CAPITULO
7º
Bilbao
en el siglo XV
Historia
y desarrollo económico-social
Seguimos
en la Baja Edad Media y, en ella, no es posible entender la sociedad de este
período, prescindiendo de la guerra de bandos y del enfrentamiento entre los
linajes señoriales. Unos y otros caracterizan la vida de Vizcaya y, por
consiguiente, de la Villa de Bilbao, durante los siglos XIV y XV.
En
este capítulo vamos a centrarnos en dos bandos en concreto: los gamboínos
(pro-navarros) y los oñacinos (pro-castellanos). La rivalidad empezó en
Alava por enfrentamiento de dos familias y pronto pasó a Vizcaya y a todo el
País Vasco.
Cada
uno de estos bandos agrupaba un conjunto determinado de linajes y vamos a señalar
los correspondientes a Vizcaya.
Vinculados
a los oñacinos, estaban los Butrón, asentados en la margen derecha del Nervión
desde Larrabezúa hasta Plencia y Gatica, y los Mújica, que dominaban en las
comarcas de Guernica y Busturia.
Vinculados
a los gamboínos, se contaban a los Abendaño, que ocupaban el valle de
Arratia, y los Salazar, que dominaban la zona nordeste de las Encartaciones.
Las
luchas fueron muy violentas y en ellas participaron muchas personas. Los más
oprimidos eran, fundamentalmente, los campesinos y los pobladores de las
Villas.
Así
cuentan, que en 1.435 existieron dos alcaldes en la Villa de Bilbao, ante la
imposibilidad de llegar a un acuerdo los dos bandos. Un alcalde era oñacino y
otro era gamboíno. Y esta situación irregular duró hasta el año 1.445, año
en que el rey de Castilla Juan II y XXII Señor de Vizcaya, desde 1.405 hasta
1.454, nombró un único alcalde, condenando a muerte a los cabecillas de
ambos bandos.
Los
líos entre gamboínos y oñacinos continuaron por algún tiempo y terminaron,
con carácter general, durante el reinado de Enrique IV, el Impotente, y XXIII
Señor de Vizcaya, desde 1.454 hasta 1.474. Este rey tuvo que desplazarse
personalmente a esta región en 1.457, dirigiendo las Hermandades
(agrupaciones de campesinos, habitantes de las Villas y algunos hidalgos
opuestos a los Parientes Mayores), para pacificarla, destruyendo sus
principales fortalezas y desterrando o confinando a muchos de los Pariente
Mayores.
Así,
en 1.468, el Concejo de Bilbao destruyó las casas que tenían en la Villa
algunos banderizos. Entre ellos los Abendaño y los Basurto.
En
1.452 se redactan de una manera completa los Fueros de Vizcaya, recogiendo
fielmente los usos y las costumbres existentes. Era un ordenamiento jurídico
completo, que hoy se conoce con el nombre del Fuero Viejo de Vizcaya, ya que
en 1.526, se actualizó con el nombre de Fuero Nuevo de Vizcaya. Este texto
fue confirmado en Valladolid, por el rey Carlos I, el 7 de Junio de 1.527, tal
como lo hicieran con el Fuero Viejo sus antecesores: Enrique IV, Isabel la Católica,
Fernando el Católico y Juana.
El
Fuero de Vizcaya declara repetidamente la hidalguía de todos los vizcaínos.
Esta declaración de hidalguía suponía, en la Edad Media, alcanzar el máximo
respeto a la dignidad personal y comportaba notorias ventajas:
1.-
El hidalgo está libre de impuestos.
2.-
El servicio militar queda subordinado a unos condicionamientos, porque un
hidalgo no puede ser alistado sino con un sueldo.
3.-
A los vizcaínos, aunque resulten acusados de cualquier delito, no se les
puede dar tormento ni amenaza de tormento.
Y
dentro del desarrollo económico-social, no podemos olvidarnos del Comercio.
Desde
la Alta Edad Media comenzó a tomar carta de naturaleza dentro de la
estructura económica del País Vasco, para convertirse, en la Baja Edad
Media, en uno de sus componentes básicos que permitió, además de generar
importantes rentas, el desarrollo del sector industrial.
Y
sobre este Comercio, Bilbao tenía continuos conflictos con Burgos, ya que los
grandes mercaderes burgaleses mantenían un auténtico monopolio sobre las
sacas de lana. Y empezaron las disputas en torno al control del Consulado de
Brujas. En 1.465, lo resolvió definitivamente Felipe el Bueno de Borgoña,
cuando autorizó que burgaleses y bilbaínos pudieran mantener consulados
separados. Bilbao se convirtió en la más firme oposición a Burgos.
Como
medio de afirmar su autonomía, los bilbaínos, como veremos en el siguiente
capítulo, crearían, en 1.511, el Consulado y Casa de contratación de
Bilbao, escapando, así, a la jurisdicción del Consulado de Burgos, que se
había fundado en 1.443.
Poco
a poco, Bilbao se estaba convirtiendo en el principal puerto del País Vasco y
del Cantábrico. Era un puerto seguro, que contaba con astilleros, que estaba
respaldado por las minas de su entorno y que, a pesar de lo dicho, recibió el
apoyo de Burgos, desde donde vislumbraron las posibilidades de Bilbao.
En
1.475, los Reyes Católicos y XXIV Señores de Vizcaya (1.474 a 1.504),
conceden a Bilbao el apelativo de Noble Villa. Y comienza a manifestarse una
fuerte hostilidad de las anteiglesias vecinas hacia el pujante y privilegiado
bastión de la burguesía que es Bilbao.
Expansión
territorial
En
este siglo se formó el Bilbao de las Siete Calles (está documentado que en
1.442 ya existían), excluidas las dos Rondas, la de arriba y la de abajo.
Extramuros se distinguía Bilbao la Vieja, allende el río, el arrabal de
Ibeni y el de San Nicolás.
Al
Bilbao del siglo XIV hay que añadir cuatro calles más: las de Belosticalle,
Carnicería, Barrencalle y Barrencalle Barrena. También hay que añadir
varias Torres más (hasta 12 Torres), que permitieron la construcción de
lienzos de muralla enlazándolas, por la falta de seguridad existente, al no
cesar las revueltas internas ni las disputas entre los linajes de la Tierra
Llana contra los de la Villa. Así se rodeó Bilbao de las Siete Calles, de
una muralla que mantenía, además de los Portales de Ibeni y de Zamudio,
otros cinco Portales más, que permitían comunicarse con el exterior.
Y
hablando de Torres, el linaje de Bilbao la Vieja fue uno de los constructores
de las Casas-Torre que se ubicaron en las dos orillas, junto con los de
Marzana, Leguizamón, Basurto, Arbolancha, Zurbaran, Salinas, etc. Estos
“jauntxus” apoyaron la fundación de la Villa.
Hacia
1.463, las Siete Calles se estaban quedando pequeñas. Los bilbaínos se
quejaban del poco circuito de muros adentro, para la población que había en
la Villa.
Veinte
años más tarde, en 1.483, Bilbao conseguiría autorización para extenderse,
en su primer ensanche, por las tierras bajas del Arenal y del arrabal de San
Nicolás. La Reina Isabel daría permiso para ir derribando la muralla y se
abrieron nuevos caminos desde el interior del recinto amurallado hacia los
arenales del meandro de la ría y por sus rondas de muralla. Así podemos
mencionar la Calle Real, que luego se llamaría calle de la Cruz; la calle
Santiago, que luego se llamaría calle Correo y la calle Bidebarrieta, que, en
euskera, significa nuevos caminos.
Por
su importancia, vamos a detallar el Bilbao
de las Siete Calles.
Su
núcleo, rodeado de murallas, torres y portales, estaba constituido por siete
calles perpendiculares a la ría, que era por donde empezaban. Terminaban en o
hacia el Portal de Zamudio, en las laderas de Begoña.
Somera,-
A su entrada la torre de Tristán de Leguizamón, y, a su final, próxima al
Portal de Zamudio, la torre de Domingo Ortiz de Zornoza.
Artecalle.-
A su entrada la torre de Zubialdea, en donde se alojaron los reyes Fernando e
Isabel, cuando vinieron a jurar los Fueros en 1.476 y 1.483, respectivamente.
Tendería.-
A su entrada la torre de Juan de Arbolancha. En 1.483 y en el Portal de la
calle Tendería, sobre la Ribera, juró Isabel la Católica los Fueros de
Vizcaya, vestida de aldeana.
Belosticalle.-
A su entrada la torre de Martín Sáez de Güemes.
Carnicería.-
A su entrada las torres de Diego de Echévarri y Martín Pérez de Marquina.
En esta calle se estableció el primer matadero de la Villa. Pasó a
denominarse Carnicería Vieja, cuando se construyó el nuevo matadero en las
proximidades del Portal de Zamudio.
Barrencalle.-
En esta calle estuvo la torre de los Barrondo, en la que fue criada Juana de
Aragón, hija natural de la bilbaína Toda de Larrea y de Fernando el Católico.
Cuando, años después, la reina Isabel la Católica supo del asunto, ocurrido
con motivo de la visita de Fernando para jurar los Fueros, envió al contador
Quintana a recoger a la niña, que ingresó en un Convento y llegó a ser la
abadesa del de Madrigal de las Altas Torres, en Ávila, localidad en la que
nació la reina Isabel.
Barrencalle
Barrena.-
Esta calle, la última de las siete, estaba situada junto a la ría y separada
de la misma por la muralla con sus varias torres de Pero de Novia, Martín Pérez
de Arbolancha, Juan Pérez de Arbieto y Salazar.
Cerrando
la muralla y en dirección al Portal de Zamudio, se encontraban las torres de
Martín López de Zurbaran y de San Miguel o Larrínaga, esta última a la
altura de los muros de la iglesia de Santiago.
Otros
acontecimientos
-Religiosos:
En
1.433, el día 5 de Agosto, como ya hemos citado anteriormente, se celebró la
primera misa en la iglesia de San Antón.
Debido
a una Bula del Papa Sixto IV (1.471-1.484), se construyó la iglesia de los
Santos Juanes (la tercera iglesia o parroquia de la Villa), para sepultura de
los que morían en el hospital anexo, fundado en el siglo XIV, fuera de las
murallas de la Villa, en el que encontraban cobijo los peregrinos del Camino
costero de Santiago. Más información en la Ficha nº 3.
Hacia
1.498, se construye el Convento de San Francisco, a iniciativa de los
franciscanos de San Mamés (santo niño mártir Mamés de Cesárea), con una
iglesia aneja en donde se enterraron algunas de las principales familias de
Bilbao. La construcción se autorizó por bula papal de 1.475. Ver
información sobre las excavaciones que se están realizando en 2.007, en el Proyecto
nº 5.
Hacia
1.490 y sobre la ermita ya existente, se construyó la cuarta parroquia de la
Villa: San Nicolás de Bari. Más información en la Ficha nº 4.
-Civiles
En
1.450, se construyó el primer depósito de agua de la Villa “Alberca de
Ibeni”. Su situación, entre las actuales calles de Ronda y Zabalbide.