HACIA UN PROCESO DE PAZ PARITARIO
Revista 8 de Marzo del Ayuntamiento de Donostia, Marzo de 1999.
Autora: Eva Martínez Hdez.
Desde Plazandreok siempre hemos reivindicado un espacio para las mujeres en la gestión política, porque creemos que nuestros intereses y nuestras necesidades tienen que estar representadas en la esfera pública. En este momento político tan especial que está viviendo nuestro pueblo, en estos días en los que se habla de cambios novedosos basados en el consenso, se han vuelto a olvidar de nosotras. Si hasta ahora no nos han permitido que participemos en política en condiciones de igualdad, tampoco nos quieren dejar gestionar la paz.
Siempre hemos reconocido que en Euskal Herria hay un conflicto político que sólo puede tener una solución política basada en el consenso. Hemos rechazado la violencia tanto en el ámbito público como en el privado y hemos abogado por el diálogo sin exclusiones en toda clase de conflictos. El feminismo ha sido siempre una filosofía para la paz y el respeto entre las personas.
Sin embargo, después de varios meses desde el inicio del proceso sigue sin haber voluntad política para que las mujeres participemos. Se habla incluso de construir una nación y una sociedad diferente, pero las mujeres seguimos estando infrarrepresentadas. Se dice que las decisiones se tomarán por consenso, pero, otra vez nos han negado un espacio en esa mesa donde no se negociarán ni nuestros intereses ni nuestras necesidades. Se nombra una y otra vez el derecho de autodeterminación de los pueblos, pero, se olvida que éste pasa inevitablemente por el reconocimiento del derecho de autodeterminación de las mujeres.
Estamos ante un momento histórico en el que todas y todos deberíamos ser protagonistas. Estamos perdiendo una oportunidad única para pensar en otras formas de hacer política en las que toda la ciudadanía podamos participar y avanzar en el consenso. Sin embargo, parecen empeñados en que la paz se gestione desde arriba, desde el gobierno y desde los partidos políticos, en lugar de abrir el proceso a todos los agentes sociales. Nos hablan del modelo irlandés pero se olvidan de contarnos que en Irlanda del Norte, el pueblo eligió una asamblea de aquellos representantes que participarían en las negociaciones del proceso de paz. Allí hubo espacio para todas y todos, y se votaron indistintamente a partidos, sindicatos y otros grupos sociales, entre ellos un grupo de mujeres.
También en Euskadi deberíamos buscar un organismo de representación distinto, para que todos los intereses estén presentes en el proceso, también los de las mujeres. Porque no podemos acabar con un conflicto dejando a otros de lado: no podemos hablar de terrorismo, sin recordar el terror que sufren miles de mujeres en sus propios hogares; no podemos decir violencia política y olvidar la violencia que sufren muchas mujeres en la calle, en el trabajo y en su propia casa. Tenemos que hablar de la paz en lo público, pero también de la paz en lo privado.
Si no lo hacemos, si nos empeñamos en avanzar hacia una paz partidista mediatizada por los órganos de poder, construiremos de nuevo una sociedad con déficit democrático en la que las mujeres todavía no seremos ciudadanas de hecho y de derecho.
Estamos a tiempo, podemos construir una paz plural y verdadera, una paz paritaria, en igualdad de condiciones para las mujeres y para los hombres de este país. Podemos y debemos.
Mientras tanto, la paz sea con todos, pero también con nosotras.