Bilbao en el siglo XX
Historia y desarrollo económico-social
Durante la
primera parte del siglo XX y, concretamente, en los primeros veinte años, se
vivió, en Bilbao y en Vizcaya, un gran apogeo económico.
En 1.901, se
decidió la unión de los Bancos de Bilbao y del Comercio, quedando éste como
filial de aquél. Esta fusión produjo ciertas agitaciones financieras, que
dieron lugar a que, el 26 de Mayo de dicho año, se constituyera el Banco de
Vizcaya.
Pero esto no
fue todo. La estructura financiera se estaba transformando profundamente y
llegó a haber, a la vez, 7 bancos diferentes, tras un insólito proceso de
inversiones.
Sin embargo, la
mayoría desapareció en 1.902, quedando sólo los dos bancos ya mencionados y el
Crédito de la Unión Minera.
Recordamos,
también, la creación de Altos Hornos de Vizcaya, S.A. en 1.902, exponente
principal de la pujanza industrial que ha caracterizado a Vizcaya y pilar
fundamental del proceso de industrialización del País Vasco. Fue fruto de la
fusión de 3 fábricas: Altos Hornos de Vizcaya y Aceros, situada en Baracaldo, y
La Iberia y La Vizcaya, ubicadas en Sestao.
Fuera del
terreno económico y dentro del social, para guardar el orden de fechas, no
podemos olvidar el día 11 de octubre de 1.903. Fue un día trágico para Bilbao.
Se enfrentaron peregrinos que iban a Begoña y grupos anticlericales. Los
primeros empujados por el decreto eclesiástico que nombraba a la Virgen de
Begoña Patrona de Vizcaya. Los segundos que se habían concentrado en un mitin
en la Plaza de Toros de la Villa, para analizar la situación de las minas.
Acudieron más de 10.000 obreros.
A la salida del
mitin, recorrieron varias calles de Bilbao en una gran manifestación,
encontrándose, finalmente, con los peregrinos que estaban concentrados en San Nicolás
como punto de partida. Corrió la sangre. Las diferencias ideológicas (algunos
católicos gritaban “¡Viva Carlos VII!” y sus antagonistas “¡Viva la
República!”) se dirimieron a tiros y abundaron las peleas con garrotes.
El caos se
apoderó de Bilbao y el gobernador civil tuvo que dimitir por su ineficacia.
Volvemos al
terreno económico.
En 1.906, se
habían ya completado las obras fundamentales del Puerto exterior. Pero no
bastaba. Eran imprescindibles otras instalaciones (nuevos muelles) que
permitieran la explotación comercial del nuevo puerto, ante el temor de que se
terminase el maná del hierro, por el agotamiento de las minas. Estas obras se
inauguraron en la tarde del día 6 de setiembre de 1.906, con una ceremonia
solemne, a la que asistieron los Reyes Alfonso XIII y Victoria de Battemberg.
Como dato
curioso, queremos mencionar que los Reyes, por la mañana de dicho día 6, se
trasladaron, por la ría, hasta Bilbao, desembarcando en la Salve y
dirigiéndose, por el Campo Volantín y el Arenal, al palacio de la Diputación.
En Febrero de
1.907 se fundó la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao y, también el Monte de
Piedad. El 18 de Enero de 1.921 se inauguró la Caja de Ahorros Vizcaína.
A este gran
apogeo económico que se ha citado al principio, contribuyó la Primera Guerra
Mundial, dada la postura de neutralidad que adoptó el Estado español. Los años
1.915-1.919 fueron los más espectaculares de la historia de la Villa. Ello
motivó y potenció el despegue inicial de la industrialización en Vizcaya, que
se va a concentrar en la Villa de Bilbao y su comarca.
Así, Bilbao
verá crecer el volumen de sus negocios y el de las exportaciones (sobre todo
venta de hierro a Inglaterra). Se desarrolla la industria naval y minera y, en
consecuencia, sus astilleros. Las navieras, que son las compañías más
beneficiadas, viven su edad de oro, principalmente por sus fletes que se
situaron a precios insospechables. Los beneficios de la Banca son inmensos y el
Mercado bursátil conocerá una euforia sin precedentes.
Con todo ello,
las posibilidades de grandes negocios acuciaban y reinó la euforia entre las
clases pudientes. Fue entonces cuando el champán recibió el nombre de “Agua de
Bilbao”.
Pero también
hay que hablar de huelgas. Del 12 al 18 de Setiembre de 1.911, Bilbao vivió un
auténtico estado de sitio. Huelga de carreteros y estibadores de los muelles,
carboneros y ferroviarios, etc. Se suspendieron las garantías constitucionales
de los ciudadanos. La Policía, el Ejército y la Guardia civil tomaron la
ciudad, sofocando, a golpe de sable, la acción de los piquetes de los
huelguistas. El Teatro Arriaga fue elegido como cuartel general.
Se estaban
terminando los primeros 20 años. Y a finales de 1.919 comenzó la más grave
crisis bursátil que había vivido Bilbao. Tras años de euforia, todas las
cotizaciones se derrumbaron en una caída que se prolongó hasta 1.923. Tal
euforia empezó en 1.914, con la Primera Guerra Mundial. Los altos precios que,
por su causa, se impusieron en Europa, propiciaron en Vizcaya un rápido
crecimiento económico. Pero todo terminó en 1.919. Acabados los excepcionales
precios, se volvió a la normalidad. Las más perjudicadas en el crack bursátil
fueron las navieras.
Y en 1.925 tuvo
lugar la quiebra, en forma fraudulenta, del Crédito de la Unión Minera,
implicando de lleno a Bilbao y con conexiones en Madrid y en Burgos. Ya había
suspendido pagos en 1.914, tras el inicio de la citada Primera Guerra Mundial.
Durante el
período 1.930 a 1.940, la economía bilbaína entra en crisis y la Villa sufrirá
un importante deterioro. Coincide con la implantación de la Segunda República
española en 1.931 y con la rebelión militar del 18 de julio de 1.936, con la
consiguiente contienda civil hasta 1.939.
Bilbao se
mantuvo fiel a la causa republicana, ya que el Gobierno se comprometió en firme
a aprobar el Estatuto de Autonomía y a enviar ayuda militar al frente vasco.
Por esos días,
la aviación franquista sometía a Bilbao a intensos bombardeos y varios miles de
niños fueron evacuados hacia Inglaterra, Bélgica y la Unión Soviética.
Por fin el
Estatuto de Autonomía era aprobado el 1 de octubre de 1.936, por unas Cortes
muy mermadas por la guerra, reunidas en Valencia. Tal Estatuto ya se sometió a
referendum el 5 de noviembre de 1.933, con el resultado del 85,4% de los vascos
a favor del mismo, pero tuvo que esperar hasta 1.936 para su aprobación
definitiva.
Finalmente, las
tropas franquistas se apoderaron de Bilbao, una vez bombardeado y destruido,
merced a una traición, el llamado “Cinturón de Hierro” que rodeaba Bilbao,
cuyos restos todavía pueden verse en los montes de la zona de Lezama. Era el
fin de la territorialidad del primer Gobierno Vasco. Se inauguraba una larga
posguerra para la Villa.
Viene, después,
el período 1.940-1.960, que son años de altos beneficios. Ello permite olvidar
los años 30 y vienen a la Villa cantidad de inmigrantes por la demanda de mano
de obra. Bilbao se desarrolla por las dos márgenes de la ría, colmatando el
territorio definido en la Carta-Puebla del 15 de Junio de 1.300, de don Diego
López de Haro.
Y todo esto es
posible, porque la guerra civil no destruyó el tejido productivo de Bilbao, que
ocupó un lugar destacado en la economía española de la posguerra.
Dentro de este
período, volvemos a hablar de huelgas. El día 1 de mayo de 1.947 se produjo la
primera gran movilización antifranquista que afectó a Vizcaya y a Bilbao. La
huelga fue seguida masivamente y pararon todos los grandes centros de
producción. El día 8 de mayo las cosas se fueron apaciguando y los trabajadores
tuvieron que pedir el reingreso en las fábricas. Posteriormente, el día 18 de
julio, se anularon las sanciones, entre las que se hallaba la pérdida de
antigüedad.
Posteriormente
a 1.960, se ejecutan infraestructuras tales como: Aeropuerto, Superpuerto,
Solución centro y Solución sur. Y en los años 1.970-1.975 otras
infraestructuras como: la Autopista Bilbao-Behobia y la Refinería de
Somorrostro.
El final del
franquismo coincide con la crisis del petróleo y el sector siderúrgico perdía
su competitividad. Se planteaba, ya, como solución ineludible, la reconversión
industrial.
A las puertas
del siglo XXI, la capital vizcaína apuesta decididamente por las nuevas
tecnologías y por el sector de servicios. Y se afronta el difícil reto de
transformar la sociedad industrial del siglo XIX y primera mitad del siglo XX,
en una ciudad de servicios, pero de calidad.
El paisaje
urbano está ya sufriendo una gran metamorfosis. Y la conservación del Casco
Viejo se complementa con la integración de proyectos de vanguardia, que tratan
de convertir Bilbao en un gran centro cultural, social y de negocios que su
propia vocación exige. Así tenemos: la ampliación del Aeropuerto, inaugurado el
15-11-2000 (Ver Ficha nº 25); la Estación Intermodal
(Ver Ficha nº 36); el
Museo Guggenheim, cuya primera piedra se colocó el 22-10-1.993 y fue inaugurado
el 18-10-97 (Ver Ficha nº 20); el Palacio de la Música y de Congresos (Ver
Ficha nº 22); el Superpuerto cuyo proyecto definitivo de ampliación fue
adjudicado en Octubre de l.991 (Ver Proyecto nº
6) y el Metro cuyas obras se iniciaron,
en su primera fase, en 1.988 y que ya está funcionando desde 1.995 (Ver Ficha
nº 24).
Expansión
territorial
Como ya se ha
dicho oportunamente, Bilbao comienza su proceso de anexiones en 1.890 con
Abando.Y hay que esperar hasta 1.924, para que se anexionen al Municipio
bilbaíno, las Anteiglesias de Begoña y de Deusto. Precisamente, en 1.932, el
puente levadizo de Deusto uniría el territorio de Abando con el de Deusto. La
Plaza de la Salve era el punto en el que coincidía la línea divisoria de las Anteiglesias
de Begoña y de Deusto.
También, en
1.924, se anexiona el barrio Luchana de Erandio.
De otra parte,
la Ley de Casas baratas de 1.911, las Cooperativas y otros medios más o menos
populares, van permitiendo el desarrollo de la ciudad, creándose barrios como
los de Iralabarri (1.908-1.916), La Cruz (1.910), Torre Urízar (1.919), Ciudad
Jardín (1.923) y Arabella (1.924).
Todo ello
permite que Bilbao cuente, en 1.930, con 161.987 habitantes.
Un año antes,
en 1.929, fracasó el intento de anexionar a los pueblos que están entre Deusto
y El Abra. La idea, que alentaba el Alcalde de la Villa, Sr. Moyúa, era un
Bilbao que llegara hasta el mar, por ambas márgenes.
Transcurridos
los avatares de la Guerra Civil, la Villa acogió a miles de emigrantes llegados
de distintas zonas del Estado, a los que tuvo que dar cobijo en los barrios que
construyó al efecto.
En 1.945, se
aprueba un Plan de Ordenación comarcal de Bilbao y se aporta una planificación
urbana que se concreta, en la década de los 50, en los principales Proyectos de
Urbanización (Deusto, Erandio, Zona Sur, etc.), que conformarán de forma casi
irreversible a la Villa.
En este
período, se cambia realmente la fisonomía de la ciudad. Se derriba un gran
número de chalets construidos a principios de siglo, y se abre un camino a los
primeros edificios de altura (Zabálburu, Albia, Banco de Vizcaya) que
transformarán la imagen tradicional.
Paralelamente,
tanto por el agotamiento del suelo como por la disposición del terreno, las
nuevas edificaciones se cuelgan de las laderas del bocho.
En 1.954 se
revisa la Ordenanza de la Construcción y se fijan Ordenanzas industriales. Y en
esta década de los 50, surgirá el problema del chabolismo, que adquirirá
magnitudes alarmantes al final de dicha década.
También en esta
década de los 50 y, especialmente, de los 60, el área de Begoña experimenta su
mayor crecimiento, consolidándose 3 barrios diferentes: Begoña (con
edificaciones abiertas), Santutxu (el más populoso) y Bolueta
(predominantemente industrial).
En 1.964 se
aprueba la primera revisión del Plan de Ordenación de 1.945 y se siguen
construyendo barrios como el de Otxarkoaga (inaugurado en 1.961 y cedido al
Ayuntamiento en 1.963/64) y Txurdinaga (en la década de los 70).
En 1.966 se
produce la anexión de Lujua, Sondika, Derio y Zamudio. Veinte años más tarde se
fueron de la Villa.
Bilbao ha
llegado al colapso y crecerá a costa de incontables aberraciones urbanísticas y
de la progresiva degradación medio ambiental.
Demográficamente,
el Gran Bilbao (área de influencia de la ría del Nervión, donde tuvo lugar el
desarrollo industrial) cuenta, en la década de los 90, con 1.000.000 de
habitantes. No así la Villa de Bilbao, que, según la renovación padronal
llevada a cabo en 1.996, cuenta con 358.875 habitantes.
Una fecha para
no olvidar, la del 26 de Agosto de 1.983. Bilbao sufre una de las inundaciones
más dramáticas que se han conocido en la Villa. Hubo 9 muertos y 7
desaparecidos, además de grandes pérdidas. Las zonas más afectadas, como es
lógico, las más próximas a la ría y, entre ellas, el Casco Viejo. Una vez más,
Bilbao supo salir adelante con eficiencia.