FICHA Nº 35
Iglesia
de San Francisco de Asís- La Quinta Parroquia
Está ubicada entre las
calles Hurtado de Amézaga (fachada principal) e Iturriza, muy cerca de la Plaza
de Zabálburu, y en terrenos cedidos, en su día, por la familia Zabálburu.
Bilbao estaba creciendo y
ensanchándose por esta zona que abarcaba desde la Plaza Circular a la de
Zabálburu y desde Bilbao la Vieja hasta el corazón de Abando. Además, a finales
del siglo XIX, el auge minero y siderúrgico atrajo a Bilbao a muchos
inmigrantes, que se asentaron en la zona de San Francisco y sus alrededores,
por razones de economía. Y por ello, la Iglesia decidió crear en este lugar una
nueva parroquia bilbaína.
La primera piedra fue
colocada en Junio de 1.890, iniciándose su construcción unos años más tarde,
una vez constatado el avance imparable de un espacio urbano, que, hasta ese
año, sólo disponía de una parroquia, un tanto a desmano, la de San Vicente
Mártir de Abando. En Noviembre de 1.902 fue consagrada como Parroquia. Sin
embargo, no fue hasta Mayo de 1.906, cuando se terminó la última torre. Su
arquitecto Luis de Landecho.
Se trata de uno de los
mejores exponentes de arquitectura neogótica en Bilbao, estando inspirado el
edificio en las catedrales medievales. En su construcción se utilizaron piedra
arenisca de Oiz y mármol rojo de Ereño. Este bello edificio es la última
construcción de un templo de estas características en Bilbao.
Antes de entrar en él y
mirando desde la acera de enfrente, puede contemplarse su fachada principal,
compuesta por un pórtico con arco de medio punto y grandes ventanas a cada lado
(las correspondientes a las dos naves laterales), un gótico rosetón central
sobre dicho pórtico con dos ventanas pequeñas a cada lado y las dos altas y
esbeltas torres gemelas, bellas y gallardas, con su campanario.
El pórtico está
magníficamente decorado. En su tímpano se encuentra un mosaico veneciano,
colocado en Septiembre de 1.928, que representa la muerte de San Francisco de
Asís y que es una reproducción del cuadro del pintor español José Garnelo y
Alda. Inmediatamente debajo del tímpano se encuentran tallados 8 santos
franciscanos, obra del escultor Basterra. Alternando con estos santos, en ambas
esquinas y en el medio, podemos ver tres doseletes sobre tres repisas que no
contienen talla alguna. Y bajo los doseletes, las dos puertas centrales de
entrada al templo. A sus lados otras dos puertas laterales.
Una vez en su interior,
contemplamos 3 esbeltas naves, siendo la nave central más alta que las dos
naves laterales, lo que ha permitido una mayor entrada de luz a través de las
17 ventanas de tracería gótica, con vidrieras alemanas, policromadas y de
especial valor y belleza, que casi rodean todo el templo.
Si nos colocamos al comienzo
de la nave central, tendremos arriba (sobre la bóveda del pórtico ya comentado)
y a nuestras espaldas el Coro, en donde se encuentra el órgano construido por
Walker en 1.909, celebrándose en Junio de 1.910 el primer concierto con el
mismo. Y en dicho Coro, ocupando casi toda la pared que limita con la calle, el
gótico rosetón central que hemos visto desde el exterior y que se acabó de
colocar en Noviembre de 1.909.
Separando las tres naves se
encuentran 6 arcos apuntados a cada lado de la nave central, desde el Coro
hasta el Presbiterio, apoyados en 7 fuertes columnas cuadradas, que disponen en
la parte central de cada uno de sus lados, de esbeltas columnas más o menos
embebidas o entregadas. También podemos ver en las paredes de las naves
laterales unas cuantas columnas adosadas. Entre éstas y las correspondientes
columnas más o menos embebidas, sostienen las bóvedas de crucería de las
citadas naves laterales.
Los 6 arcos apuntados se
sostienen, también, con las columnas mas o menos embebidas de los dos lados de
la columna cuadrada. Mientras que la correspondiente al lado que da a la nave
central, se prolonga hasta arriba del templo y entre las vidrieras, para
soportar, junto con los arbotantes exteriores, la bóveda de crucería central.
Las ventanas de tracería
gótica y las vidrieras principales están situadas en la parte más alta de la
nave central. Doce de estas ventanas, seis a cada lado, están compuestas
principalmente de cuatro vidrieras y las cinco ventanas sobre el Retablo, en el
Presbiterio, tienen dos vidrieras cada una. Hacen un total de 17 ventanas y 58
vidrieras. Además, podemos ver dos ventanas similares con dos vidrieras cada
una, en el comienzo de las dos naves laterales, según entramos al templo.
La nave central de unos 25 metros de larga hasta las escaleras del
Presbiterio, termina en dicho Presbiterio con su Altar Mayor y su Retablo
estructurado en cinco paneles y en dos alturas. En la altura superior y en su
panel central contemplamos a Cristo crucificado. Y a los pies de las columnas
junto al Presbiterio, podemos ver: a la derecha una talla de San Francisco de
Asís y a la izquierda otra talla de la Virgen.
Bajo el Altar Mayor se
hallan dos criptas: una de la familia Zabálburu y otra de los Mazarredo.
En la nave lateral
izquierda, de unos 28 metros de longitud, que se inicia con una vidriera, podemos
ver, nada más entrar, el Altar del Nazareno, que fue bendecido en Septiembre de
1.948. Al otro extremo una pequeña ventana redonda y la comunicación con la
Sacristía, con la Casa parroquial y con la puerta de entrada de la Calle
Iturriza.
En la nave lateral derecha,
de unos 32 metros de longitud, que también se inicia con una vidriera, podemos
ver en su otro extremo una gran pila bautismal. Más al fondo distinguimos
cuatro pequeñas columnas y tres pequeñas vidrieras. Y a la derecha, nos
encontramos con la Capilla Comulgatorio inaugurada en Noviembre de 1.918.
En esta Capilla, nada más
entrar y a la izquierda, tenemos el Altar y el Sagrario con una pequeña bóveda
que dispone de cuatro ventanas redondas. A la derecha del Altar podemos
disfrutar de un tríptico que representa a la Virgen del Pilar sobre una
columna sostenida por dos ángeles, apareciéndose al Apóstol Santiago cuando
vino a predicar a España. Es obra del pintor Alejandro Ferrant y fue
generosamente aportada por Pilar Mazarredo, Vda. De Zabálburu. Y nada más
entrar y a la derecha, tenemos el retablo que originariamente presidió esta
Capilla y que en su parte central está Cristo crucificado.
La anchura del templo, sin
considerar esta Capilla, es de unos 24 metros, correspondiendo unos 10 metros a
la nave central y unos 7 metros a cada una de las naves laterales.
El Gobierno Vasco, a
petición del Departamento de Cultura, le concedió a esta Iglesia la
calificación de “Monumento”.
A título de anécdota, como
cuando se inauguró esta Iglesia ya existía la de San Vicente (fundada a finales del siglo XII y reformada en el
XVI) como Iglesia de Abando y Abando se anexionó a Bilbao en 1.890, la
denominación de “Quinta Parroquia” tras las históricas de Santiago, San Antón,
San Nicolás de Bari y Santos Juanes, parece pudiera corresponder a la Iglesia
de San Vicente y no a la de San Francisco de Asís. Existen versiones para todos
los gustos.
A partir de la segunda
quincena de enero de 2.002, el edificio en cuestión ha sido sometido a una
profunda restauración de cara a su centenario en este mismo año, que ha
incluido la limpieza de la fachada y la reforma de su decoración
arquitectónica. Se ha retocado la policromía de las vidrieras, se han reparado
las bóvedas y se han mejorado los sistemas de iluminación y de megafonía. Ello
exigió cerrar la entrada principal de la Calle Hurtado de Amézaga y habilitar
la entrada por la Calle Iturriza. Todavía quedan algunos trabajos pendientes.