La velocidad va
a desarrollarse fundamentalmente a expensas de la fuerza y la coordinación.
Las edades de primaria de 8 a 11 años pueden considerarse un buen momento
para desarrollar los factores de la velocidad (frecuencia de movimientos,
velocidad gestual) dado que el niño se encuentra en un periodo de nacimiento
armónico, anterior a la pubertad, y los niveles de coordinación son satisfactorios.
De todas las formas,
hasta la pubertad, la falta de fuerza principalmente, sitúa el valor de la
velocidad alrededor del 50% de su desarrollo máximo superado el bache de la
adolescencia, conforme se recuperan los índices de coordinación trastocados
por el rápido crecimiento, la velocidad inicia su máximo desarrollo. De los 14 a los 19 años, la velocidad tiene
un aumento paralelo al de la fuerza. A
los 17 años, coincidiendo con la definición muscular del individuo, se alcanza
ya el 95% de la velocidad máxima. Puede
decirse que se mantiene estable desde aquí hasta los 23 años. Es la cualidad física sin contar la flexibilidad,
que antes inicia su regresión teniendo hasta los 50 años un descenso mantenido
pero regular.