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URQUIJO: Los afrancesados.

 

Rafael Eugemio Rufino de Urquijo Ybaizabal y su supuesto parentesco con Mariano Luis Vicente de Urquijo Muga.

 

Didier Ozanam, en su obra: “Les diplomates espagnols du XVIIIe siècle : introduction et répertoire biographique, (1700-1808)”, ofrece esta ficha de Rafael Eugenio de Urquijo:

 

URQUIJO y MUGA (Rafael Eugenio) (1770-1839)

Né à Bilbao en 1770; mort à Bilbao le 29 juin 1839.

Après des études aux université d'Oñate (Guipuzcoa) et de Valladolid, il est avocat à Bilbao (1795), puis oficial de la renovacion de vales à la Trésorerie générale. Il doit à son parent Mariano Luis sa nomination comme agregado au secrétariat d'ambassade à Paris (13 mars 1800), assortie du grade et droit à l'uniforme de capitaine des milices provinciales (20 mars). Arrivé à Paris le 14 juin, il subit les effets de la disgrâce de son parent (13 décembre) en recevant sa mutation comme agregado au secrétariat de légation en Prusse (12 février 1801). Promu secrétaire de légation dans ce même pays (28 juillet 1806), il y est chargé d'affaires après le départ de Pardo de Figueroa (12 janvier 1808). Il prête serment au roi Joseph (octobre 1808), se voit confirmé dans ses fonctions (31 août 1809) et est décoré de l'Ordre royal (28 novembre 1811). Il garde cependant une attitude d'expectative, se limitant à s'occuper de problèmes humanitaires, tels l'aide aux blessés espagnols, et cesse toute activité diplomatique le 26 février 1813. Aussi n'at-il pas trop de mal à obtenir l'autorisation de rentrer en Espagne (9 mars 1816). Il quitte Berlin le 1er juillet et arrive à Bilbao le 17 août. Il y vit pauvrement, grâce aux ressources que tire sa femme de la direction d'un pensionnat pour jeunes filles. Il sollicite une pension de retraite (25 juillet 1827) et obtient enfin sa réintégration "en el rango que tenía [en 1808], concediéndole el sueldo que debía corresponderle por su clasificación en calidad de jubilado ".

Il avait épousé à Berlin le 14 juillet 1810 Carolina Luisa Guillermina de Fuchs, née en 1792, morte à Bilbao en mars 1862.

DOSFUENTES, t. III, p. 270-273 –

 

Creo que yerra Didier al poner MUGA como segundo apellido de Rafael, y al suponerle pariente de Mariano Urquijo Muga. Cuando el mismo autor trata sobre Mariano Luis de Urquijo y Muga, ofrece su filiación completa: fecha y lugar de nacimiento de él y de sus padres. Sin embargo, al hablar de Rafael tan sólo dice que nació en Bilbao en 1770. No conocía la filiación verdadera de éste y suponía, creo, su parentesco con Mariano por llevar ambos el mismo apellido y andar en los mismos caminos cortesanos al amparo del rey Bonaparte.

 

Didier menciona como fuente principal: “DOSFUENTES, t. III, p. 270-273”. Se trata de una monumental obra en seis volúmenes de Fernando de Antón del Olmet, editada en 1914 con el título “El Cuerpo Diplomático español en la Guerra de la Independencia: proceso de los orígenes de la decadencia española". Veamos el retrato que Fernando de Antón hace, en tal obra, de nuestro Rafael:

 

“Por el trasladado a Petersburgo, el 13-IX-1807, del Mariscal de Campo Benito Pardo de Figueroa, Ministro de España en Berlín, quedó en la Corte Prusiana en calidad de Encargado de Negocios el Secretario Rafael de Urquijo (nunca dice MURGA como segundo apellido). Figura opaca al parecer la de éste, tiene un relieve trágico, sin embargo, como un retrato de Caballero del Greco. Honrado, bueno, leal, no tendrá fuerzas para tomar un partido. Sin energías, abúlico, le veremos arrastrado, arrebatado, en brazos siempre de algo que se le impone. Es un caso de impotencia, de agotamiento más moral que material. Es un ejemplo de indiferencia lánguida, de un ¿para qué?  melancólico del hombre hecho a todas las injusticias de un tiempo en el que el vicio es lo único que obtiene recompensa. En los perídodos de crisis espiritual, cuando todo se obscurece en torno nuestro, cuando el aire que se respira está infectado, cuando todo cuanto se toca está podrido, las almas buenas, tímidas, desfallecen, careciendo de acometividad para la lucha. Una de éstas fue Rafael de Urquijo, Agregado a la Embajada en París el 13-III-1800; en 1801 pasa a Berlín de Agregado al Ministerio. En 1806 es ascendido a Secretario del mismo. Al estallar el alzamiento en España, Urquijo acepta los hechos consumados. No se decide a adoptar una actitud. Poco después Rafael Eugenio “Equites d´Urquijo, Prius de Legatione de S. MJ. Regis Hispaniarum”, según dice el documento parroquial, casó con Carolina Ludovica Guillermina Virginia de Tuchs, llamada Lina familiarmente, natural de Berlín. Esta mujer animosa, valiente, será la fuerza varonil del hogar. El desventurado Urquijo será una sombra melancólica, inútil, lleno de grandes cualidades, sin vida. Este hombre, que era abogado y que ejercía en 1795 en Bilbao, de donde era natural, se encontrará, según informe del Corregidor de esta ciudad, de 21-IX-1827, “atenido para su subsistencia a la renta de una o dos fincas pequeñas que posee, y al fruto de las tareas de su esposa, que tiene establecida una casa de educación de niñas”. He aquí al Equite de Urquijo mantenido por su esposa, que ha establecido un Colegio de niñas. Vedlo en Bilbao, en aquellos días lluviosos, impregnados de tristeza. ¿Qué hace Urquijo? Mira a través de los cristales mojados, recuerda acaso sus glorias de otros días, fiestas brillantes, solemnidades cortesanas. Y su pereza es tan grande, es de tal manera tímido, hasta tal punto indeciso, que será tardo hasta para morirse. Tan sólo en marzo de 1862, a los 70 años de edad, optará por apartarse de este mundo. Tal vez fue esta su resolución primera, si es que su muerte no fuera repentina.

Urquijo sirvió al Intruso como este hombre pudo servir a alguno: no haciendo nada, falto de voluntad. Fue su delito pasividad tan sólo. Siendo sobrino de Urquijo, Primer Ministro del Intruso, el Encargado de Negocios en Berlín no sólo no obtendrá nada, ni un ascenso, sino que no percibirá ni una paga. El rey de Prusia, compadecido de él, le señala un pensión de 11.000 reales: “un socorro, dicen los documentos, para vivir”. El Canciller, Príncipe de Hardenberg, le da la mesa ¿?, apiadado también. Cuando la Prusia de 1813 declara la guerra a Francia, Urquijo tiene un arranque belicoso. Pide un puesto de soldado en el ejército. “S. M. Prusiana, escribirá, tuvo a bien darme el grado de Mayor Agregado a uno de sus Regimientos de Infantería. Era Urquijo capitán, como se ha dicho, en virtud de privilegio diplomático. Pero el abúlico recobrará su sitio. No atreviéndose a tomar mando alguno, pasará a las Ambulancias y Hospitales. Cuidará Urquijo del transporte y alivio de los heridos y enfermos del Cuerpo del Ejército a las órdenes del General Kleist. En tal concepto lo hallamos en Praga.

En despacho de 17-II-1815, escribe Pizarro desde Berlín, donde es ministro, recomendando a Urquijo. Todos le alaban, dice Pizarro al Gobierno, por su conducta durante la guerra de la Independencia, especialmente en el Cuartel General con el Príncipe de Hardenberg. Éste, en nombre del rey de Prusia, pide al Gobierno español que le levante el destierro en 4-I-1816. Pero el Gobierno permanece inflexible. Si alguno hubo entre los no leales merecedor de perdón, ese fue Urquijo. Pero los tímidos no logran nunca nada. El 31-XII-1816 Urquijo estará en Bilbao, pero no logra retornar al servicio. No posee más que “un Mayorazgo electivo” que le produce 2.600 reales en vez de 15.000 ó 17000 de antes, cuando se pagaban los juros. “Esta desgracia y los desastres ocurridos en la última guerra, exclamará, me han  reducido a tal estrechez, que ni aun puedo mantener un criado y no sé cómo he de pagar la renta del cuarto que ocupo”. Urquijo pide volver a su Carrera. El 22-XII-1829 se le reintegra en su rango diplomático y su sueldo, pero para jubilarlo. En 1839 lo hallaremos en Bilbao desempeñando funciones concejiles. Fue patriota y pareció afrancesado. El rey de Prusia garantizó su lealtad, pero el Gobierno español no quiso creerle. Fue el Caballero de Urquijo un malpocado. La arrogancia, la insolencia, la fatuidad de la familia, se hallaban en la persona del otro Urquijo, su tío. El Encargado de Negocios en Berlín fue un despojado. Cuando nació no había nada para él. Y su alma fue como una esponja exprimida”.

 

¿Se equivocaba Fernando de Antón del Olmet al suponer a Rafael pariente de Mariano. Seguidamente expongo la ascendencia de uno y de otro:

 

Ascendientes de Rafael Eugenio de Urquijo.

Secretario de la legación de José Bonaparte, rey de España, ante el rey de Prusia.

 

I.- Pedro de Urquijo y su esposa Ana Uria fueron padres de:

 

1.- Pedro de Urquijo Uria (Deusto, P. San Pedro, b. 28-IX-1605).

2.- Martín de Urquijo Uria, que sigue.

 

II.- Martín de Urquijo Uria, que casó en Bilbao, parroquia de San Antón, en 1638 con Maria de Cruz y Lezama. Padres de:

 

III.- Joseph de Urquijo Cruz, bautizado en la parroquia San Antón de Bilbao el 20-III-1653, que se casó con  Mariana de San Martín Aguirre. Padres de:

 

IV.- Francisco de Urquijo San Martín, bautizado el 18-XII-1685 en Bilbao, parroquia Santiago, que se casó con María Francisca de Bilbao La Vieja Taborga y Mendieta. Padres de:

 

V.- Joseph Vicente Agustín Alexo de Urquijo y Bilbao la Vieja Taborga, bautizado en la bilbaína parroquia de los Santos Juanes el 18-VII-1724, que se casó con María Francisca de Ybaizabal Palacio. Padres de:

 

1.- Luis Ramón de Urquijo Ybaizabal (Bilbao, P. Santiago, b. 1753).

2.- José UIbaldo de Urquijo Ybaizabal (Bilbao, P. Santiago, b.  1758).

 

3.- María Francisca Xaviera Valentina de Urquijo Ybaizabal (Bilbao, P. Santiago, b. 3-XI-1766). Se casó en 1780, en su parroquia natal, con Francisco María de Allende Salazar y Mezeta. Padres de, entre otros:

3.1.- Castor María de Allende Salazar y Urquijo. Castor heredó, de su tío Rafael Eugenio de Urquijo Ybaizabal, el vínculo y mayorazgo Taborga, tal como veremos.

 

3.- Rafael Eugenio Rufino de Urquijo Ybaizabal, del que tratamos en el apartado siguiente.

 

4.- Antonio Eugenio de Urquijo Ybaizabal (Bilbao, P. Santiago, b. 1761).

5.- Felipe Juan de Urquijo Ybaizabal (Bilbao, P. Santiago, b. 1774).

 

VI.- Rafael Eugenio Rufino de Urquijo Ybaizabal, nació en Bilbao y fue bautizado en su parroquia del Señor Santiago el día 16 de noviembre de 1769.

 

Rafael murió en Bilbao, jurisdicción de la parroquia San Nicolás, el día 29 de junio de 1839, contando 70 años de edad y estando casado con Luisa Guillermina Fuchs; había testado el 20-XII-1819 (pero no se dice en su acta de defunción quién fue el escribano); no dejó sucesión; fue enterrado en el Campo Santo de Mallona.

 

En el Archivo de Archivo de Protocolos de Bizkaia, se conserva un documento del notario Antonio Achutegui, fechado al 21 de julio de 1817, que comienza así:

 

“Sépase como yo, D. Rafael de Urquixo Ybaizabal y Taborga, natural y vecino de esta villa de Bilbao, hijo legítimo de los Sres. D. José Vicente de Urquixo Bilbao La Vieja y Taborga y Dª. María Francisca de Ybaizabal, ya difuntos y vecinos que fueron de élla…”

 

Más adelante dice que está “casado legítimamente con Luisa Guillermina de Fuchs, natural de Magdeburgo, en Prusia”, y sin hijos.

 

Tenemos, por tanto, claramente identificado al Rafael Urquijo que ocupó cargo diplomático en Prusia bajo reinado de Carlos IV y también de José Bonaparte. Y sabemos, ya sin duda alguna, que a Rafael no le unía ningún parentesco con el que fuera  Ministro de los dos dichos monarcas: Mariano Luis Vicente de Urquijo Muga.

 

Sigamos con el documento notarial: Manifiesta seguidamente Rafael de Urquijo que su padre, D. José Vicente de Urquixo Bilbao La Vieja y Taborga, había testado el día 8 de abril de 1794 ante el notario bilbaíno Juan Agustín Sagarbinaga, dejándole a él, a Rafael, como poseedor legítimo del Vínculo y Mayorazgo que en 1624 habían fundado Fernando Taborga y María Echevarria (a éstos se menciona en el apartado III del apellido Taborga, en esta web), y que el tal vínculo comprendía actualmente, en 1817, los siguientes bienes:

 

-Casa Solar de Taborga, sita en Villaescusa de Liaño, con sus pertenencias. 

-Las casas principales del alto abajo con sus bodegas y lonja de la calle Somera nº 54 de Bilbao.

-Un juro de 24.000 ducados de vellón sobre los diezmos de la Mar de Castilla.

-Una casa vieja en Portugalete, en la calle Santa María, con una viña en el término titulado Abaro.

-El patronato de la capellanía fundado en la misma Esura. (¿) “que hoy posee don Felipe Juan de Uxquixo Ybaizabal, mi hermano, presbítero capellán, natural y residente en Bilbao”.

-Otro juro de 75.062 maravedíes de renta anueal, situado en Madrid, dado en 1666 a Magdalena de Taborga y Begoña.

-“Y otros agregados que resulta por menot…”

 

Luego, Rafael indica que caso de morir él sin hijos, pasará este Vínculo y Mayorazgo a Castor María de Allende Salazar, su sobrino carnal, natural y vecino de Luno-Gernika e hijo de Francisco María de Allende Salazar y Mezeta y de María Francisca Sierva de Urquixo Ybaizabal, “mi hermana”, viuda ya del dicho esposo.

 

No pasó Rafael a la historia por méritos propios, sino tan sólo por haber sido, durante breve período de 1802 a 1804, amante de Rahel Varnhagen, “probablemente la mujer escritora de cartas y aforismos más importante de la literatura alemana”, en palabras de Ursula Isselstein <isselstein@libero.it>, coeditora de una edición crítica y comentada de los escritos de Rahel Levin Varnhagen para el editor C. H. Beck de Munich/Baviera, de los cuales ya se han publicado tres; y un cuarto está en estado de preparación avanzada, así como también un volumen con sus diarios, obra ésta de Úrsula.

 

Sobre Rahel se da esta semblanza en http://es.wikipedia.org/wiki/Rahel_Varnhagen_von_Ense. Allí se nos dice:

 

“Rahel Varnhagen von Ense (* 19 de mayo de 1771 en Berlín - + 7 de marzo de 1833 en Berlín); también: Rahel Levin (nombre de nacimiento), Rahel Robert (nombre adoptado por la familia a mediados de los años 1790's), Friedericke Antonie (nombre de bautizo después de 1814)) fue una escritora alemana de origen judío. Rahel Varnhagen vivió durante la época del romanticismo y advocó las posiciones de la ilustración europea. También advocó por la emancipación de los judíos y de las mujeres.

“Orígenes y primer salón:  Rahel Varnhagen nació en 1771 en Berlín siendo la hija mayor del comerciante de joyas, Markus Levin y su esposa Chaie Levin. Su padre era un hombre despótico del que ella dijo: "ha destruido salvajemente mi juventud y mi vida". Tuvo amistad íntima con las hijas de Moses Mendelssohn, Dorotea y Henriette. Juntas conocieron a Henriette Herz que fue la anfitriona de uno de los primeros salones literarios de Berlín. Rahel Varnhagen se asoció íntimamente con Herz y se movían en los mismos círculos intelectuales.

“Entre 1790 y 1806 Rahel Varnhagen fue la anfitriona de su primer salón literario, que fue frecuentado por poetas, escritores, investigadores, políticos y aristócratas, sin distinción de clases sociales o religiosas. Entre los que frecuentaban regularmente su casa en esta época estaban: Jean Paul, Ludwig Tieck, Ernst von Pfuel, Friedrich Schlegel, Wilhelm von Humboldt, Alexander von Humboldt, Friedrich de la Motte Fouqué, Friedrich von Gentz, el príncipe Luis Fernando de Prusia y su amante Pauline Wiesel.

“Rahel Varnhagen asombraba a sus invitados por su originalidad y por su intuición para la música y la literatura. El diplomático y poeta sueco, Karl Gustav von Brinckman (1764-1847), que fue uno de los convidados regulares a sus veladas, dijo sobre las habilidades de Varnhagen: "...ella todo lo entiende, todo lo siente, y lo que dice, lo hace de forma tan divertida y paradójica, es tan acertado, verdadero y profundo, que cuando uno lo repite años más tarde y piensa sobre su significado, uno se asombra de nuevo".

“Entre los convidados de este primer salón estaba el diplomático español, Rafael de Urquijo, enviado del rey usurpador napoleónico José I de España, con el que más tarde Varnhagen estaría comprometida por corto tiempo. En 1806 este primer salón tuvo un abrupto y violento final con la derrota y ocupación de Prusia por Napoleón. Uno de sus más distinguidos miembros, el príncipe Luis Fernando de Prusia murió en combate contra los franceses. Otros miembros huyeron de Berlín y otros, como Ernst von Pfuel, se unieron a la lucha contra Napoleón en tierras lejanas.

“En octubre de 1819 regresó con su esposo Berlín, donde se instalan en una casa en la calle Mauerstraße. Rahel Varnhagen organizó al poco tiempo de su regreso, su segundo salón literario. Entre los invitados regulares de este segundo salón, estaban los miembros de la familia Mendelssohn, Heinrich Heine, Eduard Gans, Ludwig Börne y el príncipe Hermann von Pückler-Muskau. En varias ocasiones la pareja Varnhagen visitó a Goethe en Weimar. Uno de los visitantes ocasionales del salón en Mauerstraße, el dramaturgo austríaco Franz Grillparzer, dijo sobre Rahel Varnhagen... "esta mujer envejecida, deformada por la enfermedad, parecida a un hada, por no decir una bruja, comenzó a hablar. Mi fatiga se desvaneció y dio paso a una especie de embriaguez. Ella habló y habló hasta la medianoche. ¿Me marché por mí mismo o tuvieron que echarme? Ya no lo sé. En mi vida he oído hablar de una manera más interesante, más fascinadora...."

“Durante su vida Rahel Varnhagen intercambió correspondencia con más de 9.000 personas y se conservan 6.000 cartas de ella. También escribió un diario. En 1812 publicó parte de su intercambio de correspondencia con su esposo Karl August Varnhagen von Ense, que tenía que ver con Johann Wolfgang von Goethe. Además publicó anónimamente algunos escritos en almanaques y revistas. La mayor parte de sus cartas fueron editadas por su esposo y por su sobrina Ludmilla Assing, que heredo el legado de la familia Varnhagen.

“Cinco días antes de morir, el 2 de marzo de 1833, a los 62 años, Varnhagen escribió de sí misma ... "soy refugiada de Egipto y de Palestina", y "lo que toda mi vida me ha producido mayor vergüenza, mayor dolor, mayor desgracia, haber nacido judía, ahora, por nada del mundo querría ser desposeída de ello". Esta enterrada junto a su marido en el cementerio Dreifaltigkeitsfriedhof de Berlín”.

 

Sobre Rahel Varnhagen hay numerosas obras escritas. Una de éstas es de Hannah Arendt, titulada “Rahel Varnhagen; vida de una mujer judía”. En ésta se reproduce una carta de Rahel a nuestro Rafael Urquijo:

 

¡Mon Urquíjo! C´est avec ton billet qu´on m´a éveillé. Certainement que je t´aime! C´est un incendie dans mon sein; la moitié de la nuit je n´ai pu dormir, et que n´ai je pas pensé! ¡Sí, sí! Me sentía atada a ti por unas ligaduras terribles. ¡Oh! ¿quién es capaz de decir lo que sentí? Te doy la mayor prueba de mi corazón inalienable. ¡En qué instante de desgarro todo mi ser, todo, se arroja a tus brazos! Así es el verdadero amor, así actúa este violento embrujo.

Mientras estés en lo del chevalier B. iré a hacer una visita. Al teatro no voy, me fastidia. Y esta vez puedo verte antes: ¡estoy más ansiosa que nunca! ¡No te imaginas cuán intenso es mi deseo! Si no fuera así, no me atrevería a molestarte de esta manera, pero es como si tu presencia me evitara un sentimiento doloroso. Pero, ¡ay!, muy pronto ya no te será siempre posible. ¡Adiós, mortal demasiado amado!

Sea como sea, y pase lo que pase, mi corazón te pertenecerá toda la vida. Lo conozco mejor que tú, lo siento; después de todo, es mi corazón. ¡Y también he reflexionado! Eres tú, bello objeto, el que lo hechiza, y quien lo posee para siempre, para siempre. ¡Mon Urquijo! Adieu.

 

Refiriéndose a Urquijo, dice Hannah Arendt en la citada Obra:

 

“Urquijo es un extranjero para quien Rahel no es judía; ante él no necesita legitimarse, él no lo comprendería. Por eso espera Rahel encontrar en él el ansiado asilo. Puede que precisamente él, que no sabe nada de nada, que no tiene prejuicios -no los que ella conoce-, le ofrezca un refugio a su lado humano, a ella tal como fue una vez, antes de que la vida la maltratara y la convirtiera en la sh/emihl que es; a ella, la que nunca ha contado, y a sus dotes, que la vida ha desdeñado. Tal vez sea precisamente él quien reconozca su verdadera naturaleza, o quien la redescubra, si ella se le entrega sin reservas, sin fijarse en nada, sin hacer caso a nada más que a la alegría espontánea que todo el mundo encuentra en lo natural. Sí, él ha de tomarla como es desde siempre, como ella no se ha hecho a sí misma -«telle que je suis, Dieu I'a voulu; et je vous aime»-. Este amor no tendrá nada que ver con el resto de su vida, ni con su pasado, pues «je suis née pour vous aimer».** El amor es un «regalo del cielo», la magia más intensa con la que puede la tierra atraer y cautivar cuando es hermosa: «¡Mi corazón te pertenece para toda la vida! ¡Eternamente, eternamente, bello objeto, lo embrujarás y lo poseerás!»

El hechizo la saca de sí misma. ¡Qué felicidad saberse liberado de uno mismo! «¿Sabías que mi corazón está herido de felicidad al verse así liberado de sus cadenas?» Rahel había intentado disfrutar del mundo, y considerado el placer como una prueba más de la distancia que la separaba de él. Hace tiempo que ha olvidado que todo se repetirá. No ha podido mantener las distancias, eso es todo, y ha llevado el placer hasta el encantamiento absoluto.

«Dios ha puesto en mi alma lo que la naturaleza y las circunstancias le han negado a mi rostro. Lo sabía, pero lo que hasta hoy no sabía es que Dios me concedería la indecible felicidad, la más completa, la más grande, de poder enseñar esta alma.» Así, en lugar de su feo destino, lo que ahora quiere enseñar es el alma. Pero, ¿quién es ella si olvida su vida? ¿Qué otra cosa podría enseñar como no sea que no es guapa, que es una shlemihl? ¿A qué viene tanto presumir? Su alma fue bastante maltratada y mutilada en su juventud, y un alma mutilada no es algo agradable a la vista. ¿No ha entendido todavía que lo que la vida no tiene en cuenta es, precisamente, el alma, que la realidad de la vida y la muerte es más importante que los recovecos del al ma?

Urquijo no tardará en desbaratarle los proyectos. Él no quiere saber nada de su alma. Si él mismo ya tiene una, ¿para qué cargar con otra? Tampoco le gusta ese amor desmedido y sin límite. Al margen el todo lo demás, no conviene a una mujer querer al hombre mucho más de lo que el hombre la quiere a ella. «¿Es cierto que aún te hace feliz que te quiera? ... Oh, perdóname que te hable siempre de lo mismo. Con gusto me impondría la obligación de no mostrarte mi amor, no quiero que se vuelva una carga para ti, pero, si me quieres, demuéstramelo, si te lo pido es porque lo necesito.» Es obvio que Urquijo no tiene la menor intención de convertirse en su refugio.

Además, junto a ella nunca se siente seguro. Cuanto menos comprende las cartas en las que Rahel le implora un amor que él no conoce y que, con toda seguridad, no está dispuesto a dar, más celoso se pone. Urquijo convierte su vida en un infierno, y ella repite el viejo error: lo introduce en su círculo de amistades, que no saben hacer otra cosa que burlarse de él. Pues sólo ella es sensible al embrujo. Entre sus amigos, Urquijo pierde toda sensación de seguridad, y no sin razón, igual que una vez Finckenstein, y tiene celos. Tiene todos los prejuicios españoles, y sin duda piensa que Rahel tiene un lío con todos los hombres que la visitan. Todo vuelve a fracasar por el hecho fortuito de que Urquijo sea como es. Y, como pese a todo, ella insiste, puesto que no quiere abandonarlo como ejemplar defectuoso de la especie «hombre guapo», se resigna de nuevo al azar, que a ella, la inclasificada e inclasificable, puede sorprenderla desde todas las direcciones. «¡Ah! ¿Por qué habrá tenido que ser él quien me embrujara?»

Cuando Urquijo se pone celoso, Rahel se da cuenta de que él no es sólo un «bello objeto», sino un hombre de carne y hueso. Entonces sí se siente amada, sólo entonces comienza la historia de amor. Una vez más, Urquijo se vuelve fruto del azar, igual que Finckenstein, con el que «se dejó llevar por el azar cuando habría podido calcularlo todo». Una vez más, «el amor tiene más importancia que su objeto». «Nos dejamos llevar por el amor, bueno o malo, como por un mar, y la suerte, las fuerzas o la natación nos llevan hasta la otra orilla, o el mar nos traga como si fuéramos de su propiedad”.

 

Y sigue el autor, en un libro muy interesante,  no por la personalidad de Urquijo, sino por ella, por Rahel Varnhagen.

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Ascendientes de Mariano Luis Vicente de Urquijo Muga,

Ministro con los monarcas de España Carlos IV y José Bonaparte.

 

I.- Yptóval de Urquijo y su esposa María Graciana de Otaola Urtusaustegui fueron padres de:

 

I.- Martín de Urquijo Otaola, que se casó con Catalina de Alday Alejandre (hija de Domingo y Luisa). Ambos fueron naturales y vecinos de Zuaza, en Aiala-Araba, y padres de:

 

II.- Francisco Antonio de Urquijo Alday, bautizado el 3-III-1686 en Santa Marina de Zuaza, apadrinado en la pila por Tomás Orueta Muxica y Lucía Alday, que se casó el 12-VII-1707 en Zuaza con Lucía Llaguno Mioño, natural del Valle de Otañes (hija de Miguel y Sumption, ambos de Otañes). Padres de:

 

III.- Javier Francisco de Urquijo Llaguno, bautizado el 11-IX-1709 en Santa Marina de Zuaza, apadrinado por Leonardo Urquijo y Fca. Bernarda Urquijo, que se casó, en Zuaza el 18-VII-1735, con Francisca Antonia de Beraza Otaola, bautizada en Zuaza el 6-VII-1712, apadrinada por José Fernando Urquijo y Teresa Urquijo.

 

Padres de Francisca:

Francisco Beraza Aguirre (Zuaza, b. 23-VI-1673; padrinos: Diego y Magdalena Alday) y María Francisca de Otaola Ybarrola (Zuaza, b. 26-I-1679; padrinos de pila: Francisco Ybarrola y Ana Mª Orue). Casaron éstos en Zuazo el 4-V-1705.

 

Abuelos paternos de Francisca:

Pedro Beraza Orueta y María Magdalena Aguirre Ybarrola.

 

Abuelos maternos de Francisca:

Juan Otaola Aguirre y Águeda Ybarrola Alexandre.

 

Bisabuelos p. p.  de Francisca (padres de Pedro Beraza Orueta):

Pedro Ortiz de Beraza y María López de Orueta.

 

Bisabuelos p. m.  de Francisca (padres de María Aguirre Ybarrola):

Pedro Aguirre y María Ortiz de Ybarrola.

 

Bisabuelos m. p. de Francisca (padres de Juan Otaola Aguirre):

Gregorio Otaola y María Aguirre.

 

Bisabuelos m. m. de Francisca (padres de Águeda Ybarrola Alexandre):

Francisco Ybarrola y Mª Cruz Alexandre.

 

Javier Francisco de Urquijo Llaguno y Francisca Antonia de Beraza Otaola fueron padres de:

 

IV.- Francisco Policarpo de Urquijo Beraza, nacido el 26-I-1741 en Zuaza y bautizado el día siguiente en su parroquial de Santa Marina, apadrinado en la pila por Juan C. Chavarri y Teresa Ybarrola, pasó a vivir en Bizkaia y demostró ante las autoridades del Señorío su hidalguía y limpieza de sangre, como descendiente de las casas de Urquijo, Beraza y Otaola, sitas en Okendo, y de las de Llaguno y Mioño, de Otañes (así consta en expediente que se conserva en el Archivo de la Diputación de Bizkaia con referencia 89/1191, y que hemos utilizado como fuente para la presente).

 

Francisco Policarpo se casó con Ramona Muga Acha. Padres de:

 

1.- Pedro Pablo Francisco de Urquijo Muga (Bilbao, P.  Santos Juanes, n. 1766).

2.- Mariano Luis Vicente de Urquijo Muga, que sigue la línea.

3.- Gil Juan Antonio de Urquijo Muga (Bilbao, P. San Antón, n. 1772).

 

V.- Mariano Luis Vicente de Urquijo Muga, bautizado el 9-IX-1769 en la parroquia San Antón de la villa de Bilbao y  fallecido en el exilio de París, el 3 de mayo de 1817.

 

 

Antonio Castejón.

maruri2004@euskalnet.net

www.euskalnet.net/laviana

 

 

 

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