CAPITULO
12º
Bilbao
en el siglo XIX (Cont.)
Desarrollo
económico-social
Sin
lugar a dudas y a pesar de las guerras que sufrió Bilbao, este siglo XIX fue
el que cambió el rumbo del destino de Bilbao, que, como ya hemos dicho, fue
elegida capital de Vizcaya. El desarrollo económico fue impresionante, a
pesar de que en 1.830 fuese suprimido el Consulado de Bilbao, por la entrada
en vigor del primer Código de Comercio a nivel nacional. En 1.886 se fundaría
la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao, heredera del
Consulado.
Y
este desarrollo tan impresionante se basó, principalmente, en la industria
siderúrgica.
A
comienzos del siglo XIX, las ferrerías, que trabajaban con carbón vegetal,
entraron en crisis, ya que sus métodos tradicionales de trabajo ofrecían una
escasa competitividad.
Seguía
extrayéndose el hierro de las minas de Somorrostro. También de las minas de
Bilbao, desde el Morro en Santutxu a la Primitiva en Castrejana, pasando por
las de Miravilla arriba de La Peña. Pero había que adaptarse, para
sobrevivir, a las modernas industrias inglesas, que empleaban el carbón
mineral. Los hornos de este carbón ofrecían un mayor rendimiento (hasta 10
veces más) que los de carbón vegetal. Y poco a poco empezó el intercambio
de hierro y carbón con Gran Bretaña, comprándose, también, el carbón de
Asturias.
En
1.841 se creaba la empresa Santa Ana de Bolueta, iniciativa de un grupo de
comerciantes bilbaínos. Su objetivo era modernizar algunas instalaciones
sitas en el Ibaizábal, dotándolas de técnicas europeas.
En
1.846 se constituyó la Fábrica de Hierro de Nuestra Señora de la Merced,
que, pese a explotar un establecimiento situado en tierras santanderinas (Guriezo),
bien se puede considerar el embrión de la gran siderurgia vasca.
En
1.855 se creó la Fábrica de Nuestra Señora del Carmen, en la confluencia
del Nervión con el Galindo, que representó, en buena medida, el comienzo de
la revolución siderúrgica en el País Vasco.
En
las dos primeras décadas de la industria de la margen izquierda, entre 1.855
y 1.873, se escogió como base del proceso productivo, el horno Chenot, que
era el mayor descubrimiento metalúrgico de los años treinta, pues consumía
menos carbón.
Sin
embargo, pronto se evidenciaría que instalarlos a finales de los años
cincuenta, había sido un error tecnológico. En 1.855 se inventó el
convertidor Bessemer para la producción de acero, siendo extremadamente apto
para el hierro vizcaíno, al necesitar hierro no fosfórico, como era el
nuestro.
En
1.872/73 se construyó el primer horno alto vasco, que empleaba carbón
mineral.
El
gran salto técnico de la industria vasca, la llamada revolución siderúrgica,
no se dio hasta los años 1.878-l.882, cuando la capitalización producida por
la exportación de mineral, permitió la formación de tres grandes
siderurgias: la San Francisco, creada en 1.878 y las que nacieron, casi simultáneamente,
en 1.882, como la Sociedad Vizcaya y la Sociedad Altos Hornos y Fábrica de
Hierro y Acero de Bilbao.
Desde
los primeros años, las tres empresas introdujeron en Vizcaya las técnicas de
la siderurgia avanzada, siendo Altos Hornos de Bilbao la pionera de las
principales innovaciones. Fue la que alcanzó un mayor desarrollo técnico.
Las
grandes siderúrgicas fomentaron la aparición de empresas metalúrgicas,
destinadas a la transformación del lingote o de productos semielaborados. Así
en 1.885, se fundaron Averly y Cía. y Aurrerá; en 1.887, La Iberia
(fabricación de hojalata); en 1.892, Talleres de Deusto, Tubos Forjados y
Basconia (hojas de lata, acero y hierro) y en 1.893, Alambres del Cadagua,
Talleres de Zorroza y Echevarría (en Castrejana).
El
siglo XX presentará una estructura muy diferente, ya que en el año 1.901 se
formará, por fusión de grandes empresas existentes, Altos Hornos de Vizcaya.
Y en esta empresa se irán integrando, en años sucesivos, otras Sociedades.
Esta fusión y sucesivas integraciones consolidarían el control del gran
capital sobre todo el Sector. Nacerá una burguesía industrial que, en cierto
modo, vendrá a desplazar a la burguesía comercial existente.
El
24 de febrero de 1.873 se constituyó la Junta de Obras del Puerto y, con
ella, bajo la dirección de Evaristo Churruca, se iniciará la reforma y
mejora de la ría, para, en 1.888, colocar la primera piedra del puerto
exterior, sentándose así las bases de lo que hoy es el Superpuerto.
Por
Real Decreto de 28 de febrero de 1.878, se regularía, por primera vez, el régimen
excepcional de los Conciertos Económicos. Era Presidente del Consejo de
Ministros, Antonio Cánovas, quien ostentó dicho cargo 6 veces en 6 épocas
diferentes. Era un pacto económico entre el Estado y las 3 Diputaciones
vascas, con una duración de 8 años.
En
1.887 se estableció con carácter indefinido, si bien, en 1.894, volvió a
establecerse por un plazo definido de 12 años. Y en 1.906 por dos decenios.
Desaparecieron, en Vizcaya y en Guipuzcoa, durante los años del franquismo, y
la recuperación de la democracia y la Constitución de 1.978, han permitido
el comienzo de una nueva etapa.
En
1.890, por Real Decreto del 23 de Julio, tuvo existencia legal la Bolsa
Oficial de Comercio de Bilbao, aunque bolsistas ya los había mucho antes. Y
comenzó su primera sesión el día 5 de Febrero de 1.891, en los bajos del
Nuevo Teatro (Teatro Arriaga desde 1.902), que sería la primera sede de la
Bolsa oficial. Su actual emplazamiento, en la calle José María Olávarri, nº
1, fue inaugurado el 29 de mayo de 1.905. Hasta el año 1.925, fecha de
fundación de la Bolsa de Barcelona, fue la única Bolsa de carácter oficial
fuera de Madrid.
En
1.897 surgió “La Piña”, conociéndose con este nombre a la unión
electoral del liberalismo. Su objetivo era evitar tensiones en las elecciones
municipales bilbaínas de ese año. Las principales familias políticas de
Vizcaya se apiñaron para mantener su poder y relajar sus tensiones
electorales. Fue un cambio histórico que transformó la política. Su
principal impulsor fue Víctor Chávarri.
No
podemos olvidarnos de la implantación del ferrocarril.
Bilbao
no quería quedar al margen de las infraestructuras ferroviarias, ya que eso
hubiera supuesto su relegación comercial. Y la cuestión era crucial para una
población que vivía al compás del tráfico entre Castilla y los puertos
europeos.
Debemos
considerar el proyecto de ferrocarril del Norte ideado por Pedro Novia de
Salcedo en 1.832, que entraba en Vizcaya por Valmaseda, teniendo en cuenta que
el primer ferrocarril del mundo se inauguró en 1.830, entre Liverpool y
Manchester. Hombre de gran cultura, diputado general en 1.825 y defensor, con
gran tesón, de los intereses vizcaínos y forales en general.
El
problema se planteó, de manera crítica, en 1.855, al aprobarse la Ley
General de Ferrocarriles, que impulsó la formación de compañías dedicadas
a la construcción ferroviaria. Enseguida vieron la luz diversos proyectos y,
entre ellos, estuvo el de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de
España, que obtuvo la concesión del ferrocarril Madrid-Irún a través de
Miranda de Ebro, Vitoria y Alsasua, sin pasar por Bilbao.
El
comercio bilbaíno quedaba en una situación muy delicada, pues, además, se
proyectaba otra línea férrea entre Castilla y Santander.
Estaba
en juego el futuro de Bilbao.
Por
eso se llevó a cabo con decisión y con la colaboración de un amplio grupo
de capitalistas, la construcción de una línea ferroviaria entre Bilbao y la
Meseta. El 13 de marzo de 1.856 se gestionó la formación de una compañía
que levantaría la línea entre Bilbao y Tudela, enlazando con la línea
Madrid-Irún, conectando con el valle del Ebro y ofreciendo la salida de los
productos riojanos a través de Bilbao.
De
resultas de todo esto, es la construcción de la estación de ferrocarril que,
aun siendo el tren de Bilbao, se encontraría en la anteiglesia de Abando. Y
el 1 de marzo de 1.863 llegaba, a tal estación, el primer ferrocarril que
inauguró la línea Tudela-Bilbao.
Como
dato curioso, se construyeron más de 1.000 kilómetros de vías férreas, en
tan solo 50 años, desde 1.841 hasta 1.891.
-------------------------------------------------------
Paralelamente
a su actividad comercial e industrial, se impulsaron las navieras y se
desarrolló la banca.
A
comienzos de 1.898, el sector naviero inició en Vizcaya un “boom”
espectacular que duró hasta finales de 1.900, constituyendo el nacimiento de
un moderno e importante ramo productivo. De 8 navieras a fines de 1.897 se pasó
a 28 en 1.900. Sota y Aznar mantenían su hegemonía y se constituyeron en
cabeza de un grupo de navieros relativamente amplio. Compraban sus buques en
el extranjero, toda vez que, a finales del siglo XIX, no existía aún una
industria capacitada para construir barcos de hierro.
En
relación con la banca, el día 3 de junio de 1.857, se celebraba la primera
Junta General de Accionistas del Banco de Bilbao, cuya fundación fue
autorizada por la reina Isabel II. La Villa podría contar, en adelante, con
su propia institución de crédito, que atendiese a las necesidades de dinero
de la plaza.
En
noviembre de l.861, se fundaba la Sociedad de Crédito Vasco, en virtud de la
Ley promulgada a tales efectos, juntamente a la Ley de Bancos de Emisión. En
l.862, comenzaba a funcionar la Compañía General Bilbaína de Crédito.
Ambas sociedades se dedicaban a la compra de terrenos en las inmediaciones de
Bilbao, construcción de edificios y promoción del primer ensanche bilbaíno.
Volviendo
al Banco de Bilbao, durante su primera etapa, la que va de 1.857 a l.874, tuvo
capacidad de emitir moneda. Y durante el siglo XIX era ya el Banco de la Villa
de Bilbao, abasteciendo financieramente a los sectores más activos de nuestra
sociedad. En 1.860, este Banco creó una Caja de Ahorros para canalizar el
pequeño y mediano ahorro.
El
monopolio financiero de este Banco de Bilbao terminó en el último decenio
del siglo que estudiamos, ya que, en 1.891, se fundó, en Bilbao, el Banco del
Comercio, que se fusionaría con el Banco de Bilbao en 1.901. En este mismo año,
se creaba el Banco de Vizcaya.