CAPITULO
1º
Época
anterior a la fundación de la Villa de Bilbao
Del
pasado anterior a la fundación de la Villa se sabe muy poco. Y en tales
circunstancias, hemos creído conveniente extendernos territorialmente y
hablar de los tiempos pasados que guardan relación con la zona, hoy ocupada
por el actual País Vasco, ya que a este nivel se sabe algo más. Y actuando
de este modo, podremos hacernos, de alguna manera, una pequeña idea de
nuestros antepasados, aunque dicha idea sea muy remota.
Con
objeto de ordenar las ideas y nuestra exposición, hablaremos primero de la Prehistoria,
luego de la Romanización y, con
ella, de la entrada del País Vasco en la historia, y, por último, del
espacio de tiempo comprendido entre el siglo V y la fecha de la fundación de
la Villa de Bilbao.
Prehistoria
Los
primeros signos de la presencia del hombre en este territorio datan de hace
150.000 años. Así lo confirman los yacimientos prehistóricos encontrados y
estudiados, sin haberse constatado la presencia de restos humanos. Se trata
del Paleolítico inferior que duró
hasta los 80.000 años antes de Cristo. Con ello no queremos decir que el
hombre no habitase, con anterioridad, el actual País Vasco. Lo que sí
queremos decir que no se han encontrado vestigios anteriores a los 150.000 años.
Era
una época de clima húmedo y cálido, en la que el mar penetraba ampliamente
los valles y el hombre vivía en las terrazas de los ríos, al aire libre.
En
el Paleolítico Medio
(80.000-30.000 años a. de C.) es cuando comenzamos a tener una información más
abundante sobre el hombre que habitaba el País Vasco y se localizan restos
humanos, que corresponden al hombre de Neanderthal (tipo humano representado
por restos humanos fósiles, hallados, en 1.856, en el valle alemán del mismo
nombre, en la cuenca del Düsell, cerca de Düseldorf, al oeste de Alemania).
Era
una época de clima preglaciar, durante la cual comenzaría la última
glaciación. El hombre ha de refugiarse en cuevas.
En
el Paleolítico superior
(30.000-10.000 años a.de C.) coincide lo más riguroso de aquella última
glaciación. Las nieves perpetuas bajan hasta los 1.100 metros sobre el nivel
del mar. El hombre del País Vasco sigue viviendo en cuevas y no puede ocupar
ya las tierras altas del sur. La única tierra que puede dar cobijo al hombre,
es la zona baja de la depresión cantábrica, es decir, al norte del País, en
las tierras de las actuales Vizcaya y Guipúzcoa.
El
hombre de Neanderthal cambia, según muestran los enterramientos, por el de
Cro-Magnón (localidad de Francia, en el Departamento de Dordoña, en el
sudoeste, donde fueron hallados, en 1.868, restos humanos fósiles, que ha
dado su nombre a una de las razas prehistóricas de Europa occidental). Y este
último, que posiblemente se asentó en el País Vasco a finales del Paleolítico
medio, hace unos 40.000 años, evolucionará autóctonamente. Así aparece,
hace unos 12.000 años, en Itziar (Guipúzcoa), con gran número de rasgos
cromañoides, el tipo vasco actual: sienes abultadas, mentón saliente y nariz
larga y puntiaguda.
Llega
el Mesolítico (10.000-3.500 años
a.de C.) como una fase de transición. El hombre cambia sus condiciones de
vida por los cambios climáticos, ya que acaba la glaciación y llega el
deshielo, resurgiendo el mundo vegetal y apareciendo otro tipo de fauna menos
salvaje. El hombre comienza a pescar.
La
vivienda humana deja de ser la cueva, ya que las temperaturas más altas
permiten al hombre construir sus propias viviendas y extenderse, de nuevo, por
todo el territorio, es decir, norte y sur del País. Aparece el bosque que,
sin duda, permitirá una evolución autóctona importante.
En
el Neolítico (3.500-2.000 años
a.de C.) se produjo la gran revolución cultural de la Prehistoria. El hombre
abandona la economía depredadora y recolectora, empezando a producir.
Aparece
la agricultura y prueba de ello es el reciente descubrimiento del primer
asentamiento agrícola de la cornisa cantábrica, situado en el Valle de Oma,
Ayuntamiento de Kortezubi (Vizcaya), según publicaciones de Junio de 1.998.
En dicho asentamiento hallaron un esqueleto de esta época del Neolítico,
junto a resto de cereales. Pertenece a un varón de complexión fuerte y
mediana estatura, hallado en posición fetal.
También
se domestican animales, con el consiguiente pastoreo y, como consecuencia de
él, se practica la trashumancia. Los dólmenes (enterramientos colectivos)
van a cubrir una buena parte del País.
Es
el tiempo de la piedra pulimentada y surge la cerámica. El hombre necesita
organizarse y comienza, por sus desplazamientos, a contactar con otros
pueblos.
La
economía y el tipo de poblamiento serían diferentes en el País Vasco. Al
sur existía una mayor tendencia a los asentamientos estables, en función del
mayor desarrollo de la agricultura. En el norte predominaba el pastoreo y se
construían chozas y cabañas, acaso no muy duraderas.
Hacia
el año 2.000 a.de C. se produce la llegada de los metales. Primero con la Edad
del Bronce y, más tarde, con la Edad
del Hierro, mostrándose una cierta reticencia de los habitantes del País
Vasco a asimilar las nuevas formas culturales. Por ello fue muy lenta la
difusión de los metales que, como mucho, cambia la materia prima del
instrumental, pero no cambia su forma ni su utilización.
En
la Edad del Hierro penetraron en
el País Vasco pueblos indo-europeos, allá por los años 900 a.de C. Unos se
dirigieron hacia la Llanada alavesa y otros siguieron la Ribera del Ebro. Así
la cultura del hierro toma más fuerza en Álava y en Navarra.
Como
elemento cultural típico de la Edad
del Hierro, aparece el cromlech, otro tipo de monumento funerario. Y con
motivo de la incorporación de creencias religiosas, aparece el Ídolo
de Mikeldi (encontrado en la zona de Durango).
Y así, en plena Edad del Hierro, cuando todavía no se había adaptado todo el País Vasco a lo que la nueva cultura suponía, cuando todavía permanecían zonas del Neolítico, se produjo un acontecimiento fundamental en el devenir de los vascos: la llegada de Roma y, con ella, la entrada del País Vasco en la historia.