Definición:

Podemos definir la flexibilidad como la capacidad que nos permite realizar movimientos con la máxima amplitud posible en una articulación determinada.

 

Es una cualidad fundamental en el mantenimiento de una condición física media e ideal, dentro del valor higiénico y utilitario del acondicionamiento físico.  Pero también transcendental desde la perspectiva del alto rendimiento, por su importancia en el logro de una máxima eficacia mecánica de los gestos y en su papel de prevención de lesiones.

 

Factores constituyentes de la flexibilidad: 

 

Una articulación es el punto de reunión de dos o más segmentos óseos en donde se organizan y limitan sus posibilidades de movimiento.  El aparato locomotor está constituido, por un lado, por los huesos y otras estructuras articulares como los ligamentos, cápsula y meniscos principalmente, que llamamos componentes estáticos, y por otro lado por el músculo, órgano blando que constituye el que llamamos componente dinámico.

 

La flexibilidad está constituida, por un lado por la limitación de movilidad propia de los componentes estáticos que llamamos movilidad articular, pero al mismo tiempo por las características específicas del componente dinámico, en concreto de la elasticidad muscular.

 

FLEXIBILIDAD:     MOVILIDAD ARTICULAR   +   ELASTICIDAD MUSCULAR

 
Factores que influyen en la flexibilidad:

·      Herencia: hay una determinación hereditaria importante sobre el grado de flexibilidad que un sujeto tiene.  Pero aunque la configuración genética de nuestro aparato locomotor condicione la amplitud de movimientos, no quiere decir que sea una cualidad sin posibilidad de desarrollarse por el entrenamiento.

 

·      Sexo: el sexo es un factor que condiciona el grado de flexibilidad, siendo más favorable para el sexo femenino.  El diferente trabajo habitual desarrollado por la niña y el niño, más orientado hacia la fuerza en este último y hacia la habilidad en la primera favorece la formación de una determinada composición muscular que influye en la cualidad que estamos analizando.

 

·      Edad: la flexibilidad que puede exhibir un bebé, es irrepetible cuando el niño alcanza la barrera puberal; por ello decimos que tiene una evolución natural decreciente.  Esto no quiere decir que su entrenamiento no sea valioso, ya que es una cualidad que mejora con la práctica.

 

·      Trabajo habitual y costumbres: una costumbre social o una actitud postural fijada por un trabajo habitual.  Colabora en limitar o exagerar por encima de límites convenientes el grado de flexibilidad de una articulación.

 

·      La hora del día: al levantarnos por la mañana, el cuerpo está “duro”, falto de movilidad.  Poco a poco esto se va corrigiendo hasta encontrar al mediodía la máxima movilidad.  A partir de allí, vuelve a ir en regresión hasta la noche, en donde se encuentran los mismos problemas que por la mañana.

 

·      La temperatura: se distingue entre la temperatura ambiental, que influye en el calor del músculo, y la temperatura interior o intramuscular, que puede modificarse con el trabajo muscular.  El calentamiento es el encargado de subir la temperatura intramuscular asegurando una correcta disposición de flexibilidad de las articulaciones, que facilita obtener los ángulos correctos para cada gesto específico y evita en lo posible la aparición de lesiones.

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