DE LA COSA PRIVADA A LA CASA PÚBLICA

 

Ponencia presentada en las Jornadas feministas de Córdoba, Diciembre de 2000.

Autora: Arantza Campos

Introducción:

        En esta comunicación queremos compartir con todas vosotras cuál ha sido hasta el momento el por qué y el para qué de la existencia de Plazandreok (plataforma que apoya una candidatura de mujeres que se presenta a las elecciones municipales de Donostia-San Sebastián).

        Pero si compartir ya es bastante consideramos que no es suficiente, ya que la política es una actividad de grupos más que de individuas y es evidente que aunque como feminista se pueda realizar una gran tarea en cualquier lugar, incluso en casa sola, es necesario desarrollar y definir un proyecto de grupo. El sentimiento de liberación puede ser personal pero la forma de lograrlo sólo puede ser colectiva. Difícilmente una mujer por si sola podrá despegarse de la adscripción del sexo al que pertenece.

        Es por este motivo que, además de compartir queremos convenceros de que nuestra alternativa no es sólo interesante sino deseable y que quizás ha llegado el momento de que las mujeres del MF hagamos un esfuerzo por organizarnos para presentarnos a las elecciones municipales de una forma un poco más visible que la de la excepción que confirma la regla.

        Dado que este es el principal interés de nuestra comunicación, el que se constituyan más candidaturas de mujeres para presentarse a las elecciones municipales, pasamos a explicaros el por qué y para qué de nuestra existencia y si logramos engancharos estamos dispuestas a compartir todas nuestras experiencias y conocimiento para que se convierta en una realidad.

  1. La necesidad del acceso a la representación política de las mujeres.

        Partimos del hecho de que la actividad política institucional en los países de nuestro entorno se desarrolla en torno a las democracias representativas. Esta actividad política se ha desarrollado como si las mujeres no estuviéramos ( que es lo mismo que decir al margen de la reflexión de género). Los ideales democráticos de "Igualdad" y "Libertad" nacen como "Derechos del hombre". Esto ha supuesto la exclusión, o la ignorancia o la subsunción de las mujeres a o en los hombres. En la actualidad la "diferencia sexual" es algo injertado en el pensamiento y en la práctica política, con lo que debemos pensar que tenemos que poner en cuestión los conceptos y las metas universales, y desde luego el supuesto convencional de una ciudadanía sin género y abstracta, ya que se ha demostrado hasta la saciedad que las categorías sin género y abstractas operan en realidad para poner en el centro al hombre. El varón sería el metro con el que debemos medirnos las mujeres.

        Al identificar la política con la esfera pública se ha hecho de la democracia una coextensión de las actividades que han estado históricamente asociadas con los hombres. En contraposición, como afirma Anne Phillips, una visión de género (feminista) conlleva por lo menos dos implicaciones: 1ª Por una parte debiéramos desarrollar mecanismos representativos que reconozcan explícitamente la diferencia de género y la desigualdad de género, y de este modo garantizar una nueva proporcionalidad entre los sexos en aquellos ámbitos dentro de los que se toman las decisiones políticas (políticas de cuotas, paridad...). 2ª Poner como base todos las aportaciones de la política del movimiento de las mujeres para reordenar la relación entre las esferas pública y privada (políticas que aspiran al 100% de la representación).  Tanto lo uno como lo otro debe ser entendido como un periodo de transición. Como decía una buena amiga somos feministas para no tener que serlo algún día. No queremos perpetuarnos en nuestra lucha, no aspiramos a un mundo en el que las mujeres tengan que hablar continuamente como mujeres o en el que se deje hablar a los hombres como hombres. Lo que defendemos como seres que hemos estado previamente subordinados, marginados o silenciados es la necesidad de asegurar una voz que garantice la presencia de nuestras aspiraciones en el periodo de transición hacia una ciudadanía plena e igual, ya que sólo entendemos la democracia como aquellas que debe actuar para eliminar los desequilibrios que han forjado siglos de opresión.

        De la misma manera partimos de que el feminismo plantea graves problemas a las tres corrientes actuales de democracia. Con cada una de ellas ( democracia liberal; democracia participativa y republicanismo cívico), problemas tales como <<el significado peculiar de una democracia participativa que da peso a la actividad y la transformación. El conflicto a pesar de todo entre niveles crecientes de participación y la garantía de que todos los grupos tengan una voz igual. La elección entre empezar de intereses y perspectivas de grupo o aspirar a una política que transcienda intereses más locales. La tensión entre lo universal y lo particular. Este último fundamental en el feminismo. Como decía Célia Amorós defendemos un nominalismo temperado que controle los desmanes de las pretensiones universales>>. El feminismo mantiene una particular discusión que se traduce en distintas formas de hacer política, y los tres ejes en los que podemos basar y desarrollar el programa del MF serían.

1º.- La subrepresentación de las mujeres en la política local y   nacional y estatal.

2º.- La des-generización de la línea divisoria público/privado.

3º.- La experiencia del MF como democracia participativa.

1º.- Entre las críticas clásicas a la democracia se encuentra la que afirma que ésta (la democracia) ha hecho descender sus aspiraciones, expectativas y perspectivas hasta lo que conocemos como representación razonable y control popular ocasional (elecciones cada 4 años). En este descenso se ha observado que la democracia liberal se resiste a cualquier representación sustancial de las mujeres, y así podemos comprobar que en la mayoría de las democracias occidentales, contemporáneas, el número de mujeres elegidas sigue siendo abrumadoramente bajo. Podemos decir que las mujeres hemos logrado la igualdad política formal sin que con ello se produzca una influencia política sustantiva relevante. Las mujeres estamos obviamente subrepresentadas en la actual composición de los órganos de representación política cualquiera que sea el ámbito al que nos refiramos. Luego la pregunta que nos podemos y debemos hacer es ¿cuál es exactamente la alternativa que podríamos proponer?.

  1. Una de las respuestas podría ser la que apunte a aumentar la proporción de las mujeres elegidas. Pero este hecho no necesariamente aumentaría la representación de las mujeres per se, ya que sólo cuando existan mecanismos a través de los cuales las mujeres puedan formular sus propias políticas o intereses podremos hablar en realidad de "representación".

  2. Si no es la proporción sin más , lo que nos debemos preguntar es la medida en la que la igualdad política hace referencia a condiciones substancialmente sociales o económicas. Nos encontramos en la actualidad que una pequeña minoría de países han obtenido grandes cambios en la representación (países nórdicos, Noruega, Suecia, Dinamarca), pero no sucede lo mismo ni en el resto de los países europeos, ni mucho menos en América incluido EE.UU.. Si esto es así debemos de considerar otro dato y es que el hecho de que la situación de las mujeres en el mercado de trabajo es el mismo en los dos tipos de países a los que nos hemos referido antes con lo que podríamos considerar que la política se constituye como una variable independiente. Parece que son posibles igualdades políticas sustanciales en ausencia de una reforma social o económica de fondo, con lo que podríamos concluir que a democracia liberal no es tan antagonista de las mujeres o de sus intereses

        El hecho es que salvo en los países nórdicos las mujeres figuran en la política estatal entre el 2 y el 10%.(En EE.UU. e Inglaterra a las mujeres les ha costado romper la barrera del 5%). En política local las cifras mejoran algo, entre el 10 y el 14%. Pero a la vez nos encontramos que buena parte de la legitimidad democrática se encuentra en la fundamental equivalencia entre democracia y representación, entre democracia y sufragio universal, a la vez que se pretende que consideremos irrelevante la composición de los órganos en los que se toman las decisiones sobre cuestiones que afectan fundamentalmente tanto a nuestra vida pública como privada. No olvidemos que para el MF no ha habido dudas, la lucha por el derecho al voto ha ido acompañada con campañas en favor del derecho de las mujeres a ser elegidas.

        A partir de los años 60 resurge lo que conocemos como la segunda ola del MF (políticamente en favor de la democracia directa, y repudio crítico de los partidos políticos). Para el MF que las mujeres entraran en política ocupaba uno de los escalafones más bajos de los objetivos a lograr. Para el MF los temas reales de la democracia y de la participación estaban en otro lado. Pero ahora la defensa de una mayor paridad en la política se ha convertido en un tema importante y fundamental según algunas de nosotras y la defensa de esa mayor participación se ha hecho de distintas maneras.

  1. La estrategia del acceso a través de los partidos tradicionales. Cooptación y meritocracia.

        La defensa se basa en una noción de justicia básica y encaja dentro de una amplia gama de argumentos que denuncian la discriminación y la segregación sexual siempre que ésta ocurre. Como ejemplo podríamos afirmar que de la misma manera que es injusto que las mujeres sean cocineras pero no ingenieras, secretarias pero no directoras, es injusto que deban ser excluidas de las actividades centrales en el terreno político: en realidad dada la importancia primordial de la política, es aún más injusto que se mantenga a las mujeres fuera de ella.

        Las mujeres feministas que han optado por esta vía la de la integración en la política a través de los partidos tradicionales se encuentran con dos problemas.

  1. El de la meritocracia. Es un prejuicio común que en política como en tantos lugares, deben estar aquellas personas que valen para ello, es decir que tienen los suficientes méritos para ostentar cualquiera de los cargos a los que podamos hacer referencia. Pues bien, las mujeres se encuentran con un problema ya que parece que sólo ellas debieran mostrar y demostrar que son valiosas, es decir, que valen para el cargo que debe ser cubierto con la consiguiente coletilla de que si llegan siempre quedará la duda de si llegaron por valiosas o por ser mujeres.

        Lo más irónico de todo esto es que lo que realmente se oculta es que en política no llega el que vale (el que tiene los méritos suficientes, esto siempre será un argumento a posteriori para justificar al elegido), en los partidos políticos tradicionales ajenos a los procesos democráticos de elección lo que llegan son los que son cooptados por grupos de poder que van a defender los intereses de esos grupos, independientemente de que sean valiosos o no, o de que tengan los suficientes méritos para desempeñar el cargo, y no voy a hacer referencia a muchos de los ministros y líderes que hemos visto pasar por delante de nuestros ojos. Y lo curioso de estos grupos de cooptación es que están constituidos exclusivamente por hombres, con lo que si una mujer es cooptada es porque defiende sus intereses y no los intereses de las mujeres, quizás de l@s ciudada@s que dicen representar.

        Pero además nos encontramos con un problema adicional y es que en los últimos cien años en los que el acceso al poder político se ha constituido como un problema democrático, las organizaciones de mujeres han introducido por lo menos en la defensa de la justicia de su participación una cuestión adicional. Esta cuestión se refleja a veces en un argumento que hace referencia a que las mujeres aportarían a la política un conjunto diferente de valores, experiencias y pericias: que las mujeres enriquecerían la vida política, en general en la dirección de una vida más cuidadosa y compasiva. Otras veces se refleja en una versión más radical del argumento, a saber, que hombres y mujeres está en conflicto y que no tienen ningún sentido que las mujeres sean representadas por hombres. La defensa de la justicia de la participación de las mujeres no aporta nada sobre el contenido de la actividad de las mujeres si entraran en la política, mientras que las dos versiones del otro argumento conllevan que el contenido de la política cambiaría. ( La subrepresentación indica que hay un problema, pues si no hubiera diferencias sustanciales entre hombres y mujeres, blancos y negros , pobres y ricos, los elegidos serían sin duda una muestra más al azar de los electores.. La firme subrepresentación de cualquier categoría social ya establece que hay un problema. Una desviación tan marcada no puede ser nunca un resultado accidental).

        El argumento de la justicia indica a usar la vía de la meritocracia y la cooptación ya que no dice nada sobre el contenido de la participación política de las mujeres sólo alude a lo formal de la representación a que eliminemos o suavicemos los obstáculos que encontramos para la participación de las mujeres en la política. Pro el contrario con las otras dos versiones del argumento de los valores diferentes de las mujeres o de los intereses diferentes se da un paso más que nosotras consideramos un paso hacia adelante. 

        El paso adelante partiría de considerar que la diferenciación sexual en condiciones y experiencia ha producido un punto de vista específicamente de mujer que es o complementario o antagónico al del hombre. Cualquier sistema de representación que excluye consistentemente a las mujeres no es sólo injusto; no se puede tomar ni siquiera como representación.

  1. La lucha por la paridad un principio o una estrategia.

        Si por representación entendemos que el candidat@ debe estar adscrito a un territorio y representar los intereses del lugar geográfico no es difícil deducir que para tal actividad el sexo es irrelevante (ya que la población en base al sexo será bastante homogénea). Si por el contrario por representación entendemos que el candidat@ debe defender ya no los intereses locales sino los intereses de la nación o del estado entonces no queda más remedio de que éstos tengan la suficiente libertad de ejercer su actividad según su propio criterio, según lo que cosideren que es mejor para la nación o para el Estado. Desde esta segunda perspectiva el sexo sigue fuera, sigue siendo irrelevante, además se introduce una desventaja para las mujeres, ya que el representante será un hombre de honor, integridad y amplitud de miras. El proceso que lo produce es meramente el gesto que hace la meritocracia a las creencias democráticas; lo importante es que el candidato debería ser mejor que los electores que lo pusieron allí.

        Responsabilización y autonomía. ¿Hasta donde llega la representación?. ¿Hasta donde debe llegar el principio de proporcionalidad (paridad)?. Los elegid@s deben hablar por las opiniones o creencias de los que los apoyan, desde esta perspectiva el sexo tampoco tiene cabida ya que son las ideas de las personas las que son relevantes independientemente de que la mayoría de representantes sean hombres.

        La democracia representativa no puede producir un perfecto reflejo de la sociedad, la única garantía de ello sería que todos los ciudadanos se reunieran en asamblea general. Dentro de los límites de la representación, es difícil ver cómo se podría llegar a un acuerdo sobre las categorías que habría que cubrir en la representación. Esto nos lleva a preguntarnos si lo que queremos es que los intereses de las mujeres sean representados por mujeres o sus necesidades y preocupaciones por el partido al que apoyamos.

        La política de paridad tiene una virtualidad para trabajar políticamente en el interés de las mujeres, y es hacer visible de forma moderada que las mujeres pueden ser descritas como un grupo cuyos intereses deben ser representados. Luego la cuestión relevante ya no sería ser representadas como mujeres individuales (mujeres con su derecho a votar y a presentarse en las elecciones para ser elegidas), sino ser representadas como grupo.. El argumento justificativo sería el siguiente. "Debido a su posición materialmente diferente en la sociedad, las mujeres tienen intereses objetivamente diferentes de los hombres, pero el ingreso de las mujeres como actores individuales en la escena política no significa que se persigan activamente esos intereses" (Sapiri). Y el problema consistiría en que a pesar de que las mujeres políticas desarrollan diferentes estilos de compromiso político, también son excesivamente cautas al hablar por las mujeres. Así que las políticas que favorecen a las mujeres se introducen con frecuencia como un subproducto del cambio de circunstancias (nuevas necesidades del mercado de trabajo, o de la fortuna de otros grupos sociales (igualdad de oportunidades, por los negros en EE.UU.). Puede que sea necesario elegir a más mujeres pero como condición no basta. La paridad sigue sin ser suficiente, aunque sea una buena estrategia y suponemos que llegará el momento en el que sea una realidad no perseguida sino reflejo de una sociedad donde el sexo es un dato de la persona políticamente irrelevante.

  1. ¿El cien por cien de la representación es una utopía?.

        Entre las numerosas acepciones del vocablo poder recogidas en el diccionario de Maria Moliner nos interesa especialmente la siguiente: "Poseer un poder, es poseer la capacidad para realizar algo". Pues bien, las mujeres que habíamos tomado conciencia de nuestra situación, decidimos que queríamos terminar con la situación de opresión en la que vivíamos, queríamos emanciparnos, liberarnos, y ser nosotras mismas.

        Tuvimos que admitir que esta situación de opresión respondía a la existencia concreta del poder político y social que ejercían los hombres sobre nosotras. Poder, que habían ejercido históricamente en nuestra contra, de forma absoluta y autoritaria, es decir, ejerciendo la fuerza.

        Hubo un tiempo en el que al no considerar con detenimiento que había distintas formas de ejercer el poder, redujimos todas a una, a la identificación del poder con la dominación. Por ello abandonamos aquellos caminos en los que intuíamos, creíamos o veíamos algo que se pareciera al poder patriarcal.

        Y desarrollamos otras formas de hacer política que se sitúan al margen de lo institucional. Tenemos que reconocer que logramos éxitos y descubrimos muchas maneras de conseguir aquello que nos habíamos propuesto realizar. Esta forma de entender la política es seguida por muchas mujeres que tienen nuestro reconocimiento. Además vemos la necesidad de que sigan siendo recorridos por todas aquellas que consideren que son válidos.

        Desde Plazandreok queremos decir que la situación de opresión en la que vivimos las mujeres es tan polifacética como las innumerables maneras en las que se expresa y se ejerce el poder, y si estamos dispuestas a cambiar muchos de los ámbitos donde éste se ejerce, no encontramos ninguna objeción razonable para no incidir en el ámbito del poder político. Y respecto a algunas dudas razonables como la que afirma que el poder corrompe, no debemos olvidar que el término poder es un término dialéctico. Creemos que el poder debe negociarse permanentemente, es decir, transitar de unos grupos a otros, compartirse/repartirse.

        Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la democracia moderna conoció en su origen la exclusión absoluta de las mujeres . Los hombres hicieron un pacto interclasista que no fue intersexual. La historia del sujeto político moderno es la historia de un sujeto no neutro sexualmente. De ahí se concluye que la diferencia sexual es políticamente relevante, y la crítica que hace el feminismo a los conceptos de libertad, justicia, derechos, poder, público-privado, ciudadanía, democracia, de los que estamos excluidas como colectivo. Al mismo tiempo, el feminismo introduce temas que al estar relacionados históricamente con las mujeres no eran, ni son, considerados poliíticamente "importantes" en el ámbito del poder político: aborto, sexualidad, maternidad, trabajo doméstico, etc.

        Teniendo en cuenta la experiencia histórica y personal de las mujeres hay que intentar hacer una política que no privilegie el espacio público a costa de considerar el espacio privado como un espacio políticamente irrelevante. Una política que considere la posibilidad de lograr una sociedad democrática en la que las mujeres sean ciudadanas de pleno derecho y tal y como lo expresa Pateman: "El problema más profundo y complejo para la teoría y práctica política es cómo pueden incorporarse plenamente en la vida política los dos cuerpos de la humanidad, tanto la individualidad femenina como la masculina: ¿cómo puede transformarse el presente de dominación patriarcal, de oposición y dualidad, en un futuro de diferenciación autónoma, democrática?". Este es nuestro reto.

        Y como dice María Xosé Agra "no se resuelve únicamente con oponer a la democracia liberal la democracia activa, participativa. El entrecruzamiento entre feminismo y democracia lleva a una redefinición de las esferas pública y privada, desde parámetros no marcados por la diferencia sexual política, lleva a extender la democracia a la esfera doméstica, a la esfera del trabajo. Ensanchamiento de la democracia, democratización de la vida cotidiana, de los tiempos, y las responsabilidades. Quizá ésta sea una interpretación ajustada del famoso lema "lo personal es político", una concepción más amplia del poder, lo cual no implica afirmar que lo personal y lo político sean idénticos, sino un cambio de la política tradicional, una transformación derivada de la irrupción de las mujeres en el espacio público-político".

        Dicha irrupción se está produciendo con la incorporación de mujeres a título individual en los partidos políticos, y/o por los sistemas de cuotas que dichas mujeres intentan implantar en los mismos. Aún   valorando ambas cuestiones como positivas, no dejamos de pensar que alguien se queda fuera: somos nosotras. Hoy por hoy aunque veamos la presencia de algunas mujeres en el ámbito político, seguimos excluidas de la política como colectivo con una problemática específica.

        Plazandreok es un paso más dentro del proyecto que trabaja por lograr que las mujeres concretas, con nuestros intereses y necesidades, estemos representadas en el poder político.

        Es un paso porque, aunque Plazandreok se haya constituido como una plataforma de mujeres para promover una candidatura a las elecciones municipales de Donostia, aspira a tener continuidad en el espacio y en el tiempo, animando a las mujeres de otros pueblos y ciudades a que creen nuevas plataformas. Con una infraestructura y organización distinta de los partidos políticos, a que dichas plataformas municipales logren tejer una red que nos permita en un futuro no muy lejano presentarnos a las autonómicas, a las estatales, a las europeas.

        Plazandeok es la mínima expresión de algo que consideramos que cambiará el espacio de la política. Hemos de saber que los gobiernos no hacen nada por las mujeres a no ser que se les fuerce muy claramente, y cuando se les fuerza, hay siempre un desperdicio de energía y un reblandecimiento de las ideas. Cuando no se les fuerza se produce sin más un retroceso, y a las cuestiones del aborto, guarderías, servicios sociales.... nos remitimos.

        Para ejercer el poder de esta nueva manera primero hay que lograrlo.  Quizás estemos muy lejos; quizás hayamos dado un paso de gigantas sólo con pensar que lo podemos ejercer de otra manera, de una forma solidaria.

        Una de las formas del poder es el poder de nombrar. Los hombres en el ejercicio del poder han usado el poder de nombrar para construir distintos espacios y adjudicarlos. Mientras ellos transitan cómodamente entre los distintos espacios que han creado nos excluyen a nosotras de uno de ellos -el público- haciéndonos creer que las cuestiones que en él se tratan nada tienen que ver con nosotras, y que lo que nos interesa, no es digno de ser expresado en tan inmaculado espacio. A este último, le dan el valor de lo "universal", ignorando que lo universal sólo puede ser la suma de lo público y lo privado. Único espacio que las mujeres de Plazandreok nombramos/calificamos de legítimo y universal.

        Con Plazandreok nombramos un proyecto político que aspira a universalizar la política, a incluir los intereses de las mujeres como colectivo, a expresar nuestra voluntad de existir, ser representadas, e incidir dentro del poder político.

1.1.-Plazandreok es una plataforma política, constituida por grupos feministas y mujeres de distintas procedencias, que comparten como objetivo político común la eliminación del patriarcado.

        Consideramos que el patriarcado es la opresión, dominación, y explotación sexual que ejerce el colectivo de los hombres sobre las mujeres. Una explotación de carácter multidimensional que está en el sustrato de las estructuras políticas, económicas, sociales y culturales que rigen nuestra sociedad. Dicha explotación está basada en el poder histórico que se atribuyen los hombres sobre las mujeres, en función única y exclusivamente de su sexo, constatando además que la alianza masculina para ejercer el control sobre nosotras traspasa las barreras de clase social, etnia-raza, y nación.

         Reconocemos la existencia de una lucha de sexos, que aunque se manifiesta de diferentes formas según la situación, básicamente está caracterizada por la explotación de suma cero: Lo que ganan los hombres lo perdemos las mujeres.

1.2.-Plazandreok es una iniciativa política que trabaja por la desaparición de las estructuras que limitan la libertad de las mujeres.

        En una democracia formal como la nuestra donde se supone rige el principio de igualdad, legalmente nadie es inferior a nadie. Sin embargo, una situación de hecho, como es la explotación ejercida sobre las mujeres, demuestra la inexistencia de dicho principio; se evidencia así una explotación política apoyada en una supuesta superioridad sexual de los varones, que debe ser combatida en el terreno de lo político.

        Es este sistema de poder político y social, que permite dicha explotación, al que denominamos patriarcado.

        El conflicto que existe entre los sexos, en el que nosotras resultamos perjudicadas, nunca ha sido considerado una cuestión política hasta la aparición de los grupos feministas organizados. Con el espíritu de la histórica frase "lo personal es político", las luchas de las mujeres han conseguido transgredir las barreras entre lo publico y lo privado, incorporando a los lugares donde se hace "política", cuestiones como el divorcio, el aborto, los malos tratos..., con unos resultados claramente insuficientes debido entre otras cosas a nuestra ausencia como fuerza política en los órganos de gobierno.

1.3.-Plazandreok es un proyecto político de mujeres que, como colectivo, reclama autoridad. Entendida ésta como poder legítimo, como el reconocimiento público de nuestra ciudadanía como mujeres.

1.4.-Plazandreok no es un partido político al uso, está dotado de una estructura horizontal y no comparte el verticalismo jerárquico partidista, que potencia un feroz liderazgo.

1.5.-Plazandreok es una plataforma amplia donde tienen cabida todas las mujeres que quieran defender su existencia como colectivo de ciudadanas y deseen elaborar un proyecto de política municipal que recoja sus propias necesidades de grupo, hoy por hoy ausentes en la política ciudadana.

OBJETIVOS DE PLAZANDREOK

1.1.-Hacer una política municipal no androcéntrica.

1.2.-Conseguir el 100% de la representación política como sexo.

1.3.-Incorporar la realidad, la visión y la forma de hacer política de  las mujeres a la política municipal.

1.4.-Denunciar la discriminación sexual existente y proponer medidas que garanticen la igualdad.

1.5.-Fomentar pactos entre las mujeres y con las mujeres de los otros  grupos políticos en base a objetivos comunes.

1.6.-Transmitir a la sociedad que no sólo pretendemos el bienestar de  las mujeres ya que la consecución de éste beneficia a la sociedad en su conjunto.

 

Ejemplo de la política no androcéntrica

        En Donostia, entre la población mayor de 18 años, es decir con derecho a voto, las mujeres somos el 54%; los hombres el 46% (debido a la mayor longevidad de las primeras). Somos 11.500 y pico mujeres más que hombres votantes (Censo de P y V.1991).

        Más de 28.000 mujeres donostiarras trabajan como amas de casa de dedicación exclusiva, un 33,5% de la población femenina mayor de 16 años (Censo P. y V. 1991). Realizan un trabajo, cuya denominación de "sus labores" ya indica la nula valoración social con la que cuenta y que son consideradas como población inactiva (¡menudo eufemismo!), no computándose el valor de su trabajo. Realizan la función de la reproducción de los seres humanos y su mantenimiento y cuidad a lo largo de toda la vida, sin derecho siquiera a jubilación. Habría que preguntar a esta mujeres si es que han elegido esta "profesión" o les gustaría poder acceder a otra, si están en ella por vocación o por carecer de otra alternativa. Pero, no cabe duda de que si no realizasen este trabajo se tendrían que instalar muchos más servicios de guarderías, hospitales, comedores, lavanderías, etc, con el coste correspondiente..y personal remunerado.

        Pero es que, aquellas mujeres que realizan un trabajo remunerado fuera del hogar tampoco se libran de las tareas domésticas y los cuidados. Una reciente encuesta sacaba a relucir el dato de que el 48% de los hombres de la C.A.V. nunca hacía nada en casa. Por contra, eso quiere decir que esas mujeres que salen fuera a trabajar están sometidas a una doble jornada de trabajo, a veces a un stress insostenible, que no disponen de tiempo para dedicarse así mismas, ni a su promoción personal y profesional.

        Hemos estado históricamente relegadas al espacio de lo doméstico, de lo privado, negándosenos el gobierno de la polis, el área de lo público, el terreno de la política. Va siendo hora de que esto se acabe. Como decíamos antes, vamos ganando algunos espacios, como, por ejemplo, el laboral; aunque no es el único. Ahora nos toca también acceder a la "cosa política". La falta de presencia de las mujeres en las instituciones clama al cielo, no se corresponde con nuestros avances en otras áreas, ni con nuestras capacidades sobradamente demostradas, ni con la necesidad que tenemos de ser escuchadas con voz propia, etc.

        Pero no sólo tenemos problemas para acceder al mercado laboral. Una vez situadas en él, el paro es mayor entre la población femenina que la masculina y las ocupadas estamos situadas, fundamentalmente, en el sector servicios y, dentro de él, en los segmentos más bajos del escalafón laboral, con perores condiciones de trabajo, menores remuneraciones, etc. Además, muchas de las tareas que se nos encomiendan, suponen una prolongación de las tareas domésticas (hostelería, socio-doméstico,etc). De forma que podemos hablar de una auténtica segmentación o segregación dentro del mundo laboral. Por otro lado, la reciente reforma del Mercado Laboral puesta en marcha por el gobierno, al estar las mujeres peor situadas en él, va a incidir muy negativamente en la población laboral femenina, aunque, también, en la juventud en general (contratación en precario, a tiempo parcial, etc.) La crisis económica actual. así mismo, golpea muy especialmente a las mujeres trabajadoras.

        Si bien la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo ha sido importante en las dos o tres últimas décadas, todavía y en gran medida, sigue estando basada en la división sexual del trabajo, división por la cual se atribuyen unos espacios de actuación y un tipo de funciones a las mujeres y otras a los hombres, estando las de las mujeres infravaloradas, a pesar de ser el trabajo que realizan necesario socialmente.

        2. Sólo 1 de cada 2,5 mujeres donostiarras en edad laboral dispone de ocupación remunerada. Los donostiarras lo tienen en la proporción de 1/1,5 (Censo población y Vivienda 1991).

        Pero no sólo tenemos problemas para acceder al mercado laboral. Una vez situadas en él, el paro es mayor entre la población femenina que la masculina y las ocupadas estamos situadas, fundamentalmente, en el sector servicios y, dentro de él, en los segmentos más bajos del escalafón laboral, con perores condiciones de trabajo, menores remuneraciones, etc. Además , consideramos que la independencia económica juega un papel importante -aunque no único- como medio para la consecución de la independencia personal. En este sentido, pensamos que el posibilitar el acceso de las mujeres al mercado laboral, en condiciones de igualdad de oportunidades, es uno d de los objetivos de PLAZANDREOK. Para ello es necesario acabar con los roles sexuales y que todo trabajo se reparta, tanto el doméstico, como el "productivo" y, dentro de él, acabar con la actual segmentación y segregación.

        También, hoy, la participación política queda limitada a votar cada equis tiempo. El resto del tiempo debemos permanecer en silencio y dejar hacer a lo políticos. Estamos en contra de este sistema de participación. PLAZANDREOK luchará porque se abran vías y canales de participación directa a las mujeres y a los colectivos sociales de Donostia y sus barrios. En este sentido, al elaborar nuestro programa, ya desde ahora, intentaremos recoger la problemática realmente sentida por la mayoría de las y los donostiarras, especialmente de aquellas personas más desfavorecidas, más olvidadas e ignoradas.

        El trabajo y la economía, y más en estos tiempos, son temas estrella de la política actual. Pero quién se acuerda de considerar trabajo al realizado por las mujeres, a los trabajos del hogar, al cuidado de las hijas/hijos, enfermas/enfermos, etc. Quién lo contabilizará a la hora de hablar de la economía de un país. Y sin embargo son trabajos necesarios, imprescindibles, pero como los hacen las mujeres, no son tomados en cuenta.

        Los políticos al uso no nos representan, ni a las mujeres ni a otros colectivos, simplemente gestionan, amparados en nuestro votos. El ejercicio de la política se convierte así en el oficio de unos pocos - en su mayoría hombres-, que diseñan la ciudad de acuerdo a los intereses de sus propios partidos. No se piensa por lo tanto en la verdadera composición de la ciudadanía, cuyos criterios e intereses no coinciden con los de aquellos que dirigen la política municipal.

        Considerando que ya es el momento de que cambie el panorama político actual, presentamos esta plataforma constituida por mujeres de distintas procedencias (sociales, e ideológicas), por mujeres militantes o no del feminismo, unidas en el interés por aportar y reclamar nuestra presencia en al política municipal "oficial".

        Las mujeres de las sociedad vasca - y de la donostiarra en particular- en el último cuarto, medio siglo hemos logrado avances nada desdeñables respecto a nuestra situación, aunque, aún nos quede mucho terreno por avanzar. Todavía persiste nuestra subordinación, la cual tiene echadas unas raíces muy profundas en la sociedad actual y que no van a desaparecer así como así. Una frase podría resumir nuestra realidad: "SI, PERO, TODAVÍA...".

        Nuestros objetivos, pues, están en relación directa con, surgen, de esa situación de subordinación. Hagamos un repaso de algunos temas.

        En el terreno sexual también se han producido logros significativos en las últimas décadas, para nuestra autonomía. Somos dueñas de nuestros cuerpos, conocemos y valoramos mejor nuestra propia sexualidad, no estamos como en el pasado casi fatalmente encadenadas a la reproducción, hay mayores grados de libertad sexual, etc.

        Ahora bien, por ejemplo, todavía disponemos de una ley de aborto restrictiva, antidemocrática, contraria a nuestra propia libertad como seres que debemos decidir por nosotras mismas. Todavía sigue rigiendo una doble moral y un doble molde de conducta para hombres y mujeres. Todavía se considera que nuestro principal destino es el de esposas y madres, pese a que se nos han abierto también otras posibilidades. Todavía la sexualidad masculina es dominante sobre la femenina. Todavía permanece socialmente oculto el amor entre mujeres. Todavía somos agredidas sexualmente, vejadas y violadas. Todavía el acoso en los centros de trabajo y de estudio es relativamente corriente, en un grado como en Bosnia-Herzegovina, etc. Todavía, nuestra sexualidad es utilizada como un arma contra nosotras, haciéndonosla vivir como una carga- cuando no como algo peor- y no como un goce.

        Consideramos que la sexualidad es un bien de los seres humanos, un bien fundamental que atañe a su bienestar integral como persona. Está entre los objetivos de PLAZANDREOK el luchar en la medida de sus posibilidad para que esto sea así para las donostiarras, y para todas las personas en general.

 

iralapaginaanterior.gif (1080 bytes) iralindice.gif (1071 bytes) iralapaginasiguiente.gif (1097 bytes)