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Francisco Gómez de Sandoval y Rojas y Borja, primer duque de Lerma

El ducado de Lerma desde 1599 hasta 2011.

Creo que fue en los años de bachillerato, hacia 1950, cuando en el colegio nos inculcaron la cantinela que decía que “para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se vistió de colorado" Hace pocos días, visitando el monasterio de San Zoilo en Carrión de los Condes (donde yo y dos hermanos míos estudiábamos en el Seminario Menor de los Jesuitas; ellos culminaron sus estudios y son miembros de La Compañía; yo pronto pasé a otros colegios y metas) me encontré con dos personas nacidas en un lugar cercano a LERMA, y les comenté lo del que “se vistió de colorado”, dicho que ellos no conocían. Ya de regreso a casa, tomé en la biblioteca dos obras que tratan sobre la vida del primer duque de Lerma: a una, escrita por Alfredo Alvar de Ezquerra, pronto dejé de lado, ya que me agradó más la exposición de los hechos de la segunda, de Patrick Williams, en cuya lectura ando.

Lo primero que me sorprende en la narración de Patrick, es que no da por bueno el que duque haya recurrido al capelo cardenalicio a fin de evitar el “ser ahorcado”, sino que le movió a ello una verdadera religiosidad que le caracterizó durante toda su vida, y que le llevó a imitar, en cierto modo, a su abuelo materno, San Francisco de Borja, el cual como es sabido, tras enviudar se hizo sacerdote e ingresó en la Compañía de Jesús, de la que fue tercer Prepósito General:

La religiosidad del marqués de Denia fue un sentimiento profundo y sincero, que persiguió continuar los logros de Cristóbal de Rojas (su tío abuelo; obispo) y Francisco de Borja (su abuelo materno; San Francisco). De ambos aprendió un intenso compromiso con los principios y las prácticas de la Iglesia Católica de la Contrarreforma y una especial inclinación por las nuevas Órdenes reformadas de los Carmelitas y de los Jesuitas. Fue por ello un católico moderno. Sin embargo, permaneció siempre como hijo de la Vieja Castilla, conservando una particular devoción por el más grande de todos los santos del reino, Santo Domingo de Guzmán (c. 1172-1221), nacido en la villa burgalesa de Caleruega, a sólo treinta kilómetros al sudeste de Lerma. A lo largo de su vida, don Francisco estuvo estrechamente vinculado a la Orden de Santo Domingo. Sin embargo, como otros muchos castellanos, su compromiso osciló entre los severos dominicos y los dóciles franciscanos. Cuando alcanzó el valimiento, el ya duque de Lerma patrocinaría la labor de cuatro órdenes religiosas -dominicos, franciscanos, carmelitas descalzos y jesuitas- con inusitada generosidad. Les edificó magníficos cenobios y templos y demostró su propia espiritualidad al liderar los procesos de canonización de Teresa de Ávila y de Francisco de Borja. Ciertamente, el retorno del cuerpo de su abuelo a España en 1617 le proporcionó la ocasión para dejar la corte, emulando el comportamiento del que fuera duque de Gandía.

Fue en 1617 cuando Lerma recibió el cardenalato, que disfrutó hasta su muerte en 1625. Pero hay más sobre este tema de Lerma y la Iglesia. A la vista tengo un artículo de F. Cereceda, S. I., publicado en la revista Razón y Fe en el año 1948. En él se asegura, con pruebas, que cuando contaba 20 años de edad, en 1572, parecía ya decidida la vocación y próximo a ser un hecho el ingreso de Francisco Gómez de Sandoval en la Legión de Loyola. A esto se oponían, por razones diversas, tanto su abuelo materno, San Francisco de Borja, como su tío abuelo, el obispo Cristóbal de Rojas. Muchos años más tarde, siendo ya Cardenal, el Duque escribió una carta al Papa Gregorio XV, fechada el 29 de julio de 1921, pidiéndole “me ampare y favorezca y dispense para que yo pueda ser de la Compañía de Jesús sin dejar la dignidad de Cardenal...”. Ni el Papa ni los Jesuitas dieron visto bueno a esta petición.

En fin: vayamos a la genealogía del Duque de Lerma, acompañada en ocasiones con texto copiado de la obra de Patrick Williams, titulada “El Gran Valido. El duque de Lerma, la Corte y el gobierno de Felipe III”.

I.- Álvaro Díaz de Sandoval, nacido hacia el año 1310, esposo de María Fernández de Quijada. Padres de:

II.- Fernán Gutiérrez de Sandoval, nacido hacia 1340, esposo de Inés de Rojas. Padres de:

III.- Diego Gomez de Sandoval, nacido hacia 1370 y fallecido en 1454, primer conde de Castrogeriz. Sobre Diego dice así Patrick Williams:

Diego Gómez de Sandoval (1385-1454), quinto abuelo del primer duque de Lerma Francisco Gómez, fue el militar de mayor confianza del infante don Fernando, tío del rey Juan II de Castilla (1406-1454), y jugó un papel decisivo en el afianzamiento de aquél en el trono de Aragón, al derrotar el 27 de febrero de 1412 al conde de Urgell, adversario de su señor, en la batalla de Perpignan. El vencedor recibió recompensa inmediata por su victoria, pero no fue en tierras de la Corona de Aragón, como podría imaginarse, sino en Castilla, donde deseaba asentarse. El 18 de julio de 1412, cuando apenas habían transcurrido tres semanas desde la firma del Compromiso de Caspe (28 de junio) que reconoció a Fernando I como soberano aragonés, se fundó el mayorazgo de Lerma en la persona de Diego Gómez, con la villa de Lerma como cabeza de sus estados. Lerma era una ciudad de notable importancia militar y comercial. Sus poderosas defensas y su castillo le habían permitido jugar un significado papel durante la Reconquista desde finales del siglo XI. Gozaba de gran ventaja por su privilegiada posición estratégica en el camino real, hecho que facilitó el desarrollo de su actividad mercantil, y de un valioso entorno agrícola que producía cereales, vinos, frutas, madera, pastos para el ganado, bañado por ríos trucheros. A finales del siglo XV su población alcanzaba el millar de habitantes.

La lealtad de Diego Gómez a la Corona le reportó generosa recompensa en forma de tierras lo que le permitió erigir sus señoríos en Castilla la Vieja. Luchó con Fernando 1 en Sicilia y fue igualmente regalado por el monarca. El 3 de julio de 1415 se le otorgó la posesión de la villa castellana de Saldaña. Cuatro años más tarde alcanzó el reconocimiento de grande por sus servicios, lo que situó a su Casa en el nivel más alto de la sociedad castellanas. El 14 de septiembre de 1419 se le concedió licencia para establecer un nuevo mayorazgo sobre la villa de Cea, que había comprado, mientras su hermano Pedro García hacía lo propio con Ampudia. En breve tiempo, en circunstancias que aún son desconocidas, este último mayorazgo pasó a manos de Diego Gómez. Una última posesión vino a sumarse a las demás, al obtener la villa de Portillo e121 de septiembre de 1423. Todos estos núcleos urbanos tenían importancia económica pero su auténtico significado era el señorial y militar. Lerma, Saldaña, Cea, Ampudia y Portillo poseían sólidas fortalezas. Don Diego llegó a ser, de este modo, en poco más de una década, entre 1412 y 1423, un terrateniente y un barón de gran poder en Castilla. Su recién adquirida preeminencia quedó confirmada en 1426 al recibir el título condal sobre la ciudad de Castrojeriz. Desde entonces sería conocido como primer conde de Castro. El título fue, con toda probabilidad, concedido por su matrimonio con doña Beatriz de Avellaneda, el 10 de marzo. Como parte de su dote, la esposa llevó la villa de Gumiel de Mercado y otros seis pequeños lugares cerca del Esgueva.

Los acontecimientos que se sucedieron después, sin embargo, vinieron a empañar la buena estrella del flamante conde, pues la facción aragonesa a la que pertenecía fue desplazada del favor por la castellana que lideraba don Álvaro de Luna. En 1436 don Diego fue obligado a abandonar sus tierras y a exiliarse en Aragón. Al hacerlo salvaba su vida pero sacrificaba la obra de toda una vida. Sus posesiones en Castilla fueron confiscadas por la Corona. Siguió conservando, no obstante, el título de conde de Castro, sin rentas eso sí, y lo que fue más crucial para el futuro de los suyos, la dignidad de grande. Como compensación por la pérdida total de sus mayorazgos, el sucesor del rey Fernando, Alfonso V el Magnánimo (1416-1458) otorgó a Diego Gómez la ciudad de Denia, en la costa de Valencia, y la villa de Javea, el 8 de marzo de 1431. Sin embargo, don Diego no tenía intención alguna en asentarse en tierras valencianas y cuando estalló una rebelión contra Juan II que dividió a los nobles castellanos en dos bandos, se alineó con los opositores. En 1439, tras la captura de Valladolid por los sublevados, el conde de Castro logró el compromiso del rey para que le fueran reintegradas las tierras arrebatadas años atrás. Sin embargo, Juan II incumplió su palabra. Don Diego vivió hasta 1454 y cuando falleció, a los setenta años de edad, lo hizo lejos de sus señoríos. Fue sepultado por su esposa en la villa de Aguilar.

Aunque su vida se había extinguido con un sonoro fracaso, Diego Gómez había asentado los cimientos para la creación de una estirpe nobiliaria. Había triunfado, a pesar de todo, en sus principales obligaciones familiares y conyugales al haber vivido el tiempo necesario para casar y procrear suficientes vástagos varones -cuatro en total- que asegurasen la sucesión de su Casa y bastantes mujeres con las que poder establecer alianzas matrimoniales perdurables. Sus sucesores demostraron ser más fecundos. En las siguientes cuatro generaciones (1454-1540) vinieron al mundo veintiún miembros, de los cuales nueve fueron varones. Por término medio el cabeza de familia en este tiempo vivió alrededor de un cuarto de siglo hasta ser sucedido por su heredero. El conde de Castro también diseñó el área de los intereses territoriales de su Casa, una extensión de tierra delimitada desde el sur de Valladolid hasta las ciudades y villas de Cea, Burgos y Aranda de Duero, en cuyo interior se hallaba el corazón de sus señoríos. Las propiedades del este, en la costa mediterránea, continuaron teniendo una importancia secundaria: al estar separadas del mayorazgo principal y depender de otro, quedaron marginadas respecto de los estados más antiguos y relevantes.

Diego Gómez dejó otro legado a sus descendientes: la amarga experiencia del privado caído en desgracia, tras perder el favor del rey, persuadió a la familia de que debían comprometerse firmemente con el titular de la Corona de Castilla.

Diego Gomez de Sandoval y su esposa Beatriz de Avellaneda fueron padres de:

1.- Fernando de Sandoval, que sigue la línea.

2.- María de Sandoval, esposa de Diego Gomez Manrique de Lara, primer conde de Treviño.

3.- Diego de Sandoval (n. s/ 1410), esposo de Leonor de La Vega, señora de Torredehumos.

4.- Juan de Sandoval, (n. s/ 1450), señor de Ayora y esposo de Inés de Leyva.

IV.- Fernando de Sandoval, II conde de Castrogeriz, nacido hacia 1400, casó con Juana Manrique de Lara (hija de Pedro Manrique de Lara, 8º señor de Amusco, y de Leonor de Castilla; nieta materna de Fadrique de Castilla, duque de Benavente y de su esposa Leonor Sanchez de Castilla, nacidos ambos hacia 1370). Padres de:

V.- Diego Gómez de Sandoval, nacido hacia 1430, I marqués de Denia, casó con Catalina de Mendoza (hija de Íñigo López de Mendoza, primer conde de Tendilla, y de Elvira de Quiñones). Padres de:

1.- Elvira de Rojas y Sandoval, esposa de Sancho de Tovar Enríquez.

2.- Bernardo de Sandoval, que sigue la línea.

VI.- Bernardo de Sandoval, nacido hacia 1460 y fallecido en 1536, II marqués de Denia, casó con Francisca Enríquez.

Recayó en él (en Bernardo; copiamos de nuevo de Williams) la misión de consolidar la posición de los Sandoval; incrementar sus contactos con la Corona en un tiempo de profundos y significativos cambios. Isabel 1 la Católica, falleció en 1504. El trono de Castilla recayó entonces en la mayor de sus cuatro hijas, doña Juana. La salud mental de la nueva soberana era muy frágil y en poco tiempo, en especial tras enviudar de don Felipe de Austria, quedó incapacitada para reinar, y apartada de la vida pública, por lo que en la práctica la Corona re cayó en su hijo Carlos, de seis años de edad, quien desde entonces cogobernó en el reino. Cuando desapareció en 1516 el padre de doña Juana, el rey Fernando, Carlos sucedió igualmente en el trono de Aragón. Pese a la peculiar situación legal, don Carlos I fue el primer monarca en la Historia de España bajo cuyo cetro estaban reunidos todos los reinos de la Península, a excepción de Portugal. En septiembre de 1517 arribó a España para reclamar su herencia. Al año siguiente encargó al marqués de Denia la custodia de su madre, que permanecía recluida en la residencia real de Tordesillas. Los Sandoval quedaron estrechamente vinculados a la villa vallisoletana durante cuarenta años, los que estuvo la malograda reina confinada. Fue una larga ausencia de la corte.

En 1519 Carlos I recibió un mayor honor al ser elegido para la corona del Sacro Imperio Romano Germánico. En mayo de 1520 abandonó Castilla para ocuparse de su nueva dignidad, reconocido como el emperador Carlos V. Su desconsiderada partida provocó una gran pesadumbre y desafecto entre amplios sectores sociales, que desembocó en una rebelión generalizada. La revuelta de las Comunidades (1520-1521) adquirió con inusitada rapidez, características propias de una sublevación nacionalista contra la imposición de un gobierno extranjero, representado en los oficiales flamencos y germanos traídos por el rey. Con el fin de hacer llegar sus reivindicaciones a doña Juana y conseguir su apoyo, los comuneros llegaron a Tordesillas y capturaron al marqués.

Avergonzado por su incapacidad para prevenirse del ataque, el marqués de Denia levantó en breve tiempo una tropa y recuperó la villa y a la reina. Fue más lejos aún, al conducir sus fuerzas en la batalla de Villalar en la que fueron aplastados los sublevados y puso fin a las Comunidades, el 23 de abril de 1521. Este servició le granjeó la gratitud del emperador, quien le demostró su aprecio al nombrarle alcaide mayor perpetuo de Tordesillas. Sin embargo, la recompensa llevaba implícita la obligación de continuar sirviendo en el cuidado y la custodia de doña Juana, por lo tanto lejos de la corte y al margen del favoR.

Durante la crisis de 1520, Carlos I se aseguró la lealtad de las principales familias de la nobleza castellana al honrar a una veintena de ellas con la Grandeza de España, dignidad que venía a reemplazar a la Grandeza de Castilla con la que hasta entonces se había distinguido a los más notables señores y magnates del reino. Con aquel gesto simbólico logró vincular el destino de estos linajes con el de su propia estirpe real, contribuyendo a establecer una élite social que perduró en el tiempo y que incluso sobrevivió a la dinastía que la fundó. Los flamantes Grandes gozaban de numerosos privilegios, entre ellos el de acceso franco al rey, de quien podían esperar ser informados y consultados en persona sobre los más graves asuntos de estado. Además, recibían del rey el tratamiento de «primos», en reconocimiento a su estrecho parentesco sanguíneo, permanecían cubiertos en su presencia y portaban a hombros el féretro real durante las ceremonias de enterramiento. Cinco linajes -Acuña, Aragón, Córdoba, Zúñiga y Manrique- fueron reconocidos en 1520 en dos de sus ramas, por lo que fueron veinticinco los títulos que recibieron la dignidad. Los Sandoval fueron inc1uidos en esta primera Grandeza por el emperador, que de este modo quiso agradecerles su responsabilidad en la guarda de su madre. Sin embargo, al serlo por su marquesado de Denia, continuaron teniendo una posición secundaria entre los magnates castellanos. Además poco ayudó a mejorar su estima la pobreza de su hacienda.

Cuando Carlos I regresó a España en julio de 1522 lo hizo con la testa cubierta por la corona del Sacro Romano Imperio Germánico y como soberano de una Castilla pacificada. Sin embargo, también gobernaría un segundo imperio, pues mientras había estado en tierras alemanas, Hernán Cortés había conquistado México, rebautizándolo como Nueva España. El emperador fue el soberano que reinó sobre una extensión de tierra mucho mayor a la de cualquier otro monarca europeo de la Historia. El retorno de Carlos V, en aquellos años cruciales para la evolución política e histórica de España, había asegurado el futuro de los Sandova1.

Don Bernardo falleció en 1536.

Bernardo de Sandoval y Francisca Enríquez fueron padres de:

1.- Luis Gómez de Sandoval y Rojas, que sigue la línea.

2.- Diego de Sandoval y Rojas, esposo de Inés de Vivero.

3.- Fernando de Sandoval, esposo de Maria Chacón.

4.- Magdalena de Sandoval, que casó con Álvar Gomez de Mendoza, conde de Castrogeriz.

5.- María de Sandoval, esposa de Juan Fernandez Manrique de Lara, III marqués de Aguilar.

Bernardo de Sandoval tuvo un hijo ilegítimo:

6.- Cristóbal de Rojas (1502-1580). “Cristóbal -nos dice Patrick Williams- ocupó varias sedes episcopales y respaldó activamente la reforma Carmelita, liderada por Teresa de Ávila. Sin duda,en un celebrado gesto, Cristóbal se arrodilló ante la religiosa como homenaje a su santidad. Su carrera alcanzó su cima con su promoción al arzobispado de Sevilla en 1571. Hasta su muerte, en 1580, asumió las funciones del Primado de España mientras se procesaba por herejía al cardenal de To1edo, Bartolomé de Carranza. Durante aquella década, fue el decano de la Iglesia hispana. Se mostró muy desprendido con su sobrino, a quien concedió gran apoyo moral y económico. Fue patrón del entonces joven poeta cordobés, Luis de Góngora, que sería con el tiempo un viejo amigo y panegirista del marqués. Cuando el arzobispo murió, don Francisco -su sobrino nieto, primer duque de Lerma- quedó desolado. En el futuro honró su memoria pagando sus deudas y encargando una soberbia estatua funeraria, en alabastro, que fue colocada en la colegiata que construyó en Lerma, la villa en la que había nacido el prelado. Sepultó su cuerpo en su altar mayor y como íntimo homenaje bautizó a su primogénito con su nombre”.

VII.- Luis Gómez de Sandoval y Rojas, nacido alrededor de 1500 y fallecido en 1570, III marqués de Denia desde 1536, casó con Catalina de Zúñiga y Cárdenas. Padres de:

1.- Francisco Gómez de Sandoval Rojas y Zúñiga, que sigue la línea.

2.- Bernardo de Sandoval y Rojas Zúñiga, conde de Lerma, que casó con Francisca de la Cueva y Girón.

3.- Francisca de Rojas y Sandoval, esposa de Antonio Manrique de Lara, V conde de Paredes de Nava.

VIII.- Francisco de Sandoval y Rojas Zúñiga, nacido hacia 1540 y fallecido el día 21-III-1574, IV marqués de Denia desde 1570, casó con Isabel de Borja Castro, hija de Francisco de Borja (quien tras enviudar ingresó en la Compañía de Jesús, en la que llegó a ser Prepósito General, siendo luego conocido como San Francisco de Borja), IV de Duque de Gandía, y de Leonor de Castro.

Hermanos de Isabel de Borja Castro:

A.- Carlos de Borja Castro, V duque de Gandía.

B.- Ángela de Borja Castro.

C.- Juan de Borja Castro, I conde de Ficalho desde 1596; I conde de Mayalde desde 1605. Esposo de Lorenza de Oñaz y Loyola, en primeras nupcias, en la que fue padre de

a.- Leonor de Borja y Oñaz-Loyola.

b.- Magdalena de Borja y Oñaz-Loyola.

c.- Francisca de Borja y Oñaz-Loyola.

d.- Juana de Borja y Oñaz-Loyola.

Juan de Borja Castro contrajo segundas nupcias, en 1576, con Francisca de Aragón y Barreto, en la que tuvo a:

e.- Francisco de Borja Aragón, II conde de Mayalde y Príncipe de Esquilache.

f.- Antonio de Borja Aragón.

g.- Rodrigo de Borja Aragón.

h.- Carlos de Borja Aragón, VII duque de Villahermosa.

i.- Fernando de Borja Aragón, III conde de Mayalde.

Francisco de Sandoval y Rojas Zúñiga e Isabel de Borja Castro fueron padres de:

1.- Francisco Gómez de Sandoval y Rojas y Borja, que sigue la línea.

2.- Catalina de Zuñiga y Sandoval (n. s/ 1555), esposa Fernando Rodriguez de Castro, III marqués de Sárria, 9º conde de Lemos (¿es el mismo llamado Fernando Ruiz de Castro, VI conde de Lemos?).

3.- Leonor de Sandoval y Rojas (n. s/ 1560), esposa de Lope de Moscoso Osorio, VI conde de Altamira.

4.- Juan Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, fallecido en 1606, primer Marqués de Villamizar desde 1599, esposo de Bernardina Vincentelo.

IX.- Francisco Gómez de Sandoval y Rojas y Borja, nacido en Tordesilla en 1553 y fallecido en Valladolid el 17-V-1625), IV conde de Lerma desde 1574, V marqués de Denia desde 1574 y primer duque de Lerma desde 1599. Casó con Catalina de la Cerda (hija de Juan de la Cerda y Silva , IV duque de Medinaceli, y de Joana Manoel de Noronha). Francisco y Catalina fueron padres de:

1.- Cristóbal de Sandoval y Rojas de la Cerda, que sigue la línea.

2.- Diego Gómez de Sandoval y de la Cerda (+ 1632), esposo de Luisa de Mendoza (+ 1619), XII condesa de Saldaña y casado en segundas nupcias con Mariana Fernández de Córdoba y Castilla. Una de sus hijos, de su primer enlace, fue:

2.1.- Catalina Gomez de Sandoval y Mendoza, 6ª marquesa del Cenete, de la que trataremos en el apartado XIV, pues fue duquesa de Lerma.

3.- Juana Lorenza Gómez de Sandoval y de la Cerda (n. 18-VIII-1579), esposa desde 1598 de Juan Manuel Pérez de Guzmán, VI conde de la Niebla, VIII duque de Medina Sidonia desde 1615 (hijo de Alonso Pérez de Guzmán, VII duque de Medina Sidonia, y de Ana de Silva y Mendoza, que vivió de 1549 a 1615). Juana Lorenza casó en segundas nupcias con Diego Lopez de Haro y Fernandez de Cordoba, III marqués de El Carpio.

4.- Catalina de Sandoval de la Cerda, que casó en 1598 con Pedro Fernández de Castro, VII conde de Lemos desde 1599 (hijo de Fernando Ruiz de Castro, + 1601, VI conde de Lemos, y de Catalina de Sandoval).

5.- María Francisca de Sandoval Rojas y de la Cerda (n. s/ 1590), esposa de Diego López de Zúñiga Avellaneda, VII conde de Miranda desde 1608, II duque de Peñaranda desde 1608 (hijo de Juan de Zúñiga, + 1608, VI conde de Miranda, y I duque de Peñaranda desde 1608, y de María de Zúñiga). María Francisca casó por segunda vez, con Lope de Avellaneda.

IX.- Cristóbal de Sandoval y Rojas de la Cerda (n. 12.04.1577; + 31.05.1624), I marqués de Cea desde 1599, I duque de Cea desde 1604 y duque de Uceda desde 1610. Casó con Mariana de Padilla (hija de Martín de Padilla y de Luisa de Padilla). Padres de:

1.- Francisco Gomez de Sandoval Rojas y Padilla, II duque de Lerma, esposo de Feliche Enríquez.

2.- Luisa de Sandoval y Padilla, esposa de Juan Alonso Enríquez, V duque de Medina de Rioseco.

3.- Isabel de Sandoval y Padilla, esposa de Juan Tellez-Girón y Enriquez de Ribera, IV duque de Osuna.

IX.- Cristóbal de Sandoval y Rojas de la Cerda (n. 12.04.1577; + 31.05.1624), I marqués de Cea desde 1599, I duque de Cea desde 1604 y duque de Uceda desde 1610. Casó con Mariana de Padilla y Acuña, 5ª condesa de Santa Gadea (hija de Martín de Padilla Manrique, primer conde de Santa Gadea, y de Luisa de Padilla Manrique, VIII condesa de Buendía). Padres de:

1.- Francisco Gomez de Sandoval Rojas y Padilla, que sigue la línea.

2.- Luisa de Sandoval y Padilla, esposa de Juan Alonso Enríquez, V duque de Medina de Rioseco.

3.- Isabel de Sandoval y Padilla, esposa de Juan Tellez-Girón y Enriquez de Ribera, IV duque de Osuna.

X.- Francisco Gomez de Sandoval Rojas y Padilla, II duque de Lerma, esposo de Feliche Enríquez (hija de Luis Enriquez, IV duque de Medina de Rioseco, y de Vittoria Colonna) Padres de (a partir de aquí sólo nombraré a los que sucedan en el ducado de Lerma):

XI.- Mariana Isabel de Sandoval Rojas Manrique de Padilla y Acuña (Madrid, n. 18.11.1614; Lucena, + 12.03.1651), III duquesa de Lerma, que casó en Madrid con Luis Ramón Folch de Cardona de Aragón y de Fernandez de Córdova, VI duque de Segorbe, nacido en 1608. Padres de, entre otros:

A.- Ambrosio de Aragón y Sandoval (Lucena, 1650, + 1659), IV duque de Lerma.

B.- Catalina, que sigue.

XIII.- Catalina de Aragón y Sandoval (Córdoba, Lucena, 1635-1697), V duquesa de Lerma de 1660 a 1668, casó en 1653 con Juan Francisco Tomás de la Cerda, VIII duque de Medinaceli. Sucedió en el ducado de Lerma:

XIV.- Catalina Gomez de Sandoval y Mendoza (1616-1686), mencionada arriba, en el apartado IX, punto 2.1, que fue VI duquesa de Lerma de 1668 a 1686. Casó con Rodrigo de Silva y Mendoza. Padres de, entre otros:

XV.- Gregorio de Silva y Mendoza (Pastrana, n. 1649, Madrid, + 1693), VII duque de Lerma en 1686-1693. Casó con María Méndez de Haro y Fernández de Córdoba. Fue uno de sus hijos:

XVI.- Juan de Dios de Silva y Haro (1672-1737), VIII duque de Lerma en 1693-1737. Casó en 1704 con María Teresa Gutiérrez de los Rios Zapata y Guzmán. Padres de:

XVII.- María Francisca de Silva Mendoza Sandoval y Gutiérrez de los Ríos (1707-1770), IX duquesa de Lerma en 1737-1770. Casó en 1724 con Miguel Álvarez de Toledo, X marqués de Tavara y conde de Villada. Padres de:

XVIII.- Pedro de Alcántara Álvarez de Toledo y Silva (1729-1790), X duque de Lerma en 1770-1790. Casó en dos ocasiones. Nos fijaremos en dos hijos habidos con su segunda esposa, Maria Ana Prinzessin zu Salm-Salm:

1.- Pedro de Alcántara Manuel de Toledo y Salm-Salm Hurtado de Mendoza, al que citamos en el apartado que sigue a éste.

2.- María Leopoldina de Alcantara Alvarez de Toledo y Salm-Salm (1760-1792). Casó en segundas nupcias, en 1782, con Frédéric Auguste Alexandre, duc de Beaufort-Spontin. Padres de:

2.1.- María Francisca de Beaufort y Alvarez de Toledo, condesa de Beaufort-Spontin (1785-1830). Casó en Madrid, año 1809, con Francisco de Borja Tellez-Girón y Pimentel, X duque de Osuna. Padres de:

2.1.1.- Pedro de Alcantara María Tomás Tellez-Giron y Beaufort, al que citaremos en el apartado XX como XII duque de Lerma.

2.1.2.- Mariano Francisco Tellez-Giron y Beaufort, al que citaremos en el apartado XXI como XIII duque de Lerma.

XIX.- Pedro de Alcántara Manuel de Toledo y Salm-Salm Hurtado de Mendoza (1768-1841), XI duque de Lerma en 1790-1841. Sucedió en el ducado de Lerma su sobrino nieto, citado en el apartado anterior:

XX.- Pedro de Alcántara Tellez-Girón y Beaufort Spontin (1810-1844), XII duque de Lerma en 1841-1844. Murió sin sucesión y le sucedió en el ducado su hermano, ya citado en el apartado XVIII:

XXI.- Mariano Téllez-Girón y Beaufort Spontin (1814-1882), XIII duque de Lerma en 1844-1882. También murió sin sucesión, y sucedió en el ducado de Lerma:

XXII.- Fernando Fernández de Córdoba y Pérez de Barradas (1814-1882), XIV duque de Lerma en 1887-1936.

Padres de Fernando:

Luis Tomás de Villanueva Fernández de Córdoba Figueroa y Ponce de León, XV duque de Medinaceli, y Ángela María Apolonia Pérez de Barradas y Bernuy, I duquesa de Tarifa.

Hermano de Fernando:

Luis Fernández de Córdoba y Pérez de Barradas (1851-1879), XVI duque de Medinaceli. Su segunda esposa fue Casilda de Salabert y Arteaga, XI duquesa de Ciudad Real, y en ella fue padre de:

Luis Jesús Fernández de Córdoba y Salabert (1879-1956), XVII duque de Medinaceli. De éste trataremos en el apartado XXIII.

Fernando casó con María Luisa Bania y Chacón. También sin sucesión, por lo que sucedió en el título su sobrino:

XXIII.- Luis Jesús Fernández de Córdoba y Salabert (1879-1956), ya mencionado en el apartado anterior, XV duque de Lerma en 1936-1952. Luis casó en tres ocasiones. Fue hija de su primera esposa, Ana María Fernandez de Henestrosa y Gayoso de los Cobos:

XXIV.- María de la Paz Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa (1919-1998), XVI duquesa de Lerma en 1952-1997. Casó con José Larios (Ver LARIOS) y Fernández de Villavicencio, marqués de Larios. Padres de:

XXV.- Fernando Larios y Fernández de Córdoba, XVII duque de Lerma, en 2011. Fernando es esposo de Mónica de Soto y Bertán de Lis. Padres de siete hijos.

Ver LARIOS.

 

Antonio Castejón.

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