Atrás

 

LARRASPURU

 

 PASAN A AMÉRICA. ENLAZAN CON LOS BORJA.

 

Estudio realizado por don Sebastián Donoso.

 

Significa “Parte alta del pastizal”.

 

I.- Nicolás de Larraspuru, nacido en Azcoitia (Guipúzcoa) pero originario del solar común y universal de su familia en Aya. Contrajo matrimonio con Juana Sáez de Licona y Balda, nacida en Azcoitia por 1455, hija del doctor Martín García de Licona y Marquesa de Balda y Lastur (abuelos maternos de San Ignacio de Loyola; ver Licona), nacida Marquesa por 1415, hija a su vez de Sancho Martínez de Lastur y su esposa María López de Balda y Ladrón de Guevara, nacida por 1385 en Azcoitia. Padres de:

 

II.- Andrés de Larraspuru y Sáez de Licona, nació en Azcoitia por 1480, contrajo matrimonio con Clara de Amézaga, oriunda de la anteiglesia de Górliz en Vizcaya. Padres de:

 

III.- Juan de Larraspuru y Amézaga, nació en Azcoitia por 1510, y contrajo matrimonio en el mismo lugar con Ana de Balderraín. Padres de:

 

IV.- Nicolás de Larraspuru y Balderraín (El Viejo), nació en Azcoitia por 1540. Contrajo matrimonio con María de Churruca Basterrica y Aramburu, también natural de Azcoitia, hija de Martín Ruiz de Churruca, y su esposa María Miguelez de Basterrica, naturales de Azcoitia, ella nacida alrededor de 1480 y propietaria de la casa solar y del mayorazgo de su familia en Azcoitia, testó allí en 1549 ante el escribano Pedro de Ubayar (Véase Churruca). Fue su hijo:

 

V.- Tomás de Larraspuru y Churruca, bautizado el día 30-XII-1582 en la parroquia  Santa María La Real de Azkoitia. Pasó a Navarra, donde se casó por 1594 con Magdalena de Araníbar y Hoa, nacida en Orrio (Guipúzcoa), señora del Palacio de Araníbar en Vizcaya, quien hizo información de su nobleza y fundó un mayorazgo en su pueblo. Fue hija de Juanes de Araníbar y Viraste y Catalina de Hoa, nieta paterna de Juan de Araníbar y Unoa y María de Viraste, bisnieta paterna de Juan Ochoa de Araníbar, nacido por 1480, señor del lugar de Araníbar y oriundo del solar familiar en Aranaz, Navarra, y María Juana de Unoa.

 

Tomás de Larraspuru fue un célebre marino, almirante de la Flota de Galeones del Mar del Norte, Capitán General de la Armada, y Caballero de la Orden de Calatrava (en 1617). Pasó a América en 1620 con su hijo Nicolás. Después de 1621 fue miembro del Consejo del Rey Felipe IV en el Supremo de Guerra. Viajó a Quito y en mayo de 1630 se disponía a volver a la Península Ibérica junto con su hijo Nicolás y sus nietas quiteñas Juana y Magdalena de Larraspuru, para quienes había conseguido el nombramiento de Meninas de la Reina Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV. Falleció en España en 1632.

 

Fue hijo mayor del Almirante General Tomás de Larraspuru y su esposa Magdalena de Araníbar:

 

VI. Nicolás de Larraspuru y Araníbar, nació en Azcoitia por 1595 pero fue bautizado solemnemente en Orrio el 18 de septiembre de 1608. Pasó a Quito con su padre en 1620 y, siendo residente en Quito, se cruzó Caballero de la Orden de Santiago en 1623. Posteriormente fue nombrado General de Galeones.

 

El historiador estadounidense John Leddy Phelan le dedica las siguientes líneas a nuestro noble y polémico antepasado:

 

“Don Nicolás de Larraspuru se sirvió de las importantes relaciones de su familia en la península para crearse una situación próspera y prestigiosa en Quito. Había llegado como caballero de la Orden de Santiago, honor más fervientemente deseado por los ambiciosos en las Indias que en la península… don Nicolás fue caballero debido a la importancia de su padre y no a sus propios esfuerzos.

El joven Nicolás, la oveja negra de la familia, fue enviado por su padre a Quito, con la manifiesta esperanza de que el rebelde sentaría cabeza y se labraría una situación respetable respaldado por la influencia familiar. Tuvo un buen comienzo contrayendo un matrimonio conveniente con doña María de Vera y Mendoza, hija de uno de los hombres más acaudalados del reino: Juan de Vera y Mendoza.

El impetuoso y beligerante Nicolás de Larraspuru hirió gravemente a dos distinguidos señores, el licenciado Antonio Rodríguez de Lorencana, recién nombrado fiscal de la audiencia, y don Fernando Ordóñez de Valencia. Por el incidente con el fiscal en funciones la pena fue una multa de 3.000 pesos y dos años de exilio de los límites urbanos de Quito, y por su encontronazo con Fernando Ordóñez de Valencia fue condenado a pagar 1.000 pesos y a cuatro años de exilio adicionales.

Don Nicolás estableció residencia en Riobamba, donde enseguida encontró agradables compañeros de juerga. Al poco tiempo se metió en líos con el alguacil mayor de Riobamba, Pedro Sayago del Hoyo…

Fue inevitable que el linajudo, acaudalado y haragán Nicolás de Larraspuru y el fornido alguacil se encontraran. Había el antagonismo de la nacionalidad: Larraspuru era vasco, y Sayago del Hoyo era extremeño…

Larraspuru y Sayago del Hoyo no solo tenían motivos de origen para aborrecerse, sino que inevitablemente chocaron en la pequeña ciudad de Riobamba. Larraspuru se dedicaba a parrandear las noches con sus amigotes mientras que Sayago fungía de alguacil mayor con la función de mantener la paz y tranquilidad nocturnas en las calles.

La noche del 29 de diciembre de 1626, se produjo una riña sangrienta en las tranquilas calles de Riobamba. Una banda de treinta hombres, dirigidos por Nicolás de Larraspuru, atacó al alguacil cuando este hacía su ronda nocturna. El fornido y fuerte alguacil se defendió de sus atacantes con el valor de un león, y dejó ocho muertos en la calle, pero fue vencido por la fuerza numérica. Herido de muerte, Pedro Sayago del Hoyo rogó a un sacerdote, que estaba entre los espectadores de la sangrienta confrontación, oírle en confesión y otorgarle la absolución para su inminente viaje al más allá. Más Nicolás de Larraspuru no demostró compasión alguna por su enemigo caído y vencido y no permitió que el sacerdote se acercara al moribundo. Gritó con voz estentórea, ‘Que se confiese a Lucifer en los quintos infiernos’

Las noticias de este crimen atroz llegaron donde el visitador general de Quito (Juan de Mañozca) la víspera del año nuevo. El licenciado Mañozca, visiblemente conmovido, se dio cuenta enseguida de que la naturaleza sanguinaria y pública del crimen podría precipitar disturbios y actos de violencia tales como los de Potosí años antes. Pensó que, probablemente sería considerado responsable de cualquier estallido de violencia… La parcialidad del visitador general a favor de sus paisanos vascos y su buena amistad con el padre de Larraspuru, pues era padrino de un hijo de don Nicolás, eran harto conocidas…

A fin de prevenir contra posibles disturbios, el 1º de enero la audiencia envió a Riobamba al oidor Castillo de Herrera, dotado de los amplios poderes de juez pesquisidor. El oidor partió de Quito para Riobamba el mismo día, antes que los notarios hubieran elaborado sus credenciales, apremiado por la audiencia a que iniciara su misión especial de inmediato.

El juicio en Riobamba fue realizado por el licenciado Castillo de Herrera durante el mes de enero de 1627. Se fue volviendo evidente que Nicolás de Larraspuru era el cabecilla de un homicidio premeditado. Enfrentado con la terrible posibilidad de que se lo encontrara culpable,...huyó a Lima y luego a España, con varios de sus compinches. No se sabe hasta que punto las autoridades asintieron a su fuga…(sin embargo) la audiencia sí autorizó una partida de búsqueda de veinte hombres para que lo prendieran, pero esta fracasó.

Hay indicios que tanto el doctor (Antonio de) Morga (Presidente de la Audiencia de Quito) como el licenciado Mañozca se sintieron aliviados por la fuga de Larraspuru. El presidente Morga era un buen amigo del suegro de don Nicolás y había sido padrino de boda de Larraspuru en flagrante violación de la ley. Por ello y por su supuesta aceptación de la fuga desde Riobamba, el Consejo de Indias le multó en 1.000 pesos. Después de 1627, cuando el doctor Morga se hubo convencido del carácter criminal e incorregible de Larraspuru, abandonó todos sus empeños para ayudar a salir de sus cada vez mayores dificultades con la ley. Entonces, el presidente aconsejó al Consejo de Indias que expulsaran a su descarriado ahijado de las Indias.

A pocos días de la fuga de Nicolás de Larraspuru a Lima, el Consejo de Indias, que nada sabía de los sangrientos sucesos en Riobamba y actuaba a solicitud de su padre, otorgó permiso al hijo para que pasara cuatro años en la península por motivo de negocios y sin la compañía de su esposa. Como encomendero, debía obtener permiso del Consejo para ausentarse del reino. Luego de escaparse de Riobamba, se dirigió a España para restablecer su dilapidada fortuna.

Entretanto el licenciado Castillo de Herrera concluía sus investigaciones en Riobamba; encontró culpables del homicidio premeditado de Pedro Sayago del Hoyo a Nicolás de Larraspuru y a varios cómplices. Los sentenció a morir en la horca y a pagar de sus haberes la suma de 9.000 pesos a la viuda del alguacil asesinado como resarcimiento.

El licenciado Castillo de Herrera tuvo mejor suerte en la condena de los cómplices criminales menos distinguidos, un negro y un mulato. Era tal la efervescencia entre los extremeños en Riobamba por la fuga de Larraspuru y sus principales cómplices, que el oidor temía el linchamiento de los dos desventurados presos. El 5 de febrero de 1627, la audiencia ordenó que los dos culpables fueran llevados a Quito con escolla armada para proteger sus vidas.

En respuesta a una petición de la audiencia, el Consejo de Indias autorizó al sucesor del licenciado Mañozca, el 12 de abril de 1628 para efectuar una investigación completa y castigar a Larraspuru por cualesquiera crímenes de los cuales fuera hallado culpable. El nuevo visitador general, el licenciado Galdós de Valencia, y Nicolás de Larraspuru llegaron a Quito casi simultáneamente. Don Nicolás mostró una cédula real en la cual supuestamente se le perdonaban todas sus fechorías anteriores en reconocimiento de los distinguidos servicios prestados por su padre. Pero, entre estas y las otras, don Nicolás cometió otro homicidio más.

El licenciado Galdós interpretó sus instrucciones literalmente, negándose a considerar los dos asesinatos, ya que ninguno constaba específicamente en la cédula. Pero sí llevó a cabo una exhaustiva investigación mediante la cual determinó la culpabilidad de Nicolás de Larraspuru en una serie de delitos: no se había arrodillado en misa, había armado jolgorios nocturnos e intentado cometer homicidios, asaltos y robos. Parecía haber cometido todos los delitos posibles…

La hostilidad contra don Nicolás iba aumentando en la ciudad, por lo que el visitador general lo metió en la cárcel como medida precautoria contra un estallido de violencia. Dadas las condiciones en las cárceles… y dadas las condiciones de don Nicolás, este escapó a Lima para jamás volver.

Este caballero de la Orden de Santiago, llegado a Quito hace poco más de una década como un soltero muy apetecido, se encontró arruinado y proscrito por el Consejo de Indias de todos los reinos del Nuevo Mundo, de donde debía regresar a España para permanecer bajo la tutela de su padre.”                  

 

Nicolás de Larraspuru había contraído matrimonio en Quito en 1624 con María de Vera Mendoza y Núñez de Bonilla, quiteña y viuda de José de la Vega y Cadena. Nacida el 20 de julio de 1607, otorgó testamento en Quito el 10 de enero de 1649. Fue hija de Juan de Vera y Mendoza, nacido en Trujillo (Extremadura) y de su esposa Clara Eugenia Nuñez de Bonilla.

 

Nicolás de Larraspuru testó en Quito en 1630 poco antes de viajar a España con su padre.

 

Fueron sus hijas:

 

1. Tomasa de Larraspuru Vera y Mendoza, nació en Quito. Contrajo matrimonio en la villa de Riobamba (Ecuador), en 1640, con Juan de Borja y Miguel, nacido en Valencia, bautizado en su iglesia de San Pedro Mártir el 25 de febrero de 1602. Gobernador y Capitán General de Popayán (Colombia) entre 1638 y 1644, Caballero de Santiago desde 1631. Juan de Borja y Miguel era hijo de Juan de Borja y Armendia, Caballero de Santiago, nacido en Gandía, Presidente y Capitán General de Nueva Granada, y Violante Miguel de Heredia, nacida en Ulldecona, Tarragona (España). Fue su único hijo:

 

A. Juan Bautista de Borja y Larraspuru, nació en Popayán el 5 de julio de 1643, donde fue bautizado el 12 de diciembre de ese año. Se cruzó Caballero de Santiago el 5 de septiembre de 1673. Fue Corregidor y Justicia Mayor de Riobamba y sucedió en las encomiendas de indígenas que poseyó su padre.

 

En 1677 la Real Chancillería de Valladolid le declaró sucesor del mayorazgo y casa solar de Basterrica, ubicados cerca de Azcoitia, como pariente más próximo de Lorenza de Aramburu, su antepasada por el lado de Larraspuru, por pleito seguido por Juan Bautista de Borja con su tía (hermana de su abuelo paterno) Clara Eugenia de Larraspuru y Araníbar. (Juan Ramón de Borja y Villacís, tataranieto de Juan Bautista de Borja y Larraspuru, según testamento de su viuda Mariana de Lizarzaburu y Larrea, otorgado en Quito ante el notario Salazar en 1870, gozó de los réditos de dos mayorazgos, uno de ellos en España, de Larraspuru, que al momento se hallaba a cargo del Conde de Puñonrostro, Grande de España.)

 

Juan Bautista de Borja y Larraspuru contrajo matrimonio en 1687 en la ciudad de Trujillo (Perú) con María Antonia Rosa Paz Duque de Estrada y Cornejo, nacida en Guayaquil (Ecuador) en 1664, hija del General Antonio de Paz Duque de Estrada, Caballero de Alcántara, Corregidor de Riobamba y Guayaquil, natural de Arequipa (Perú) y de su esposa Mencía Cornejo Dávalos y de la Lastra, natural de Santander. Con sucesión.

 

 2. Magdalena Eugenia de Larraspuru Vera y Mendoza, bautizada en la Iglesia del Sagrario de Quito el 30 de mayo de 1627. Contrajo matrimonio en Riobamba  con el General Francisco de Villagómez y Villarroel, Corregidor de Riobamba en 1649, Caballero de Santiago, hijo de Diego de Villagómez y del Corral (hermano del sexto Arzobispo de Lima) nacido en Castroverde (España) y su esposa Catalina de Villarroel y Acebedo. Con sucesión conocida, entre la que figuran las familias Dávalos Villagómez y Villagómez Alarcón de Ecuador.          

 

 

Estudio realizado por don Sebastián Donoso.

 

Bibliografía.-

Gangotena y Jijón, Cristóbal de. La Casa de Borja, Imprenta Nacional, Quito, 1932. 

Jurado Noboa, Fernando. Vida cuotidiana colonial y republicana en la sierra centro-norte, la familia Villagómez, colección Sociedad de Amigos de la Genealogía volumen 179, Quito, 2002, pp. 46-48.

Larrea, Gregorio César de. Apuntes sobre el mayorazgo de Larraspuru en la familia Borja en: De Historia y Genealogía, Editorial Abya-Yala, Quito, 2003, pp. 15-18.  

Lohmann Villena, Guillermo. Los Americanos en las Órdenes Nobiliarias 1529-1900, tomo I, Estades Artes Gráficas, Madrid, 1947, p. 59.

Phelan, John Leddy. El Reino de Quito en el siglo XVIII, segunda edición, Banco Central del Ecuador, Quito, 2005, pp. 303-309.

 

 

 

 

Antonio Castejón.
maruri2004@euskalnet.net
monedacuenta@euskalnet.net
www.euskalnet.net/laviana

 

 

Arriba