OIANONE

Cuando entramos en la habitación
a medianoche, a oscuras,
el mundo enmudeció
las estrellas cantaron
cuando los dos nos acostamos.

Oianone, Oianone,
esta noche eres mía
piel tersa y blanca,
pechos tiernos, pubis suave,
mi chica, Oianone.

Llena de una especial miel
tu querido coñito
se derretía en mi boca
abierto como una flor
y lleno de caramelo.

A tocado un extraño
la puerta de tu huerto
déjale entrar
pues trae un gran peso consigo
no lo dejes en la puerta.

Corriendo por los bosques de la noche
a caballo encima tuyo
yegua ágil y veloz
me llevas borracho
corriendo por los caminos nocturnos.

Labios pegajosos, manos obscenas,
sabia en placeres,
desde los pechos hasta los muslos
la carne se estremece,
te salto, chica obscena.

Levántate culebra
que tú eres mi Reina
que tú eres mi Dios,
esta noche y para siempre,
culebra de oro fálico.

Ven de nuevo en caricias
que tengo comida rica.
En mi huerta quiero
más miel Tuya
para llenarla de caricias nuevas.

Mi querida culebra se cansó
y la pobre se durmió...
tumbada entre flores de miel
esta reposando,
pues la pobre está rendida.

¡Mi amada, un beso
para que empiecen otros tantos!
La culebra esta dormida
para que vuelva con fuerza,
¡oí!, dale un beso.

Letra: Jon Mirande
Música: Mikel Markez
 

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