4.- LA INCIATIVA PPAE

(PAÍSES POBRES ALTAMENTE ENDEUDADOS)

 

Históricamente, las soluciones presentadas por los países acreedores de cara a aliviar el nivel de endeudamiento de los países deudores han respondido a una estrategia doble:

  1. Poner a salvo los intereses de la banca internacional ante la amenaza del impago.
  2. Mantener una situación de "explotación sostenible"; aflojar mínimamente la soga antes de que la economía del país quiebre totalmente.

La última iniciativa, la Iniciativa PPAE, entendemos que se encuadra dentro de esta misma estrategia. Nace con el impulso del presidente del BM, James Wolfensohn. Se aprueba en Septiembre de 1996 por los directores ejecutivos del FMI y el BM, con el respaldo decisivo de los países del G-7 (los 7 más ricos del mundo). También se contó con el respaldo del conjunto de los países acreedores agrupados en el Club de París.

El objetivo de la presente iniciativa es el de reducir los niveles de endeudamiento de los países pobres hasta un nivel considerado "sostenible". El nivel de DEUDA EXTERNA SOSTENIBLE, según los criterios fijados por el FMI y el BM, está cuantificado según los dos siguientes parámetros:

Se han seleccionado 41 países (33 pertenecientes a África Subsahariana) como posibles candidatos para acogerse a esta iniciativa. La elección se ha hecho basándose exclusivamente en los criterios anteriormente señalados. Otros referentes de peso para valorar el impacto de la Deuda tales como los costos presupuestarios de pago de la Deuda, la proporción de la Deuda en relación con los ingresos y consideraciones de la balanza de pagos, no figuran.

Las dos condiciones de "sostenibilidad" se basan en la capacidad de exportación de las economías de los países candidatos. Desde estos presupuestos, si un país tuviese una capacidad de exportación muy pequeña, el pago de la Deuda que se le podría exigir sería también pequeño. Por esto, los países acreedores han establecido una serie de etapas previas o condiciones encaminadas a orientar la economía de los países candidatos a la exportación. Así, aumentando la capacidad de exportación, se aumenta el servicio de la Deuda que se les puede exigir.

 

CRÍTICA:

 

Para concluir, debemos insistir en la necesidad de que los diferentes organismos e instituciones implicadas en el fenómeno de la Deuda asuman su responsabilidad en el logro de una solución al problema de la misma.

Las consecuencias de no hacerlo serían catastróficas para millones de personas, con el impacto trágico de vidas desperdiciadas y un potencial frustrado que continuaría a lo largo del siglo XXI.

En la era de la revolución científico-técnica, de la fibra óptica, las autopistas de la información, la era de las telcomunicaciones, la informática, la conquista del espacio,... no es posible permanecer impasibles ante el clamor de los empobrecidos de la Tierra.

El problema no está tanto en no tener capacidad para PODER solucionar los problemas, más bien radica en NO QUERER hacerlo.

 

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