HORA LIBRE PARA LAS JÓVENES

 

Egin, 22 de septiembre de 1996

Autora: Arantxa Elizondo

 

        En estos días que tanto se habla de la violencia callejera juvenil estoy siguiendo en los medios de comunicación con sumo interés las posibles soluciones a este problema que desde diferentes instancias se van planteando. No es mi intención realizar una propuesta original a este respecto pero me gustaría dar mi opinión sobre alguna de las sugerentes ideas que hemos tenido ocasión de leer y escuchar. He de confesar que, desde mi humilde posición de ciudadana que pasea por las calles de Euskadi y observa lo que en ellas ocurre, a menudo tengo dudas sobre mi propia capacidad visual. Según me dicen mis ojos, además de su juventud una de las características más evidentes y definitorias de la mayoría de quienes se dedican a lanzar cócteles, romper cristales y colocar barricadas es su pertenencia al género masculino. Sin embargo, tal vez mi percepción es errónea ya que los medios de comunicación no suelen subrayar este hecho. Antes de pedir cita con el especialista en oftalmología esperaré a la previsible puesta en marcha de las cámaras de vigilancia en las calles a fin de que podamos comprobar este aspecto que tanto me intriga. Tal vez entonces deberíamos cambiar la denominación del problema que pasaría de ser juvenil a juvenil-masculino.

        Supongo que para muchos de los sesudos estudiosos del comportamiento violento el hecho de que la aplastante mayoría de los que llevan a la práctica este tipo de acciones pertenezcan a un sexo no pasa de ser un simple detalle mientras que la edad es lo determinante. Pero me voy a atrever a dar un consejo práctico relativo a una de las propuestas destinadas a combatir la violencia. Parece ser que el papel del sistema educativo respecto a este tema es decisivo por lo que se está planteando la posibilidad de organizar en las escuelas algún tipo de programa de prevención contra la violencia callejera. Sugiero que se aplique la misma medida para prevenir las agresiones sexuales y todo tipo de violencia contra las mujeres así como que se incluya un apartado específico dedicado a la participación femenina en las fiestas populares. Por último, doy por sentado que las chicas estarán exentas de recibir esta formación y podrán disponer de hora libre ya que, obviamente, sería una pérdida de tiempo para ellas. A quien albergue alguna duda sobre mis intenciones le diré que la violencia no me parece cosa de broma y precisamente por eso, porque me la tomo muy en serio, me gustaría que todo intento de fomentar una convivencia pacífica entre las personas tuviera en cuenta estos aspectos.

 

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