![]() |
ASOCIACION PARA EL ESTUDIO DE LOS ENCLAVES TEMPLARIOS EN EL PAIS VASCO |
| INICIO | VIZCAYA | GUIPUZCOA | ENLACES |
|---|
| COLABORADORES | NOTICIAS | BIBLIOGRAFIA | CONTACTO |
|---|
La actual
ermita de la Concepción estuvo dedicada en sus inicios a San Vicente.
En la Mayoría de las ocasiones se ha presentado como un enigma en el
románico alavés e incluso peninsular. Los aspectos que más
se han resaltado han sido los relativos a su ubicación, estructura
arquitectónica y riqueza escultórica. Pero aunque estos aspectos
entran de lleno en las características habituales del románico
de la segunda mitad del siglo XII, hay otras peculiaridades que merece la
pena reseñar de esta peculiar iglesia. La primera característica
es que se trata de una obra
inacabada, o al menos finalizada sin terminar el ambicioso plan inicial,
lo que es apreciable en lo arquitectónico y en lo escultórico.
En algunos capiteles se aprecia que sólo se han dibujado las líneas
de la ulterior labra, dando la impresión de que el artista dejó
repentinamente la obra de San Vicentejo y los que allí quedaron, u
otro taller posterior, colocaron los capiteles tal y como los encontraron.
Pero no todo estaba iniciado, y los encargados de terminar la obra se vieron
en la necesidad de realizar otros capiteles, lo que se aprecia en la diferente
calidad de la escultura, especialmente apreciable en la
portada. Un aspecto de gran importancia es su vinculación con Santiago
de Compostela, similitudes tan grandes que nos atrevemos a decir que alguno
de los artistas que trabajaron en San Vicentejo también lo hizo en
la cripta de la catedral compostelana. Esta relación sé refuerza,
además, por la algo más que coincidente vinculación con
la escultura borgoñona de la que ambas obras participan. En estas vinculaciones
entre Santiago de Compostela hay que citar también la coincidencia
entre la fecha de terminación de San Vicentejo y las que corresponden
al periodo de la cripta de Compostela.
Conocemos la fecha de 1162 y la adveración por una inscripción junto a la portada: I(n) N(omin)E D(omi)NI N(ost)RI IH(es)V X(rist)l EDlFlCATUM EST HOC TEMPLUM IN (h)ONORE(m) S(anc)TI VlCENCll ERA MILESIMA CC.
En
nombre de Nuestro Señor Jesucristo, fue edificado este templo en honor
de San Vicente en la era 1200.
La inscripción ha planteado algunas dudas. BARAIBAR, F., Rincones artísticos.
San Juan de Marquinez y
la Concepción de San Vicentejo, Madrid, s.a., p. 10, la leyó
como era 1190 (ERA MlLESlMA CLXXXX), es decir, después de la primera
centésima encontraba otras cinco cifras, con lo que adelantaría
en diez años la fecha que mayoritariamente se a propuesto, En la actualidad
después de la segunda centésima -L para Baraibar no se aprecia
nada,
escultura románicas en la Provincia de Burgos, Buraos. iuuus ios esruaiosos
posteriores. PORTlLLA VITORIA, M. y EGUlA LOPEZ
DE SABANDO, J. Catálogo monumental de la diócesis de Vitoria.
Vol.. 2, Arciprestazgo de Trevino-Albaina, Vitoria, 1968, p. 190, dudan entre
la fecha de 1162 y la de 1261, plantean la posibilidad de que hubiese una
tercera centésima y por tanto fuese el año 1261; sin embargo,
por su estilo descartan las dos fechas y la datan a principios del siglo XIII.
IÑIGUEZ ALMECH, F " ·Sobre tallas románicas del
siglo XII", Príncipe de Viana, 112-113(1968), p. 203, mantiene
el año de 1102 y rechaza la fecha de principios del siglo XIII, especialmente
por su comparación con Zamora.
La escultura de San Vicentejo, reducida esencialmente a veintidós capiteles
vegetales sin decoración figurativa, está realizada por
dos manos distintas, que siguen patrones similares pero con resultados algo
diferentes, aunque ambos se manifiestan como extremadamente efectistas. A
la hora de buscar el origen y las filiaciones estilísticas se han planteado
la ermita de San Vicentejo como un enigma, lo que ha conducido a establecer
analogías de diversa raigambre.
Pérez Carmona vio analogías en el ábside con el de Santiago
de Compostela, donde hay también arcos
trilobulados bajo el alero, y la escultura la agrupa dentro del primer
artista silense por similitud cronológica, y encuentra coincidencias
en la fuente de inspiración que tanto el artista de Silos como el de
San Vicentejo encontraron en la eboraria. Iñiguez Almech define San
Vicentejo como obra rara y extraña, «traído de fuera por
entero,, y establece diversas analogías con "lo bizantino italiano,
desde Santa Sofía de Pádua, Santa Lucia de Brindisi, Santa María
de Nordó, claustro de Monreale y Santa María in Cosmedin".
Micaela Portilla también incide en lo oriental al señalar que
se trata de un artista foráneo conocedor de las técnicas musulmanas
y encuentra semejanzas con el arte cordobés, además de señalar
semejanzas con Santiago de Compostela y Auvernia. La nómina de estudiosos
que han visto analogías con lo oriental se ha visto incrementada con
López de Ocáriz y Martínez de Salinas, quienes señalan
similitudes orientales genéricas y analogías más concretas
con Santa Sofía de Constantinopla y con San Vicente de Avila, Eunate,
Torres del Río y Labastida"
De todas estas relaciones creo que la más acertada es la compostelana.
La principal relación se ha visto en los arcos polilobulados sobre
la portada de Platerías, y aunque no hay que desdeñar esta relación
estas se hacen mas patentes en diversos capiteles de la seudocripta. Las similitudes
con algunos de los escultores de la cripta parece sobrepasar las simples relaciones
de estilo. El capitel del pilar occidental de la cripta compostelana, en el
lado más oriental, el E7 según la numeración de Stratford,
es similar en composición y ejecución al del interior derecha
de la nave de Vicentejo. Esta similitud plantea una relación que adelanta
a San Vicentejo sobre Compostela. Si la seudocripta compostelana comenzó
en 1168, la alavesa se adelanta en seis años. Ello nos permite suponer
que el artista que realizó alguno de los capiteles de San Vicentejo
pudo trasladarse a Compostela y allí integrarse a los escultores que
trabajaron en la cripta.
El artista de San Vicentejo conocía bien el léxico borgoñón
tardío. Algunos capiteles nos traen a la memoria los realizados en
La Madeleine de Vézelay, San Lázaro de Avallon, San Lázaro
de Autun y Cluny. El tipo de perforaciones en los tallos de las hojas y la
talla profunda que proporciona fuertes contrastes de luz y sombras evoca los
de la nave de Avallon y Vézelay; la tendencia a ocupar el collarino
del capitel con las hojas recuerda a los del pórtico de Avallon, Avila
o Santiago de Compostela; el esquema de hojas superpuestas en vertical que
crean una sensación de división del capitel tiene similitudes
con los de la sala capitular de Vezelay y Cluny. Con Cluny, además,
encontramos otro tipo de similitudes en las hojas que enlazan en la parte
superior, abriendo un espacio que es ocupado por otra hoja o queda como espacio
libre, tal y como ocurre en los capiteles conservados de la tercera iglesia
abacial de Cluny (ca. 1095-1100), de los que tenemos como ejemplo los del
brazo meridional del trancepto mayor, que coinciden con el esquema de San
Vicentejo.
Aún sin poder llegar a establecer cuál fue la vía por
la que penetraron estas influencias, me atrevería a señalar
que la proximidad a Nájera, priorato cluniacense especialmente activo
durante la segunda mitad del siglo XII, pudo ser determinante. En general
podemos afirmar que algunos capiteles de San Vicentejo se enmarcan dentro
de la corriente borgoñona que hacia el último tercio del siglo
XII se difunde por la Península y que tiene notables manifestaciones
en edificios tan señeros como Compostela, Santiago de Carrión,
San Vicente de Avila, Santa M" la Real de Aguilar de Campoo, Piacca,
Rebolledo de la Torre, Oña, Cardeña, catedral de Lugo, etc.
(Fragmento sacado del libro "Escultura romanica en Navarra, Alava y su entorno" de Agustin Gomez Gomez)