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INARRA

 

Descendientes de Martín DE YNARRA

 

Fuente única: Rosa Santero, quien a su vez cita como origen de la información a la página web

http://www.egoibarra.com/Egoibarra/Argitalpenak/Online_Edizioak/Origenes_y_Evolucion/07_kap.pdf

 

En Eibar, por una parte están los Inarra-Azpiri, antiguos fundadores de la villa, con sus solares radicados en la antigua e ignota tierra de Akondia, que a través de sus lazos con el mundo rural, reivindican la perpetuación de la organización y valores medievales, de tal modo que sus hijos desde su nacimiento quedan predestinados a servir a la milicia o a la iglesia.

 

En el lado opuesto se encontraban los Ubilla, muy emparentados con los Urkizu, de ascendencia y desenvolvimiento urbano, cuyos miembros eran escribanos, mercaderes, hombres de leyes, etc.,razón por la que eran designados frecuentemente para ocupar cargos del concejo, es decir la típica familia que sintonizaba con los nuevos conceptos que propugnaba la Modernidad, pero a los que el cabeza del bando contrario, Francisco Ybáñez de Ynarra, con ánimo incordiante, no se cansaba de recordarles que eran advenedizos en suelo eibarrés, porque no procedían de solar radicante en la jurisdicción, tal como les delataba su apellido.

I.- Martín De Ynarra nació cerca de 1425 en Eibar, Guipúzcoa. Propietario de la casería de Ynarra, tierra de Akondia, en Eibar. Martín fue padre de, entre otros:

 

II.- Juan Martínez De Ynarra,  nacido hacia 1455 ¿en Eibar? Juan era hijo segundón, por lo que bajó del caserío familiar y se instaló en el cada vez más boyante núcleo urbano de San Andrés de Eibar, en una casa de la cuesta de Barrenkale que daba hacia Loidi, donde nació su primogénito:

 

III.- Francisco Ibáñez de Inarra, primogénito, nacido en 1482, quien se constituyó en uno de los referentes de la historia eibarresa de la primera mitad del siglo XVI. Francisco contrajo matrimonio en la misma villa de Eibar con Domenja de Azpiri Ibarra (ver apellido Ibarra_de_Eibar; se menciona a Domenja en los "Ybarra de Yuso", apartado II, número 3.1), cuyo padre, Juan López de Azpiri, era del caserío Azpiri y la madre, Domenja  Recabarren, de la casa de Ibarra de Yuso, por tanto, pariente próxima de Domenja Ortiz de Ibarra, madre de Juan Ibáñez de Ubilla 

 

Esta adscripción de la abuela materna al solar de Ibarra fue la causante de que tres hijos varones de Francisco Ibáñez y de Domenja, de nombres Pedro, Francisco y Martín, adoptaran como primer apellido el de Ibarra, mientras la dos hijas del mismo matrimonio siguieron con el apellido paterno de Inarra.

 

Hijos de Francisco y Domenja:

 

1.- Francisco Ibáñez de Inarra Azpiri, era una persona ambiciosa que anduvo metida en un sinfín de negocios, entre ellos los de posadero y encargado de la carnicería de la villa y que con casi cuarenta años obtuvo, no se sabe cómo, el título de escribano, cargo que empezó a ejercer hacia 1520. Sin embargo, no gozaba de buena catadura moral en Eibar, porque le tenían como “honbre de rrota conçiençia y usa mal el ofiçio de escribanía e suele thener mala fama”.

 

Los ejemplos en su contra eran apabullantes (y resultan, ahora en 2006, anécdotas curiosas que reflejan la forma de sentir de la época):

 

A.- Así, estando de carnicero en 1523 “vendió oveja y cabra por carnero y a preçio de éste y Martín de Çumaran le dixo un día en la plaça de la villa sobre çiertas palabras de faz a faz, ¡allá vos que bendísteis obeja por carnero!”.

 

B.- En el testamento de Martín Sánchez de Ibarra, el mayor en días, formalizado por él en 1526 “puso falsamente que le dejaba a él una cuba de sidra, que estaba en la bodega de Domenja de Ybarra”

 

C.- Y asimismo en el pleito que “trataban la yglesia perrochial y el conçejo con Martín Ruys de Abendanno e Ganboa, se perjuró en fabor del dicho Martín Ruys, porque depuso que las déçimas de la villa valían al dicho tienpo ochenta mill maravedís, non valiendo las dichas déçimas dicha cantidad”

 

D.- Y en otro litigio que era “entre las hermitas de Santa Ynes e San Román de Çelaarte e Juan de Ybarra, el dicho Francisco Ybáñez dió fe falsamente de la contestación del pleito”.

 

E.- Pero tampoco quedaba aquí la cosa, puesto que había cometido falsedades de mayor calibre, como las que detallaba Martín Ibáñez de Iturrao, sucedidas el año 1524: “Que hace quatro años, este testigo y Juan Pérez de Urquiçu el mayor en días, eran mayordomos de la yglesia perrochial  de Sant Andrés, e que demandaron a Francisco Ybannes de Ynarra diez e syete ducados e medio que a la yglesia devía por çierta parte de la premiçia de Soraen, e que el dicho Francisco juró de calunnia no dever la dicha suma e obpuso tener conoçimiento e carta de pago firmada de Gregorio de Achuri, defunto mayordomo que fue de la dicha yglesia, e de Martín Abad de Yrure, cura de la dicha yglesia, que para el tienpo que el pleyto se siguió hera ya mucho tienpo antes defunto. E deziendo el dicho Francisco, que quería mostrar a este testigo el dicho conoçimiento le hizo yr a su casa, e en ella, a este testigo e a Juan López de Azpiri, su suegro del dicho Francisco, e a Pedro Garçía de Gorostiaga, mostró el dicho conoçimiento, e que commo este testigo conoçía muy bien la letra e firma de los dichos Martín Abad e Gregorio, vió e conosçió que el conoçimiento e carta de pago e firmas eran falsos, e este testigo le apartó aparte e le dixo que el dicho conoçimiento no hera firmado de los dichos Martín Abad e Gregorio, e que el dicho Francisco le hizo juramento por Dios e por su sangre tres o quatro vezes, deziendo e afirmando que sí hera, e que al fin este testigo le dixo que sabía bien que el dicho conoçimiento hera falso e que no le avían de dexar con tanto e le avían de sacar el negoçio a la plaça, por tanto que mirase bien lo que devía hazer, e que al fin, el dicho Francisco le dixo, porque los hermanos de Ubilla le querían mal e ansymismo Juan Peres de Urquiçua, su conmayordomo, que le rrogava a este testigo que fuese en nonbre de la yglesia a conprometer la dicha diferençia en manos de Martín Sánchez de Unçueta, que él quería pagar la dicha suma antes que perder en la defensa doblada”, es decir, que la única manera posible para que entrara en razón el escribano Inarra, fue amenazándole con sacar el caso a la luz pública (sacar el negoçio a la plaça), lo cual surtió efecto de inmediato.

 

F.- En esta exposición salen a relucir las diferencias que mantenía con los hermanos Ubilla, y que venían desde tiempo atrás, tal como se reconoce por la siguiente declaración: “Que entre Francisco Ybáñez de Ynarra y el bachiller Ugarteburu, ha abido e ay henemistad capital de mucho tienpo acá, por rrespeto que Sancho Abad de Ubilla, suegro del dicho bachiller, le acusó criminalmente ant’el Corregidor de Guipuscoa al dicho Francisco Ybáñez de Ynarra e a su muger e a su hija”. Precisamente a consecuencia de esta acusación, el cabeza de familia eludió la prisión, pero “la mujer de Francisco Ybáñez de Ynarra e la ija, estuvieron presas en Tolosa y Azcoytia”.

 

G.- Después, al poco tiempo de haberse estrenado Francisco Ibáñez de Inarra en el cargo de escribano, hizo ciertas probanzas secretas en Elgeta contra el vicario Sancho Abad de Ubilla, para lo cual “había engañado a Juan de Ysasi, alias “Churibarri”, para que testificara contra Sancho Abad, e le hizo firmar en blanco, porque el dicho Francisco lo engrosó, alagándole e dándole de beber”, por lo que a los dos años al cándido testigo “Churibarri” se le extrajeron todos los dientes por mandato del Corregidor.

 

2.- Pedro de Ybarra Inarra y Azpiri, nacido hacia 1510 ¿en Eibar?,  casó con Ana de Unzueta y Gamboa.  Pedro, en 1543, siendo de profesión militar y ya con el título de Contador Real, se convierte –tras pago de una fuerte suma a su futuro suegro, Lope Ochoa de Unzueta, para que le traspasara todos los derechos y honores de su linaje– en pariente mayor y dueño de la casa-torre de los Unzueta. Pero aunque pueda sonar a paradoja, este logro, que por una parte significó el apogeo de los Inarra, por otra, sirvió para acelerar la extinción de este período Tardomedieval.

 

Pedro residió un tiempo en Milán, y 1550 a 1555 en Valladolid, donde se encontraba la corte. En 1571, su mujer se asentó definitivamente en Milán. Allí fallecieron en 1575, con una diferencia de 15 días. Fue Veedor de los ejércitos de S. M. en Lombardía y Piamonte, y de los castillos de este estado de Milán, Piamonte y Lombardía. Caballero de la Orden de Calatrava.

 

Al no tener Pedro sucesión de su matrimonio con Ana de Unzueta, dona a ésta la casa y solar de Unzueta en 1568, con la condición de que nunca la herede nadie de los que estuvieron contra él en los pleitos contra el concejo de Eibar, ni sus sucesores, nombrando como excluidos expresamente a Urtuño de Ybarra, por traidor, a Francisco López de Ybarra, por asesinar a su primo, y a Lope de Ynarra, su criado, que actuó con alevosía.

 

 

Fuente única: Rosa Santero, quien a su vez cita como origen de la información a la página web

http://www.egoibarra.com/Egoibarra/Argitalpenak/Online_Edizioak/Origenes_y_Evolucion/07_kap.pdf

 

            Antonio Castejón <maruri2004@euskalnet,net>

 

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