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QUIÑONES

 

Origen del apellido.

 

Texto copiado de la obra de don César Álvarez Álvarez titulada “El Condado de Luna en la Baja Edad Media”, editada en 1982.

 

“Diversos tratadistas de genealogía hacen proceder a la familia Quiñones del caballero Rodrigo Álvarez de Asturias. Sin embargo, resulta difícil determinar una procedencia común de ambas ya que del primer Quiñones del que tenemos noticia documentada es de Pedro Álvarez, al que, en febrero del año 1285, el rey Sancho IV confirma la merced, que siendo Príncipe le había hecho, del Valle de Torio y de las villas de Urdiales y Santa María de Páramo; concesiones primeras que esta familia recibe y que constituyen, por tanto, el núcleo originario de su señorío.

Debió gozar también Pedro Alvarez de la Merindad Mayor de Asturias, pues en la concesión que hace Alfonso XI en 1320 a su hijo Arias o Ares Pérez de Quiñones del lugar de Alcedo va dirigida «a vos Arias Pérez de Quiñones hijo de Pedro Alvarez mi vasallo y mi merino mayor de Asturias».

Por estas mismas fechas nos son perfectamente conocidas la vida y andanzas de Rodrigo Alvarez de Asturias, segundo de este nombre, con el que Pedro Alvarez no tienen ningún tipo de parentesco directo, lo cual, creemos indica que al menos en el siglo XIV estas dos familias no tienen ningún tipo de vinculación entre sí.

Lo único cierto es que este viejo linaje de los Alvarez de Asturias «queda extinguido totalmente a mediados del siglo XIV», precisamente en el momento en que el linaje objeto de nuestro estudio comienza su proceso de ascensión.

En cuanto al origen del apellido Quiñones, creemos con Menéndez Pidal que procede de un numeral latino que el propio autor documenta entre 1082 y 1096 y que se hace topónimo al designar una porción de heredad. Ya en 1139 tenemos documentada la venta que hace Pedro Velasco a Gutiérrez Fernández y su mujer de una heredad en Quiñones. El problema es situar exactamente dicho lugar. Según el Libro de Armería «el solar y casa de Quiñones es en Tierra de Campos, cerca de Valladolid y Cigales y Obispado de Palencia». Dicho lugar se halla situado al lado del río Pisuerga, perteneciente al Ayuntamiento de San Martín de Valvení, en la actual provincia de Valladolid y se denomina «Granja de Quiñones». Pero, ¿es seguro que de este lugar toma su apellido la familia?

Conocemos otro lugar en la provincia de León, perteneciente hoy día al Ayuntamiento de Carrizo de la Ribera, denominado Quiñones del Río (Orbigo) que también podría ser el topónimo que este linaje adquiere para su apellido. En este Quiñones leonés se encuentran restos de un castillo o fortaleza que sabemos mandó construir a finales del siglo XIV Pedro Suárez de Quiñones y su mujer doña Juana de Bazán, y fue usado posteriormente por diversos miembros de la familia; en torno a él se encontraba un núcleo importante de lugares sobre los que aquélla gozó del señorío pleno a lo largo del siglo XV.

Nos encontramos, por tanto, con dos topónimos Quiñones, uno en la actual provincia de Valladolid y otro en la de León, que bien pudieran ser el primitivo solar de esta importante familia leonesa, y, aunque es tradicionalmente admitido que dicho linaje tuvo su cuna en el lugar de Quiñones en Tierra de Campos, tiene en cambio, más sentido pensar que haya tomado el apellido del lugar del mismo nombre en la actual provincia de León, situado en la orilla derecha del Orbigo, ya que es a lo largo de este río donde se encuentran sus principales posesiones y heredades, siendo además las provincias de León y Oviedo donde se hallan las principales casas, fortalezas, villas y lugares del señorío que llegaron a formar.

Por otra parte, una de las ramas en las que se dividirá el linaje en pleno siglo XIV, va a asentarse como núcleo principal en el pueblecito leonés de Alcedo, del que tomarán apellido y títulos sus miembros.

Otro dato que conviene no olvidar y que creo viene a corroborar mi afirmación es que la rama principal de Quiñones recibiría en 1462 de Enrique IV, el título de Condes de Luna. Es decir, toman para su dignidad el nombre del río leonés, que controlan desde su nacimiento, y no el del río Pisuerga, como pudiera pensarse si de esa zona hubiesen procedido.

 

Genealogía.

 

Datos tomados de la obra dicha de don César Álvarez Álvarez , de la que han sido copiados los párrafos entrecomillados.

 

I.- Suero Pérez, fundador del linaje de los Quiñones en los años centrales del XIV, “es hombre que se ganó la confianza del rey Pedro I, partido que más tarde abandonó para incrustarse en el bando de los fieles servidores de Enrique II del que recibió un pequeño conjunto de territorios dispersos y sin continuidad ni homogeneidad geográfica en el Páramo, Valle de Torio y tierras de Cordón, lo que ya desde sus comienzos tipifica el dominio señorial como netamente leonés”.

 

Fue señor de la casa de 1350 a 1367 y casó con María Fernández de Mendoza. Padres de:

 

1.- Pedro Suárez de Quiñones I, que sigue en II.

2.- Ares  Pérez de Quiñones, señor de la casa de Sena.

3.- Leonor Suárez de Quiñones, que seguirá en III.

 

II.- Pedro Suárez de Quiñones I, adelantado mayor de León y Asturias, señor de la casa de 1367 a 1402. Pedro “se inserta en la nobleza de servicio real, vinculado al cargo de Adelantado Mayor de León y Asturias durante el reinado de tres reyes Trastámaras: Enrique II, Juan I y Enrique III, apoyando a los dos últimos a quienes sirvió de baluarte en tierras norteñas para la lucha que ambos mantienen con el conde don Alfonso, hermano de Juan I. Sin títulos pero con cargos, quintuplica en superficie su patrimonio jurisdiccional al beneficiarse, ya en su madurez, de la caída de los parientes del rey Enrique III”.

 

Pedro casó con Juana González de Bazán. No hubo hijos y sucedió -a condición de que sus hijos llevaran como primero el apellido Quiñones- la hermana de Pedro:

 

III.- Leonor Suárez de Quiñones casó con Diego Fernández de Vigil Aller, señor del concejo de Siero y de la Puebla de Lillo. Padres de:

 

IV.- Diego Fernández de Quiñones I, señor de la casa de 1402 a 1444. Merino mayor de Asturias.

 

“Diego Fernández de Quiñones I, denominado el «de la buena fortuna», participa activamente en la vida política del reinado de Juan II, si bien, unas veces «de facto», otras «in pectore» se mostró siempre más adicto a don Fernando de Antequera o a sus hijos, los Infantes de Aragón, que al propio monarca. La vinculación de don Diego o la de sus hijos mayores al Condestable don Alvaro de Luna fue pasajera, aunque éste respaldase con su poder al «Honroso Paso» de don Suero, convertido en el episodio caballeresco más importante de la Edad Media española. Intervino en los principales enfrentamientos bélicos contra el Reino de Granada, deambuló por la corte del infante don Fernando y también, aunque en menos ocasiones, por la real. Con acertada política matrimonial, además de entroncar con las más ilustres y potentes familias castellanas, consiguió urdir con su colaboración toda una red de intereses cuyos objetivos más próximos eran garantizar su seguridad y derribar del alto pedestal de fuerza y poderío al Condestable don Alvaro, privado del rey. Es así como los Enríquez, los Pimentel y los Acuña, afincados en territorios cercanos a los suyos, emparentan con él y son parte de su círculo, dejando aislados a los Osorio y a los Guzmán, sus enemigos.

“Defensor a ultranza de sus propios intereses y auténtico «señor feudal», pretende que los abusos que indudablemente comete se convierten en ley y que su voluntad no sea contestada. La Merindad Mayor de Asturias que desempeña coadyuva, por las competencia inherentes, a perpetuarlos. Pero los vecinos de los concejos de la montaña leonesa occidental protestan unánimemente de sus arbitrariedades señoriales y el rey limita sus excesos e incluso recorta su patrimonio”.

 

Diego casó con María de Toledo. Padres de:

1.- Pedro Suárez de Quiñones II, que sigue.

2.- Suero. Casó con Leonor de Tovar.

3.- Fernando. Muere en 1445.

4.- Diego.

5.- Teresa. Casa con  Fadrique Enríquez, II Almirante de Castilla.

6.- María. Casa con Alfonso Pimentel, III conde de Benavente.

7.- Leonor. Casa con Pedro de Acuña, II conde de Valencia de Don Juan.

8.- Elvira. Casa con Iñigo López de Mendoza, I conde de Tendilla.

9.- Isabel. Casa con Pedro Manrique.

10.- Mencía. Casa con Pedro González de Bazán, vizconde de Palacios de la Valduerna.

 

V.- Pedro Suárez de Quiñones II, señor de la casa de 1444 a 1455.

 

“Años difíciles para la familia son, sin duda, los que comprenden la vida de Pedro Suárez II (1444-1455). Criado en la casa del Condestable don Alvaro de Luna se convertirá pronto en su más feroz y acérrimo enemigo, formando grupo y alianzas con el Almirante de Castilla, el conde de Benavente, los Manrique, etc. —vinculados todos ellos a los Infantes de Aragón y muy especialmente al infante don Enrique—. El Condestable en un bando y don Pedro en el contrario se enfrentan en Olmedo (1445) donde, derrotado, es hecho prisionero e incautados sus bienes que pronto recuperará aliándose con el Príncipe don Enrique, en ese momento contrario a don Alvaro de Luna y a Juan II. Sin embargo, muy pronto, por una hábil maniobra de los validos de Juan II y del Príncipe, el Condestable y el marqués de Villena, respectivamente, son encarcelados Pedro de Quiñones y otros caballeros y nobles de su bando. En estos momentos (1448-1450) el señorío de don Pedro se tambalea y Laguna de Negrillos, villa principal de la familia es entregada al rey, al igual que el castillo de Luna. Los infantes tienen que moverse para conseguir su liberación que, en efecto, tiene lugar en 1450. Su patrimonio comienza a ser recompuesto, pero ya no recupera su anterior poderío, hallándose en un estado de letargo y postración cuando se produce la muerte de su titular en los inicios del año 1455”.

 

Pedro casó con Beatriz de Acuña. Padres de:

1.- Diego Fernández de Quiñones II, que sigue.

2.- Suero.

3.- Fernando.

4.- María.

5.- Constanza.

6.- Leonor.

7.- Mencía.

 

VI.- Diego Fernández de Quiñones II,  señor de la casa de 1455 a 1491, primer conde de Luna desde 1462, casó con Juana Enríquez. Diego murió en su palacio de Laguna el 2-XI-1491, con unos 56 años de edad.

 

“La cabeza de la Casa más importante de todo el siglo XV y protagonista casi exclusivo de su segunda mitad, es Diego Fernández II, quien lleva a su cenit al señorío que su abuelo de igual nombre había constituido años atrás. Pronto participa en la política de bandos y facciones que el débil Enrique IV permite, alineándose, como sus antecesores, con los Pimentel y con los Enríquez-Almirantes de Castilla y condes de Alba de Liste.

“Este círculo nobiliario dirige sus aspiraciones en un solo sentido: el reconocimiento como legítimo heredero del Príncipe don Alfonso con claros fines partidistas y egocéntricos. Mientras éste vive, el Quiñones —ya conde de Luna—, acrecienta su poder político, gobierna en Asturias, aumenta territorialmente su señorío y sus mercedes. Es una fase ascendente y de activa intervención en las problemáticas asturiana y leonesa. La prematura muerte del joven don Alfonso hace que el conde de Luna, tras unos ligeros titubeos, se incline por la Princesa

385 doña Isabel quien pronto, con generosas concesiones lo capta para su causa —la misma que, en última instancia hasta entonces defendiera su hermano don Alfonso—. Cuando ascienden al trono los Reyes Católicos los partidarios más acérrimos de doña Isabel, los Stúñiga, Pacheco y Carrillo, optan por aliarse y defender a la Princesa doña Juana. El conde de Luna en cambio, ligado sobre todo a don Juan Pacheco y en ocasiones también al arzobispo Carrillo, permanece adicto al grupo isabelino, participando activamente en la guerra de Sucesión contra Portugal.

“El pujante condado de Luna, que había gozado de momentos de esplendor político, escalonados entre 1462 —fecha de su creación— y 1480, sufre, a partir de este último año un acusado decaimiento, sobre todo por haber iniciado la monarquía Católica su conocida política de limitaciones y freno al poder nobiliario. En esta atonía se mantiene hasta los primeros años considerados tradicionalmente como los albores de la Edad Moderna.

“Las principales razones que llevaron a la paulatina debilidad de la Casa hay que buscarlas en los frecuentes y enconados conflictos que los titulares de aquélla, tanto el primero como el segundo condes, mantuvieron en dos grandes frentes. Por un lado, las graves y prolongadas contiendas suscitadas en León con algunos nobles y monasterios, próximos a sus señoríos. Por otro, la paulatina pérdida de posiciones, privilegios y oficios asturianos, tras un largo conflicto (1484-1494) con los Reyes Católicos y con el propio Principado”.

 

A partir de aquí tomamos datos y texto de la obra de Blas Casado Quintanilla titulada “Claudio Fernández Vigil de Quiñones, Conde de Luna”,  obra que recomendamos a quien estuviera interesado en la vida de Claudio.

 

Padres de:

1.- Bernardino Fernández de Quiñones, que sigue en VII.

2.- Gaspar

3.- Antonio

4.- Enrique

5.- Francisco Fernández de Quiñones. Ingresó en la orden de San Francisco y llegó a ser General de la misma (1523-1528). Fue obispo de Coria y mediador entre el emperador y el papa Clemente VII. Este lo nombró Cardenal con el titulo de Santa Cruz de Jerusalén (1527-1540).

6.- Beatriz

7.- María

8.- Leonor

9.- Francisca

10.- Juana

 

VII.- Bernardino Fernández de Quiñones, II conde de Luna (lo fue de 1491 a 1492). Tomó parte en la conquista de Granada, siendo uno de los que firmó las capitulaciones de la ciudad conquistada. Casó primero con Mencía de la Vega, sin sucesión; tras conseguir anulación de este enlace, contrajo nuevas nupcias, en 1488 con Isabel Osorio. Padres de:

1.- Francisco Fernández de Quiñones II, que sigue.

1.- María.

2.- Bernardina (hija póstuma).

 

VIII.- Francisco Fernández de Quiñones II III conde de Luna. Encabezó el bando real en León en la guerra de la comunidad de Castilla contra Núñez de Guzmán, cabeza del bando comunero de León. Murió en 1529 en Laguna de Negrillos (León), dejando seis hijos menores de edad:

1.- Claudio Hernández de Quiñones, que sigue.

2.- Juan.

3.- Gaspar.

4.- Lupercio.

5.- Vitorio.

6.- Juana.

 

IX.- Claudio Hernández de Quiñones, IV conde de Luna, nacido a principios del año 1515, al que algunos nombran Claudio Vigil de Quiñones o Claudio de Quiñones, o bien –en su nombramiento de embajador en el Concilio de Trento- “don Claudius Fernández de Quignones, comitis lunae”; o bien –en documento remitido por él a dicho concilio- “don Claudius Fernandez Vigil de Quiñones, comes Lunae”; en su testamento se proclama “Claudio Fernández Vigil de Quiñones”. Vemos que a Claudio le gustaba recordar su descendencia de la casa Fernándxez Vigil, tal como hemos visto arriba en el apartado III.  Claudio fue también embajador de Felipe II en Alemania desde 1556. Tuvo al doctor Gaspar de Navarrete como "curador ad litem" hasta los 25 años de edad, momento a partir del cual sería considerado mayor de edad legítimamente. El citado doctor era catedrático y llegó a ser rector de la Universidad de Valladolid, y el 23 de enero de 1533 figura como alcalde mayor de los condes de Luna.

 

El día 9 de Marzo de 1531 el conde de Luna y el de Benavente firmaron ante el marqués de Astorga las capitulaciones matrimoniales por las que don Claudio Fernández de Quiñones se comprometía en matrimonio con Catalina de Pimentel, hermana del conde de Benavente”. Catalina de Pimentel murió el año 1549 en ausencia de su marido, que se encontraba en Bruselas acompañando al Príncipe Felipe en su viaje de presentación por los estados imperiales. Casó Claudio en segundas nupcias con Francisca de la Cueva, hija de Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque

 

“Sabemos –dice don Blas Casado- que el conde de Luna tuvo más de un hijo, aunque ignoramos a qué matrimonio podían pertenecer. Estando en su embajada en Trento, ante las quejas de algunos padres conciliares que deseaban terminar el concilio y regresar a sus casas porque consideraban un tiempo demasiado largo el haber pasado dos años fuera de su patria, de su diócesis y lejos de los suyos, Don Claudio respondió en cierta ocasión a estos argumentos con las palabras siguientes: "que no tuvieran tanta prisa por terminar con el concilio que si ellos llevaban dos, él llevaba siete años fuera de su Patria,  y añadiría: "se me han muerto hijos y a mi hijo su mujer y un hijjo y está mi casa sin otro heredero».

 

En Catalina de Pimentel tuvo Claudio a:

 

X.- Luis Fernández de Quiñones, quinto conde de Luna. Casó con María Cortés, hija de Fernando de Cortés y hermana de Martín Cortés.

 

 

 Fuentes:

“El Condado de Luna en la Baja Edad Media”, de don César Álvarez Álvarez.

Blas Casado Quintanilla: “Claudio Fernández Vigil de Quiñones, Conde de Luna”.

 

Antonio Castejón.
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