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ASOCIACION PARA EL ESTUDIO DE LOS ENCLAVES TEMPLARIOS EN EL PAIS VASCO |
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En este municipio cercano a Vergara, se encuentra esta iglesia de tradición templaria. Poco o nada queda de su primitiva construcción, ya que el paso de aguas subterráneas ha hecho que se derrumbe en varias ocasiones. Iglesia de San Juan Bautista.
Este núcleo de población, también conocido por San Juan de Uzarraga se agregó a la vecindad de la villa de Bergara como medio de protección frente a los disturbios ocasionados por la nobleza rural, en virtud de escritura otorgada el 20 de enero de 1391 ante Pedro Ochoa de Galarza y Lope Martínez de Aguirre. En ella, gran número de moradores de la parroquia dijeron que “... entraban para siempre por vecinos de Vergara con sus solares, casas, caserías y bienes que tenían o tuviesen en adelante y se obligaron a pagar todos los pechos, derechos, facenderas, machuras y repartimientos que se exigiesen en dicho concejo en reconocimiento de la vecindad..”. Esto supuso que todo el territorio que tenía Uzarraga pasó a formar parte de la jurisdicción de Bergara cuyos fueros, privilegios y exenciones adquirió hasta que las frecuentes desavenencias existentes entre Antzuola y Bergara llevaran a que a principios del siglo XVII naciese entre la población de Antzuola el deseo de constituirse en villa. El 12 de diciembre de 1629 a pesar de la oposición por parte de Bergara a esta separación, Antzuola obtuvo el privilegio de villazgo en virtud de la real cédula emitida en Madrid tras el servicio de 5.000 ducados de plata hecha a su majestad. En este mismo año Uzarraga se independizó de Bergara y se constituye en barrio independiente. A partir de este momento este núcleo que había compartido el protagonismo en el conjunto de este término junto con el de Ondarre, este último creado a finales del siglo XV en la confluencia de dos regatas y en torno a un hospital, empieza a perder influencia al tiempo que alrededor del pequeño núcleo de Ondarre se fueron asentando colonos de distinta profesión al amparo de las facilidades derivadas del paso del Camino Real de Coches Madrid-Irún. Desde esta situación geográfica, alejada del trazado de las rutas de comunicación principales, Uzarraga empieza a perder posición.
En la actualidad son pocos los testimonios que se conservan de este pasado en el que era el núcleo de población principal aunque lo existente demuestra que las viviendas se concentraban alrededor de la primitiva iglesia de San Juan Bautista, reedificada recientemente. En este tiempo esta iglesia era la única parroquia de este entorno y, según las fuentes, perteneció a la orden de los templarios (el rey Don Fernando IV por escritura de 22 de junio de 1305 la donó a D. Beltrán Ibáñez de Guevara, señor de Oñate, cuyos sucesores eran desde entonces sus patronos). Con el tiempo, y dado el paraje en el que se hallaba (a gran altitud y alejada del núcleo principal), se erigió la segunda parroquia en la villa, la hoy conocida por Nuestra Señora de la Piedad. Cerca de la ermita se halla un horno calero como manifestación de las antiguas quemas que se realizaban de la piedra caliza para obtener cal. Este procedimiento se utilizaba a manera de abono ya que el suelo de esta zona, con un PH ácido, necesitaba para ser más fértil un aporte de bases procedentes de la cal para compensar sus carencias.