El Consistorio de Hernani, salvo HB, mostró su indignación por la levedad de las penas solicitadas por el fiscal a los cinco acusados de insultar y agredir a varios concejales en junio del año 95 y advierte que si hechos "tan graves" no se castigan con severidad pueden verse sometidos "nuevamente a la brutalidad"


Ingresa en prisión un joven radical por lanzar panfletos amenazantes contra los jueces vascos

El alcalde y concejales de Hernani critican al fiscal por pactar penas leves para sus agresores

El alcalde advierte que si no hay condenas ejemplares, se propician nuevos sucesos violentos

SAN SEBASTIÁN. (Redacción.) -- Los representantes de todo el Consistorio de Hernani, encabezados por su alcalde, José Antonio Rekondo, y con la excepción de los ediles de Herri Batasuna, mostraron su indignación porque el fiscal rebajó las penas solicitadas para los cinco acusados de insultar y agredir a los representantes de la corporación durante el pleno celebrado el 17 de junio de 1995 a prácticamente la mitad y redujo las multas "a una cuantía similar a la de una multa de tráfico".
Los concejales de EA, PSE-EE, PNV y PP consideran "escasas" las penas solicitadas por la acusación pública y señalan que "la posible sentencia, de confirmarse en los términos inicialmente propuestos, es escasa y de muy poco coste para hechos tan graves".
El alcalde y los grupos municipales, a excepción de HB, mantuvieron en la mañana de ayer una reunió para analizar la situación creada en la que acordaron hacer pública una declaración conjunta en la que advierten que una sentencia leve contra los responsables de unos hechos "tan graves" abre la puerta para que este tipo de sucesos violentos se repita.
En el comunicado aprobado por la corporación, explican que ante la levedad de las penas pedidas "no sería de extrañar que dentro de un año, los representantes políticos vascos, en general, y hernaniarras, en particular, nos veamos sometidos nuevamente a la brutalidad de los que no creen en el sistema democrático, ni acatan los resultados electorales que el pueblo libremente decide".
Los firmantes del texto recuerdan que los insultos y las agresiones que sufrieron los concejales de Hernani constituyen un ataque personal, pero también un ataque contra el propio sistema de representación popular. Sin embargo, reconocen, el proceso judicial llega a su fase final con "un más que probable pacto entre la fiscalía y la defensa". El juicio quedó visto para sentencia el miércoles, después de rebajar el fiscal las principales peticiones de condena: de un año a seis meses y un día de prisión su petición de pena para tres de los procesados por un presunto delito de atentado contra un funcionario público, y de seis a dos meses para un menor de edad acusado del mismo delito. Asimismo, redujo la multa de 300.000 pesetas para los cinco presuntos autores de un delito de desórdenes públicos a 400pesetas al día durante cuatro meses. Por otra parte, el juzgado de San Sebastián ordenó el ingreso en prisión de Iker Fernández de Boadilla, acusado de atentar contra la autoridad por su presunta participación en el lanzamiento de panfletos amenazantes contra los jueces el fin de semana del 18 de abril.
En los panfletos se proferían amenazas e insultos contra la juez donostiarra Belén Flecha y contra el vocal del Consejo General del Poder Judicial Emilio Olabarría. También amenazaba a otros jueces que han expedientado a letrados euskaldunes por haber rechazado a los traductores de euskera en las vistas orales.
Fernández de Boadilla tiene un largo historial judicial. Entre otros, fue condenado en 1996 a cuatro años por incendio, estragos y colaboración con banda armada y en 1992 fue detenido y acusado por tenencia y transporte de artefactos explosivos.