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Cómo transformar el deseo

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Es un dicho popular que no es mas feliz el que mucho tiene sino el que menos desea. Aunque no sepamos explicar muy bien que es el deseo creo que de alguna manera sabemos lo que es, quizás uno de los más conocidos es el deseo sexual pero no hay que olvidar tantas otras manifestaciones del deseo como son el deseo de ser el mejor, el deseo de fama, el deseo de tener dinero, el deseo de belleza, el deseo de ser amado, el deseo de ser un buen profesional, el deseo de ganar,...El deseo es la trampa en la que seguimos cayendo hombres y mujeres desde el inicio del mundo, se nos ha dicho que es un pozo sin fondo, que es imposible saciarlo, que el placer que nos da el deseo nos esclaviza quitándonos la libertad y sin embargo tiene algo que nos seduce y nos atrae insistentemente. Entonces, que podemos hacer con el deseo? que podemos hacer para evitar ser dominados por el?. Hay quien pensará, ...muy sencillo, satisfacer el deseo... si no todo en parte y ya está, puede ser una solución para salir del paso pero no deja de ser una solución parcial. En este caso a través de una acción externa intentamos solucionar el problema pero seguimos con la dependencia.

Si observamos la historia de la humanidad y comprobamos que por ejemplo el deseo es el mismo que tenían nuestros antepasados hace 2.000 años parece ser que hay algo que está profundamente arraigado a la naturaleza humana, algo que está fijado y se repite en el tiempo y en espacios diferentes. Si observamos veremos que el deseo está relacionado con la libertad que una vez disfrutamos en el pasado lejano, lo que en occidente llamamos "El Paraíso Terrenal", los tiempos de Adán y Eva. Aunque todos vivamos como esclavos del deseo en una parte de nuestra mente anhelamos la capacidad de disfrutar la vida en continuidad sin apegarnos a nada, fluyendo con los acontecimientos en un presente constante, vivir siguiendo el curso de la energía creadora. Todos anhelamos fluir como nuestros primeros padres, fluir como fluía la vida entre Adán, Eva y todas las criaturas del Paraíso...

Desde esta perspectiva, sin entrar a juzgar el comportamiento de Adán y Eva, el deseo se puede entender como un corte en el tiempo-espacio, un bloqueo en el libre fluir de la vida, algo así como un profundo bloqueo de la mente.Segun este punto de vista nuestra energía se habría quedado fijada en un objeto, persona, idea, cosa, como si nos hubiéramos quedados profundamente impresionados de la libertad que disfrutaron Adán y Eva. Como se verá, desde esta perspectiva el deseo es un profundo bloqueo de la persona por lo que no será fácil darse cuenta de ello y mucho menos poner remedio.Sin embargo, la solución es clara, abramos la mente y recuperemos la libertad que un día tuvimos, recuperemos el fluir diario de las cosas sin apegarnos a ninguna, recuperemos la energía creadora del presente y ella se encargará de transformar el deseo en algo tan sencillo como disfrutar de la vida. Les deseo una provechosa practica

Dr. Iñaki Rivero Urdiain

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