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LLAGUNO_2.

 

Los que pasaron de Las Encartaciones de Bizkaia a México.

 

Ver Llaguno_1, con los que pasaron de Las Encartacion es al Ecuador... y Llaguno_3 (otros en Bizkaia). Y Llaguno_4

 

Conviene discernir entre el Valle de Villaverde de Trucíos, de la provincia de Cantabria, y el municipio de Trucios-Turtzioz, perteneciente a Las Encartaciones de Bizkaia. Ambos son lindantes, y vamos a tomar de http://es.wikipedia.org una sencilla y clara descripción de ambos:

 

El Valle de Villaverde (antes conocido como Villaverde de Trucíos; parroquia de Santa María):

Es un municipio de la comunidad autónoma de Cantabria. Como enclave cántabro en el País Vasco limita con los municipios vizcaínos de Carranza, Arcentales y Trucíos. Con posterioridad a la división territorial de España de 1833 el municipio sería conocido como Villaverde de Trucíos. El 28 de enero de 2005 el ayuntamiento acordó recuperar su nombre histórico de Valle de Villaverde con el fin de evitar permanentes confusiones con el vecino municipio vasco de Trucíos.

 

Este valle fue comprado el 13 de diciembre de 1440 por Pedro Fernández de Velasco, Condestable de Castilla, cuya familia ya poseía otros territorios del Valle del Asón, enajenándose del Señorío de Avellaneda, lo que hizo a la postre pasar a pertenecer a la provincia de Santander y finalmente a Cantabria.

 

Del patrimonio histórico artístico del municipio sobresale la iglesia de Santa María, en ruinas debido a las batallas carlistas de 1875 que se produjeron en la zona y al paulatino abandono posterior.

 

En el sur del municipio está situado el nacimiento del Río Agüera, cuyo valle cuenta con altitudes de más de 400 metros.

 

Trucios (habitualmente Trucíos, en euskera Turtzioz y oficialmente Trucios-Turtzioz; parroquia: San Pedro de Romaña):

Es un municipio de la provincia de Vizcaya, en el País Vasco (España). Se encuentra situado en la zona norte de las Encartaciones. El término municipal forma un terreno fuertemente accidentado, formado en líneas generales por alineaciones montañosas que rodean el municipio. Limita al norte con Guriezo (Cantabria), al sur con el Valle de Villaverde (Cantabria), al este Castro Urdiales (Cantabria) y Arcentales (Vizcaya) y al oeste con Rasines (Cantabria) y Carranza (Vizcaya).

 

El nombre tanto en euskera como oficialmente está incorrecto. Trucios procede de Iturriotz "fuente fría", y Turtziotz es solamente un tímido intento de acercamiento al original. Existía, y tal vez aún existe, una fuente con agua muy fría no lejos de la iglesia. Los habitantes de Iturriotz lo pueden constatar. (Erlantz Ganboa)

 

El término municipal de Trucios se extiende por el valle del río Agüera, repartiendo su caserío por el fondo de la vega y por las laderas de las montañas que limitan esta pequeña cuenca. La mayor parte de la población se concentra en el fondo del valle, en la ribera derecha del río, literalmente a lo largo de una calle, obedeciendo su trazado sinuoso. Dos pequeñas barriadas, Pando y Romaña, pueden considerarse como prolongación de este núcleo. No así los barrios de Cueto y Gordón, a cierta altura sobre el valle, son viejos asentamientos humanos determinados desde plena Edad Media. En ellos las ermitas juegan un papel fundamental, como centro de culto antiquísimo y como espacio festivo (plazas de toros).

 

Trucios está poblado desde mucho antes de la Edad Media. En la prehistoria se determinan áreas de ocupación en las cotas montañosas que limitan el valle. Las cuevas de las zonas de Peñalba y Los Jorrios estuvieron pobladas desde la Edad de Bronce por gentes dedicadas al pastoreo del caballo y de la vaca, aprovechando los ricos pastos de altura que estos montes ofrecían durante gran parte del año.

 

Posee una gran riqueza paisajística (gracias a la cual se ha creado el Parque Natural de Armañón en los municipios de Trucios y Carranza). Posee también un coto de pesca para trucha así como rutas de montaña para senderismo y bicicleta. Su situación es relativamente cercana a Bilbao, así como a las playas cántabras de Oriñón, Laredo y Castro Urdiales.

 

Trucios es así mismo un importante punto de encuentro para todas aquellas actividades vinculadas al sector agro-ganadero por sus ferias de ganado, alimentación, etc.

 

Para más información visite la página Web de este municpio : Página Web de Turtzioz

 

 

I.- Joseph de Laguno y su esposa María de Aza, vivieron en la segunda mitad del siglo XVII en la parroquia San Pedro de Romaña de Trucios-Turtzioz, en Las Encartaciones de Bizkaia, donde se casaron el día 5-VI-1670  y donde fueron padres de Miguela, nacida en 1676, Bartolomé en 1680, María en 1685, Pascuala en 1691 (el primer apellido está escrito Laguno en todos, salvo en ésta, en que se dice Llaguno) y del hijo por el que hoy nos interesamos, que es:

 

II.- Antonio de Laguno Aza, bautizado el día 24-I-1673 en la dicha parroquia San Pedro de Romaña de Trucios-Turtzioz, que se casó allí el 1-XI-1716 con María de  Gamboa Palenque. Padres de:

  

III.- Francisco  de  Llaguno Gamboa, bautizado en la citada P. San Pedro de Romaña el 20-IX-1726, casó con Ventura de Aza Zerro. Padres de:

 

IV.- Manuel de Llaguno Aza, bautizado en San Pedro de Romaña el 9-X-1750 (9-515-05 folio 180; Mª folio 156). Hay que ver en el Archivo del Obispado, en visita próxima, el acta de boda Manuel, cuya fecha 10-I-1762 debe ser errónea, pues tenía entonces 12 años de edad. Se dio este matrimonio en Turtzioz, parroquia San Pedro de Romaña (9-517-04 f-104; con velaciones en el folio 105, tres días más tarde; ver si trata de dispensa por edad), y fue la esposa Angela de Villanueba Sorrondigui. Padres de:

 

1.- Bernabé de Llaguno Villanueva, que seguirá la línea.

 

2.- Bernardo Benanzio de Llaguno Villanueva (Turtzioz,  1763).

3.- José Francisco de Llaguno Villanueva (Turtzioz,   1765).

4.- María Concepción de Llaguno Villanueva (Turtzioz,  1767).

5.- María Ysabel  de Llaguno Villanueva (Turtzioz, 1769).

6.- José Antonio de Llaguno Villanueva (Turtzioz,  1771).

7.- Agustina  de Llaguno Villanueva (Turtzioz, 1773).

8.- Juan Antonio Blas de Llaguno Villanueva (Turtzioz,  1776).

9.- Manuel Francisco  de Llaguno Villanueva (Turtzioz, 1776).

10.- María Francisca de Llaguno Villanueva (Turtzioz,  1779).

 

11.- Andrés Corsino de Llaguno Villanueva (Turtzioz, 1784). Casó con Ypólita López Machin. Padres de:
 

2.1.- Francisco de Llaguno López (Turtzioz, 1822). Casó con Ángela Juliana Arco Llano. Padres de:


2.1.1.- Anselma Encarnación Petra de Llaguno Arco (Turtzioz, 1850). Se casó en Turtzioz, siempre parroquia San Pedro de Romaña, el día 26-I-1880 (9-518-01 f-109-110)  con Celedonio Simón de Verano Gutiérrez, natural de Ampuero, en Cantabria. Padres de:
 

2.1.1.1.- Ángela de Verano Llaguno (Turtzioz, P. San Pedro de Romaña, b. 11-IX-1884; 9-515-03 f-39; + en Cd. Madero, México, en 1951). Ángela es abuela de  Enrique Oliveros García.

 

V.- Bernabé de Llaguno Villanueba, que casó en la citada parroquia San Pedro de Romaña de Trucios-Turtzioz, el 14-IV-1787 (9-517-04 f-168), con Josefa de Allende Calera. Padres de, entre otros:

 

1.- José Andrés Corsino de Llaguno Allende (Turtzioz, P. San Pedro de Romaña, b. 5-II-1788). José de Llaguno Allende tiene hijos con Aguda de Longa Altona (en San Juan de Agüera, Turtzioz).

 

2.- Julián de Llaguno Allende, que sigue.

 

VI.- Julian de Llaguno Allende,  bautizado en San Pedro de Romaña de Trucios el 6-IX-1791, casó con Madre Manuela de Aedo Arco. Padres de:

 

VII.- Simon de Llaguno Aedo,  bautizado en San Pedro de Romaña de Trucios el 30-IV-1817, casó con Maria de la Torre Orcasitas. Padres de:

 

VIII.- Nicasio Ramón de Llaguno Torre,  bautizado el 16-XII-1842 en San Pedro de Romaña de Trucios-Turtzioz (Bizkaia), casó el día 8-V-1864, en la parroquia Santa María del Valle de Villaverde (Villaverde de Trucíos; provincia española de Cantabria), con Cipriana de la Serna Cerro. Vivieron ambos esposos primero en  Traslaviña (Artzentales, Bizkaia), donde nacieron tres de sus hijos, pasando luego al vecino valle cántabro de Villaverde, donde fueron bautizados otros tres vástagos:

 

1.- Jose Saturnino, Llaguno, Serna, que sigue la línea.

2.- Policarpa Felipa de Llaguno Serna (Artzentales, P. Nuestra Sra.  de Traslaviña, Encartaciones de Bizkaia, n. 1867).

3.- Eduardo Manuel de Llaguno Serna (Artzentales, P. Nuestra Sra.  de Traslaviña, Encartaciones de Bizkaia, n. 1868).

4.- Engracia de Llaguno Serna (Valle de Villaverde, Cantabria, P. Santa María, n. 1876).

5.- Manuel de Llaguno Serna (Valle de Villaverde, Cantabria, P. Santa María, n. 1879).

6.- Teodosia de Llaguno Serna (Valle de Villaverde, Cantabria, P. Santa María, n. 1884).  

 

IX.- Jose Saturnino de Llaguno Serna fue bautizado el 11-II-1865 en la parroquia Nuestra Señora de Traslaviña, en Artzentales, Encartaciones de Bizkaia. José pasó a Méjico; de él nos informa don

 

Óscar Flores, en su colaboración en la obra coordinada por Amaya Garrita “Los Vascos en las Regiones de México, siglos XVI-XX”:

 

“José… ya había escuchado de las grandes oportunidades de prosperar que existían en América, particularmente en México. Conocedor de la existencia de prósperos comerciantes e industriales vascos en este país latinoamericano, decidió probar fortuna a principios de la década de 1890, siendo uno de los dieciséis españoles que llegaron entre 1887 y 1895 al estado de Nuevo León.

Al igual que sus compatriotas Agustín Azcúnaga, Pedro Maíz y Francisco Armendaiz y Arzuaga (todos de Arcentales, Vizcaya, y asentados en Monterrey), la migración de Llaguno se realizó de acuerdo con el sistema de paisanaje.

José Llaguno llegó a Monterrey probablemente alentado por los éxitos comerciales e industriales de dos familias originarias también de Villaverde de Trucios y asentadas desde 1852 en Monterrey: los Hernández Luengas y sus parientes Mendirichaga Hernández. Estas familias continuaron detentando sucursales de sus casas comerciales en Bilbao, lugar que frecuentaban, y hacían reuniones donde hablaban de las amplias expectativas que tenían sus establecimientos en México. Fue aquí donde a través de los negocios de su padre se relacionó con sus paisanos del valle de Trucios y decidió probar suerte en América.

Este inmigrante se vinculó con los antiguos residentes y a través de ellos fue presentado con las familias importantes de Monterrey. Sus antecedentes de comerciante fueron factor importante para que iniciara negocios con los principales personajes que manejaban este rubro en la localidad, en cuyo seno existieron, en esa época de auge, las condiciones y la posibilidad de elevar su nivel de vida y el futuro enriquecimiento del recién llegado.

Su paulatina socialización y asimilación a la sociedad mexicana se dio gracias a otro factor que caracterizó al emigrante vasco promedio de finales del siglo XIX: emigración a una edad relativamente joven (25 años) y el viajar solo, en este caso soltero. Por tal motivo, no fue extraño que se casara con una mexicana, tendencia que operó como un factor más de integración en la sociedad regiomontana.

José Llaguno contrajo nupcias por la Iglesia católica con María Cantú Treviño (nacida en 1873; hija de Aniceto y Juana), miembro de una destacada familia de comerciantes y ganaderos originarios del municipio de Salinas Victoria (a treinta kilómetros al norte de Monterrey) y afincados en la próspera capital del estado. Hay que puntualizar que los miembros de esta familia eran los principales socios comerciales de los Mendirichaga Hernández.

El dinámico de la familia Cantú Treviño era Manuel, hermano de María, quien, junto con sus hermanos José y Rufino, estableció en marzo de 1891 la tienda de ropa Sorpresa y Primavera, con un capital inicial de quince mil pesos.

Manuel encontró un fuerte apoyo en José Llaguno cuando llegó la desgracia a la familia Cantú y afectó la organización del negocio. En 1893 murió Rufino, y José en 1897. Siendo único dueño, Manuel asoció a su hermano Florentino. A juicio de uno de sus biógrafos, las actividades empresariales de Manuel Cantú Treviño tuvieron un auge sin precedentes entre 1898 y 1900.

En el año que cerró el siglo, amplió sus inversiones participando desde entonces en la industria al adquirir en 200 000 pesos la fábrica de hilados y tejidos La Leona, establecida desde 1874 en el municipio de Garza García, cercano a Monterrrey por el poniente. Viniendo de Saltillo, la construcción de sólidos sillares reforzados con contrafuertes, anunciaba el arribo a una población que empezaba a multiplicar sus chimeneas. Y, acompañando el ritmo que impulsaba a la ciudad, Manuel Cantú Treviño siguió participando con su capital y conociendo del mundo de los negocios en nuevos proyectos industriales, porque el mismo año (1899) fue uno de los fundadores de la Fábrica de Vidrios y Cristales, antecedente de Vidriera Monterrey, y miembro del Consejo de Administración de Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, fundada en el año de 1900.

Para entonces la firma comercial Manuel Cantú Treviño y Hermanos tenía un capital de un millón de pesos, plasmado en un gran edificio de tres niveles en el centro de la ciudad. La construcción, cuyo costo fue de 145 000 pesos, destacaba no sólo por sus grandes aparadores sino también por sus ventanales superiores rematados con columnas neoclásicas (Mendirichaga, 1992).

Esta familia de abolengo en Monterrey muestra el evidente entroncamiento del inmigrante José Llaguno con la clase alta propietaria, comercial y empresarial en la ciudad, por medio del matrimonio. Es de aclarar que si bien José Llaguno mantuvo su nacionalidad española, el capital acumulado por él, pero especialmente por sus descendientes, fue creado e invertido en México; por ello, sus empresas y capital, por su historia, pueden considerarse regionales.

Inicio de la empresa familiar

 

El 9 de enero de 1899, ante el Juez Primero del Estado Civil en la Oficialía 1ª en el municipio de Monterrey, José Llaguno a la edad de 33 años presentó al que habría de ser el empresario más osado y decidido de la dinastía Llaguno: su hijo Jesús Julián Llaguno Cantú, nacido ese mismo día a la 1:45 de la madrugada. Era el segundo de sus hijos nacido en México, ya que dos años atrás ante la misma Oficialía, presentó a Juana Llaguno Cantú, primogénita de la familia.

Jesús J. Llaguno recibió una educación esmerada, como le correspondería a la nueva generación de futuros empresarios nacidos en Monterrey entre finales de siglo pasado y principios de éste. Cursó sus estudios en el colegio privado de más renombre en la localidad, el Instituto de la Sagrada Familia, el cual había sido fundado por los maristas franceses en 1905. Posteriormente fue enviado a los Estados Unidos a completar su ciclo educativo. Estuvo en Clason Point Military Academy en Nueva York y finalmente en Pierce School, en Filadelfia, en donde adquirió sus primeros conocimientos teóricos en el ramo del comercio y la administración de negocios.

Regresó a Monterrey, a mediados de la década revolucionaria, a trabajar en los negocios de la familia de su madre. Trabajó atrás del mostrador en la empresa pionera de la firma comercial Manuel Cantú Treviño, Sorpresa y Primavera, hasta 1926, cambió el rumbo de su vida. Ese año un incendio consumió la totalidad del edificio comercial, situación que obligó a Jesús Llaguno (casado dos años antes) a independizarse y a crear su propio negocio, en esta ocasión en el giro industrial.

La empresa primigenia de la familia Llaguno fue Industrias Textiles, S. A, establecida originalmente en un solar al fondo de su casa en 1926. A principios de ese año Jesús J. Llaguno solicitó al Congreso del Estado de Nuevo León determinadas facilidades para el establecimiento en la ciudad de Monterrey de una fábrica de tejidos de punto. La respuesta del Congreso se dio a fines de ese año; en ella se sirvió resolver que debería ampararse y sujetar la mencionada solicitud a la Ley sobre Protección de la Industria expedida el 3 de diciembre de 1927.

De acuerdo con el artículo 10 de la mencionada ley, Llaguno manifestó, el 23 de diciembre, hacer una inversión inicial de 100 000 pesos. Ésta constaría de 20 000 pesos en edificios, terrenos y mejoras; 60 000 en maquinaria, equipo, motores, refacciones, entre otros aspectos, y, finalmente, 20000 pesos consolidados en materias primas y un efectivo inicial para arrancar el negocio.

La maquinaria con la que inició el negocio en terrenos de su propiedad fue toda nueva (exigencia de la nueva ley a fin de ser considerada industria nueva y, por lo tanto, ser susceptible de exención del 75% de impuestos municipales y estatales hasta por veinte años). Para hilar se utilizó maquinaria de la Whitin Machine Works y de la Saco-Lowell Shops; y para tejidos de punto de la Scott & Williams, Inc. Se proyectó como plazo para la iniciación de la producción nueve meses, contando a partir del día en que se otorgó la concesión (10 de abril de 1928), y doce meses a fin de que quedaran construidas las instalaciones.

Las mercancías que se obtuvieron en su fase de producción inicial -el 1 de enero de 1929- y, posteriormente, en producción total, el 16 de abril de 1929, fueron hilazas e hilos de algodón, así como artículos de bonetería. 12

A juicio de Jesús J. Llaguno, esta industria debería considerarse industria nueva entre otros conceptos porque la mercancía producida, o sea, la hilaza e hilos de algodón, estaba comprendida dentro de la fracción 1 del artículo 40, pues hasta ese momento no existían en la entidad fábricas dedicadas a producir hilaza devanada para la venta. Paralelamente, Llaguno advirtió en su solicitud que

las fábricas de hilados y tejidos del país producen la hilaza que necesitan para sus géneros de tejidos planos, pero no la ponen a la venta para el público. Además, la hilaza o hilos de algodón que nos proponemos elaborar son para usarse en la fabricación de tejidos de punto o artículos de bonetería y para bordar, yen consecuencia el producto referido se destina a un uso diverso, por lo cual la industria que se dedica a elaborarlo debe considerarse como nueva de acuerdo con la fracción 1 del artículo 4° de la ley citada, y la fracción B, del artículo 5° de la propia ley. 

Además, Llaguno mostró una novedad en las industrias del ramo en cuanto al concepto de seguridad laboral.

También debe considerarse la nuestra como industria nueva, independiente de lo que se ha dicho [ ... ] pues nuestra fábrica será la primera instalación de su naturaleza en el Estado que se moverá con motores eléctricos individuales, eliminándose totalmente el uso de bandas y transmisiones, con lo que se disminuyen considerablemente los riesgos de los obreros, para quienes dichas bandas y transmisiones constituyen el mayor peligro. 

Por lo que respecta a los artículos de bonetería, también había justificación para considerarla industria nueva,

pues las pequeñas fábricas que existen actualmente sólo producen medias y calcetines de articela, y por nuestra parte produciremos todo lo que entre dentro del ramo de bonetería, por lo que la matetia para ser empleada diferirá en más de un setenta y cinco por ciento, tomando en cuenta el volumen total de nuestra producción.

La solicitud de Jesús J. Llaguno ante el gobierno del estado fue turnada por el propio gobernador para su recomendación al selecto grupo de industriales textiles de la entidad. El 13 de abril de 1928, los descendientes del empresario asturiano Valentín Rivero, dueños de la Fábrica de Hilados y Tejidos El Porvenir y Anexos, fundada en 1871, recomendaron ampliamente la solicitud de Llaguno. Rivero manifestó "que después de estudiarla, encontramos que la fábrica de bonetería que ofrece establecer el mismo Sr. Llaguno, puede a nuestras luces considerarse como una industria nueva". Y terminó puntualizando que "deseamos también hacer presente que por nuestra parte no nos oponemos a que se le otorgue la concesión solicitada".

Finalmente, la inspección municipal de las autoridades sanitarias, realizada a las instalaciones en abril de 1929, observó que los edificios y los talleres reunían todas las condiciones de higiene y seguridad establecidas por la nueva legislación de protección a la industria de diciembre de 1927.

Estrategias de expansión y de penetración en el mercado.

Una rápida revisión de las compañías fundadas, entre 1928 y 1970, por Jesús J. Llaguno permite detectar tres elementos de vital importancia en su estrategia de expansión:

•           La diversificación de sus inversiones

•           La ramificación regional del capital y de las actividades que impulsaba, y

•           Las múltiples asociaciones entre los dueños del capital, o sea, la creación de nuevas empresas o adquisición de ellas a través del mecanismo de la sociedad anónima, la cual permitió la reunión de los capitales de varias familias o grupos empresariales en un plazo relativamente breve.

Este dinamismo se vio favorecido porque, a partir de finales de los años veinte y particularmente de 1940 en adelante, la economía mexicana empezó a repuntar al salir de la turbulencia revolucionaria de lustros atrás. En esta época se fundaron centenares de empresas mineras, agrícolas, pecuarias, bancarias, de servicio y fabriles. Bajo este concepto, los empresarios abordaron estos proyectos estimulados y protegidos, por cierto, por las condiciones sociopolíticas (a partir de 1940, especialmente) y jurídicas cimentadas por los regímenes post-revolucionarios.

Indudablemente, Jesús J. Llaguno, al igual que los antiguos comerciantes de origen hispano y sus descendientes, estuvo entre los principales diseñadores y constructores de la sociedad capitalista post-revolucionaria en el norte de México. En el cuadro 1 (lo envío en fotografía a los más interesados) se ilustra la considerable participación de Jesús J. Llaguno en el ciclo de fundación de compañías que se desencadenó en Monterrey y sus alrededores entre 1928 y 1970. Se trata de un total de 22 sociedades, cuya división interna suponía en términos cuantitativos un amplio predominio del sector de la industria fabril (59.1 %), Y un significativo segundo lugar (27.3%) para el sector financiero (véase el cuadro 2).

Dentro de la industria fabril, la primera columna del cuadro 1 muestra que, a pesar de la diversidad de las inversiones, éstas se concentraban en esencia en la industria textil. De ahí que las empresas que se fundaron o se adquirieron dentro de este ramo, entre 1928 y 1957, se basaban en la producción de hilazas e hilos de algodón -Industrias Textiles, S. A. (1928); Textiles del Norte, S. A. (1940); La Leona, S. A. (1940); Hilados del Norte, S. A. (1947); Acabados Monteney, S. A. (1948); Leona Textil, S. A. (1951); Confecciones Lemont, S. A. (1955); y la fábrica RYL, S. A. (1957)-, avanzando posteriormente a finales de la década de los cincuenta a las industrias fabricantes de fibras sintéticas -Nylon de México, S. A. (1958); Policrón de México, S. A. (1%2); Polisac, S. A. (1%9); Y Polioles, S. A. (1970)-, modelo de producción acorde con la nueva materia prima que empezaba a desplazar a las fibras naturales (Flores, 1993 y 1988).

Asimismo, encontramos las inversiones en el sector de materiales para la construcción -Ladrillera Monterrey, S. A. (1932) y en el sector de producción de papel, esta última empresa denominada Fábrica de Papel Santa Clara, S. A., adquirida en 1956. Probablemente esta transacción hecha por Llaguno se debió a una compra con base en una oferta de oportunidad, ya que éste no era precisamente su ramo preferido de actividad.   .

El cuadro de inversión en el transcurso de estos años descritos se completa con la participación en los ramos de finanzas, servicios y educación. Esto nos muestra una de las características globales del empresariado que actuaba en Monterrey desde el último tercio del siglo pasado: diversificación de las inversiones que trajo consigo la ramificación regional del capital y de los ramos que impulsaba. Este proceso de expansión se dio a través de la estrategia empresarial ya descrita y con base en dos constantes, con las cuales se logró una gran penetración en el mercado lograda por sus empresas:

• Una fue la expansión hacia el rubro de la industria textil, la cual concentró la mayor parte de su capital. Aquí encontró e identificó las habilidades iniciales alrededor de las cuales la empresa se desarrolló.

• El financiamiento de sus empresas por medio de la reinversión de capital proveniente del mismo núcleo de empresas en el ramo financiero y en las cuales tenía una participación como fundador, o bien, como accionista del grupo empresarial que las adquirió. Nos referimos a las empresas Crédito Industrial de Monterrey, S. A (1932); Sociedad General de Crédito, S. A (1933); Monterrey, Compañía de Seguros sobre la Vida, S. A (1940); Banco Capitalizador de Monterrey, S. A (1940); Banco de Nuevo León, S. A (1940); Banco Inmobiliario de Monterrey, S. A (1947), y Financiera de Nuevo León S. A (1957).

Las financieras en México, especialmente a partir de la Sociedad General de Crédito, S. A., se fundaron al amparo de la Ley General de Instituciones de Crédito del 28 de junio de 1932, que incluía por primera vez en el sistema a las sociedades generales o financieras con el carácter de instituciones auxiliares de crédito. Éstas se concibieron como instrumentos para procurar la organización y el funcionamiento de empresas, yel otorgamiento de créditos a plazos y en condiciones que la banca de depósito no satisfacía (Flores, 1993).

La gran captación de recursos y su canalización a las empresas en este periodo que nos ocupa es por demás elocuente. Si en 1950 sólo el 13.5% de los recursos de los bancos privados pertenecían a las financieras, en 1970 (el año en que Jesús J. Llaguno fue cofundador de su última empresa) alcanzaban el 47.1 %29 (Flores, 1993).

No quiere decir esto que no se continuara ejerciendo la antigua actividad comercial o que alguno de los descendientes de Jesús Llaguno y de su hijo José Julián no estuviera comprometido en la gran propiedad de la tierra, particularmente en la cría de ganado mayor, en la cual una rama familiar llegó a destacar a nivel nacional.

Esta información hace poner en duda la excesiva generalización que algunos autores adjudicaron al comportamiento de los españoles y descendientes de éstos en México a partir del desarrollo industrial de finales del siglo pasado. En otras palabras, pone fin a la idea comúnmente aceptada de que se dedicaban al comercio (sobre todo minorista), a administrar la tienda de abarrotes, o bien que eran grandes propietarios de tierras. Si bien es cierto en parte, estas actividades económicas estuvieron enmarcadas por actividades tan modernizantes y de alto riesgo como la industria fabril, la banca y los servicios.

El proceso de asimilación de José Llaguno de la Serna a la sociedad mexicana tuvo indudablemente mayor posibilidad de cumplirse en Monterrey, no sólo a causa del reducido número de residentes hispanos sino también de una sólida cadena de paisanaje que se logró crear entre los pobladores de Villaverde de Trucios (con negocios en Bilbao) y Monterrey. Dos generaciones anteriores de inmigrantes de Villaverde de Trucios (los Hernández Luengas y Mendirichaga Hernández, lograron una sólida base económica que los incorporó de manera inmediata a la sociedad regiomontana.

Lengua y religión fueron también rasgos culturales que facilitaron la incorporación de estas familias (que hoy conocemos que fueron exitosas) a la sociedad regiomontana.

La empresa primigenia, Industrias Textiles, S. A., creada por Jesús J. Llaguno en 1926, fue la piedra angular de su futura expansión industrial. Hacia 1970, las empresas de la familia Llaguno, cuyo eje principal era Jesús Julián, eran 22, diversificadas en cuatro ramos: industria fabril, finanzas, educación y servicios. El éxito de esta estrategia de negocios fue la consolidación de las habilidades iniciales, o sea, el rubro de la industria textil (donde se concentró la mayor parte del capital) y el financiamiento de sus empresas, por medio de la reinversión de capital proveniente del mismo núcleo de empresas del ramo financiero y en las cuales poseía una notoria participación.

El entorno jugó también un papel importante. Las leyes estatales de protección a la industria de 1927 y 1940, así como la Ley General de Instituciones de Crédito de 1932, sirvieron de base para el despegue de nuevas y diversas empresas en la entidad. Y si a eso le sumamos, entre otros factores, el apoyo que recibió del grupo tradicional de empresarios textiles en Nuevo León para que se le otorgara la concesión inicial y las múltiples asociaciones que realizó Jesús Julián y su hermana Juana entre los dueños del capital regional para la creación de nuevas empresas o adquisiciones de ellas a través del mecanismo de la sociedad anónima, tendremos una visión más clara del desarrollo capitalista en Monterrey en el transcurso del presente siglo.

En efecto, las empresas en las que participó Jesús J. Llaguno y su familia no fueron creadas a raíz de mantener una etnicidad sino, todo lo contrario, tuvieron como resultado la integración y la asimilación a la comunidad mexicana. Esta situación se mantiene actualmente a través de la tercera y cuarta generaciones de descendientes del inmigrante José Llaguno, originario de Villaverde de Trucios.

 

Los datos que siguen  nos han sido ofrecidos por María Espinosa de los Monteros  y Llaguno <francescodominus@yahoo.com>

 

Hijos de José Saturnino de Llaguno Serna y María Cantú Treviño fueron (según hemos visto ya):

 

1.- Juana Llaguno Cantú, primogénita de la familia.

2.- Jesús Julián Llaguno Cantú, que sigue.

 

X.- Jesús Julián Llaguno Cantú, nacido el 9 de enero de 1899 en Monterrey y fallecido en 1987, se casó con Virgina Farías. Padres de:

1.- María Virginia Llaguno Farías.

2.- Jaime Llaguno Farías.

3.- Jesús Llaguno Farías.

4.- Juan Llaguno Farías.

5.- Rodrigo Llaguno Farías.

6.- José Alberto Llaguno Farías.

7.- María Guadalupe Llaguno Farías.

8.- Gloria Llaguno Farías.

9.- Rosario Llaguno Farías.

10.- Manuel Llaguno Farías, que sigue.

 

XI.- Manuel Llaguno Farías se casó con María Teresa Jimenez González. Tuvieron 9 hijos:

 

1.- Manuel Llaguno Jiménez.

2.- Alberto Llaguno Jiménez.

3.- María Teresa Llaguno Jiménez, que sigue en XII.

4.- María Llaguno Jiménez.

5.- Bernardo Llaguno Jiménez.

6.- María Carlota Llaguno Jiménez.

7.- María Virginia Llaguno Jiménez.

8.- Jorge Llaguno Jiménez.

9.- María Eugenia Llaguno Jiménez.

 

XII.- María Teresa Llaguno Jiménez se casó en 1981 con Miguel Ángel Espinosa de los Monteros Zazueta (natural de Culiacán, Sinaloa). Pasaron a vivir en Culiacán y tienen cuatro hijos:

 

1.- Miguel Ángel Espinosa de los Monteros y Llaguno.

2.- Pamela Espinosa de los Monteros y Llaguno.

3.- Jimena Espinosa de los Monteros y Llaguno.

4.- María Espinosa de los Monteros y Llaguno.

 

Antonio Castejón.

maruri2004@euskalnet.net

monedacuenta@euskalnet.net

www.euskalnet.net/laviana

 

 

 

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