realidad, absolvió de herejía a la famosa orden en el proceso que acabó con ellos
ÍÑIGO DOMÍNGUEZ/CORRESPONSAL. ROMA
 

En el Archivo Vaticano ha aparecido un papel que arroja luz sobre uno de los misterios históricos que más pasiones desatan: el fin de los templarios. La orden monacal y guerrera, fundada hacia 1100 en Jerusalén para defender los santos lugares, acabó sus días en 1314 de forma dramática tras una persecución en toda regla. Fue capitaneada por el rey francés Felipe IV el Hermoso, celoso del poder político y económico de los templarios, que no paró hasta llevar a la hoguera al último Gran Maestre, Jacobo de Molay.

Pero el papel del Vaticano fue ambiguo y aún hoy es difícil de interpretar. Se sabía que el Papa Clemente V trató de poner freno al proceso abierto en Francia en 1307, pero no que él en persona firmó un documento un año después en el que absolvía a los templarios de la acusación de herejía. Ha sido descubierto por una joven investigadora, Barbara Frale, de 34 años, que lo incluye en un libro de inminente publicación y que ayer fue adelantado por el 'Corriere della Sera'.

Los espías infiltrados en la orden del rey francés habían visto que su punto débil para iniciar una operación de acoso y derribo era el ritual de ingreso en los templarios, en el que se pedía al aspirante, entre otras pruebas y humillaciones, que escupiera en la cruz y renegara de Cristo. De ahí nacieron las acusaciones de herejía, blasfemia, sodomía e idolatría, pero en opinión de Frale, «el Papa y los cardenales, pese a condenar estas prácticas, no las consideraban una herejía, sino un modo para poner a prueba la obediencia absoluta de los caballeros e incluso prepararles a lo que los sarracenos podrían hacer con ellos».

Con esta información, Felipe el Hermoso ordenó en 1307 una redada masiva de templarios, que en su mayoría habían regresado a Francia y eran un poder dentro del Estado. El monarca los procesó por su cuenta con la ayuda de la Inquisición francesa y la tortura fue el mejor método para arrancar confesiones, aunque en los procesos abiertos en España en las mismas fechas apenas tuvo resultados. «Fue un complot y el Papa intentó detenerlo con la absolución, pero no lo consiguió, porque el rey francés respondió con un proceso de brujería contra el anterior pontífice, Bonifacio VIII, y había un riesgo de cisma de la Iglesia de Francia». En esta guerra política, el monarca impuso finalmente su autoridad sobre la del Papa.

A la luz de estas explicaciones, la historiadora también relativiza la famosa decisión posterior de Clemente V, que en 1312 disolvió la orden del Temple en el concilio de Vienne. «No es exacto: el Papa suspendió la orden, por las manchas a la dignidad de muchos de sus miembros, pero no era definitiva, preveía restablecerla tras su arrepentimiento, pero murió y en 700 años ningún pontífice la modificó».


 

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La portada de Olaso se protege de la lluvia


El estado de la techumbre de la portada de Olaso se encuentra en mal estado y está previsto acometer obras para su recuperación

La techumbre de la portada que permite acceder al cementerio de Olaso está presentando síntomas de deterioro, lo que ha llevado al Ayuntamiento de Elgoibar a solicitar las pertinentes ayudas para evitar más daños a una las principales joyas arquitectónicas de este pueblo. Su figura domina la mayor parte del casco urbano y, aunque a lo largo de su dilatada vida disfrutó de momentos de mayor esplendor, los restos de la portada de Olaso siguen siendo un elemento digno de conocer y preservar.
El historiador elgoibarrés Koldo Lizarralde ha investigado sobre los orígenes de este edificación, encontrando referencias que nos remontan a la estrecha vinculación de aquella primitiva iglesia a la familia Olaso. «La relación entre la parroquia de San Bartolomé y los Olaso es muy antigua.
Prueba de ello es un documento fechado en el año 1267 y firmado por Sancho el Sabio por el cual se dota a Juan López de Gamboa, señor de Olaso, tanto con el patronato de esta parroquia, como con los de Eibar, Soraluze y Régil}), afirma el historiador elgoibarrés.
Aquella parroquia no dejaba de ser una pequeña construcción situada en un altozano que servía como centro religioso para los caseríos diseminados en lo que hoy constituye el término municipal de Elgoibar, pero que en aquel tiempo era conocido como Markina de Yuso. El año 1346, buena parte de los pobladores de la zona buscaron protección tras las murallas de Villa Mayor de Marquina, núcleo urbano que se levantó con este nombre en el campo conocido como Elgoibar.
Sin embargo, el nombre de Villa Mayor de Marquina no cuajó entre los vecinos y un siglo después se oficializó Elgoibar como denominación del recinto amurallado de sus alrededores.

Portada ojival
A pesar que haber quedado fuera de las murallas, la parroquia de San Bartolomé seguía contando con la devoción de los vecinos. A ella acudían tanto para asistir a los actos religiosos como para dar el último adiós a sus familiares, pues ya entonces este lugar era utilizado como cementerio. Su devoción por San Bartolomé les llevó a querer dar mayor realce a la edificación y el año 1459 decidieron contratar al maestro Martín Sancho para que construyera una portada digna de aquella pujante población.
Esta portada, único vestigio que aun queda en pie de la vieja parroquia, está considerada como monumento nacional de Euskadi.
Algunos autores describen la portada de Olaso «como una linda portada ojival, situada en un lugar poético y pintoresco», otros destacan el hecho de que «cuenta con una hermosa puerta abocinada, con un arco de entrada dividido por un mainel decorado en su apuntamiento por un ancho angrelado. Asimismo»-añaden a continuación-«dispone de veinte estatuillas que corren entre archivoltas y bajo doseles».
De todos modos, los valores estéticos de la portada no eran suficientes para paliar las incomodidades que tenían que superar los habitantes de la villa cada vez que debían acudir a los oficios religiosos. Así, poco a poco fue extendiéndose entre la población de Elgoibar la necesidad de contar con un recinto religioso en el mismo casco urbano. «Sus quejas estaban bien fundamentadas. La distancia entre la villa y la parroquia era considerable. Estas dificultades se veían agudizadas con la llegada del invierno y el mal tiempo, por lo que es lógico que Se plantearan la idea de construir una nueva iglesia».
Finalmente, la idea fue tomando forma y el año 1757 se abrió para la feligresía la parroquia de San Bartolomé de Kalengoen. De todos modos, su inauguración no supuso el inmediato abandono de la parroquia de Olaso. De hecho ambas iglesias fueron el escenario de actos religiosos y de enterramientos durante varias décadas.

Caída en desgracia

Pero poco a poco, el paso del tiempo y el olvido provocaron el progresivo deterioro de la parroquia de Olaso. A pesar de que la imponente figura de su portada seguía en pie, la estructura del recinto religioso se fue degradando. Este hecho, unido a la decisión de la autoridad de prohibir los enterramientos en las iglesias a comienzos del siglo XIX, hizo que cada vez fuera menos viable mantener dos templos de estas características en Elgoibar. Los días de la parroquia de Olaso estaban contados, pero las autoridades no sabían que destino darle. «En un principio se barajó la posibilidad de demoler la parroquia y aprovechar la portada para construir una ermita en su interior, pero, al final>>-afirma el historiador elgoibarrés Koldo Lizarralde-«se optó por habilitar un cementerio en los terrenos que ocupaba la iglesia y dejar la portada como zona de acceso}).
Decisiones de estas características se tomaron también en otros pueblos, como Aretxabaleta o Azkoitia. Al final, los terrenos que ocupaban muchas parroquias pasaron a convertirse en cementerios, quedando como vestigios de su pasado esplendor las portadas que durante años permitieron el acceso al interior de las iglesias.
Para Koldo Lizarralde, la decisión de recuperar la techumbre de la portada de Olaso se encuentra en la buena línea, tanto por la necesidad de preservar el patrimonio histórico como por el efecto de atractivo turístico que podría tener. «La portada de San Bartolomé de Olaso tiene una enorme similitud con la de la iglesia de Santa María de los Reyes, de Laguardia, con la salvedad de que esta está policromada. Infinidad de personas acuden a visitarla a lo largo del año. Por ello, dada la escasez de edificios emblemáticos que han perdurado en nuestra villa, es necesario dar pasos para la recuperación de la portada. Se trata del testimonio de un pasado lleno de vicisitudes, del que han sido protagonistas nuestros antepasados y al que, por lo tanto, estamos íntimamente ligados».

El pasado templario de Olaso

Investigadores apuntan a que en el lugar en el que se levantó la parroquia de Olaso existía anteriormente un monasterio protegido por los templarios. Lizarralde es de esta misma opinión. «Por un lado, tenemos la advocación del monasterio a la figura de San Bartolomé y; por el otro, el hecho de que se levantara sobre un promontorio, dos características comunes en las edificaciones templarias».


Familia Olaso: la parroquia de Olaso se levantó sobre un monasterio templario. La parroquia estuvo vinculada desde sus orígenes a la familia Olaso la portada se finalizó en 1459 y fue construida por Martín Sancho la construcción de la parroquia de San Bartolomé en el casco urbano el año 1757 marcó el inicio de su decadencia.


AlTOR ZABALA. DV. ELGOIBAR MIÉRCOLES, 27 DE NOVIEMBRE DE 2002