El entorno en que vivimos y del que vivimos necesita mayor atención desde las instituciones y desde la sociedad. Los avances tienen que producirse y emplearse de acuerdo con las necesidades reales de las personas, y con un profundo respeto a las posibilidades de regeneración del medio natural del que se obtienen. Los aparatos, el desarrollismo, el consumismo, no aportan felicidad ni incrementan realmente el nivel de calidad de vida de las personas.
La política en relación al medioambiente que llevan a cabo nuestras instituciones parte de una concepción dispersa, disgregadora, no participativa y en absoluto preventiva. Se caracteriza por la dispersión organizativa que hace que las cuestiones relacionadas con el medio ambiente aparezcan diseminadas por los diferentes departamentos institucionales y dificultan en gran medida acciones trasversales y conjuntas para alcanzar el objetivo último de lograr ciudades y pueblos sostenibles. La sostenibilidad implica respetar el capital natural y exige que nuestro consumo de los recursos materiales, hídricos y energéticos no supere la capacidad de los sistemas naturales para reponerlos. Supone además el mantenimiento de la diversidad biológica, la salud pública y la calidad del aire, el agua y el suelo para preservar la vida humana, la flora y la fauna para las generaciones posteriores. Las instituciones deben gestionar, tomar las decisiones y elaborar sus presupuestos a partir de estos criterios de sostenibilidad.
Plazandeok apuesta por una política medioambiental participativa, integradora y preventiva. Ni los ayuntamientos ni las diputaciones se han caracterizado hasta la fecha por promover el diálogo en temas medioambientales con colectivos ecologistas, ciudadanía afectada, etc. Su actuación se ha limitado a intentar soluciones posteriores a problemas concretos sin tener una comprensión global del medio ambiente.
La política adecuada en este ámbito ha de ser además solidaria, progresista y educativa. Pretendemos una política de medio ambiente solidaria para con las generaciones posteriores, progresista en la conservación del medio natural y educativa para que la ciudadanía responsable colabore y participe en la gestión de ciudades y pueblos más habitables.
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PROPUESTAS |
Favorecer una organización administrativa que acabe con la dispersión de competencias en materia de medioambiente o que potencie la trasversalidad y la intervención en las diferentes áreas afectadas.
Fomentar un funcionamiento institucional que cuente con la ciudadanía en general, impulsando la creación de organismos participativos y la puesta en marcha de ecoauditorias ambientales para las diferentes zonas. Esto debería favorecerse con un plan de información al público que posibilite su acceso a la toma de decisiones.
Potenciar que las instituciones locales definan programas de sostenibilidad para las ciudades y los pueblos acorde con las propuestas de la Agenda XXI. Estos programas deberían ser la base de los Planes de Ordenación Urbana e incluir aspectos relacionados con la energia, aire, agua, vivienda, etc.
Dotar a las ciudades y pueblos de sistemas de tratamiento de aguas residuales (depuradora) a la mayor brevedad posible. Mantener y potenciar un sistema de recogida selectiva de basuras. Dotarse de un sistema de reciclaje de residuos urbanos, promoviendo la desaparición de vertederos y el aprovechamiento de todo lo que sea posible reconvertir. En definitiva, fomentar un tratamiento de los residuos más ecológico y lo menos contaminante posible.
Promocionar el uso de energías no contaminantes, priorizandolas a las habituales, aplicándose directamente a los municipios con una política de respeto al medio ambiente: uso de papel reciclado en la propia institución, instalación de medios alternativos de energía en los edificios de las instituciones o en los sistemas de iluminación. Facilitar las tareas de reciclaje a la ciudadanía a partir de la colocación de contenedores para todo tipo de residuos reciclables en todas las zonas de las ciudades y pueblos, fomentando el desarrollo de proyectos comunitarios de elaboración de compostaje.
Conservación, adecuación y ampliación de las zonas verdes de las ciudades y los pueblos, potenciandolas como zonas de esparcimiento y cultura y no sólo de ornamentación, promoviendo acciones participativas en su creación y mantenimiento. Fomentar un control urbanístico estricto de las proporciones aconsejadas por los organismos competentes en cuanto a masa verde por unidad de superficie construida y habitantes.
Promover actuaciones tendentes a recuperar las corrientes fluviales (en la zona de Donostia: el río Urumea y regatas), así como su aprovechamiento como lugares de ocio y espacios naturales para especies piscícolas y aves.
Fomentar los debates y contactos con otras ciudades, instituciones y organismos de cualquier ámbito que tengan como objetivo proteger el planeta y mantenerlo vivo.
Organizar actividades educativas dirigidas a la población en general y a la población escolar en particular para fomentar una comprensión diferente sobre el medio ambiente y la sostenibilidad.
Favorecer la recogida de productos tóxicos (pinturas, lacas, insecticidades...) por parte de las instituciones.
Apoyar el entorno rural y denunciar las grandes infraestructuras que ponen en peligro la producción agrícola y el equilibrio medioambiental.