LECHUGA SILVESTRE: UN SEDANTE SUAVE

* AVISO:
Esta planta NO está prohibida en Europa. Aun así solo la ofrecemos para uso decorativo en jarrones, centros de mesa, escaparatismo... (D.R.).Derechos Reservados. Este artículo se publicó en CANNABIS MAGAZINE nº87 en agosto de 2011. La revista no se hace responsable de las opiniones del autor. Prohibida la reproducción total o parcial de este texto, y de las fotos firmadas, sin la autorización escrita de Feria del Cáñamo, S.L.

La infusión de Lechuga silvestre es una tradición que todavia subsiste en zonas rurales mediterráneas hispanofrancesas. El nombre “lechuga silvestre”, es dado tanto a la suave Lactuca virosa, como a la potente Lactuca serriola. Ambas especies al ser rajadas dan un látex similar, en olor y efecto, al opio aunque mucho menos potente, de comercio legal a través de Internet y no formador de hábito. Al igual que el opio la leche de Lactuca es tóxica fresca, y sólo puede tomarse tras su desecación (al sol o bajo una bombilla), volviéndose de color marrón y aspecto similar al hachís. Los principios activos sedantes son lactucina y lactupicrina (=lactucopicrina) según Stojakowska (1994), en cambio sería la hiosciamina según los sabios antiguos y las modernas investigaciones de Samorini (2010). Unas y otras sustancias están en la lechuga común de nuestras ensaladas, aunque en menor cantidad (Duncan 1810). Ya en tiempos de los romanos se acostumbraba a comer cada tarde una lechuga, para tener un sueño tranquilo. En papiros de los antiguos egipcios, hacia 1600 antes de nuestra era, ya se hablaba de la lechuga silvestre como remedio para la tos, el insomnio y diversos dolores, y por los dibujos parece tratarse de Lactuca serriola de tonos azulados (Samorini 2010).

CULTIVO: Prefiere suelos ricos, sueltos, bien drenados, pero puede crecer casi en cualquier sitio siempre que se la riegue frecuentemente, salvo terrenos físicamente duros. Debe sembrarse muy espesamente, en hileras, empleando bandejas como semillero, a mediados de septiembre pues resiste bien el frío y así se adelanta la cosecha (podría sembrarse en primavera pero entonces el primer año solo echa la roseta basal y habría que esperar al segundo año para cosechar). Luego hay que trasplantar con mucho cuidado. Como las hojas de la roseta basal son grandes, se defiende bastante bien de las malas hierbas, por lo cual sólo precisa una bina (segunda cava dada a la tierra para mullirla superficialmente), y alguna que otra escarda (arrancar las malas hierbas con una azada pequeña). También conviene despuntar todos los brotes laterales que salen de las axilas de las hojas.

Mil semillas pesan 0,843 gramos y a 20º de temperatura, con luz, germinan el 94% de ellas en unos dieciocho a venticinco días. Para 100 metros cuadrados de plantación se necesita un gramo de semilla, distribuido en 0,20 metros cuadrados de semillero. Como cifra media de rendimiento se hablaba de unos 700 gramos de lactucario por área (cien metros cuadrados), según un libro editado en Madrid durante la posguerra: Cultivo de Plantas con Aplicaciones Farmacéuticas.

DORMIR Y SOÑAR: La lechuga silvestre calma la excitación nerviosa moderada,combate el insomnio leve y además es onirógena (produce muchos sueños),templa los accesos agudos de tos, especialmente la tosferina, y a diferencia de las drogas de farmacia, según el doctor Leclerc su administración prolongada, no va seguida de depresión, tampoco produce acción nociva sobre el tubo digestivo ni sobre el aparato circulatorio.
Puede reducir los síntomas del Parkinson y del glaucoma, según dice el libro del doctor Berdonces (2015).

NO produce, al contrario que el opio y derivados químicos, estreñimiento, inapetencia o trastornos vasomotores. Su uso moderado, aunque sea durante mucho tiempo, es completamente inofensivo. Pero, una cosa es uso y otra abuso. El abuso de Lactuca virosa puede ser tóxico, y tiene efectos anafrodisíacos.

Los viejos campesinos que todavia hoy hacen infusiones con esta planta, echan un puñado de hojas y/o tallos troceados en un cacharro con agua, calentándolo hasta que hierve. Apagan, dejan reposar tapado diez minutos,lo cuelan y se lo beben con miel. El extracto sólido fumable, llamado "opio de lechuga" ó lactucario, se hace calentando al baño maria 50 gramos de hojas y/o tallos troceados, en medio litro de agua, durante al menos 8 horas y sin que hierva el agua del recipiente donde esté la lechuga. Después se filtra, desechando la yerba y volviendo a poner el liquido, ahora oscuro y filtrado, al baño maria, sin que hierva, hasta que se obtenga un residuo gomoso de color oscuro. Puede fumarse en pipa o cigarro, pero, No deberia aplicarse directamente a la llama, asi se pierden muchas de sus cualidades. Para evitar eso, algunos raspan ó liman la piedra de lactucario para liar el cigarrillo, ó usan pipas metálicas de cazoleta pequeña. Colocan un trocito de lactucario en la diminuta cazoleta, y la calientan sobre un mechero de alcohol, inclinando un poco el tubo de la pipa hacia arriba para que la sustancia gomosa no se cuele por el tubo; hasta que el lactucario burbujea y comienza a despedir un humo blanco o vapor. Entonces dan una calada a la pipa y retienen unos 30 segundos en los pulmones.

 

LA LECHUGA Y LA LEY.


La Lactuca virosa es de libre comercialización en Alemania y en Europa (Rätsch 2001), incluida España que vió derogada una Orden Ministerial que dictó el último Gobierno de Aznar en enero de 2004 para perjudicar a todo el sector herbocannábico. Algunas empresas del sector herbodietético recurrieron judicialmente contra esta infame Orden Ministerial, obteniéndose su anulación. Véase la sentencia de la Audiencia Nacional del 29 de junio de 2005 en http://www.aemps.gob.es/legislacion/espana/medicamentosUsoHumano/plantasMed.htm

RECOLECCIÓN DEL “HACHÍS DE LECHUGA”

El procedimiento más empleado consiste en cortar el tallo por debajo de la punta a primeros de junio, un mes antes de la floración, saldrán una o dos gotas que se recogen con el dedo y se depositan en un recipiente de madera o vidrio, y así con decenas de plantas hasta conseguir un gramo de lactucario por hora, que al secarse toma un aspecto parecido al del hachís. A las tres o cuatro horas se puede volver a cortar las mismas plantas pero un centímetro mas abajo, ya que las heridas del tronco cicatrizan. Y así durante diez o quince días hasta que el tronco es muy bajo y ya no da mas látex. Trabajo de chinos, como se ve este método es mas laborioso que el explicado antes para obtener el negruzco “opio de lechuga” cocido. Además cien gramos de leche fresca de lechuga silvestre se reducen, tras el secado, a solo diez gramos de lactucario marrón. La Lactuca serriola del sur sería mas potente que la norteña Lactuca virosa. Siempre veinte días antes de la floración (Samorini 2010).

IDENTIFICACION BOTANICA.


Lactuca virosa es una planta herbácea anual o bienal de gran altura que durante su segundo año de vida puede alcanzar hasta 2 metros. Las hojas inferiores son grandes y a ras de tierra, las del tallo son un poco menores y están agarradas a él con dos especie de orejuelas abrazadoras. La parte baja del tallo suele tener un tono violáceo y pelos duros. La vena principal de las hojas también se defiende con una línea de pelos duros. Las flores son pequeñas cabezuelas de color amarillo limón, agrupadas en un gran ramillete –unas diez a veinte- en la cúspide de la planta. Las hojas del ramillete floral son muy cortas pero anchas. Los frutos son unas pequeñas semillas negras que vuelan como paracaídas gracias a un mechón de pelillos blancos. Al cortar o arañar cualquier parte de la planta, sale un látex blanco y amargo que al contacto con el aire amarillea y al secarse se vuelve marrón y parece hachís. Otras Lactucas (del latin lactis: leche) son:

Lactuca serriola (= Lactuca scariola) es parecida a la anterior pero sus semillas son grises y alcanza como mucho 1,80 metros de altura y sus hojas están más profundamente divididas, aunque hay una variedad de hojas enteras sinuosas: Lactuca serriola integrifolia. Ambas Lactucas pueden confundirse entre si. También son parecidas la lechuga de montaña (Lactuca perennis, también llamada lechuga azul, presente en los Pirineos), y la Lactuca alpina. La lechuga de huerta (Lactuca sativa), se encuentra a menudo asilvestrada y también da lactucario.
Tanto Lactuca virosa como Lactuca serriola pueden confundirse con la común cerraja o lechuguilla (Sonchus oleraceus), que tiene las hojas divididas en gajos y se levanta sólo cuatro palmos del suelo mientras las lechugas silvestres pueden alcanzar entre uno y dos metros y florecen a partir de finales de junio hasta septiembre, mientras la Cerraja muestra flores casi todo el año. Podéis ver una amplia descripción botánica de ambas plantas en las páginas 870-871 de "Plantas Medicinales", Pío Font Quer, Ediciones Península, Barcelona, 2000. También pueden confundirse lechuga y hierba cana (Senecio vulgaris), planta de escasa altura.
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PRECIOS

BIBLIOGRAFÍA.

Berdonces, J.L. 2015. Guía de las plantas psicoactivas. Ediciones Invisibles. Barcelona, página 121.
Bormann, H., Melzig, M.F. 2000. Pharmazie 55: 129-132
Duncan, A. 1810. “Observations on the preparation of soporific medicines from common garden lettuce”. Memoirs of the Caledonian Horticultural Society 1: 160-165.
Fericgla, J.M. 1997. Enteógenos tradicionales más usados en la cuenca mediterránea. Conferencia en el Tercer Congreso Mundial sobre Enteógenos. San Francisco, California. Puede leerse en http://www.imaginaria.org/marmedit.htm
Font Quer, Pío. 2000. Plantas Medicinales. Ediciones Península. Barcelona.
Gromek, D. 1989 Polish Journal of Chemistry 63: 297 – 301; 1991 Polish J. of Chemistry 65: 1979 - 1981
Gromek, D., Kisiel, W., Klodziñska, A., Chojnacka - Wójcik, E.1992 Phytotherapy Research 6: 285 - 287
Harlan, J.R. 1986. “Lettuce and the sycamore: Sex and romance in ancient Egypt”. Economic Botany 40(1): 4-15.
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Miller, Richard Allan. 1993. The magical and ritual use of herbs. Destiny books. USA.
Otero, Luis. 1993. “Lactucario”. Artículo en la revista CUERPOMENTE nº17 página 103
Rätsch, Cristian. 2001. Lactuca virosa, la lechuga de los sueños. Artículo de Cáñamo Especial 2001: 50 sustancias psicoactivas. Barcelona, páginas 210-212.
Rivera Núñez, D. y Concepción Obón de Castro. 1991. La guía de Incafo de las plantas útiles y venenosas de la península Ibérica y Baleares. Incafo. Madrid. Pgs. 1022-1024.
Samorini, Giorgio. 2010. Una antigua Viagra egipcia y la verdadera historia de la lechuga. Cáñamo nº 154 octubre, páginas 50 a 54. Barcelona. Véase http://samorini.it/site/archeologia/africa/dio-itifallico-min-lattuga/lattucario/ y http://www.samorini.it/doc1/sam/sam-2006-lat.pdf
Schenck, G., Graf, H., Schreber, W.1939 Archiv der Pharmazie 277: 137-145
Starý, F. 1993. Plantas venenosas. Susaeta ediciones. Madrid, páginas 122 y 123.
Stojakowska, A. et al. 1994. Sesquiterpene lactones in tissue culture of Lactuca virosa. Planta Médica 60: 93-94.