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MIÑANO   BEDOYA

 

Fuente única: datos tomados durante la lectura de la obra de Claude Morange “Paleografía (1779-1819)

del <Pobrecito Holgazán> Sebastián de Miñano y Bedoya”. Los entrecomillados, son párrafos copiados al pie de la letra.

 

Apellido originario de los lugares Miñano mayor y Miñano menor, en Araba (Euskadi), donde su escudo es “partido en pal; en el de la mano derecha en campo de sinople una águila de oro volante y rapante y en la siniestra en campo azul una cruz de plata buida y floreteada”.

 

Pasó el apellido a Soria:

Martín Sancho Miñano, natural de Soria,  se doctoró de Derecho en Valladolid, en cuya Universidad fue catedrático, vice-rector (en 1783) y rector (en 1786). Era también canónigo de la catedral y miembro de la Sociedad económica de la ciudad.

 

Otros Miñano alaveses pasaron a Segovia (donde vivía en 1635 un Antonio Miñano, regidor de la ciudad y propietario de 6.000 cabezas de ganado ovejuno), a Miranda de Arga y Corella, éstas en Nafarroa. 

 

En Corella vino a establecerse en 1632 Gabriel de Miñano y Mendoza, al casarse con Isabel de Cavia. Dos documentos, de 1687 y 1689, acreditan la nobleza de la familia:

“Gabriel de Miñano, José, Pedro, Diego y Clara María, hermanos vecinos de Corella y Miñano mayor en Álava, dijeron eran descendientes y originarios legítimos de la casa nombrada en la ciudad de Corella Casal, y por lo mismo se les declarase en propiedad por hijosdalgo, lo que se mandó así. Armas de Sesma un grifo, o ave en campo morado teniendo en el pico una pina. De Miñano, no hay razón.

Gabriel de Miñano por sí, y en representación de José, Pedro, Diego y doña Clara María de Miñano, hermanos, naturales de la ciudad de Corella, dijo que en 1687 habían obtenido sentencia de hidalguía como descendientes de la casa de Miñano, del lugar de Miñano, por ser hijos de José de Miñano y Cavia y doña Eugenia de Sesma y Malón de Echaide, oriunda ésta de la casa solar de Sesma de la ciudad de Corella, y pidió se asentase en los libros de la Cámara, lo que se mandó así”.

 

En el expediente de ingreso de Andrés de Miñano (el padre de Sebastián) en la Orden de Carlos III, el escudo se describe así:

“Habiéndome constituido [...] en la calle mayor de esta ciudad enfrente de una casa propia de don Baltasar de Miñano [...], vi estar colocado encima de la puerta principal de ella un escudo de armas de piedra, como de media vara de largo y ancho poco más o menos, cuadrado por la parte superior, y ovalado por la inferior, el cual se halla dividido en cuatro pequeños cuadros, de los que el de la mano derecha de la parte superior tiene esculpida un águila, y el de la mano izquierda un morrión de armadura antigua, el de la mano derecha de la parte inferior tiene esculpida dos varas, y el de la izquierda cinco estrellas”.

 

En pocos años, el linaje fundado por Gabriel de Miñano y Mendoza iba a medrar, llegando a ser uno de los más considerados de Corella, ciudad de unos 4.000 habitantes, ubicada a orillas del río Alhama en una comarca amena y fértil, de la que, en 1802, el Diccionario geográfico-histórico de España hacía la siguiente descripción:

“Está situada en una deliciosa llanura a la margen izquierda del río Alhama [...]. La hermosura y buena disposición de esta ciudad es digna de muchos elogios, y son acreedores a ellos sus naturales por la laboriosidad e industria con que se dedican al cultivo de su abundoso suelo. En las 18.000 robadas de tierra que riegan las aguas de Alhama se cogen todo género de frutos, hortalizas e hilazas. Los montes de Argenzón están plantados de viñedo y olivos, y también se siembran en ellos algunos granos [...]. Es digna de referirse la fábrica, en la que se extrae el zumo del regaliz, que abunda mucho en los campos de Corella, y reduciéndolo a pasta se consigue la ventaja de conducirse con mayor facilidad y a menos costa a los países del Norte. Trabajan en esta fábrica día y noche 100 hombres y 50 caballerías. Tiene molinos harineros y de aceite, 2 fábricas de aguardiente y en las márgenes del río muchos olmos, sauces, álamos y otros árboles. También abunda de canteras de piedra cicuña y arenisca [...]. El vecindario es de 3.935 personas, con un alcalde ordinario que nombra el virrey a proposición de la ciudad [...]”.

 

Otros siguieron la carrera de las armas: José Luis de Miñano y Daoiz (1742-1820) llegó a mariscal de campo, y su hermano Luis (1758-1820) a coronel.

 

Y algunos de ellos ocuparon cargos en la administración real: ése fue el caso de Ignacio de Miñano y Daoiz, oficial mayor de la Secretaría de Gracia y Justicia, caballero de la Orden de Carlos III, miembro del Consejo de Hacienda e individuo de la Real Academia de Santa Bárbara de Madrid.

 

I.- Gabriel de Miñano y Mendoza, tal como ya hemos visto, descendiente y originario legítimos de la casa Miñano del lugar de Miñano Mayor, en Araba, se estableció en Corella (Nafarroa) en el año 1632, donde casó con Isabel de Cavia. Padres de:

 

II.- José de Miñano y Cavia, el primogénito, que fundó dos mayorazgos para sus hijos, como veremos. Padre de:

 

1.-  Carlos José de Miñano y Sesma (1664-1745), jesuita, catedrático de Teología en Salamanca, calificador del Santo Oficio y autor de tratados de teología.

2.- José de Miñano y Sesma (1668-1725), poseedor de una mayorazgo desde 1697. Casó en 1719 con una hija de Gregorio de Aperregui, caballero de Santiago y Correo mayor de Navarra.

3.- Pedro de Miñano y Sesma, que sigue.

 

III.- Pedro de Miñano y Sesma (1671-1750), al que su padre dio otro mayorazgo, después de 1697. Alcalde en 1736 de Corella. Fue el más rico de la familia. Se dedicaba esencialmente al comercio del vino, de la lana, del azúcar y del cacao. Casó con Theresa de Marta Brun. Padres de:

 

IV.- Andres de Miñano Marta, que casó con  Jacinta Ruiz de Buceta y Gabirondo (hija de Carlos Ruiz de Buceta y Jacinta Gabirondo).. Padres de:

 

1.- Baltasar Carlos de Miñano y Ruiz de Buceta, que sigue.

1.- Maria de la Merced Juachina de Miñano y Ruiz de Buceta (Corella, P. San Miguel, b. 26-IX-1736).

2.- Maria Ramona Gettrudis Josepha de Miñano y Ruiz de Buceta (Corella, P. San Miguel, 1739).         

3.- Pedro Joseph Thomas de Miñano y Ruiz de Buceta (Corella, P. San Miguel, 1740).

4.- Maria Jerttrudis Agueda Dorottea Josepha de Miñano y Ruiz de Buceta (Corella, P. San Miguel, 1743).

5.- Rosa de Lima Raymunda Ygnacia Josepha de Miñano y Ruiz de Buceta (Corella, P. San Miguel, 1746).

 

V.- Baltasar Carlos de Miñano y Ruiz de Buceta casó con Ana María de las Casas Martínez, hija de Esteban Sebastián  de las Casas y de la Quadra y de Leonarda Martínez. Tesorero general de rentas reales en Valladolid en 1759.

 

“Parece haber sido un hombre de espíritu abierto y ecléctico, miembro de la Academia de Matemáticas y, al mismo tiempo, aficionado a la poesía. Baltasar tuvo amigos escogidos, relacionados con el grupo de Jovellanos y Meléndez Valdés: el conde del Pinar, en cuya casa se hospedaba Jovellanos cuando venía a visitar a sus amigos de Valladolid, y José Joaquín de Colón de Larreategui, oidor de la Chancillería. Como subraya G. Demerson, lo que unía a esos hombres, más que relaciones profesionales o una amistad circunstancial, eran afinidades ideológicas y preocupaciones filosóficas y literarias. No puede considerarse casualidad, por ejemplo, el que el conde del Pinar cayera más tarde en la redada de 1801, al mismo tiempo que Jovellanos. Sumamente interesante también es que Jovellanos califique a Baltasar de Miñano de «muy colegial». Esto nos ayudará a comprender que su hijo y su nieto pudiesen beneficiarse luego de esa red de influencias y solidaridad que unía a la casta de los ex-colegiales. Por su enlace con Ana María de las Casas, Baltasar estaba emparentado con los Mollinedo y los La Cuadra, dos familias que contaban con varios ex-becarios del Colegio Mayor de Santa Cruz”.

 

“A mediados del año 1787, apareció un importante descubierto en las cuentas de la Tesorería. ¿Se trataba sencillamente de una mala gestión, o don Baltasar había caído en la tentación de tomar algún dinero «prestado» de los fondos públicos para solucionar sus problemas personales? El caso es que prefirió poner tierra de por medio y desapareció de la ciudad. En su número 34, el 24 de octubre, el Diario Pinciano deslizó una pérfida alusión al suceso. Entre las posibles causas de una desaparición del Diario, el redactor citaba irónicamente alguna deuda que hubiese quedado sin satisfacer y añadía:

No, decían otros, sino que se ha ausentado de Valladolid, dejando una deuda de 100.000 reales [...]. ¿Cien mil reales? Pues ¿soy yo administrador, asentista, cambiante de letras o tesorero de algunos grandes caudales? Alusión transparente para los lectores, mayormente que, en un número anterior, el Diario había anunciado la llegada a Valladolid de un nuevo tesorero de Rentas Reales: Manuel Pérez de las Heras».

 

Baltasar y Ana María fueron padres de:

 

1.- Ramona de Miñano y Las Casas (Corella, Nafarroa, 1754).  Casó con José Irigoyen.

2.- Andrés de Miñano y Las Casas, que sigue la línea.

3.- Pedro Pablo Máximo de Miñano y Las Casas (Valladolid, P. Catedral, n. 18 y b. 19-XI-1760).

4.- Balthasar Félix María de Miñano y Las Casas (Valladolid, P. San Martín y San Benito el Viejo, n. 20 y b. 21-XI-1762).

5.- Maria Theresa Benita de Miñano y Las Casas (Valladolid, P. San Martín y San Benito el Viejo, n. 21 y b. 23-III-1764). Monja.

 

VI.- Andrés de Miñano y Las Casas, nacido en Corella (Nafarroa) en 1756, fue Corregidor de Becerril de Campos. Siguió la carrera de Leyes.  En su expediente de ingreso en la Orden de Carlos III, los testigos afirman, en fórmula de costumbre, que Andrés y sus ascendientes…

 

“Todos los expresados han sido, y los que actualmente viven son cristianos viejos, sin mezcla ni raza de villanos, judíos, agotes, moros, herejes, ni penitenciados por el Santo Oficio de la Inquisición por sospechosos en la fe (…); tienen a las puertas de sus casas expuestas públicamente las armas de su nobleza [...]; [el testigo] no sabe, ni ha oído jamás que dicho don Andrés, sus padres, abuelos ni bisabuelos hayan ejercido oficios viles ni mecánicos…”

 

“Andrés de Miñano era ya corregidor de Becerril y juez subdelegado del canal de Campos, lo que le proporcionaba una renta si no muy pingüe, por lo menos regular, y le permitía sobre todo alejarse de una ciudad en que el honor de su familia estaba mancillado. En cuanto a su padre, Baltasar, pudo salvar las apariencias gracias a su primo, el ya mencionado obispo de Palencia, quien le hizo obtener, en 1790, un beneficio vacante en la catedral de la ciudad. En sus Diarios, Jovellanos resume así la situación y el estado de ánimo del ex-tesorero de Valladolid, a quien encontró en 1797:

“Fue tesorero de rentas en Valladolid; un alcance le obligó a salir del reino; sus hijos le cubrieron; viudo y desengañado, buscó la Iglesia; el obispo de Palencia, su primo, le dio unos beneficios, y al fin una prebenda en su iglesia”.

 

Casó con Margarita, hija de Antonio de Bedoya.

 

Este apellido, Bedoya, “procede del lugar del mismo nombre en la provincia de Santander, de donde se difundió a otras zonas, especialmente a las de Burgos y Falencia. En 1707, un Manuel de Bedoya y Payan, natural de Roa, fue a establecerse en la Tierra de Campos, en Paredes de Nava, donde casó con Margarita de Dueñas y Tartilán. Algunos años más tarde, uno de sus hijos, Antonio de Bedoya y Dueñas, se trasladó de Paredes a Becerril de Campos, al casarse con María Vicenta Morrondo y Delgado. De esa unión nació Margarita de Bedoya, madre de nuestro Sebastián.

 

Los Bedoya eran familia de pequeña y no muy antigua nobleza. Les costó hacer reconocer su condición de hidalgos. En 1730, un tío de Antonio de Bedoya, Juan Manuel Gómez de Dueñas, que vivía en Paredes, pidió se le diera su ejecutoria, cosa que la Chancillería de Valladolid sólo le otorgó en 1747. Por la misma época, Manuel de Bedoya y Payan hizo reconocer su condición de hidalgo por la villa de Roa. Pero, cuando su hijo Antonio pasó a establecerse en Becerril, villa que gozaba del estatuto de «behetría» y en la que por lo tanto los privilegios que solían concederse a los nobles no tenían fuerza de ley, la cosa se complicó. Antonio de Bedoya se enzarzó en un interminable pleito contra la villa. En 1748, y de nuevo en 1753, la Chancillería rechazó su petición. Un documento de 1776, en el que Antonio de Bedoya otorga poder para conseguir de la Chancillería la restitución de los documentos que daban fe de su hidalguía, parece dar el problema por zanjado:

“Con el motivo de haber pasado a casarme a esta villa de Becerril, me fue preciso pedir el estado de hijodalgo, y para ello ocurrir ante dichos señores Alcaldes de hijosdalgo de dicha Chancillería, por quienes se libraron las correspondientes provisiones de dar estado, y habiendo presentado en este expediente las provisiones originales que mi padre don Manuel de Bedoya obtuvo a su favor para el goce de tal hijodalgo en la villa de Paredes de Nava, éstas me hacen suma falta para la seguridad del goce y entronque de mi ejecutoria o nobleza”.

 

VII.- Sebastián  de Miñano y Bedoya, nacido el 20-I-1779 y bautizado seis días después en la parroquia Santa María la Antigua de Becerril.  La interesante vida de Sebastián ha sido magníficamente relatada por Claude Morange en obra titulada “Paleografía (1779-1819) del <Pobrecito Holgazán> Sebastián de Miñano y Bedoya”, publicada por “Edicione3s Universidad de Salamanca” en el año 2002.

 

Fuente única: datos tomados durante la lectura de la obra de Claude Morange “Paleografía (1779-1819) del <Pobrecito Holgazán> Sebastián de Miñano y Bedoya”. Los entrecomillados, son párrafos copiados al pie de la letra.

 

Antonio Castejón.

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