ASOCIACION PARA EL ESTUDIO DE LOS ENCLAVES TEMPLARIOS EN EL PAIS VASCO

 

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ENCLAVES TEMPLARIOS EN GUIPUZCOA


IRUETXETA


ERMITA DE ANDRA MARI DE IRUETXETA

En pleno camino de Santiago a su paso por Guipuzcoa y ya casi terminando su bagaje por estas tierras, ya que a menos de una hora de camino andando, entramos en tierras de Alava a través del túnel de San Adrián. Nos encontramos esta pequeña Ermita, a los pies de la sierra de aitzgorri, rodeada de un paisaje de ensueño, tal como se ve en la foto de abajo.

Llamada también, por la imagen que está en la ermita, Virgen de la Nieves. Parece ser que junto a esta ermita hubo una antigua hospedería de peregrinos, llamada, según José Mª Lacarra, Gesalbiscar y que fue fundada según Gorosábel por los dueños de la casa solar de Aitamarren, quienes dieron una edificación con algunas camas.

El venerable mártir, Fray Francisco Bel, en 1633, nos dice que durmió “en una posada y hospedería, al pie del monte de San Adrián”.

Romería a la ermita de Iruetxeta

Está dedicada a la Virgen de las Nieves, en euskara Ama Birjiña Elurre-takoa.

Se asciende a Iruetxeta ofrendado vela, para que sanen los animales de alguna enfermedad. También se ofrenda aceite en enfermedades de los niños. Se la invoca cuando amenaza tormenta y pedrisco, enemigos seculares del caserío. También se acostumbraba a sacar la imagen de la Virgen de la ermita y colocarla de cara a la tormenta, y dicen que siempre la tempestad se alejaba sin causar daño.

Descripción Artística

Templo muy restaurado, con planta cuadrada. Lo más antiguo que conserva es el muro que se sitúa de cara al valle, muro de sillares bien labrados.

En un muro contiguo se han introducido, a manera de peldaños, tres agua-benditeras, las cuales varían de época y de estilo artístico según descendemos por él; así, la más alta es de estilo barroco y tiene grabados un monte y encima una cruz. La segunda es de estilo renaciente; no presenta relieve alguno, sino simplemente un rehundido para conservar el agua bendita.

Por último, la más baja, de época medieval, no presenta rehundido como las anteriores, sino que en sus bordes posee dos líneas en alto relieve; por lo tanto su misión no era la de contener agua, sino la de dejarla manar. Esta función de dejar manar el agua era la utilizada en las aguabenditeras de las iglesias medievales.

En cuanto a la talla de las tres, es tosca y de estilo popular.

Nos encontramos con una virgen tallada en madera y policromada. Estatua de bulto redondo y a manera de bloque. Representa a la Virgen María con el niño Jesús entre sus rodillas. La Virgen está concebida como trono del Niño Dios. Lleva la imagen en su derecha la flor de Ghese; el Niño sostiene en las suyas los atributos de Dios. El rostro de la Virgen es alargado; sus ojos son almendrados y su pelo está muy pegado a la cabeza. El Niño Dios está sentado y, más que un niño, parece un hombre reducido. Los pliegues de los vestidos de ambos son duros e irreales, tapándonos la anatomía de los seres que cubre. En cuanto a la policromía, es muy posterior, y como se puede ver en algunos de sus desconchados, esconde la primitiva pintura.

Como podemos apreciar por esta descripción, los rasgos de la escultura son muy arcaicos y de estilo románico, pero por sus zapatos (los de la Virgen), por una cierta ampulosidad en los pliegues de los vestidos y por último, por la sonrisa arcaica de los labios de la Madre, situamos la escultura en el estilo gótico del siglo XIII.

CAMINO DE SANTIAGO Y SIERRA DE AITZGORRI