En innumerables ocasiones hemos denunciado la intolerancia a la que nos tiene acostumbrados a diario los grupos ultras españoles. Esos grupos ultras con marcada ideología fascista que desfilan con total impunidad por una gran parte de los estadios del Estado, sin que nadie tome cartas en el asunto, y si la presencia de grupos fascistas como Ultra Sur, Frente Atlético, Boixos Nois, Brigadas Blanquiazules y otros grupos que están en la boca y pensamiento de todos nosotros en este instante ya de por si es grave, más grave resulta aun que desde las directivas de algunos clubes se proceda a la financiación y subvención que provoque el mantenimiento de este tipo de grupos fascistas en las gradas. No vale con decir que se tratan de grupos minoritarios cuando de sobra sabemos la importante incidencia que tienen sobre el resto mayoritario de aficionados en los campos de españa.
La intolerancia ultra de quienes en ese fatídico 8 de diciembre segaron la vida de Aitor nos vinieron a reafirmar la cobardía fascista a la que ellos representan diariamente y sus decrépitos símbolos que obtienen el incondicional aplauso y exacerbado apoyo de los melancólicos del régimen franquista. No son mas que cobardes los que con el filo del odio le arrancaron la vida a Aitor, es la puñalada de la bravura y el orgullo español, porque aunque se ha intentado una vez conocida la noticia desligar a la inmensa mayoría española de este trágico, brutal y despiadado suceso, es evidente que sean miles y miles quienes enarbolando el sentimiento antivasco no hayan podidos evitar ocultar el regocijo de la navajada en el corazón de un joven de 28 años, joven pero vasco, suficiente pretexto para ser juzgado y sentenciado a muerte en cuestión de segundos.
La violencia de los grupos fascista que llenan los fondos en los campos españoles a pesar de las criticas que recibían por parte de sus directivas debido a sus comportamientos no parecía ser algo prioritario para los clubes ya que a lo largo de los años han sabido mantenerse en algunos casos con dificultades y en otros con el indispensable apoyo social y económico de sus directivas que los consideraban vitales para mantener un ambiente y una presión en los campos que beneficiara en ultima instancia al equipo. Tanto las criticas como las medidas utilizadas a veces contra sus actitudes en las gradas no han sido nada drásticas hasta el punto de acabar con su impunidad y a lo largo de los años se han convertido desgraciadamente en factores a tener en cuenta por los presidentes.
Conocido por todos era el trato que dispensaba Mendoza a los Ultra Sur, y más actual aun la simpatía de Gil por sus chavales del Frente Atletico. Por desgracia, la gente solo se acuerda de Santa Barbara cuando truena, y por ello aquellos que durante años han estado financiando y en algunos casos lo siguen haciendo todavía a grupos fascistas como los que han asesinado a Aitor, empiezan a dar las primeras voces de alarma e incluso a desligarse de este tipo de grupos. De hipócrita se puede calificar la actitud que esta demostrando Gil intentando desviar responsabilidades y proyectar una imagen falsa del Frente Atletico, no puede engañar a nadie cuando en un intento de cubrirse las espaldas ha culpado de la muerte de Aitor a un grupo minoritario conocido con el nombre de Bastión intentando aislarlo del Frente Atletico mientras en la pagina de Internet de estos angelitos se homenajea al asesino de Aitor. Verdaderamente todo lo que el presidente del Atletico de Madrid diga en este sentido queda completamente deslegitimado y más aun si sale de la boca de una persona que no puede evitar ocultar su mas que simpatía al régimen franquista.
La siempre polémica Comisión Antiviolencia ha entrado a la carga pero en esta ocasión para intentar lavarse las manos y señalar que el asesinato de Aitor no es sino un hecho aislado de violencia callejera. Tampoco han faltado los ataques dialécticos contra aquellos que tintan el suceso como un asesinato de claro trasfondo político. Y si no ha sido por política, ¿qué es lo que ha matado a Aitor?, ¿Por qué lo han asesinado de esa manera tan vil y cobarde?. No podemos negar que en torno a este trágico suceso exista un claro motivo político, incluso todos hemos sido testigos bien desde el Vicente Calderón como desde la televisión del ambiente antivasco que se respiraba aquella noche mientras que Aitor se debatía entre la vida y la muerte. ¡Lo han matado por ser vasco!, ha salido por la boca de mas de uno y no le falta razón.
Desde el primer momento y una vez conocida la muerte de Aitor Zabaleta todas las miradas y declaraciones se han centrado en torno a la siempre repudiada extrema derecha española como autora de la mortal agresión a Aitor, pero lo que a mucha gente se le ha escapado en estos momentos de rabia e impotencia donde en muchas ocasiones no se piensa con la cabeza y lo único que se pide a gritos es venganza, es en el posible grado de complicidad que puede tener el gobierno español en este asesinato. Siempre se aísla a la extrema derecha de la actividad que desarrolla el gobierno español pero no tenemos que olvidar que en algunos aspectos tienen muchas cosas en común y sobre todo aquellas relacionadas con el conflicto y la situación política de Euskal Herria, que a nadie le extrañe, ni le parezca nada fuera de contexto el hecho de que nos encontremos ante una estrategia planificada para tensionar el clima de esperanza que se ha abierto en Euskal Herria ante el mas que evidente comienzo de un proceso de paz. Esta hipótesis no ha sido barajada apenas por nadie pero quizá se le debería dar su importancia y más cuando la historia nos ha demostrado la facilidad que tiene el gobierno español de crear elementos incontrolados que actúan en beneficio de españa, subvencionados desde madrid y que actúan con total impunidad.
El odio que todo lo que representa Euskal Herria en españa queda patente, pero no solo en madrid donde la exaltación del nacionalismo español es siempre mas fuerte, también en otras zonas de la amplia geografía española, tiene tanta culpa el que asesto la puñalada que asesino a Aitor como los que por detrás apoyan este asesinato y no nos estamos refiriendo sola y exclusivamente a los grupos fascistas sino a las miles y miles de personas que profieren gritos y comportamientos antivascos, es algo evidente la existencia en españa de un sentir antivasco muy generalizado.
La puñalada contra Aitor es una puñalada contra todos nosotros, Aitor era su objetivo más fácil y fueron a por él, ni siquiera se plantearon las consecuencias que puede traer esta acción criminal tanto a corto como a largo plazo. El asesinato de Aitor es un ataque contra todos nosotros, contra todas las peñas, contra toda la afición txuri-urdin, y sobre todo contra un pueblo entero. No podemos admitir que la muerte de Aitor es un hecho aislado como se ha querido hacer creer a la opinión publica, nos encontramos ante una acción premeditada y con un claro objetivo. Si verdaderamente con esta cobarde acción han querido asestar un golpe a todos los vascos, por un lado lo han conseguido porque la muerte de Aitor ha conmocionado tanto a la familia txuri-urdin como a cualquier ciudadano vasco, aunque también hay que dejar claro que hoy cuando las heridas por este atroz asesinato político están todavía sangrantes es nuestra obligación plantar cara a este tipo de actitudes fascistas, dar la cara y hacerles frente diariamente, que sepan que con la muerte de Aitor no nos van a acobardar ni tampoco va a ser en vano, con la muerte de Aitor una parte de nosotros se nos ha ido, ahora mas que nunca no debemos de acobardarnos y hay que seguir viajando con la Real a donde sea, que vean que con este asesinato han conseguido el efecto contrario, una vez más queda claro que del fascista al asesino solo hay un paso. Hoy mas que ayer tenemos un motivo para seguir adelante, ese motivo se llama AITOR.

 


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