DEBAJO DE LA GUINDA, ESTÁ EL PASTEL
Autora: Asun García Urbieta
Hay un par de conceptos que me gustaría matizar. De un tiempo a esta parte, para nuestra desgracia, no pasa un día sin oír hablar de la violencia de género y la violencia doméstica. Y, digo yo, violencia de género sería si entre los géneros la hubiera y al 50%. O sea que las mujeres también agredieran, violaran y asesinaran a los hombres y más o menos en la misma proporción. Pero resulta que NO. Que son, en su más que inmensa mayoría, los hombres los que agreden, violan y asesinan a las mujeres. Luego es violencia de los hombres contra las mujeres. Vamos pues a llamarle por su nombre. Violencia machista.
Con la violencia domestica me pasa lo mismo. “Un nuevo episodio de violencia doméstica...”. Se habrá muerto la mujer de un calambre que le ha dado el frigorífico, se partió la cara con el pómulo de la puerta, como aquélla.... Pues no. EL ha golpeado, o ha matado a LA MUJER. O sea violencia machista.
Entonces por qué no llamarla así. Dicen que lo que no se nombra no existe. Será por eso. No me negareis que llamarle “genero” ó “domestico”, maquilla un rato las causas de esa violencia.
No os pasa nunca??. Cuando veis por televisión un programa sobre mujeres golpeadas, no echáis en falta uno donde entrevisten a los agresores, violadores, asesinos. Y cuando hablan de la prostitución??. Por qué nunca aparecen los clientes.
En la sociedad machista solo existen las víctimas. Las víctimas somos siempre las mujeres pero culpables no hay. Es un culpable. UN HOMBRE, un loco un marginado. Luego son la sociedad, la cultura, las tradiciones. Es como el embarazo de la virgen María. El machismo, el sistema patriarcal es una especie de paloma que vino de no se sabe dónde....
Los hombres no sois capaces de reconocer vuestra parte de responsabilidad, ni renunciáis a los privilegios que esta sociedad (hombres y mujeres), os otorga por el hecho de serlo. Y vosotros tenéis privilegios, tenéis más derechos que nosotras. Tenéis vuestros derechos y los que a nosotras nos quitáis.
Vosotros por el hecho de ser hombres podéis ser rey, jefe de estado, ministro, presidente de partido, poderoso, rico empresario, obispo, papa, glorioso futbolista, torero valiente, entrenador del mejor equipo de balonmano femenino de esta ciudad, desfilar en los Alardes de Irún y Hondarribia “sin escolta”; héroe o villano. Vosotros sois el fuego que el humo delata. El iceberg jamás tendría punta sin una base tan sólida. Y vosotros sois esa base.
Así que vamos a dejar de jugar al escondite y a llamar a las cosas por su nombre. Si no reconocemos la raíz del problema, difícilmente daremos con la solución. Propongo que utilicemos ese término para definirla. Y cada palo que aguante su vela.