CAPITULO
8º
Bilbao
en el siglo XVI
Historia
y desarrollo económico-social
A
comienzos de este siglo, se va afianzando la vocación comercial y marinera
de la Villa. Bilbao está consolidada como plaza mercantil y está
documentada la existencia de 20 armadores.
Por
lo que se refiere a Vizcaya, la agricultura atravesaría una fase de
transición. Era una agricultura pobre. Sin embargo, la pesca estaba muy
desarrollada y afectaba a toda la franja costera.
En
cuanto al comercio, se efectuaba tanto por mar como por tierra, con una
mayor inclinación al primero. Con la madera de sus bosques de robles, hayas
y castaños, elaboraron, desde los primeros tiempos, embarcaciones que
surcaban los mares en busca de clientes y de nuevos productos, con los que,
luego, poder comercializar.
El
comercio por tierra (hierro y pescado) se efectuaba con el resto de la Península
y se participaba en los grandes circuitos comerciales con Flandes,
Inglaterra y Francia, con la lana de Castilla y el hierro vasco.
Los
viajes de retorno se aprovechaban para importar productos elaborados en el
Norte de Europa, sobre todo paños.
En
esta situación, Bilbao acaparaba, prácticamente, la totalidad del comercio
de Vizcaya con los puertos del Norte de Europa, y, preferentemente, con
Brujas. El definitivo impulso del comercio bilbaíno, vendría del
establecimiento del eje comercial Bilbao-Burgos y de la creación de su
Consulado, como citamos a continuación.
Durante
este siglo XVI, el patriciado urbano bilbaíno inició una política
encaminada a conseguir un control del comercio, viéndose en la necesidad de
obtener un robustecimiento de su universidad y cofradía de mercaderes, con
un privilegio o carta real que les otorgara una jurisdicción propia, al
igual que tenía Burgos desde el 21 de Junio de 1.494, su rival en el marco
comercial. En esa fecha, los Reyes Católicos permitieron la creación del
Consulado de Burgos, con plena jurisdicción sobre Vizcaya, Guipúzcoa y las
cuatro villas de la costa de Santander.
Esta
política tuvo un feliz resultado.
La
reina doña Juana, hija de los Reyes Católicos, mediante otra Real Pragmática
de fecha 21 de Junio de 1.511, otorgará a Bilbao las mismas facultades que
fueron dispensadas a Burgos. Y creó su Consulado mercantil. Esta nueva
institución se llamó: “Consulado Casa de la Contratación Juzgado de
Hombres de negocio de mar y de tierra y Universidad de Bilbao”. Era el
encargado de dictar las normas de la vida terrestre y marítima, las
relacionadas con el comercio y, al mismo tiempo, era Universidad de
transportistas marítimos y de comerciantes.
Así
quedaba marcada la etapa de mayor fuerza de la Villa, hasta entonces, y daba
comienzo una acción más poderosa de su comercio y de su prosperidad.
Durante
3 siglos, las Instituciones encargadas de regular la vida de los bilbaínos,
fueron dos:
-
El Ayuntamiento de la Villa
-
El Consulado mercantil
Hablamos
de 3 siglos, porque en 1.830 la vida del Consulado tocaba a su fin, al
ponerse en vigor el primer Código de Comercio español.
En
1.516, la flota afecta al Consulado se acercaba a las 500 naos, algunas con
más de 200 toneladas, y su tráfico con los puertos del Norte de Europa, y
principalmente con Brujas, como ya hemos citado, permitió que esta ciudad
acogiera una Delegación del Consulado de Bilbao, bajo la forma de una Casa
de Contratación, que consolidaba las ya, por aquel entonces, sólidas
relaciones comerciales entre la próspera capital flamenca y la ambiciosa
urbe vizcaína.
En
1.526, se actualizó el Fuero de Vizcaya, con el nombre de Fuero Nuevo de
Vizcaya. El acto se celebró en la Casa Martín Sáez de la Naja, edificio
que se encontraba en Bilbao, a la derecha de la iglesia de la Merced,
mirando desde la Ribera.
A
partir de la segunda mitad del siglo XVI, se abre el camino a la que podría
denominarse Edad de Oro de la ría bilbaína.
Las
mayores dificultades las planteaba la entrada de la ría, por el difícil
paso de la barra. A vencerlas se encaminaron las más importantes
iniciativas del siglo XVI.
También
su canalización fue importante. De 1.497 datan las primeras noticias
fehacientes de que se emprendieran obras para dominar la ría. Así, hasta
1.568, no faltan documentos que reflejan la constante preocupación por
mejorar la navegabilidad del Nervión.
Sus
astilleros conocerían un gran auge en este siglo, en que, por contribuir
extraordinariamente a la construcción de las naves reales, Bilbao recibió
el favor de la Corona. Y, en 1.568, se reconoce, por primera vez, toda la
desembocadura de la ría como una entidad económica, en la que se afirma el
Consulado como indiscutible cabeza, encargado de administrar los arbitrios
sobre el tráfico del Nervión.
Pero……
a finales de este siglo XVI que estamos comentando, llegarían las “vacas
flacas”.
Bilbao,
en estas fechas, experimentó su, llamémosle así, primer declive económico.
A partir de 1.580 y hasta mediados del siglo XVII, la piratería condicionaría
la actividad de todos los puertos vascos. Disminuye la demanda de hierro por
la incorporación al mercado del hierro sueco. Los monarcas Felipe II y
Felipe III, a finales de siglo, irían cerrando algunos circuitos
comerciales con Inglaterra y Holanda. La derrota de la Armada Invencible, en
1.588, supuso la destrucción de toda la flota vizcaína. Los mercaderes
europeos aprovechan estas circunstancias y monopolizan los intercambios
internacionales, comenzando a instalarse en Bilbao, desde 1.600, colonias de
comerciantes extranjeros, principalmente ingleses y holandeses. De su
importancia dice mucho la solicitud cursada por el Regimiento bilbaíno,
para que ningún extranjero pudiera desempeñar cargo municipal alguno.
Y
Bilbao deberá acomodarse a esta nueva realidad, pasando a marcar una nueva
estrategia comercial, que tendrá sus buenos efectos a mediados del próximo
siglo XVII.
Expansión
territorial
Un
comercio floreciente y un aumento demográfico, debido a las inmigraciones
tanto de otras regiones españolas como de mercaderes franceses, flamencos e
ingleses, trajo consigo el que Bilbao fuera despojándose de sus murallas.
Con
el final de la Edad Media encontramos los primeros recuentos de población
en Vizcaya. Conforme a ellos, el Señorío tendría, a comienzos del siglo
XVI, un total de 65.000 habitantes, lo que suponía una densidad de unos 30
habitantes por kilómetro cuadrado, superior a la española, que era de 20.
Era una población eminentemente rural, ya que sólo el 37% vivía en las
Villas.
Bilbao
contaba, entonces, con 5.000 habitantes y era el principal núcleo vizcaíno.
Por
todo ello, en este siglo XVI se afianza el ensanche de Bilbao. Y lo hizo por
la vega que miraba hacia los arenales (El Arenal de hoy, del que nos
ocupamos en la Ficha nº 5) y el arrabal de San Nicolás, así como por sus
propias rondas de muralla.
Así,
por la ronda de la antigua muralla que miraba hacia Achuri, se formó una
nueva calle, la calle Ronda, cuyas casa se recortaron sobre la cuesta de
Zabalbide. Restos del basamento de la muralla aparecen en los bajos de la
casa situada frente al actual nº 12 de la misma calle. Y por la ronda próxima
a la ría, en donde nacían las siete calles, se formó la calle Ribera que
fue poblándose también de casas y de locales. Por otra parte, Torres y
Portales iban dejando paso a construcciones puramente civiles.
Del
Portal de Zamudio partió la Calle Real o Cruz, que permitía la ampliación
de la urbe hacia Ascao, zona peñascosa al borde de la colina de Artagan, y
hacia la actual calle Esperanza. Más tarde, estas dos calles darían paso a
la calle Sendeja, que era una pequeña senda de la citada colina de Artagan
hacia los arenales del ancho meandro, que formaba el cauce de la ría por
estos lugares, antes de su encauzamiento actual. Y de la calle Sendeja al
robledal de las Ibarras (Campo de Volantín).
Surgen,
también, nuevas calles paralelas o próximas a la última de las siete
existentes (Barrencalle Barrena), tales como Santa María, que partía del
Portal de la muralla Nuestra Señora del Socorro; Torre, porque allí estaba
la Torre de Zurbarán; Perro, con su fuente del Perro, conocida
anteriormente como Chorro de San Miguel, por la cercanía de la Torre de la
muralla San Miguel; Pelota, Nueva y alguna más.
En
1.581, la Villa estaba estructurada en 4 parroquias: Santiago, San Antón,
Santos Juanes y San Nicolás de Bari. Seguían los arrabales, cada vez más
importantes, de Achuri y de Bilbao la Vieja, junto al Convento de San
Francisco.
No
podemos cerrar el tema de “Expansión territorial” sin antes aludir a
dos hechos que influyeron grandemente en él:
-El terrible incendio del 8 de Noviembre de 1.571, que destruyó casi todo Bilbao.
-Las
fuertes lluvias caídas durante varios días de Septiembre de 1.593,
permitieron el desbordamiento de la Ría y provocaron una de las peores
tragedias en la historia de la Villa. Las pérdidas materiales y humanas
fueron elevadísimas. Las aguas, que alcanzaron una altura considerable,
convirtieron Bilbao en un mar y arrastraron puentes y muelles, destrozando
la Casa Consistorial, el Hospital y el Monasterio de la Encarnación. San
Antón, los Santos Juanes y Santiago quedaron en un estado lamentable y
muchas calles y edificios desaparecieron.
Otros
acontecimientos
-Religiosos
En
1.515, comenzó a edificarse el sobrio Convento de la Encarnación, de
estilo renacentista (Ver Ficha nº 26)
También
en 1.515, se construyó el Convento de San Agustín, que ocupaba todo el
solar del actual Ayuntamiento, por los agustinos de San Bartolomé de Bérriz
(Deusto). Este convento fue expropiado y se convirtió en una fortaleza
militar durante la primera guerra carlista en 1.836, siendo víctima del
asedio de la Villa de Bilbao y quedando arruinado desde entonces.
Hacia
1.550, fue ampliado y reedificado, conforme al estilo actual, el templo de
San Vicente. Se habla de un templo anterior, cuyas obras empezarían en el año
1.190 (Ver Ficha nº 6).
En
1.558, el día 14 de Septiembre, día de la Exaltación de la Cruz, se
constituyó la Hermandad de la Vera Cruz, institucionalizándose así las
celebraciones de la Semana Santa, de las que, las procesiones, constituían
el epicentro de la religiosidad. Esta cofradía, que ha subsistido desde
entonces sin interrupción, es la institución más antigua que hay en
Bilbao.
-Personales
En
1.538, nació en Bilbao el General y Almirante Juan Martínez de Recalde.
Fue Almirante de la Armada Invencible y estuvo con el Almirante español
Alvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz, en distintas misiones marítimas.
Tiene una calle en su nombre: Alameda de Recalde.