CAPITULO
6º
Bilbao
en el siglo XIV
Historia
y desarrollo económico-social
La
guerra de bandos y el enfrentamiento entre los linajes señoriales, fue, como
ya hemos dicho en el capítulo anterior, el acontecimiento central de la Baja
Edad Media en el País Vasco. Y, con ello, la inestabilidad social azotaba a
Vizcaya.
Sin
embargo, Bilbao veía mejorar, a pesar de todo, su poder económico y marítimo,
convirtiéndose en la más importante Villa vizcaína. Ni siquiera estas
luchas banderizas interrumpieron su desarrollo y su prosperidad en la primera
mitad del siglo XIV.
También
en este período continuó la fundación de Villas, que si bien hasta 1.330 se
fundaron con criterios económicos, a partir de ese año fueron las
iniciativas defensivas las que se tenían en cuenta. Y así, al fundarse
Villas, el Señor de Vizcaya buscaba proteger a los labradores, que se sentían
amenazados y solicitaban este título. Conseguían así, construir murallas
que les defendieran de la Tierra Llana (sin murallas), donde dominaban los
banderizos que, con frecuencia, recurrían a robos y a violencias.
No
obstante lo dicho, comenzaron a apreciarse las primeras señales de que el
sistema económico y social altomedieval, estaba llegando a sus máximas
posibilidades. Y fue concretamente entre los años 1.340 y 1.370, cuando la
crisis era ya acusada: Existía un peso demográfico no soportable por una
economía que había entrado en recesión.
Esta
crisis económica y demográfica no podía menos que desembocar en una crisis
social. Y las tensiones fueron fuertes en este siglo, prolongándose durante
buena parte del siglo XV. ¿Por qué?. La respuesta demuestra una conducta
irracional: “Todos querían mantener su nivel de vida, a pesar de dicha
recesión económica”
El
País Vasco era inminentemente rural y lo formaban los hidalgos o infanzones y
una amplia masa integrada por labradores no nobles y sin propiedades. Y en las
Villas, que fueron potenciándose en la primera mitad de este siglo, se
asentaba el poder de una oligarquía urbana, muchas veces vinculada, familiar
o económicamente, con miembros de la nobleza rural. Y entre las Villas estaba
Bilbao.
Pues
bien, ante este estancamiento y consiguiente disminución de las rentas, los
nobles reaccionaron aumentando la presión sobre los labradores, recurriendo,
incluso, a la violencia. También surgieron los enfrentamientos entre los
linajes vascos (Basurto contra Asúa, Leguizamón contra Zurbaran, Erandio
contra Larrazabal, etc.). Y la Tierra Llana mostraba continuas divergencias
con los de las Villas, cuyos crecimientos y desarrollos suscitaban verdaderas
envidias en el mundo rural.
En
medio de esta situación, surgieron las Hermandades. Eran asociaciones
concebidas como instrumento de oposición a la agitación banderiza. Poco a
poco, en el transcurso de este siglo XIV, toda la tierra vasca comenzó a
integrarse en estas Hermandades.
A
pesar de ello, los enfrentamientos entre Hermandades y Banderizos no cesó
hasta el reinado de los Reyes Católicos, terminando el siglo XV, momento en
que toda la economía vasca entra en una fase de plena recuperación.
A
ello ayudó mucho el establecimiento de la “hidalguía universal”, que
suponía alcanzar el máximo respeto a la dignidad personal. El hidalgo no podía
ser sometido a tortura, estaba exento de tributos y otras cargas.
Esta
“hidalguía universal” fue declarada por el Fuero de Vizcaya en 1.452
(Fuero Viejo), confirmado por el rey de Castilla Enrique IV, el Impotente,
reformado en 1.506 y modificado en 1.526 (Fuero Nuevo), confirmado por el rey
de España Carlos I.
Además
de estas guerras y enfrentamientos, hubo una serie de medidas económicas que
favorecieron a Bilbao.
Durante
el reinado de Fernando IV, el Emplazado, que duró desde 1.295 hasta 1.312,
siendo Señor de Vizcaya don Diego López de Haro “el Intruso”, se
concedieron varias franquicias a los mercados bilbaínos y diversos
privilegios para que los bilbaínos se instalasen y comerciasen en Sevilla,
refrendando, así, la mayoría de edad de la actividad mercantil protagonizada
por los hombres de la Villa y del Señorío.
Posteriormente,
Alfonso XI, el Justiciero, que le sucedió al monarca anterior y que reinó
hasta 1.350, concedería, en 1.334, siendo Señora de Vizcaya doña María Díaz
de Haro, en su 2º gobierno, el privilegio de cambiar el camino Orduña-Bermeo,
pasando por Echévarri, por el de Orduña-Bilbao, y no por otro lugar. Y si
los mercaderes tomaran otra ruta, que les tomen todo cuanto le hallaran, por
descaminados.
También
Juan Núñez de Lara, XV Señor de Vizcaya, ya mencionado, merece ser
destacado por los beneficios que fue otorgando a la Villa en los años 1.335,
1.341 y 1.350.
Enrique
III, el Doliente, rey de Castilla y, por tanto, XXI Señor de Vizcaya
(1.390-1.405), concedió a Bilbao, en 1.397, el privilegio de que los
mercaderes extranjeros no pudiesen embarcar mercancías en su puerto, salvo en
barcos vizcaínos.
Y
hablando de economía, la construcción naval vasca apareció, en el siglo
XIV, como una pujante industria en Bilbao. La Villa tenía trabajando, en su
margen izquierda, los astilleros de Marzana, los de Abando, San Mamés y
Zorroza. En la margen derecha, debía tener una especial importancia el
astillero del Arenal bilbaíno, situado en el paraje al que se llamaba
“arrabal de San Nicolás”, junto a la iglesia de este nombre.
Como
confirmación diremos que las primeras noticias fehacientes que confirman la
existencia de astilleros en la costa del País Vasco, datan del siglo XIII,
siendo de obligada cita, por cuanto que confirma el prestigio de los armadores
vascos, el encargo que Fernando III hizo a los puertos de Vizcaya, de formar
una escuadra. Se remonta al año 1.247, cuando el rey estaba realizando el
sitio de Sevilla.
También
hay que destacar, en la rama de la agricultura, la significativa expansión
del txakoli en el siglo XIV en la demarcación de Bilbao, en cuya área tuvo
una cierta prosperidad.
Y
volviendo a la historia, el Señorío de Vizcaya se incorporó a la corona de
Castilla en 1.379, en la persona del rey Juan I, de Castilla, quien ya, como
infante, heredara el XX Señorío de Vizcaya, teniendo que jurar sus fueros.
No
debemos confundir este hecho personal con el hecho territorial del año 1.180,
ya comentado oportunamente. El hecho territorial se refería a las tierras del
Señorío y el hecho personal al título de Señor de dicho Señorío de
Vizcaya. Conviene aclarar que ninguno de ellos suponía la asimilación de
Vizcaya, pues ésta mantenía sus fueros y su peculiar sistema político.
Este
juramento, al que nos hemos referido en el primer párrafo, se hacía primero
a las puertas de Bilbao, luego en la iglesia juradera de los Santos Emeterio y
Celedón, en Larrabezúa, a continuación en Guernica, bajo el árbol, y, por
último, en Santa Eufemia, en Bermeo. Y lo hicieron todos los reyes y reinas
hasta Isabel II, XXXVII Señora de Vizcaya, que fue representada por su madre,
la reina gobernadora María Cristina, el 25 de Octubre de 1.839.
Expansión
territorial
En
el siglo XIV seguían distinguiéndose las dos márgenes de la ría.
El
de la izquierda, conocido como Bilbao la Vieja, estaba en
la ladera del monte Miravilla, que contuvo un rico yacimiento de hierro y
desde el que se admiraba un magnífico panorama sobre la Villa, que tanto
entusiasmaría, siglos más tarde, a don Miguel de Unamuno. Bilbao la Vieja
llegó a ser un enclave bilbaíno en la anteiglesia de Abando, por donde
pasaba el camino de Castilla, hoy calle de San Francisco, y en el que empezó
la industria naviera. Además se encontraban en este área los almacenes de
lanas de Castilla, que tanto influyeron en el desarrollo del puerto de Bilbao.
El
de la derecha (sobre tierra begoñesa) era conocido como el Casco Viejo y
estaba formado por las calles de Somera, Artecalle y Tendería, unos cuantos
cantones, la iglesia de Santiago y el puerto.
Uniendo
ambas márgenes, un puente de piedra gótico-ojival (muy probablemente
precedido por otro de madera), conocido primero como “la Puente” y más
tarde como el puente de San Antón (Ver Ficha nº 10). En su extremo, próximo
al Casco Viejo y sobre el lecho rocoso del Nervión, se ordenó levantar, por
el rey Alfonso XI, el Justiciero, rey de Castilla y León (1.312-1.350) y XIV
Señor de Vizcaya en 1.334, un Alcázar o Castillo, cuya construcción comenzó
en 1.332.
Con
esta construcción y la de la primera muralla construida en 1.335, que enlazaría
Torres y Portales ya existentes, el rey Alfonso XI pretendía consolidar su
posición, al haber invadido sus tropas el Señorío, debido a esos pleitos
antes citados y a las peleas consiguientes que sostuviera con don Juan Núñez
de Lara IV, quien compartió el XV Señorío de Vizcaya con doña María Díaz
de Haro II, de 1.334 a 1.349.
Una
pronta paz entre la Corona y el Señorío, permitió la demolición de este
Alcázar o Castillo en 1.366.
En
el citado Casco Viejo, existían tres Torres: Leguizamón, edificada en 1.320,
a la entrada de Somera, Zubialdea a la entrada de Artecalle y Arbolancha a la
entrada de Tendería. Estas tres Torres se unían, mediante la citada muralla,
al Portal de Ibeni (salida al arrabal de Ibeni, luego Achuri) y al Portal de
Zamudio, próximo a la iglesia de Santiago. Por este último Portal se salía
hacia el arrabal de San Nicolás y a una pequeña ermita del mismo nombre.
Hasta
este Portal de Zamudio y cerca de los muros de la iglesia de Santiago, llegaba
el brazo de mar, que más tarde se convertiría en lo que hoy es el Arenal,
Arriaga, calles Ascao, Correo, Bidebarrieta, etc. y la Plaza Nueva.
Otros
acontecimientos
-Religiosos
Se
sabe que, hacia 1.379, las obras de ensanchamiento y embellecimiento de la
iglesia de Santiago iban muy adelantadas. Sin embargo, no se sabe cuándo
comenzaron.
Lo
que sí parece cierto, es que esta iglesia iba a erigirse sobre una ermita o
iglesia antigua, a la que, de alguna manera, se refiere la Carta de fundación
de la Villa de Bilbao.
Hoy
en 1.997, se ha podido constatar, en el curso de las obras de reforma de la
Catedral de Santiago, la existencia de una iglesia románica primitiva, cuyos
cimientos de piedra han sido localizados a unos 2 metros de profundidad,
debajo del presbiterio. Y cabe la posibilidad de que exista una fila más de
sillares debajo de la que se ha sacado a la luz.
La
construcción de este templo románico primitivo es un indicador del
desarrollo alcanzado por el núcleo de población de la orilla derecha del
Nervión, en la Baja Edad Media.
Más
información en la Ficha nº 1.
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La
iglesia de San Antón es también de origen medieval.
En
1.366, una vez demolido el ya mencionado Alcázar o Castillo, se comenzó a
construir, en su solar, la iglesia gótica de San Antón, en donde se celebró
la primera misa el 5 de Agosto de 1.433. Esta iglesia, la segunda de la Villa,
dio nombre al puente de San Antón (antes “la Puente”). Tanto esta Iglesia
como este puente, entrarían a formar parte del escudo de Bilbao.
Más información en la Ficha nº 2.