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Bienvenidos a la web del escultor lasartearra Miguel Angel Oribe

A continuación podéis ver el texto del catálogo de mi última exposición en la Sala BOULEVARD KUTXA, y que sirve para explicar mi escultura.

 
CÍRCULOS, LÍMITES Y COMPARTIMENTOS

Incluso antes de mis primeras exposiciones, mi obra ha girado en torno al trabajo con el círculo y más concretamente al vaciado o la de-construcción del círculo. Al principio de forma casi inconsciente y después como verdadera preocupación espacial, el círculo me interesó, por un lado, como figura geométrica predominante, por otro como hueco o espacio vacío que rompe la materia de un lado al otro, dejando pasar la luz, pero también y casi más importante que estos dos aspectos es el filosófico, el metafísico, el espiritual o la búsqueda de ellos. Es el círculo como forma con la que expresar el todo conocido, un “objeto-símbolo” o espacio sagrado en el que la dispersidad queda concretizada.

Me refiero a los significados que encierra la figura del círculo incluso desde la prehistoria, me refiero a ese círculo vacío construido con piedras, la nada-cromlech que nos enseñó a ver Jorge Oteiza, a ese viaje iniciático que en realidad nos devuelve al principio que es la nada, ¿o es al “todo”?.

Quizá algún día encontremos respuestas, o quizá ni siguiera las haya. En realidad ¿que nos diferencia del hombre del neolítico?, ese hombre que construía círculos de piedra para adorar a la divinidad solar (otro círculo), si seguimos con las mismas preguntas sin respuesta, con las mismas dudas, a la caza simbólica de supuestos Dioses, buscando algo en qué creer y adorando a los mismos símbolos.

Mientras tanto, yo sólo puedo creer en el arte como solución o como respuesta. Trato de investigar sobre el círculo, de viajar por el abismo de sus límites, intentando perfilarlos sin perder el equilibrio, trato de meterme en sus compartimentos, moverme por esos mundos extraños acotados por paredes (negro = negativo, ausencia de luz) y formados por masas de materia y vacíos (hueco = positivo, trasvase de luz) que van de un lado a otro, indicándome que el mundo de la investigación plástica está lleno (como la existencia del hombre) de agujeros que van de un lado a otro, de huecos que traspasan la escultura, de túneles que nos hacen viajar por lo más recóndito de nuestros pensamientos y que ni siquiera sabemos a ciencia cierta a donde nos llevarán.

Pero además del círculo y sus límites, también son importantes en mis obras los conceptos de “dualidad”, que surge al crear el círculo en dos masas escultóricas enfrentadas. La “fracturación” o rotura de la materia y la “superposición”, que generan volúmenes y huecos y que responde la idea de trabajar formando puzles, creando piezas con lo que yo llamo “módulos”. El “ensamblaje”, al crear el cuerpo de las obras a base de estos módulos, y cierta simpatía por la utilización de formas arquitectónicas (adorado Van der rohe), como muros y paredes que encierran o acotan partes del objeto escultórico, formando con el un todo inseparable.

 

 
EL HOMBRE, LAS RESPUESTAS Y OTRAS COSAS

Vuelvo al inevitable Oteiza con su idea de recuperar al niño, de la idea del juego. Porque esa idea de ir armando y desarmando piezas (que tanto me han enseñado las esculturas, los bajorrelieves de madera pintada y los collage de Jean Arp), ese proceso de romper y unir, de construir otras nuevas de la unión de muchas piezas (recuerdo ahora a Gerardo Rueda); esa forma constructivista de crear las obras es la que me interesa, y me refiero no tanto al objeto artístico final, a la obra terminada, sino al proceso de construcción mismo, que es el momento del verdadero debate escultórico.


En realidad ese proceso de creación o de debate nos lleva en su final (cuando la obra está acabada) al principio (cuando se gesta la obra) de la proposición escultórica, porque cuando se ve la obra terminada es cuando se empieza a buscar nuevas respuestas. Por eso algunos seguiremos des-andando lo andado, buscando hacia atrás, en el pasado, re-interpretándolo, para avanzar, para ganar el futuro. Seguiremos buscando ese vacío enriquecedor y seguiremos pensando en la idea del círculo como principio y fin, como un “todo” donde encontrar al hombre. Ese hombre que ha ganado con los siglos estatura física, pero que ha perdido, indudablemente, estatura existencial.

 

Miguel Angel Oribe - tel.: 656 756618 - oribe@euskalnet.net - www.oribe.es