IRALA y las casas Iralabarri, en la calle Irala de Bilbao.


Siendo bilbaíno, aunque nacido en Oviedo, en numerosas ocasiones pasé por la calle Irala de la villa, asombrándome siempre por las bonitas casas-chalet que la adornan. Y sólo ahora, tras muchos años de ignorancia, supe cómo nacieron esas villas, gracias a la información que Dª Begoña Cava nos ofrece en su obra titulada “Irala Iralabarri (1857-1917)”.


I.- Juan Lariz de Irala, descendiente de la casa solar de Irala Yuso, entró en la casa solar de Irala Suso por su matrimonio con María Joanis de lrala, dueña y Señora de ella. Hijo suyo fue:

II.- Juan de lrala e Irala, que bautizado en la iglesia parroquial de Anzuola el 16 de Febrero de 1511, casó con Ana de lñurrigarro y vivió en Antzuola, como arrendatario de la casa Sarasqueta. Padres de:

III.- Martín de Irala Iñurrigarro, natural y vecino de Antzuola, donde casó el 28 de marzo de 1584 con María Sagutategui de Astaburuaga (hija de Miguel de Sagutategui y de su esposa María). Hijo:

IV.- Andrés de Irala y Sagutategui de Astaburuaga, natural de Anzuola, que casó en su parroquia de San Juan de Uzarraga...

(Había en Antzuola dos parroquias: la de Nuestra Señora de la Piedad, y la de San Juan de Uzarraga)

..., el 5 de Febrero de 1628, con Ana de Eguren y Bereterio (hija de Juan de Eguren y de Margarita de Bereterio). Padres de:

V.- Miguel de Irala y Eguren, bautizado Antzuola, parroquia San Juan de Uzarraga, el 8 de Junio de 1643, que casó con María de Ugalde Mendia (hija de Marcos y Marta). Padres de:

VI.- Ignacio de Irala y Ugalde, bautizado en la parroquia de La Piedad de Antzuola el 14-VI-1691, Señor de la Casa solar y Torre de Irala. Casó en la misma parroquia el 18 de Agosto de 1718 con Ignacia Antonia de Azcarate Elorriaga (Antzuola, n. 1692; hija de Juan Bautista de Azcarate, bautizado en Antzuola en 1655, y de Ana María de Elorriaga, nacida en 1667). Ignacio e Ignacia fueron padres de:

VII.- Juan Bautista de Irala y Azcarate, bautizado en La Piedad de Anzuola el 23 de Mayo de 1733, contrajo matrimonio con Antonia de Arana y Azula (hija de Adrián de Arana y de Marina de Azula, naturales de Elgeta). Estos esposos abandonaron la Gipuzkoa de sus antepasados y pasaron a vivir en la vecina Bizkaia, donde nació su hijo:

VIII.- Juan Bautista de Irala y Arana, nacido en el caserío San Antón de Elorrio, -barrio de Urkizuaran-, que fue bautizado el día 11-IV-1766 en la parroquia de la Purísima Concepción de Elorrio. A Juan Bautista “se le recuerda en los testimonios y relatos familiares, transmitidos de generación en generación, como un hombre dotado de una constitución fuerte y musculosa y con una salud envidiable. Un vasco alto y "hercúleo" que muere a los 84 años, rodeado de hijos y nietos tras una vida dedicada al trabajo y a la exigente actividad del caserío”.

Casó Juan Bautista en su parroquia natal el 19 de octubre de 1795 con Teresa de Fuldain y Achotegui (nacida en el caserío Galarra-Erdikua de Angiozar; hija de José Bautista de Fuldain y de Ana María de Achotegui, naturales de Angiozar).

La familia Fuldain se diversificó tanto en Elorrio, como en Erandio. Precisamente esta rama familiar, vinculada luego con los Alonso, fueron los iniciadores de una especial dedicación al negocio de las harinas y la fabricación de pan que se desarrolló en Orozko”.

Juan Bautista Irala y Teresa Fuldain fueron padres de:

IX.- Pedro Luis de Irala y Fuldain, bautizado en Elorrio el 16-X-1796, donde casó el 19 de Mayo de 1817 con Juana de Mendiguchia y Zuinaga, del caserío Torrekua de Elorrio (hija de Ignacio de Mendiguchia y de Benita de Zuinaga, naturales de Elgeta). Padres de:

X.- Antonio José Ignacio de Irala y Mendiguchia, que fue bautizado en la Purísima de Elorrio el 20 de Abril de 1826, y tras un breve aprendizaje en la escuela, comenzó a trabajar a los catorce años como aprendiz en el molino de Elorrio.

Como ha señalado la historiografía que profundiza en la emigración vascongada del siglo XIX, durante todo este tiempo, también el entorno vizcaíno de Elorrio fue testigo de la frecuente emigración de muchos jóvenes a América. También los Irala valoraron esta posibilidad, asumiendo primeramente la decisión de partir de Vizcaya para trabajar en las provincias limítrofes, antes de partir hacia Ultramar como segunda alternativa.

Al no encontrar trabajo en Vitoria, en 1844 se dirigieron a Burgos. Allí les informaron de que se construía la carretera de enlace entre Burgos y Santander. También contemplaron la posibilidad de tomar trabajo en varias obras del tendido de vías de ferrocarril en la provincia de Burgos; pues por aquel tiempo, se desarrollaban varios trabajos de infraestructura, de carácter público, que reclamaban un buen número de trabajadores. Ante la evidencia de tales posibilidades, los Irala trabajaron durante dos años como peones, ganando ocho reales de jornal (1845-47), y economizando la mitad, para enviárselo a sus padres. En la Navidad de 1847 regresaron a Elorrio y durante seis meses permanecieron en el caserío, ayudando en diferentes labores a su familia.

Este tiempo sirvió también de aprendizaje. Además de perfeccionar la cantería como oficio, pudo Antonio José Ignacio aprender a leer y escribir, pues sus conocimientos escolares, como hemos comentado antes, fueron los justos. Con tal estímulo, decidió "Antón" regresar de nuevo a Burgos con oficio de cantero. Un oficio en el que vizcaínos y vascos en general, descollaron desde los siglos XVII Y XVIII, Y en los que fueron, ciertamente, muy estimados, bien sea para las construcciones civiles palaciegas y religiosas, como de infraestructura estatal y ferroviaria, en épocas más contemporáneas (siglo XIX).

En calidad de aprendiz con el maestro cantero, fue madurando en su cualificación. Con 23 años y finalizado el compromiso con el maestro, fue reclutado con otros vizcaínos para trabajar en las obras de construcción de varios palacios en Chinchón (Madrid). De igual modo, participó en aquellas obras de cantería necesarias en el Congreso de Diputados de Madrid. Su excelente trabajo y su responsabilidad le granjearon el respaldo del arquitecto-jefe de las obras; éste, viendo sus facultades, le aconsejó que se matriculase en clases nocturnas de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, para aumentar sus conocimientos de aritmética, geometría, dibujo lineal y gramática. En muy poco tiempo, sus saberes se ven ampliados, simultaneando no sin gran esfuerzo, estudios y trabajos durante dos años largos que debió permanecer en Madrid. Allí entabló amistad con varios canteros vizcaínos sobre todo con los oriundos de Elorrio, lo que le permitirá disponer de información precisa sobre la convocatoria de las obras de la traída de aguas del río Lozoya a Madrid, que generó un intenso reclutamiento de mano de obra.

Residía Antonio José junto a su hermano Matías en Andigüela. Allí, en un caserón, antiguo convento de frailes, y a una legua de Torrelaguna, los Irala y los Arriola fijaron su residencia, surgiendo una amistad fraternal entre ambas familias que en el futuro conducirá a varios enlaces matrimoniales. Tal es el ejemplo del matrimonio de Antón Irala con la también elorriana Margarita Arriola.

La armonía y amistad reinante entre las familias de canteros radicados en Torrelaguna, condujo a la celebración de varios matrimonios. Precisamente nuestro interés se cifra en el matrimonio de los padres de Juan José Irala.

En 1853 Antón Irala regresó a Elorrio por Navidad, pues preparaba trámites y documentos para casar con Margarita

Casó Antonio José Ignacio de Irala en la parroquia de La Asunción de la villa de El Vellón, provincia de Madrid, el 2 de Septiembre de 1854 con Margarita de Arriola y Egurbide Azula, natural de la anteiglesia de Axpe, en la bizkaína Merindad de Durango (hija de José María de Arriola, natural de Elorrio, y de Juana de Egurbide Azula, natural de Elgeta; nieta paterna de Antonio de Arriola y de Josefa de Zuasviscar, y nieta materna de Agustín Nicolás de Egurbide Azula y de Isabel de Gastelu Egurbide).

Margarita Arriola Egurbide poseía junto a una inteligencia natural y viveza de carácter "una pasmosa facilidad para asimilar cuanto veía y oía". Su papel como esposa y madre de familia numerosa, otra seña de identidad de la saga de los Irala, la sitúa en el prototipo de "etxekoandre"; tu vo siete hijos, cuatro vivieron y tres fallecieron en su infancia, a todos los crió, educó y atendió solícita. De igual modo les fue inculcando, según queda constancia en los testimonios escritos del propio Irala, firmes criterios espirituales y valores morales.

El nacimiento de su primera hija, Juana, el 27 de mayo de 1855, no sólo da inicio a la prole familiar de los Irala-Arriola sino que también marca la continuidad de una serie de trabajos de cantería que reportaron una seguridad económica para la joven familia. Estos canteros vascos trabajaron durante siete años más en la provincia madrileña. Ello explica porqué vino al mundo en esta villa, Juan José Irala Arriola, nuestro biografiado.

Los hijos de Antonio José Ignacio y Margarita nacieron, unos en Torrelaguna de Madrid, otro en Calatayud-Zaragoza, y otros en La Rioja:

1.- Juana Angela de Irala y Arriola, bautizada en la parroquia de La Magdalena de Torrelaguna (Madrid) el 29 de Mayo de 1855.

2.- Juan José de Irala y Arriola, que sigue la línea.

3.- Severiana Ignacia de Irala y Arriola, bautizada en Torrelaguna el 12 de Noviembre de 1860.

4.- María de los Dolores de Irala y Arriola, nacida en Calatayud (Zaragoza) el 18 de Septiembre de 1864.

5.- Esteban de Irala y Arriola, bautizado en la parroquia de San Esteban de Soto de Cameros, en La Rioja, el 4 de Agosto de 1865.

6.- Eustaquio Antonio de Irala y Arriola, bautizado en Soto de Cameros el 23 de Septiembre de 1866.

7.- Pío Asensio de Irala y Arriola, bautizado en Soto de Cameros el 15 de Julio de 1869.

XI.- Juan José de Irala y Arriola fue bautizado en Torrelaguna, provincia de Madrid, el 15 de Junio de 1857, y casó en la villa de Munilla, en La Rioja, el 29 de Noviembre de 1883, con Casimira Martínez del Villar y Sáenz, natural de Munilla, de 18 años de edad (hija de Juan Martínez del Villar, de Munilla, y de Manuela Sáenz, natural de Jalón, en La Rioja; nieta paterna de Ignacio Martínez del Villar y de Manuela Sáenz, y nieta materna de Manuel Sáenz y de María Manuela Alfaro).

Hijos de Juan José de Irala y Casimira Martínez:

1.- Armando (Julián Luis Armando) Irala y Martínez del Villar (Bilbao, P. San Vicente de Abando, n. 1885).

2.- Margarita (fallecida en la infancia) Irala y Martínez del Villar.

3.- Manuel (Tomás Manuel) Irala y Martínez del Villar (Bilbao, P. San Vicente de Abando, n. 1888).

4.- María Isaac Dolores Irala y Martínez del Villar (Bilbao, P. San Vicente de Abando, n. 1889).

5.- María Patrocinio Irala y Martínez del Villar, religiosa de la Orden de las Madres Reparadoras.

6.- Sabina Irala y Martínez del Villar, religiosa de la Orden de las Madres Reparadoras.

7.- José Víctor Irala y Martínez del Villar (Portugalete, n. 1893).

8.- Juan José Irala y Martínez del Villar (Portugalete, 1894). Mediado el siglo XX, vivía este Juan José en la anteiglesia bizkaína de Getxo, junto a su hermano José, su esposa Karola Wolanscky Haberkorn y sus hijos:

8.1.- Álvaro Irala Wolanscky, n. en Bilbao.

8.2.- Rafael Irala Wolanscky, n. en Bilbao.

8.3.- Juan Fernando Irala Wolanscky, n. en Vigo.

8.4.- María Clara Irala Wolanscky.

Juan José falleció en Alicante el día 12 de marzo de 1970.

9.- María Pilar (fallecida en la infancia) Irala y Martínez del Villar.

10.- Antonio -mellizo de Narciso- Irala y Martínez del Villar (Portugalete, 1896), sacerdote jesuita.

11.- Narciso -mellizo de Antonio- Irala y Martínez del Villar (Portugalete, 1896), sacerdote jesuita.

12.- Jesús Felipe -mellizo de Antonio- Irala y Martínez del Villar (Portugalete, 1899).


Juan José Irala, nació el 12 de junio de 1857 en Torrelaguna (Madrid). Fue bautizado en la iglesia parroquial de la misma población el día 14 del mismo mes. Fueron sus padrinos, su abuelo y Juana Olazagoitia, cuñada de José Domingo Alday. Nacido como segundo de los hijos del matrimonio, fue el primer varón de la saga.

En 1859 casi concluidas las obras del Canal de Isabel II, se disolvió la sociedad, procediendo con el acuerdo de los siete socios a repartir los beneficios, abandonando después la colonia vasca Torrelaguna. Pero el padre de Juan José Irala, decidió junto a Asensio Lamariano, continuar en la contrata de obras y tomar otras de un tramo amplio del ferrocarril de Madrid a Zaragoza que se estaba construyendo muy próximo a Calatayud.

En septiembre de 1870, Juan José Irala contaba con trece años. Su padre Antonio optaba como contratista a muy diferentes subastas para la construcción de carreteras en La Rioja y Burgos (Navarrete-Nalda; Cascajares; Barbadillo). La familia, residiendo en Logroño, (calle Puente número 3, 2° piso), gozaba, pese a todo, de una buena posición. Juan José Irala fue matriculado en el Instituto de Logroño para cursar bachillerato, pero nocturnamente, también asistía, por el consejo de su padre, a clases de dibujo en una afamada academia. Parece ser, que su padre deseaba intensamente que su hijo se preparara para futuros estudios de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos.

En uno de los frecuentes viajes, "en caballo de su propiedad", para la vigilancia y organización de las obras, el padre sufrió una gran mojadura en Munilla, de la que le sobrevino una grave pulmonía de la que quedó seriamente dañada su salud. Pese a todos los cuidados, la enfermedad evolucionó en crónica, minándole poco a poco física y anímicamente. En julio de 1871 ante su gravedad, él mismo, conscientemente firmó el testamento y sus últimas voluntades. De igual forma llegó la recomendación a su mujer y a su primogénito varón Juan José, de que finalizaran las obras, liquidaran la sociedad y regresaran todos a Bilbao.

Antón Irala murió en Logroño el 15 de agosto de 1871 cuando Juan José Irala contaba 14 años. Éste había asumido la responsabilidad transmitida por su padre: "velar por su madre y todos sus hermanos". La muerte del padre trajo cambios importantes en la vida familiar. El primero en sensibilizarse fue el mismo hijo mayor que tuvo que suspender estudios y afrontar con su tío José Arriola el finiquito de las obras.

Según describe, con fina ironía, ejerció entonces de "estudiante de carretería" en Arnedo, con todo lo que conlleva tal forma de vida, tan dura y nómada. Esta situación difícil también para la madre y sus hijos pequeños, hizo que el ingeniero de la provincia de Logroño, D. Ricardo Belzola les orientara para su regreso a Bilbao. Les indicó que se iba a construir el ferrocarril entre Sestao y Galdames, en una zona minera muy rica en yacimientos férricos y les sugirió que tomaran parte en la subasta, pues existían trayectos y ramales de excelentes posibilidades y que optaran, sin titubeos, por el tramo que iba a enlazar Nocedal con Las Carreras, señalando las posibilidades de poder tomar en explotación, más tarde, alguna de las minas de hierro allí existentes.

Tras aquellas precisas recomendaciones, la familia Irala, José Arriola y algunos más, optaron al trayecto del ferrocarril. Pero escogieron el tramo de Urioste, una decisión no equivocada, pero sí correspondiente a un tramo, ciertamente, muy laborioso en su ejecución. Así lo expondrá Irala a posteriori: "¡Ah! si entonces oyendo los consejos del Sr. Belzola, hubiesen tomado el otro trozo que atravesaba el corazón de las minas de Galdames y que parte de él se hizo en trincheras de puro mineral de hierro; los contratistas que lo tomaron se hicieron ricos tanto por lo que en las obras ganaron como porque entonces tuvieron ocasión de abrir los ojos a la explotación de mineral que empezaba a organizarse en gran escala en Ortuella y Somorrostro ... ".


Venimos transcribiendo texto de la obra de Begoña Cava titulada IRALA IRALABARRI (1857-1917), y a ella remito al que esto interesare. Yo aquí lo dejo.


Antonio Castejón.

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