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JAUREGIZURIA

Los que pasaron de Galdakao a Leioa, donde viven en el siglo XX

Etimología probable:

ZURI = blanco; -A = artículo; JAUREGI = Palacio, de JAUN más EGI

I.- Santiago de Jauregi-zuria-zeledin y su esposa Maricruz de Yduyeta fueron vecinos de Galdakao, en Bizkaia, y padres de:

1.- Martín de Jauregi-zuria-zeledin e Yduyeta, que sigue la línea.

2.- Catalina de Jauregizuria Yduyeta (Galdakao, b. 30-X-1644). Padrinos de pila: Martín Miraflores y Antonia.

3.- Marina de Jauregi-zuria-zeledin e Yduyeta (Galdakao, b. 18-II-1652). Padrinos de pila San Juan Oizkina y María Sáenz.

II.- Martín de Jauregi-zuria-zeledin Yduyeta, que casó con Magdalena de Heyzaga Zamacona. Magdalena fue bautizada en Galdakao el 7-V-1648, bajo padrinazgo de Martín y Mari Sáez Ybarra. Era hija de Juan Heizaga Abasolo y de Magdalena Zamacona Gumucio.

Padres de:

1.- Juan Andrés de Jauregizuria Heyzaga, que sigue la línea.

2.- Antonio de Jauregizuria Heyzaga (Galdakao, b. 14-I-1677). Padrinos de pila: Yñigo y María.

3.- Ángela de Jauregizuria Heyzaga (Galdakao, b. 23-I-1680). Padrinos de pila: Martín Legorburu Zamacona y María Ugarte Jauregi.

III.- Juan Andrés de Jauregizuria Heyzaga, bautizado el 3-XII-1665 en Galdakao, apadrinado en la pila por Pedro Heryzaga y María, se casó con Catalina de Ealo-Miraflores e Ybarretxe. Padres de:

IV.- Juan Martín de Jauregizuria y Ealo-Miraflores, nacido en 1691 en Galdakao, que casó con Josefa de Beingoetxea Belaustegi. Padres de:

V.- Martín de Jauregizuria Beingoetxea, nacido en 1714 en Galdakao, que casó en Lemoa, año 1742, con Marina de Ealo-Larrina y Aurrecoetxea. Padres de:

VI.- Martín de Jauregizuria Ealo, nacido en 1743 en Galdakao, que casó con Magdalena de Zamalloaga Urizar. Martín abandonó el Galdakao de sus antepasados, y sus hijos nacieron en Bedia, Abando y Bilbao:

1.- José Antonio de Jauregizuria Zamalloaga, que sigue la línea.

2.- José María de Jauregizuria Zamalloaga (Bedia, n. 1771).

3.- Juan Manuel de Jauregizuria Zamalloaga (Bedia, n. 1773).

4.- Juana Bautista de Jauregizuria Zamalloaga (Bedia, n. 1775).

5.- Félix de Jauregizuria Zamalloaga (Abando, P. San Vicente, n. 1778).

6.- Martín Manuel de Jauregizuria Zamalloaga (Bilbao, P. San Antón, n. 1779).

VII.- José Antonio de Jauregizuria Zamalloaga se casó en Bedia, año 1795, con María Dominga de Aio Bidea. Padres de:

VIII.- Manuel de Jauregizuria Aio, nacido en 1800 en Erandio-La Campa, que casó con María Manuela de Aio Aqueche. Padres de:

IX.- Juan José de Jauregizuria Aio, nacido en 1834 en Leioa, donde se casó en 1865 con Vicenta Paula de Aretxabaleta Basañez (ver sus ascendientes en BASAÑEZ_LEIOA; allí se la cita en el apartado II de su primera genealogía). Nos fijaremos en dos de sus hijos:

1.- Vicente de Jauregizuria Aretxabaleta (Leioa, n. 1878). Vicente se casó con Luisa de Azcorra Larrondo (Leioa, n. 1887), hija de Juan Jorge de Azcorra Aretxabaleta y de Petra Larrondo, Basañez). Vivieron en la casa nº 2 del barrio San Mamés de Leioa. Hijos:

1.1.- Teresa de Jauregizuria Azcorra (Leioa, n. 8 y b. 16-IV-1911). Se casó en Leioa el día 9-II-1931 con Serapio Larrondo Atela.

1.2.- Agustín de Jauregizuria Azcorra (Leioa, n.5 y b. 8-XII-1912).

1.3.- Juan de Jauregizuria Azcorra (Leioa, n. 8 y b. 15-II-1914). Se casó en Areeta el día 26-VI-1935 con Eulalia ¿Basterretxea? Campillo.

1.4.- Mª Rosario de Jauregizuria Azcorra (Leioa, n. 3 y b. 5-XII-1915). Se casó en Leioa el día 20-XI-1943 con Ángel Tabernilla.

1.5.- Mª Luisa de Jauregizuria Azcorra (Leioa, n.3 y b. 8.III.1919). Se casó en Leioa el día 14-III-1942 con Tomás Azcorra.

1.6.- Esteban de Jauregizuria Azcorra (Leioa, n. 7 y b. 15-V-1921). Se casó en Berango el día 16-VII-1949 con María Agirre.

2.- Francisco de Jauregizuria Aretxabaleta, que sigue la línea.

X.- Francisco “Patxiko” de Jauregizuria Aretxabaleta, nacido en 1882 en Leioa, que se casó con Eufemia SIMONA de Garai Maurica, nacida en Derio en 1891 (ver GARAY).

Simona era hija de Ponciano Yldefonso de Garay Maurolagoitia (Mungia, n. 1856) y de Dominga de Maurica Zarraga (Derio, n. 1847), casados en Derio en 1878; nieta paterna de Domingo Garay Landesa y de María Josefa Maurolagoitia Oleagoitia; y nieta materna de Manuel Ygnacio Maurica Torrontegui y de Magdalena Zarraga Goiriena.

Antton Jauregizuria, en su obra “Tiempos de insurgencia, nos dice sobre su aitona Simona:

Amoma, Simona Eufemia Garai, sólo pudo aprender a escribir su nombre y apellido; pero sí sabía leer y lo hacía con frecuencia, sobre todo su negro misal. Se casó a los 18 años y no faltaba nunca a la primera misa de los domingos en la Parroquia. Incluso cuando de resultas de un huracán acaecido en 1942, amaneció derribado la mitad del tejado de Otsobarrene, se fue a misa a cumplir con su obligación dominical, y sólo más tarde se preocupó por el tejado.

“Se crió en el caserío Otsobarrene de Aketxe. Su padre era originario de Zamudio y enviudó joven quedándose a su sólo cargo varios hijos de corta edad. A amoma le dejó siendo muy niña al cuidado del matrimonio arrendatario de una de las partes de Otsobarrene. Estos tenían un hijo que murió a los 25 años de edad víctima de un cáncer. Sufrió grandes dolores, tanto es así, que el "Chico" como le llamaban, amenazó en varias ocasiones con terminar con ellos arrojándose al pozo del caserío. Amoma quedó muy impresionada por esos acontecimientos y siempre los guardó en su recuerdo. El "Chico" era conocido en todo el barrio por su fortaleza física algo que, al parecer, no era inusual en el pueblo, ya que muchos gabarreros de la Ría habían sido o eran de Leioa. Apañándose con la fuerza de sus músculos y provistos de una larga pértiga los gabarreros movían las pesadas gabarras ría arriba y ría abajo transportando sus mercancías.

“Amoma fue una mujer inteligente, con el don de contar cuentos e historias con una gran amenidad. De niños, mi hermano y yo disfrutábamos y lo pasábamos de miedo oyéndole hablar, por ejemplo, del diablo que según decía solía aparecerse frecuentemente en los cruces de caminos y que jamás dejaba de hacerlo a aquella persona osada que se atreviera a dar tres vueltas a un caserío a las doce de la noche. Nunca más volvía a ser visto quién así desafiaba al maligno.

“Patacón, el Robin Hood vasco, era un personaje central de sus historias. Este salteador de diligencias operaba al parecer en la zona de Urkiola y era estimado por las baserritarras pobres que le solían llevar de comer cuando estuvo preso en la cárcel de Begoña. Era enemigo a carta cabal de sus enemigos, generalmente gentes adineradas o de poca palabra o chivatos y mentirosos de quienes se afirmaba que llegaba a enterrar vivos cuando el grado de su iniquidad le resultaba insoportable. Sin embargo, con los pobres y las mujeres era dulce y benefactor. Amoma citaba frases de él dirigidas a alguna baserritarra. Siempre comenzaban por “...begira andratxoa...”

Los frutos de Otsobarrene los vendía amoma en la plaza de Portugalete donde, en cierta ocasión, tuvo ocasión de contemplar el ajusticiamiento de tres personas que, según parece, habían dado muerte previamente a un trabajador de Sestao para robarle el jornal. Les dieron garrote vil y antes de hacerla tenían los ataúdes colocados junto a ellos. Alguno de ellos lloraba al verse como protagonista del siniestro espectáculo; pero, al parecer, el jefe de la banda se mantuvo firme y sereno hasta el final.

“En su repertorio de relatos aparecía también otro gran personaje: luki, el zorro. Una de sus historias era la del hombre, la serpiente y el zorro. Ignoro como llegó esa historia a conocimiento de amoma, supongo que, siendo tradicionalmente Txorierri y Uribe-Kosta un vivero de marinos, la traería alguno de ellos desde algún exótico y lejano puerto. El caso es que treinta años después de oírsela contar a ella cual no sería mi sorpresa cuando me encontré esa historia transcrita palabra por palabra en un libro de cuentos orientales.

“Amoma Simona, aunque pudo verlo en televisión, nunca se terminó de creer que los americanos hubieran puesto los pies en la luna. Era algo que estaba más allá de los límites de su mundo.

Y ahora nos habla Antton Jauregizuria de su aitite:

“A mi abuelo paterno, aitite Patxi Jauregizuria, no llegué a conocerle ya que murió antes de que yo naciera. Lo poco que sé de él es que era de Leioa, que trabajó en los Astilleros Euskalduna de Bilbao donde amoma recordaba que en esa época, entre otros trabajos, fundieron la estatua en bronce del Sagrado Corazón que aún está en la plaza del mismo nombre en Bilbao.

“Simultaneaba su trabajo en Euskalduna con las labores agrícolas propias de Otsobarrene. Al decir de alguno de mis tíos murió joven, agotado por el trabajo. En la habitación de amoma había una gran foto de su marido, el aitite Patxi,. Era de medio cuerpo y aparecía vestido de soldado con un sombrero militar coronado por un plumero. Perteneció a la primera generación de vascos obligados a realizar el servicio militar en el ejército español. Una consecuencia de la pérdida de las tradicionales libertades del País subsiguiente a la derrota vasca en la llamada 2ª guerra carlista.

Francisco y Simona fueron padres de:

1.- María Luisa de Jauregizuria Garay (Leioa, n. 11 y b. 16-I-1913). Nacida en el barrio Aketxe nº 3.

2.- Segundo de Jauregizuria Garay, del que se trata en el apartado siguiente.

3.- Jesús de Jauregizuria Garay (Leioa, n. 29-XII-1919 y bautizado el 4-I-1920). Se casó en Gorliz el día 25-IX-1954 con Mª Luz Aresti.

4.- Juan de Jauregizuria Garay.

XI.- Segundo de Jauregizuria Garay nació en el barrio Aketxe de Leioa el 15 de noviembre de 1915 y fue bautizado en su parroquial de San Juan el día 21 de igual mes, siendo apadrinado en la pila por Ponciano Garay y Paula Aretxabaleta. Segundo es autor de una obra entrañable para los leioatarras: “Recuerdos y pequeñas historias de Leioa”.

Veamos que nos dice Antton Jauregizuria sobre Segundo, su aita:

“Aite, mi padre, recibió por nombre Segundo. Su hermano mayor Luis, el primogénito, falleció en los primeros meses de vida (nota del que suscribe: creo que no era Luis, sino María Luisa, ya citada). Estudió en la Escuela Pública de Lamiako en Leioa con Alejandro Manzanares, hombre letrado, promotor de la disciplina y del estudio a palo limpio, imperialista español a carta cabal. Fue de aquellos que erradicaron sin contemplaciones la insana costumbre de sus alumnos de expresarse en euskara, su lengua materna. Les enseñó a hacerla en la siempre excelsa y universal lengua del ya alicaído imperio español.

“A aite le fue bien con don Alejandro, ya que fue el primero de la clase y hay claras y diáfanas definiciones o poesías que aprendió entonces, y aún recuerda con precisión a pesar de que aquellos años 20 del siglo pasado quedan ya muy lejos.

A los trece años comenzó su vida laboral en una fábrica de loza y porcelana en Axpe, barrio de Erandio próximo al nuestro. Al poco tiempo de entrar ganaba más que su progenitor, que por entonces trabajaba allí, lo que siempre ha contado con gran satisfacción y justificado orgullo.

“A los veintiún años se alistó tal y como hicieron el tío Pedro Antón y Julio, ambos hermanos de mi madre, y otros tantos jóvenes leiotarras, en las fuerzas armadas que estaba organizando el Gobierno Autónomo Vasco para defenderse contra la agresión de los generales fascistas capitaneados por Franco, Mola y otros uniformados hispanos.

“Formó parte de la Ertzaintza. Le tocó también combatir en Gorbea y ser escolta de Telesforo Monzón en la retirada hacia Santoña. Estaba herido cuando fue detenido por los franquistas en Santoña. Pasó por el penal de Dueso en Santander, Puerto de Santa María en Cádiz, la cárcel de Sevilla y la de Vitoria. Un tribunal militar fascista le condenó a doce meses y un día por delito de auxilio a la "rebelión militar", término que era muy del gusto de los militares españoles ya que treinta años más tarde nos lo seguían aplicando a todos los etakides.

“Después de su excarcelación, vivió un tiempo en Murcia a donde se trasladó por motivos de salud. Regresó a Leioa, para casarse en 1949 con Vitori Uribe-Etxebarria: ama, mi madre.

Ama era la única mujer de cinco hermanos. Su padre Fe­derico, natural de Legutiano en Alava, fue de joven un brillante estudiante de la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao. Destacó luego como constructor de varios edificios emblemático s cuyas uhras dirigió, tanto en Bizkaia como incluso en Miraconcha en I )onostia donde construyó alguna villa. Aún permanece y es ubjeto de interés por parte de los profesionales de la construc­ción el edificio en el paseo marítimo entre Areeta y Neguri al que Me conoce como "El Cisco".

Fue uno de los jauntxos de Leioa de su época, apareciendo trajeado, barbado y txapelado junto con su hermano y socio Sebastián en el lugar más destacado de las fotos que conserva la familia de algunas de las fiestas patronales de Leioa. Sus tenden­cias carlisto-jaimistas le crearon problemas con las autoridades en más de una ocasión. Como aquella vez que recordaba mi madre de haber tenido la casa paterna rodeada por "50 guardias civiles" ya que sospechaban que el pretendiente al trono español se ocultaba en casa del aitite Federico. No enseñó euskara a sus hijos. Cosa que tampoco hizo su mujer la amoma Casta Billelabeitia, natural de Mungia, a la que tampoco llegué a cono­cer y que según la gente de Leioa era una mujer buena y con demostradas capacidades para el arte culinario.

Segundo se casó en Leioa el 18-IV-1949 con Victorina Uribe-Etxebarria Billalabeitia (ver URIBE_ETXEBARRIA, en su último párrafo).

Escuchemos a Antton Jauregizuria hablando de su ama:

“Mi madre trabajaba como administrativa en una empresa farmacéutica de Lamiako hasta que se casó. Fue una persona de buen gusto y amante de las cosas bellas y lujosas. Como los de su familia de origen, tenía un muy buen sentido comercial y de los asuntos monetarios y, si no se hubiera dedicado a las labores de ama de casa, seguramente hubiera prosperado económicamente.

Le gustaban mucho las novelas románticas y sobre todo las de Pearl S. Buck con sus interminables descripciones de los paisajes de China en los que esta autora se regalaba con parsimonia y detalle. Siempre fue una excelente cocinera, hábil vendedora, de sólido carácter y dotada de una auto estima a prueba de bombas. Valoraba lo suyo y a los suyos siempre con la nota sobresaliente y nos dejó un buen ejemplo de templanza en los largos años de postración en cama que precedieron a su muerte.

Victorina había nacido el día 18-XII-1912 en Leioa, en la casa TABERNABARRI del barrio Aketxe. Fue bautizada a los dos días en la parroquial de San Juan, apadrinada en la pila por Juan Bta. Billalabeitia y Cipriana Urtueta.

Hermanos de Victorina (nacidos en el Bº Aketxe de Leioa):

Pedro Antonio Uribe-Etxebarria Billalabeitia (Leioa, n. 30-IV y b. 1-V-1910). Se casó en Berango el día 19-XI-1938 con Asunción Bilbao Mentxaka.

Julio Uribe-Etxebarria Billalabeitia (Leioa, n. 1 y b. 4-X-1915). Casó en Ortuella el día 9-X-1948 con Victoria García.

Antton Jauregizuria, en su obra ya citada, tiene estos recuerdos de Julio y Victoria, con los que vivió en sus primeros años de vida:

Granada era un pequeño barrio de emigrantes de la Margen Izquierda constituido por una docena de casitas construidas en la falda de uno de los montes que rodean Ortuella. En la parte superior de la misma ladera en que se asentaba el barrio, había grandes balsas de lodo y agua procedentes del lavado del mineral de hierro y contenidas por muros de piedras apiladas que, como era más que previsible, cedieron un mal día arrasando totalmente el barrio causando numerosas víctimas mortales.

Mis primeros recuerdos tienen como marco común, ese barrio donde viví desde que tuve un año hasta los cuatro cumplidos. Por problemas de salud de mi madre y de mi hermana Alazne, nacida trece meses después que yo, mis padres me dejaron al cuidado de la familia de la mujer de mi tía Vitori, casada con mi tío Julio, hermano menor de mi madre.

Mis tíos vivían en Trapagaran/San Salvador del Valle y trabajaban en Wabcok Wilcox, una gran empresa inglesa ubicada en la margen izquierda. Me alojaron en casa de las hermanas solteras y de los padres de la tía Vitori.

Carmen, la mayor, vivía en otra casita contigua y estaba casada con Gerardo que trabajaba en Altos Hornos de Vizcaya. Tenían dos hijas: Mª. Bel y Mª. Vi y un hijo: Eduardo, dos de los cuales eran mayores que yo. Adela y Modesta eran las otras dos hermanas que convivían con sus padres: Simeón y María que murieron centenarios y procedían de Soria donde también nacieron sus hijas. Ellos fueron mi familia durante mis primeros años de vida. Allí aprendí a hablar, a andar y a vivir.

Padres de Victorina:

Federico Uribe-Etxebarria Urtueta (Legutiano-Araba, P. San Blas, b. 18-VII-1877), comerciante, y Casta Billalabeitia Elorduy (Mungia, P. Santa Mª y San Pedro, b. 26-XII-1880).

Tío paterno de Victoria:

Sebastián Uribe-Etxebarria Urtueta (Legutiano-Araba, P. San Blas, b. 21-I-1872). Casó con Tomasa Billalabeitia Elorduy (Mungia, P. Santa Mª y San Pedro, b. 29-XII-1882). Sebastián y Tomasa fueron padres de:

Beatriz Uribe-Etxebarria Billalabeitia (Leioa, n. 10 y b. 13-V-1911). Se casó en Begoña el día 6-X-1949 con Fructuoso San Ginés.

Abuelos paternos de Victorina:

Pedro Antonio Uribe-Etxebarria y García de San Pedro (Legutiano-Araba, P. San Blas, b. 19-XI-1841) y Cipriana Urtueta Castañares.

Abuelos maternos de Victorina:

Juan Bautista Villalabeitia Urrutia (Mungia, P. Santa Mª y San Pedro, b. 6-I-1850) y Josefa Elorduy Uriagereca (Larrauri, P. Redención, b. 27-VIII-1856).

Bisabuelos paternos paternos de Victorina:

Pedro Antonio Uribe-Etxebarria y Uribe-Etxebarria, y María García de San Pedro y Hortiz de Foronda.

Bisabuelos maternos paternos de Victorina:

Bautista Villalabeitia Garategui y María Benita Urrutia Bilbao.

Bisabuelos maternos maternos de Victorina:

Juan Antonio Elorduy Astorquizaga y María del Carmen Uriagereca Urrutia.

En su citada obra sobre Leioa, nos dice Segundo Jauregizuria sobre su esposa y suegros:

“Ahora pasaremos a LA CASA DE CASTA (ZUBIBARRI), que es como se conoció durante muchos años la casa edificada por Federico Uribe-Etxebarria y que vivió sus pequeñas historias, que por entonces se nos antojaron ser bastante grandes. La designación de Casa de Casta le venía principalmente por las cualidades que adornaban a su dueña Casta: era sobre todo bondadosa y bien educada, con una paciencia enorme, lo mismo con los clientes que con su familia, principalmente con su marido Federico que para sus tiempos resultaba una especie de genio, y los genios son siempre especiales.

A Federico, por esta cualidad de genio, no creo que pudieran digerir los lejoneses de entonces porque iba muy por delante de ellos en demasiadas cosas. No quiero quitar méritos a mis convecinos que, por otra parte, en aquella época un tanto oscura, fundaron, al lado de la estación de Aketxe, uno de los primeros sindicatos agrícolas y, lo hicieron con tal solidez que ha existido hasta época reciente.

La casa de Casta tenía de todo, como por entonces lo tenían casi todas las tiendas del pueblo, desde azúcar, café y otras chucherías, piensos para el ganado hasta el pan diario. Recibía parte de aquellos que querían tomarse un vaso de vino o, en muchos otros casos, tomarse alguno de los exquisitos bocados que preparaba su dueña y que nunca habían probado en sus caseríos. Casta era una de esas mujeres que dejan huella. En el campo de las mujeres, con sus complicadas tragedias hogareñas, en las que se empeñó siempre en sembrar concordia, aconsejando y acercando a las personas; y en el campo de los hombres, con sus pequeñas cobardías de beberse parte del sueldo semanal jugando al mus o la brisca. Creo que lo mejor que podemos decir de ella era que fue siempre BUENA!. Yo me casé con la hija de Casta y Federico que heredó bastante el arte de la cocina de la que fuera su maestra y madre.

La política que, lo mismo hoy que siempre, agrupaba y dividía a las gentes. Eran Carlistas y defendían a capa y espada al pretendiente D. Carlos, por lo que sufrieron graves reveses económicos envarias ocasiones...

Otro recuerdo que también me traen Federico y Casta es el de un inventor llamado Torres Quevedo, que hizo correr por toda la bahía su prototipo de navegación con mando a distancia ( estamos hablando de los años de 1920). Y, muchos lejoneses pudieron admirar a aquella gran Lejonesa de adopción en el barrio de Aketxe que, con su sombrilla al hombro, se paseó en aquel misterioso barquito que su inventor bautizó con el nombre de TELEKINO. De qué o cómo Torres Quevedo conoció a Casta y Federico lo ignoro, pero es seguro que debían de tener cierta relevancia en aquel mundillo que comenzaba a emerger por entonces.

El hermano de Federico se llamaba Sebastián y era generalmente el que llevaba las ideas de los dos hasta convertirlas en cosas prácticas. Así, y siempre adelantados para sus tiempos, intuyeron el gran poder de la prensa escrita, y entre los dos acordaron publicar una especie de semanario, costeado, dirigido y repartido por ellos, en el que publicaban sus opiniones en todos los campos (yo tuve algún ejemplar, ¡lástima que desapareciera ... !). ¡Cómo no ... ! Tomaron parte en la creación de un equipo de fútbol que fue cantera del Athletic de Bilbao y que se llamó el Arrapatzenbaseitut.

Profesionalmente los dos hermanos se dedicaron a la construcción y lo mismo construyeron el paseo marítimo de Las Arenas que algunos de los edificios mejores que adornaron la Avenida de Zugazarte. La última muestra de su habilidad aún dura como algo señero, se trata del Palacio de "El Cisco" (así llamado no porque hubiera habido ninguna greña sino porque en uno de sus sótanos parece que hubo una carbonería que vendía cisco, una variedad de carbón), con sus torrecillas artísticas y hasta con revoque especial que nadie ha podido superar todavía a pesar del avance de los cementos.

Hijos de Segundo y Victorina son:

Antton Jauregizuria Uribe-Etxebarria.

Gorka Jauregizuria Uribe-Etxebarria.

Alazne Jauregizuria Uribe-Etxebarria.


Antonio Castejón.

maruri2004@euskalnet.net

www.euskalnet.net/laviana

 

 

 

 

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