EN GARDEI DE LARRAGOITI

En Gardei de Larragoiti los perros son malos
pero los peores de todos son los perros pastores
que se quieren comer los frutos de la noche.
Os quiero advertir del Señor cura.

El de Gardei desde la cama incita a los perros,
la primogénita en la ventana tritura el maíz.
El cura entra por la puerta de atrás
a hacerle la corte a la primogénita de Gardei.

Eres encantadora, joven y bella,
mi corazón no ama a otra más que a ti,
si fuera libre como otros muchos
no tendría duda en casarme contigo.

Señor cómo me habla usted así
eso que dice no le conviene a su atuendo.
Si tuviera algunas esperanzas
tendría que irme de Euskal Herria.

No hay día ni noche
en que mi corazón no se funda en llanto
desde que sabe que la amada esta apenada
puesto que tiene huesitos engendrados en su interior.

A estado en París visitando al médico
el cual le dijo enseguida qué le ocurría.
La contestación fue que se curaría
por el mismo sitio por el que enfermó.

El médico a la enferma: pobre niña
tus dolores tienen una cura
espera nueve meses
y entonces pasará tu dolor de tripas.

La enferma al médico le agradece el consejo
le dice que se curará lo antes posible
pero que por favor le guarde el secreto
que no se lo diga a nadie salvo a los curas en confesión.

Letra y música: Populares.
 
 

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