Un día que tenía
el corazón enfermo
por haber bebido demasiado
rico vino vasco
escuché en el bosque
cantar al mirlo vasco.
En la punta de un pino,
pino recio y empinado
estaba y hacia allí
dirigí mis pasos
para escuchar de cerca
cantar al mirlo vasco.
Cantaba en euskera
su verso de pájaro
ensalzando las Viejas Leyes
y al Buen dios
allí estaba en aquel pino
cantando el mirlo vasco.
Le dije: "Tengo el corazón
caído, desganado....
¡Si tu cantar pudiera
volverlo a levantar!
te llenaría de besos
ven tonto vasco.
Estreché contra mí
al pobrecillo pájaro,
le di en las alas
un caliente beso
y con mis lágrimas
mojé al mirlo vasco.
Alzó el vuelo de pino en pino
alegrando todo el bosque;
se elevaba hasta el cielo
el bosque de pinos vascos...
Y en cada uno de los pinos
estuvo el mirlo vasco.
*Se recomiendo cambiar pito por pino y coño por mirlo .
Letra: Jon Mirande
Música:
Luis Martín