La anchoa del cantábrico (Engraulis
Encrasicholus) es la más apreciada para su utilización en
la preparación de salazones y conservas en aceite por su fuerte
aroma, textura y carne rosada.
Las anchoas en conserva se presentan en dos formatos
en aceite de oliva (semi-conserva en latas o tarros de cristal) y
en salazón (recipientes de plástico o en latas).
Una vez las anchoas llegan a la planta conservera
se salan para proceder a una rápida deshidratación de las
anchoas.
La técnica de elaboración las anchoas
consiste en someterlas a un largo proceso de la salazón que varia
según este realice en latones o en barriles.
La salazón en barriles comprende los siguientes
pasos:
La anchoa se reboza en sal, se descabeza y se
coloca en los barriles en "puños" (cerradas) por tamaños,
por último los barriles se tapan y se les coloca una piedra que
haga de peso. El tiempo de maduración oscila entre los 6 y
12 meses.
La salazón en latones comprende los siguientes
pasos:
La anchoa se lava, se limpia completamente (descabezado,
eviscerado) se seleccionan por tamaños y se empacan en las latas
colocando entre capa y capa de anchoas sal, se tapan las latas y se coloca
una piedra que haga de peso. La maduración en este caso es de tres
meses.
La anchoa que es destinada a la conserva en salazón
se le lava la cabeza se introduce en los recipientes (lata o tarro de plástico)
se cubren con el pastón de cobertura (sal) y se cierran.
Las anchoas en aceite de oliva pelan (se les quita
la piel) se lavan se recortan (para darles un aspecto homogéneo)
se secan y se filetean. Por último se introducen en los recipientes
(latas o tarros de cristal) se añade el aceite de oliva y se tapan.
La anchoas en conserva son semi conservas
ya que no es sometida a esterilización (la anchoa por el calor se
destrozaría) por lo que su conservación oscila entre los
6 meses y el año.